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América Latina, en pie de lucha contra el neoliberalismo

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(Cortesía Sputnik Mundo)

La verdad raramente es pura y nunca es simple 
(Oscar Wilde, 1854-1900)

El neoliberalismo impuesto en escala global desde el gobierno de Ronald Reagan en Estados Unidos como único camino hacia el crecimiento económico, ha sufrido una tremenda caída en América Latina.

La explosión popular en Chile —país considerado como modelo durante más de 40 años—, la derrota del seguidor incondicional del Fondo Monetario Internacional —Mauricio Macri en Argentina—, el estallido social en Ecuador, el triunfo indiscutible de Evo Morales en Bolivia, la casi victoria del candidato del Frente Amplio —Daniel Martínez en Uruguay— y la existencia del gobierno populista de Andrés Manuel López Obrador en México indican que este sistema económico está agotado.

Lo interesante es que ningún analista y partidario del neoliberalismo global estaba preparado para la repentina rebelión latinoamericana que hizo desmitificar este modelo económico y presentarlo en toda su desnudez. Carlos Heller, un político argentino, comentó que «el neoliberalismo opera en la escala global como una especie de bomba de succión que traslada recursos de las mayorías hacia las minorías».

En otras palabras, este sistema económico concentra los recursos pero nunca los derrama. El think tank Credit Suisse Research Institute en su informe Global Wealth Report 2019 reveló que la riqueza global de los «millonarios creció hasta 360 millones de dólares entre mediados de 2018 y mediados de 2019». También siguió aumentando la desigualdad a escala global cuando el «45% de la riqueza está en manos del 1% más rico, mientras que la mitad de la población más pobre posee menos del 1% de este patrimonio mundial».

Para los promotores de este modelo, la desigualdad económica no es negativa mientras esté acompañada por la disminución de la pobreza sin querer darse cuenta que el crecimiento de la desigualdad social y económica está pauperizando a la clase media y cierra el camino de los pobres hacia su bienestar.

Chile después del golpe de Estado de Pinochet en 1973 se convirtió en el laboratorio del neoliberalismo inaugurado con la represión, secuestros, exilio, relegaciones, allanamientos, tortura, ejecución de opositores, desapariciones forzadas que facilitaron la aplicación de las reformas económicas elaboradas por el grupo Chicago Boys de Milton Friedman y Arnold Harberger.

La privatización de corporaciones estatales, las medidas de austeridad, la represión de toda la oposición y el control estatal de sindicatos fueron aplicados con facilidad debido al miedo que impuso la dictadura, y produciendo en Chile un trauma psicosocial que, de acuerdo a los estudios del Instituto Latinoamericano de Salud Mental y Derechos Humanos (ILAS), generalmente dura no menos de 30 años. Es decir, persiste durante unas tres generaciones. Y así sucedió en Chile, donde Pinochet supo atar todos los aspectos de la vida de sus ciudadanos y aplastar a sangre y fuego la sociedad chilena en nombre de la estabilidad, el desarrollo, el orden, la sensatez y el éxito.

El modelo económico y social impuesto por la dictadura fue avalado por la Constitución de 1980 que los gobiernos de Concertación Política de Patricio Aylwin (1990-1994), Eduardo Frei (1994-2000), Ricardo Lagos (2000-2006) y Michelle Bachelet (2006-2010) no se atrevieron ni siquiera a modificar. Tampoco cambiaron el orden impuesto por el régimen de Augusto Pinochet. Seguían pasando los años y el modelo impuesto por la dictadura se convertía por los medios de comunicación globalizada cada vez más en un ejemplo del éxito mientras la desigualdad crecía, los sueldos de la mayoría de los chilenos estaban por debajo de los sueños, la educación privada era cada vez más inaccesible y la pública, escasa, y las AFP estaban ganando cada vez más mientras los jubilados tenían pensiones de hambre.

Tuvieron que pasar 46 años para que se agote la paciencia del pueblo y se produzca un estallido de indignación saliendo solamente en la capital más de un millón de chilenos a protestar. Ni la abolición del incremento de la tarifa del metro ni la represión y la militarización de las calles y el toque de queda han llegado a acallar las marchas y protestas. Pero este estallido fue precedido por la llamada Revolución de los pingüinos en 2006, cuando 600.000 estudiantes secundarios salieron a exigir el derecho a la educación. Cinco años después, en 2011, los estudiantes universitarios organizaron la Primavera de Chile cuando se sublevaron contra la privatización de la enseñanza. El mismo año el pueblo mapuche empezó su lucha de resistencia.

