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MUNDO

América Latina, en pie de lucha contra el neoliberalismo

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(Cortesía Sputnik Mundo)

La verdad raramente es pura y nunca es simple 
(Oscar Wilde, 1854-1900)

El neoliberalismo impuesto en escala global desde el gobierno de Ronald Reagan en Estados Unidos como único camino hacia el crecimiento económico, ha sufrido una tremenda caída en América Latina.

La explosión popular en Chile —país considerado como modelo durante más de 40 años—, la derrota del seguidor incondicional del Fondo Monetario Internacional —Mauricio Macri en Argentina—, el estallido social en Ecuador, el triunfo indiscutible de Evo Morales en Bolivia, la casi victoria del candidato del Frente Amplio —Daniel Martínez en Uruguay— y la existencia del gobierno populista de Andrés Manuel López Obrador en México indican que este sistema económico está agotado.

Lo interesante es que ningún analista y partidario del neoliberalismo global estaba preparado para la repentina rebelión latinoamericana que hizo desmitificar este modelo económico y presentarlo en toda su desnudez. Carlos Heller, un político argentino, comentó que “el neoliberalismo opera en la escala global como una especie de bomba de succión que traslada recursos de las mayorías hacia las minorías”.

En otras palabras, este sistema económico concentra los recursos pero nunca los derrama. El think tank Credit Suisse Research Institute en su informe Global Wealth Report 2019 reveló que la riqueza global de los “millonarios creció hasta 360 millones de dólares entre mediados de 2018 y mediados de 2019”. También siguió aumentando la desigualdad a escala global cuando el “45% de la riqueza está en manos del 1% más rico, mientras que la mitad de la población más pobre posee menos del 1% de este patrimonio mundial”.

Para los promotores de este modelo, la desigualdad económica no es negativa mientras esté acompañada por la disminución de la pobreza sin querer darse cuenta que el crecimiento de la desigualdad social y económica está pauperizando a la clase media y cierra el camino de los pobres hacia su bienestar.

Chile después del golpe de Estado de Pinochet en 1973 se convirtió en el laboratorio del neoliberalismo inaugurado con la represión, secuestros, exilio, relegaciones, allanamientos, tortura, ejecución de opositores, desapariciones forzadas que facilitaron la aplicación de las reformas económicas elaboradas por el grupo Chicago Boys de Milton Friedman y Arnold Harberger.

La privatización de corporaciones estatales, las medidas de austeridad, la represión de toda la oposición y el control estatal de sindicatos fueron aplicados con facilidad debido al miedo que impuso la dictadura, y produciendo en Chile un trauma psicosocial que, de acuerdo a los estudios del Instituto Latinoamericano de Salud Mental y Derechos Humanos (ILAS), generalmente dura no menos de 30 años. Es decir, persiste durante unas tres generaciones. Y así sucedió en Chile, donde Pinochet supo atar todos los aspectos de la vida de sus ciudadanos y aplastar a sangre y fuego la sociedad chilena en nombre de la estabilidad, el desarrollo, el orden, la sensatez y el éxito.

El modelo económico y social impuesto por la dictadura fue avalado por la Constitución de 1980 que los gobiernos de Concertación Política de Patricio Aylwin (1990-1994), Eduardo Frei (1994-2000), Ricardo Lagos (2000-2006) y Michelle Bachelet (2006-2010) no se atrevieron ni siquiera a modificar. Tampoco cambiaron el orden impuesto por el régimen de Augusto Pinochet. Seguían pasando los años y el modelo impuesto por la dictadura se convertía por los medios de comunicación globalizada cada vez más en un ejemplo del éxito mientras la desigualdad crecía, los sueldos de la mayoría de los chilenos estaban por debajo de los sueños, la educación privada era cada vez más inaccesible y la pública, escasa, y las AFP estaban ganando cada vez más mientras los jubilados tenían pensiones de hambre.

Tuvieron que pasar 46 años para que se agote la paciencia del pueblo y se produzca un estallido de indignación saliendo solamente en la capital más de un millón de chilenos a protestar. Ni la abolición del incremento de la tarifa del metro ni la represión y la militarización de las calles y el toque de queda han llegado a acallar las marchas y protestas. Pero este estallido fue precedido por la llamada Revolución de los pingüinos en 2006, cuando 600.000 estudiantes secundarios salieron a exigir el derecho a la educación. Cinco años después, en 2011, los estudiantes universitarios organizaron la Primavera de Chile cuando se sublevaron contra la privatización de la enseñanza. El mismo año el pueblo mapuche empezó su lucha de resistencia.

Los psicólogos han tenido razón cuando afirmaron que se necesitaba no menos de 30 años para que los seres humanos sean capaces de superar el trauma psicosocial producido por la represión de la dictadura. Al declarar el presidente Sebastián Piñera que desde el 18 de octubre “estamos en guerra contra un enemigo poderoso, que está dispuesto a usar la violencia sin ningún límite”, la indignación del pueblo chileno creció aún más porque este “enemigo poderoso” estaba representado por los hombres y mujeres chilenos que ya perdieron miedo a la represión y a la violencia del Estado. Según los documentos del Instituto Nacional de los Derechos Humanos (0INDH) de Chile, durante 11 días de protestas que siguen adelante hasta el envío de este artículo, 20 personas murieron, 3.162 fueron detenidas y 1.092 fueron heridas: de ellas 237 por perdigones y 272 por armas de fuego.