Los psicólogos han tenido razón cuando afirmaron que se necesitaba no menos de 30 años para que los seres humanos sean capaces de superar el trauma psicosocial producido por la represión de la dictadura. Al declarar el presidente Sebastián Piñera que desde el 18 de octubre «estamos en guerra contra un enemigo poderoso, que está dispuesto a usar la violencia sin ningún límite», la indignación del pueblo chileno creció aún más porque este «enemigo poderoso» estaba representado por los hombres y mujeres chilenos que ya perdieron miedo a la represión y a la violencia del Estado. Según los documentos del Instituto Nacional de los Derechos Humanos (0INDH) de Chile, durante 11 días de protestas que siguen adelante hasta el envío de este artículo, 20 personas murieron, 3.162 fueron detenidas y 1.092 fueron heridas: de ellas 237 por perdigones y 272 por armas de fuego.

Entre los heridos hay 60 niños y adolescentes. También el INDH registró 50 querellas por tortura, actos crueles, inhumanos y degradantes durante la detención y 17 casos de violencia sexual. La Coordinadora Ni Una Menos y Feministas Autónomas denunció la desaparición de 13 mujeres desde el viernes 18 de octubre. A pesar de todo esto el pueblo chileno sigue la lucha contra la injusticia y la desigualdad impuesta por el neoliberalismo.

Mientras en Chile su pueblo salió a las calles para protestar contra el sistema económico y político impuesto por el Fondo Monetario Internacional, en Argentina hubo estallido popular en las urnas poniendo el fin durante las elecciones presidenciales al régimen derechista de Mauricio Macri, considerado por los globalizadores y entre ellos el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa como el ejemplo de aplicación exitosa del modelo neoliberal. Se olvidaron los que pretenden ser amos del mundo que Mauricio Macri —quien prometió en el 2015 luchar contra la corrupción— en 2017 apareció envuelto en los Papeles de Panamá. Durante su presidencia hizo todo lo posible para beneficiar las empresas de su familia con contratos en autopistas, pero a la vez bajó significativamente el poder adquisitivo de los argentinos.

En total, la gestión de Macri fue desastrosa en todo: desempleo, aumento de pobreza al 34%, crecimiento de inflación al 47%, devaluación del peso, endeudamiento con el FMI de hasta 278.000 millones de dólares —es decir, un 72% más— y la desarticulación del 40% de la planta productiva que provocó un colapso fabril.

Precisamente por estas cosas, el pueblo, como dijo el periodista argentino Luis Bruschtein, «esa multitud que fue calificada como vagos, fanáticos, choriplaneros, violentos, chorros que aguantó a pie firme la discriminación, la destrucción de sus trabajos y de sus bolsillos, del futuro de sus hijos, esa multitud hizo derrocar al macrismo».

Los argentinos dieron el 48,10% de su voto al Frente de Todos, encabezado por Alberto Fernández, quien será el próximo presidente del país, y a Cristina Fernández de Kirchner, quien asumirá la vicepresidencia. Fue precisamente la expresidenta del país, Cristina Fernández, quien logró formar la convocatoria de la unidad de peronistas y otras fuerzas para derrotar a Macri con la consigna Nunca más el neoliberalismo. Lo hizo a pesar de ser sometida al circo judicial durante los últimos cuatro años, allanamientos de su vivienda y ataques contra sus hijos.

Alberto Fernández prometió a sus votantes «una Argentina solidaria y más igualitaria con el nuevo orden y nueva lógica». Uno de sus primeros gestos fue encontrarse con la presidenta de Abuelas de la Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, y saludar a Madres de Plaza de Mayo y Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas. Ya se sabe que una de las primeras acciones del nuevo Gobierno, que asumirá sus funciones el próximo 10 de diciembre, va a ser la implementación de la Ley de Emergencia Alimentaria. En un reciente artículo la periodista argentina Victoria Ginzberg afirmó que por fin vamos a tener «un presidente con el que podremos enojarnos y amargarnos, pedirle más, exigirle más, como él mismo dijo, si no cumple con lo que prometió».

No cabe duda que al nuevo Gobierno del Frente de Todos le espera un trabajo titánico para recomponer la economía y que será muy difícil dar primeros pasos en la dirección contraria al neoliberalismo. No hay que olvidar que América Latina está bajo una mirada permanente de Washington, cuyos líderes siguen implementando la consigna elaborada por la exsecretaria de Estado Condoleezza Rice, que consiste en «crear nuevos mecanismos para reprender a aquellos países que se apartan del camino democrático». En otras palabras, a los que empiezan a renegar del neoliberalismo. Venezuela es la víctima del ojo que todo lo ve del Big Brother.

Ya uno de los más incondicionales de Estados Unidos, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se mostró descontento con los resultados de las elecciones en Argentina al declarar que «Argentina eligió mal. No pienso a felicitar a Fernández. Argentina puede ser apartada del Mercosur». Bolsonaro expresó su mayor molestia por el retorno al poder de Cristina Fernández debido a su cercanía con Nicolás Maduro, Lula da Silva, Dilma Rousseff y Evo Morales.

Lo extraño que está pasando en Bolivia, el país de Evo Morales, es que mientras en Argentina, Chile y Ecuador su pueblo repudia al neoliberalismo, un gran sector de la población boliviana, la nación con mayor crecimiento económico en la región, quiere variar el proceso y retornar al neoliberalismo.

Durante las recientes elecciones presidenciales Evo Morales obtuvo el 47,07% de los votos, quedándose Carlos Mesa en el segundo lugar con el 36,51%. Inmediatamente desde Washington el servidor incondicional de EEUU, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, declaró no reconocer la victoria de Evo Morales, como si la OEA estuviera por encima de la Constitución de Bolivia.

La Coordinadora Nacional de la Democracia que incluye opositores de la derecha, centroizquierda, comités procívicos, comités militares y comités de policías retirados declaró desde el anuncio del Tribunal Supremo Electoral (TSE) al ganador Evo Morales, el inicio del paro nacional, marchas de protesta para crear estado de crisis total acompañado por la violencia.

El vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, ya señaló a Carlos Sánchez Berzain y al millonario boliviano Branko Marinkovic como los promotores y financistas de la violencia en el país. Carlos Sánchez Berzain, exministro de Gobierno y de Defensa en el Gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, reside en EEUU y recientemente publicó el libro Castrochavismo: crimen organizado en las Américas. Branko Marinkovic, de origen montenegrino, es prófugo de la justicia boliviana por organizar y financiar entre 2006 y 2008 una banda armada terrorista para lucha por la secesión de la Media Luna de Bolivia, una zona ubicada en el oriente del país con abundantes yacimientos de hidrocarburos integrada por los Departamentos de Tarija, Santa Cruz, Beni y Pando.

Los 30 auditores de la OEA que ya están en Bolivia difícilmente van a apoyar los resultados de la votación. Evo Morales, por su acercamiento a Rusia y su política independiente, está irritando a Washington desde hace mucho tiempo. Entonces, el futuro de Bolivia está en manos de su pueblo. Mientras, miles de indígenas campesinos, mineros y el grueso de la Confederación Obrera de Bolivia (COB) llegaron a la capital y salieron a las calles para defender los resultados de la elección y amenazan a los opositores al servicio de EEUU con el «uso de dinamita que es histórico y democrático».

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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Larry Fink, el todopoderoso CEO de BlackRock: Después de tres décadas «la globalización se acabó»

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MSIA Informa, por Angel Palacios Zea (*) //

La invasión rusa de Ucrania puso fin a la globalización que hemos experimentado en las últimas tres décadas.” La afirmación es tan contundente como representativa, viniendo de quien viene, Larry Fink, el todopoderoso CEO de BlackRock, el mayor fondo gestor de activos del mundo, por arriba de los 10 billones de dólares que harían de su empresa el tercer Producto Interno Bruto (PBI) del planeta si fuese una economía nacional.

Una de las consecuencias, según dijo, sería una renacionalización de las cadenas productivas, pues “compañías y gobiernos estarán también prestando atención más ampliamente en su dependencia de otras naciones”. Esto, afirma, “puede llevar a las compañías a traer de vuelta o cerrar sus operaciones resultando en una salida más rápida de algunos países”.

Entre los que podrían beneficiarse del proceso, apunta a México, Brasil, EUA y los centros manufactureros del sudeste asiático, aunque no explique de qué manera.

Otro problema anotado es un retraso de la agenda climática de “carbono cero”, debido a las necesidades de los países europeos, asiáticos y los EUA de buscar nuevas fuentes energéticas independientes de Rusia, viéndose obligados a recurrir a los tradicionales petróleo, gas natural y carbón.

Estos y otros pronósticos enlistados en la carta de los accionistas de BlacRock, divulgada el 24 de marzo, se suman los hechos por otros próceres del sistema financiero “globalizado”, quienes reconocen el punto de inflexión generado por las repercusiones de la operación militar rusa. Martin Wolf, el principal analista económico del periódico Financial Times, quien ya habla de una “desglobalización”, con la formación de un bloque “democrático” encabezado por EUA y Europa y otro “autocrático” encabezado por China y Rusia.

Aunque Fink y Wolf no hayan comentado el hecho, otra estrella del Financial Times, el periodista alemán Wolfang Müncahu, apunta el dedo hacia el evidente hecho de que la invasión en sí no es el principal catalizador del retroceso “globalista”, sino una enloquecida reacción de las potencias occidentales a ella, en especial a las sanciones económicas y financieras impuestas a Rusia, aislándola del sistema financiero controlado por Washington, New York, Londres y Bruselas y “congelando” sus reservas cambiarias mantenidas en el exterior. En su columna del 13 de marzo, en el blog Euro Intelligence comenta las repercusiones de la decisión:

Nosotros no pensamos eso directo, pues que un banco central congele las cuentas de otro banco central es un asunto realmente serio. Lo que esto significa, en términos económicos, es que todo el Occidente trasatlántico quedo insolvente en cuanto a nuestro activo más importante: nuestra moneda fiduciaria. Las reservas del banco central ruso eran ganancias de ventas legítimas, la mayoría para Occidente. Los tribunales pueden congelar activos obtenidos ilegalmente. Pero este no fue el caso. Rusia violó el Derecho Internacional al invadir a Ucrania, pero las cuentas de su banco central en el exterior son legales.

Con esta única sanción, hicimos los siguiente: debilitamos la confianza en el dólar estadounidense como la principal moneda de reserva del mundo; evitamos cualquier desafío que el euro vendría a hacer (al dólar); redujimos la credibilidad de nuestros bancos centrales; incentivamos a China y Rusia a evitar la infraestructura financiera occidental; y convertimos al bitcoin en una moneda respetable para transacciones alternativas (…).”

Aún más bizarra fue la actitud del Banco de Liquidaciones Internaciones (BIS) de Basilea, el llamado banco central de los bancos centrales, el cual suspendió el acceso del Banco de Rusia a sus servicios, a pesar de ser uno de sus socios integrantes. La medida es inusitada en la historia del BIS, pues ni siquiera fue tomada durante la II Guerra Mundial, cuando el banco sirvió como intermediario para transacciones financieras entre los países beligerantes, lo que benefició particularmente a la Alemania nazi, ayudándole a reducir los efectos del bloqueo financiero impuesto por los aliados occidentales.

En sus frecuentes intervenciones públicas durante el conflicto, el canciller ruso ha hablado de que el mundo transita por un cambio histórico. Tal y como lo manifestó en una entrevista a los medios informativos serbios el pasado 28 de marzo, respondiendo a una pregunta sobre el supuesto aislamiento de Rusia:

«No existe aislamiento y esto es dicho exclusivamente por aquellos que, mental e ideológicamente, se resignan a la inevitabilidad de una dictadura occidental en el escenario global. Esta dictadura es apoyada primariamente por el propio Occidente y odia perder sus posiciones».

«Occidente ha sido el jugador dominante del mundo por más de 500 años. Ahora, una era diferente -la formación de un orden internacional multipolar- está aquí. Los centros globales de desarrollo económico que persiguen una política orientada nacionalmente se erguirán y no querrán aceptar los valores neoliberales impersonales impuestos al mundo por Occidente. Ellos quieren basarse en su historia, tradiciones y valores, inclusive valores religiosos. En gran medida, ellos son comunes a todas las religiones mundiales (…)».

(*) Sociólogo de la UNAM y Coordinador Nacional de Movimiento en Movimiento de Solidaridad Iberoamericana.

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La economía mundial tiende a empeorar, advierte FMI: La guerra en eurasia se convierte en crisis económica global

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Economía Global, por Alberto Gómez-R. //

Todas las principales economías comerciales experimentaron un aumento de las importaciones y exportaciones por encima de los niveles previos a la pandemia en el cuarto trimestre de 2021, y el comercio de bienes aumentó con más fuerza en el mundo en desarrollo que en los países desarrollados.

El Global Trade Update de la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, por sus siglas en inglés), publicado el 17 de febrero (2022), muestra que en 2021, el comercio mundial de bienes se mantuvo sólido y el comercio de servicios finalmente volvió a sus niveles anteriores a la COVID-19.

En general, el valor del comercio mundial alcanzó un nivel récord de 28,5 billones de dólares en 2021”, dice el informe. Eso es un aumento del 25 % en 2020 y un 13 % más alto en comparación con 2019, antes de que ocurriera la pandemia de COVID-19.

Después de un tercer trimestre relativamente lento, el crecimiento del comercio se recuperó nuevamente en el cuarto trimestre, cuando el comercio de bienes aumentó en casi $ 200 mil millones, alcanzando un nuevo récord de $ 5,8 billones.

Mientras tanto, el comercio de servicios aumentó en $ 50 mil millones para llegar a $ 1,6 billones, justo por encima de los niveles previos a la pandemia.

MAYOR CRECIMIENTO DEL COMERCIO

El informe muestra que en el cuarto trimestre de 2021, todas las principales economías comerciales registraron un aumento de las importaciones y exportaciones muy por encima de los niveles previos a la pandemia en 2019.

Pero el comercio de bienes aumentó con más fuerza en el mundo en desarrollo que en los países desarrollados.

Las exportaciones de los países en desarrollo fueron aproximadamente un 30% más altas que durante el mismo período en 2020, en comparación con el 15% de las naciones más ricas.

El crecimiento fue mayor en las regiones exportadoras de materias primas, ya que los precios de las materias primas aumentaron. Además, el crecimiento del comercio Sur-Sur estuvo por encima del promedio mundial, con un incremento interanual del 32%. (unctad.org)

En el mismo informe, la UNCTAD expresaba que durante el primer trimestre del 2022 habría una desaceleración de la economía en comparación con el cuarto trimestre del 2021.

En cuanto a los flujos comerciales, el informe proyecta la tendencia de aumento de la regionalización debido a varios acuerdos comerciales e iniciativas regionales, así como a “la creciente dependencia de proveedores geográficamente más cercanos”.

También señala los niveles récord de deuda mundial, y advierte que es probable que se intensifiquen las preocupaciones sobre la sostenibilidad de la deuda debido a las crecientes presiones inflacionarias.

Un endurecimiento significativo de las condiciones financieras aumentaría la presión sobre los gobiernos más endeudados, amplificando las vulnerabilidades y afectando negativamente las inversiones y los flujos comerciales internacionales”, asentó. (ipsnoticias.net)

En algunas regiones, como Latinoamérica, comienzan a manifestarse descontentos generalizados por la precaria situación económica.

En los días recientes se han presentado multitudinarias manifestaciones en Argentina en protesta contra el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La protesta había sido convocada por organizaciones de izquierda y movimientos sociales para expresarse en contra del nuevo acuerdo con el FMI y las políticas de «ajuste» que conllevaría el nuevo programa de facilidades extendidas para refinanciar dudas con el Fondo por unos 45.000 millones de dólares.

Bajo las consignas «No al pacto con el FMI. No al pago de la deuda externa», unas 200 agrupaciones se concentraron en la Plaza de Mayo, frente a la sede del Gobierno, y demandaron la inmediata ruptura de las negociaciones con el organismo. (dw.com)

Argentina es una de las economías más grandes de América Latina, con un Producto Interno Bruto (PIB) de aproximadamente US$450 mil millones.

Con abundantes recursos naturales en energía y agricultura, en su territorio de 2,8 millones de kilómetros cuadrados, el país tiene tierras agrícolas extraordinariamente fértiles, cuenta con importantes reservas de gas y litio, y tiene un enorme potencial en energías renovables. Argentina es un país líder en producción de alimentos, con industrias de gran escala en los sectores de agricultura y ganadería vacuna. Asimismo, tiene grandes oportunidades en algunos subsectores de manufacturas y en el sector de servicios innovadores de alta tecnología.

Sin embargo, la volatilidad histórica del crecimiento económico, la pandemia de COVID 19 y el aislamiento social como forma de enfrentarla agravaron la situación. La pobreza urbana es elevada y alcanza un 40,6% de la población en el primer semestre de 2021, y 10,7% argentinos están en la indigencia. La pobreza infantil, de niños menores de 14 años, llega al 54,3%.

Para hacer frente a esta situación, se había priorizado expandir el gasto social a través de diversos programas, entre los que se destaca la Asignación Universal por Hijo, un programa de transferencias que alcanza a aproximadamente 4 millones de niños y adolescentes hasta 18 años, el 9,3% de la población del país. (bancomundial.org)

El nuevo acuerdo firmado por el gobierno argentino encabezado por el presidente Alberto Fernández con el FMI, obliga a pagos muy difíciles de cumplir. En 2018 el anterior presidente argentino, el derechista y oligarca –entregado a la banca internacional- Mauricio Macri, acordó pagar cerca de 19,000 millones de dólares en 2022 y otro tanto en 2023.

La familia del ex presidente Mauricio Macri está dentro de las 20 más grandes fortunas de Argentina del listado de Forbes, con USD 540 millones de dólares (2020).

En marzo vencen 2,830 millones de dólares y Argentina tiene escasas reservas internacionales en el Banco Central para hacerle frente. Los países en el FMI no pueden avalar una respuesta burocrática frente a esa crítica situación. No es con ahogo financiero y más crisis como los países pagan sus deudas. (washingtonpost.com)

El conflicto ruso-ucraniano vino a complicar aún más la de por sí debilitada y turbulenta economía globalizada, incrementando la incertidumbre ante las sanciones económicas impuestas por Occidente a Rusia, y las consecuencias que significan para los otrora socios comerciales del gigante euroasiático.

Todos los países se verán afectados por esta crisis, pero los países en desarrollo ya afectados por la pandemia de COVID-19, el aumento de la deuda y el cambio climático se verán especialmente afectados por las interrupciones en los alimentos, el combustible y las finanzas”.

El aumento vertiginoso de los precios de los alimentos y los combustibles afectará a los más vulnerables de los países en desarrollo y ejercerá presión sobre los hogares más pobres, que gastan la mayor parte de sus ingresos en alimentos, lo que provocará penurias y hambre”.

Esto es motivo de gran preocupación, ya que la estabilidad social y política y el aumento de los precios de los alimentos están muy relacionados”.

Declaración de la Secretaria General de la UNCTAD, Rebeca Grynspan, sobre la situación en Ucrania.

Como era de esperarse, las consecuencias en la economía global de las sanciones impuestas unilateralmente por los países miembros de la OTAN a Rusia ya se comenzaron sentir, y es sólo el inicio de una escalada poco predecible, ya que la crisis –con todas sus letras- dependerá de factores geopolíticos y los intereses económicos de las potencias que señalan a Putin como el único culpable, y que se han encargado de infiltrar en el mundo sentimientos de odio contra todo lo que sea de origen ruso.

Las consecuencias económicas para el mundo, derivadas de las sanciones “sin precedentes” impuestas contra Rusia por su operación militar en Ucrania «ya son muy graves» y podrían empeorar, comunicó este sábado el Fondo Monetario Internacional (FMI).

«Si bien la situación sigue siendo muy inestable y las perspectivas están sujetas a una incertidumbre extraordinaria, las consecuencias económicas ya son muy graves. Los precios de la energía y de las materias primas, incluido el trigo y otros granos, han aumentado, lo que se suma a las presiones inflacionarias por las interrupciones en las cadenas de suministro y la recuperación de la pandemia del covid-19», reza el comunicado.

«Un prolongado conflicto y las sanciones asociadas también tendrán un impacto severo en la economía global. El Fondo asesorará a nuestros países miembros sobre cómo corregir sus políticas macroeconómicas para contrarrestar los efectos secundarios, incluido los fallos en el comercio y los mercados financieros, así como los precios de los alimentos y de las materias primas», concluye. (actualidadrt.com)

El trasfondo de la injerencia e intervención de las potencias anglosajonas y europeas en la crisis de Rusia-Ucrania es mucho más amplio que la aparente “defensa de la democracia y los Derechos Humanos”, ambos conceptos bajo los cuales los gobiernos de estos países, liderados por Estados Unidos, han y saqueado devastado a un gran número de Estados-naciones, en pos de la supuesta defensa de la ideología democrática occidental.

El bloqueo de medios de información y comunicación que presentan versiones alternativas del conflicto ruso-ucraniano se endurece más; la plataforma Youtube bloqueo ya los medios noticiosos rusos y medio-orientales.

Este feroz y directo ataque directo a la libertad de prensa –nunca antes visto con tal vehemencia- es un síntoma de la desesperación de quienes promovieron esta guerra con la finalidad de cerrar el cerco alrededor de Rusia, con el objetivo de prepararse para un ataque-invasión en lo que podría ser la última de las guerras del hombre moderno si la sensatez de la opinión pública mundial no detienen la demencial ambición de poder de quienes se dicen “defensores de la democracia”.

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MUNDO

Guerra Rusia-Ucrania: Como anillo al dedo para Biden

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Política Global, por Jorge López Portillo Basave //

En la guerra de Ucrania hay más de un ganador. Los muertos invasores y los muertos de los invadidos son un precio que Putin está dispuesto a pagar. Pero Occidente no se queda muy atrás. Hace menos de tres semanas y aún sin la invasión rusa en contra de Ucrania, Estados Unidos ya enfrentaba una de sus crisis económicas más severas y la peor desde los setentas.

Las medidas económicas y políticas de la administración Biden habían afectado los bolsillos de millones de sus compatriotas quienes ya le estaban pasando la factura al gobierno en un año electoral.

En el 2022 EEUU renovará la totalidad de su Cámara Baja y una parte del Senado. En este contexto la popularidad del Presidente y de su partido se vuelven muy relevantes. La opinión pública ubicaba a Biden con menos de un 37% de personas con una buena impresión de su mandato y en el aspecto económico con menos del 28%. Es decir que una amplia mayoría de encuestados rechazaba sus medidas y de una forma u otra culpaban al recientemente electo Joe Biden como responsable de la crisis económica que ya estaba viviendo EEUU previo a la guerra Ruso-Ucraniana.

La guerra empeorará las condiciones económicas en ese país y en el mundo, pero ahora ya hay un culpable extranjero, una fuerza ajena a la que le podemos responsabilizar de todos los males. Por eso la guerra de Ucrania le cae a Biden como anillo al dedo, así como a George Bush le benefició el ataque a las torres gemelas.

Prepárese para escuchar en los medios internacionales que todos los problemas del mundo son porque Putin invadió Ucrania. Si su gobernante local sigue esta misma línea discursiva, no lo culpe, él o ella, sólo sigue lo que le dicen los guiones de Washington. Muchos se preguntan qué pasó con los muertos de Iraq, de Afganistán y de tantos más que incluso hoy en día siguen siendo asesinados en varias partes del mundo bajo otros pretextos.

¿MATÓ RUSIA AL COVID19?

La adicción mediática y seamos francos, el negocio de las empresas como Facebook y Twitter se venía desmoronando con forme la gente trataba de regresar a la normalidad y poco a poco las medidas restrictivas se iban levantando en todo el mundo ya sea por protestas ciudadanas o por que los gobernantes cambiaban de postura con respecto a la lucha contra el Covid19. Los grandes medios internacionales necesitaban una salida, un nuevo modelo para cambiar el tema y para mantener a las audiencias pegadas a sus noticieros y programas.

El covid19 estaba agotando su vuelo y gracias a Satán, a la ambición y al miedo, ahora tenemos un nuevo programa, un nuevo “reality show” en el que todos podemos participar con opiniones, sugerencias u odio y al menos por ahora solo nos afecta en la cartera. De verdad el “espectáculo” de los muertos y de los exiliados es terrible y pensar que esto ha sido tan común en la historia de la humanidad pero ahora lo podemos ver en tiempo real sin padecer. Muy triste y penoso de verdad. Mea culpa, casi con un interés morboso estamos atentos a los acontecimientos en Ucrania.

GASOLINA CARA

Para algunos poderosos y para muchos ricos, la solución a la carestía de un producto es usar otro. Esto es normal claro si algo está caro uno debe buscar alternativas, pero cuando la alternativa es aún más cara, el decir esto es francamente imbécil o demagógico. La semana pasada escuché con asombro declaraciones de la Secretaria de Energía y del Secretario de Transporte de Estados Unidos diciendo que para no sufrir el alza de la gasolina y no enojarse, ellos recomendaban a los estadounidenses cambiar sus autos de combustión interna por eléctricos. Esa es la reacción natural de alguien que no sabe que el mundo no tiene dinero ni baterías suficientes para hacer eso de la noche a la mañana.

Parece que algunos de los gigantes de las empresas y de los políticos neoliberales del mundo quieren que los menos favorecidos económicamente paguen las consecuencias de sus caprichos. El tema del petróleo es uno, pero que le parece saber que ahora el precio del maíz, del trigo y de los fertilizantes subirán también por causa de la guerra. Esto es, no solo por el costo del petróleo y el trasporte sino porque Ucrania y Rusia en conjunto, son los principales proveedores de esos tres insumos a nivel mundial.

DE ENEMIGOS A SALVADORES

La administración Biden desde su llegada declaró la guerra a los combustibles fósiles, pero al mismo tiempo aumentó sus compras de petróleo y de gas a países que son sus enemigos. Del 2020 al 2021 EEUU disminuyó su producción de petróleo en más de un millón y medio de barriles diarios. Pero al mismo tiempo y al arranque post covid19 aumentó el consumo de dichos energéticos. Lo anterior obligó a dicho país a comprar petróleo a Rusia y a otros actores en Oriente Medio. Como usted sabe hace unos días EEUU y varios países, excepto Alemania declararon que ya no usarán el combustible ruso por la guerra.

En esta decisión EEUU pidió a sus diplomáticos buscar un acercamiento con Maduro en Venezuela y con los líderes de Irán para que juntos le puedan vender a ellos y a los aliados de Occidente el petróleo que Rusia les vendía hasta hace unos días.

Todo suena muy bien, salvo que tanto Irán como Venezuela son enemigos de EEUU, en particular Irán fomenta ataques terroristas en donde puede bajo el canto de “muerte a Israel y muerte a EEUU” y sobre Venezuela podemos decir que Obama y Trump trataron de remover incluso por la vía del asesinato a Maduro.

Por su lado EEUU parece no querer aumentar su producción interna de petróleo o gas, ni siquiera para dejar de depender de sus enemigos, ni tampoco pide ayuda a sus dos vecinos. Hasta el sábado pasado ni México ni Canadá habían recibido la solicitud de Washington para aumentar la producción y exportación de petróleo.

¿Por qué Biden no fomenta el aumento de la producción nacional de su país? ¿Por qué EEUU no pide ayuda a México o a Canadá y prefiere ir a rogar a Venezuela y a Irán? Más aun, EEUU ha prácticamente prohibido a los bancos de su país apoyar a empresas nacionales o a otros países en inversiones relacionadas con petróleo o gas, incluso bloqueó hace unos meses el gasoducto que traería gas de Israel y Palestina vía el Mediterráneo y Chipre a Europa lo que aligeraría la dependencia europea con respecto a Rusia. Algo no cuadra.

IGLESIA ORTODOXA UCRANIANA PIDE ARMAS

En un mensaje dirigido a todos los ucranianos ortodoxos del mundo, el líder de su iglesia pide a sus fieles enviar no solo ayuda económica o comida sino también armas y municiones para el combate. El pasado jueves el líder de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana el Patriarca Filaret dio una rueda de prensa durante su gira por Washington después de una reunión con congresistas de ese país. El Patriarca que separó a la Iglesia Ortodoxa Ucraniana de la rusa hace algunos años pidió a los feligreses de su congregación en el mundo oraciones y armas para combatir la invasión. Por su lado el líder de la Iglesia Ortodoxa Rusa, el Patriarca Kirill ha dicho que la guerra está justificada porque Ucrania y su iglesia estaban degenerados.

ESTAMOS EN GUERRA CON EEUU

Según algunos refugiados los soldados rusos dicen que en realidad ellos están peleando contra EEUU y no contra Ucrania. Esto infiere que para los soldados pro Putin que apoyan la guerra, la invasión es un hecho en el que Rusia debía defenderse de EEUU por la amenaza de la OTAN, por las armas que la alianza está proporcionando a Ucrania para su defensa y ahora por las sanciones. Como lo escribí hace meses, Ucrania es un peón en el ajedrez geopolítico y ahora como si fuese la edad media, su tierra es el escenario en donde las potencias se enfrentan y prueban su suerte.

Es muy triste y doloroso ver a los civiles víctimas de esta masacre, pero el dolor obviamente no es igual verlo por tele que padecerlo. Pero hay otras víctimas del conflicto que no están en Ucrania, me refiero a los individuos de sangre o lengua rusa, incluso a los que son ruso-ucranianos y que en varias partes del mundo están siendo víctimas de una persecución racial por el simple hecho de hablar ruso o de tener negocios con nombres rusos. Pequeños cafés o restaurantes que han sido víctimas de amenazas o de sabotajes a pesar de que ellos mismos denunciaron la invasión y de que en su momento huyeron de Rusia por no estar de acuerdo con Putin o con la URSS. Rusia y Ucrania son naciones hermanas y la invasión es en lo general un fratricidio.

A la defensa de Ucrania acuden ya más de 60 mil ciudadanos de otros países quienes se alistaron en la llamada “legión extranjera ucraniana” y se dirigen a ese país a combatir al ejército ruso. Por su lado Putin presume que hay más de 16 mil extranjeros que han pedido sumarse en apoyo del Ejercito ruso.

En cierto sentido ésta ya es una guerra multinacional cuando países de occidente aportan gente y armas para que se enfrenten rusos y ucranianos. Por su lado, China apoya financiera y diplomáticamente a Rusia mientras que EEUU y la OTAN lo aíslan. Hay muchos empresarios y países que están salivando de gusto al ver esta guerra y por ellos que la misma siga es la mejor opción.

El apoyo de EEUU es muy valorado por los ucranianos pero a pesar de ello, Luliia Mendel, ex directora de comunicación social del famoso presidente Zelensky subió un mensaje vía Twitter el pasado viernes en el que criticaba la postura de Washington, en especial la de la Vicepresidenta Kamala Harris de la que dijo… “sería una tragedia si Harris algún día llega a ser presidente”. Lo anterior debido a la desastrosa rueda de prensa entre la alta funcionaria de los EEUU y el Presidente de Polonia hace unos días en el marco de la gira que la mujer más poderosa del mundo daba por la zona de países vecinos a Ucrania y que son integrantes de la OTAN.

DE CIRUJANO A CARNICERO

Algo raro está pasando, se dice en medios occidentales que Putin está perdiendo la guerra porque hay miles de soldados rusos muertos y menos de 800 civiles ucranianos fallecidos, pero al mismo tiempo se dice que Ucrania esta siendo devastada por los ataques rusos. ¿Será que el especialista en operaciones militares Vladimir Putin quien se decía que atacaba con precisión quirúrgica dejó de tener su toque y ahora es un carnicero? Como lo dijimos hace ocho días, EEUU tardó quince días en llegar desde la frontera de Iraq hasta su capital y bombardeó Bagdad por 10 días hasta que finalmente derribó el régimen de Sadam. Pero para Rusia esto podría ser como Vietnam en donde EEUU invirtió miles de millones de dólares y perdió la guerra en contra de un grupo de nacionalistas defensores que contaban con armas proveídas por China y URSS comunistas.

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