Entre los heridos hay 60 niños y adolescentes. También el INDH registró 50 querellas por tortura, actos crueles, inhumanos y degradantes durante la detención y 17 casos de violencia sexual. La Coordinadora Ni Una Menos y Feministas Autónomas denunció la desaparición de 13 mujeres desde el viernes 18 de octubre. A pesar de todo esto el pueblo chileno sigue la lucha contra la injusticia y la desigualdad impuesta por el neoliberalismo.

Mientras en Chile su pueblo salió a las calles para protestar contra el sistema económico y político impuesto por el Fondo Monetario Internacional, en Argentina hubo estallido popular en las urnas poniendo el fin durante las elecciones presidenciales al régimen derechista de Mauricio Macri, considerado por los globalizadores y entre ellos el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa como el ejemplo de aplicación exitosa del modelo neoliberal. Se olvidaron los que pretenden ser amos del mundo que Mauricio Macri —quien prometió en el 2015 luchar contra la corrupción— en 2017 apareció envuelto en los Papeles de Panamá. Durante su presidencia hizo todo lo posible para beneficiar las empresas de su familia con contratos en autopistas, pero a la vez bajó significativamente el poder adquisitivo de los argentinos.

En total, la gestión de Macri fue desastrosa en todo: desempleo, aumento de pobreza al 34%, crecimiento de inflación al 47%, devaluación del peso, endeudamiento con el FMI de hasta 278.000 millones de dólares —es decir, un 72% más— y la desarticulación del 40% de la planta productiva que provocó un colapso fabril.

Precisamente por estas cosas, el pueblo, como dijo el periodista argentino Luis Bruschtein, “esa multitud que fue calificada como vagos, fanáticos, choriplaneros, violentos, chorros que aguantó a pie firme la discriminación, la destrucción de sus trabajos y de sus bolsillos, del futuro de sus hijos, esa multitud hizo derrocar al macrismo”.

Los argentinos dieron el 48,10% de su voto al Frente de Todos, encabezado por Alberto Fernández, quien será el próximo presidente del país, y a Cristina Fernández de Kirchner, quien asumirá la vicepresidencia. Fue precisamente la expresidenta del país, Cristina Fernández, quien logró formar la convocatoria de la unidad de peronistas y otras fuerzas para derrotar a Macri con la consigna Nunca más el neoliberalismo. Lo hizo a pesar de ser sometida al circo judicial durante los últimos cuatro años, allanamientos de su vivienda y ataques contra sus hijos.

Alberto Fernández prometió a sus votantes “una Argentina solidaria y más igualitaria con el nuevo orden y nueva lógica”. Uno de sus primeros gestos fue encontrarse con la presidenta de Abuelas de la Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, y saludar a Madres de Plaza de Mayo y Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas. Ya se sabe que una de las primeras acciones del nuevo Gobierno, que asumirá sus funciones el próximo 10 de diciembre, va a ser la implementación de la Ley de Emergencia Alimentaria. En un reciente artículo la periodista argentina Victoria Ginzberg afirmó que por fin vamos a tener “un presidente con el que podremos enojarnos y amargarnos, pedirle más, exigirle más, como él mismo dijo, si no cumple con lo que prometió”.

No cabe duda que al nuevo Gobierno del Frente de Todos le espera un trabajo titánico para recomponer la economía y que será muy difícil dar primeros pasos en la dirección contraria al neoliberalismo. No hay que olvidar que América Latina está bajo una mirada permanente de Washington, cuyos líderes siguen implementando la consigna elaborada por la exsecretaria de Estado Condoleezza Rice, que consiste en “crear nuevos mecanismos para reprender a aquellos países que se apartan del camino democrático”. En otras palabras, a los que empiezan a renegar del neoliberalismo. Venezuela es la víctima del ojo que todo lo ve del Big Brother.

Ya uno de los más incondicionales de Estados Unidos, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se mostró descontento con los resultados de las elecciones en Argentina al declarar que “Argentina eligió mal. No pienso a felicitar a Fernández. Argentina puede ser apartada del Mercosur”. Bolsonaro expresó su mayor molestia por el retorno al poder de Cristina Fernández debido a su cercanía con Nicolás Maduro, Lula da Silva, Dilma Rousseff y Evo Morales.

Lo extraño que está pasando en Bolivia, el país de Evo Morales, es que mientras en Argentina, Chile y Ecuador su pueblo repudia al neoliberalismo, un gran sector de la población boliviana, la nación con mayor crecimiento económico en la región, quiere variar el proceso y retornar al neoliberalismo.

Durante las recientes elecciones presidenciales Evo Morales obtuvo el 47,07% de los votos, quedándose Carlos Mesa en el segundo lugar con el 36,51%. Inmediatamente desde Washington el servidor incondicional de EEUU, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, declaró no reconocer la victoria de Evo Morales, como si la OEA estuviera por encima de la Constitución de Bolivia.

La Coordinadora Nacional de la Democracia que incluye opositores de la derecha, centroizquierda, comités procívicos, comités militares y comités de policías retirados declaró desde el anuncio del Tribunal Supremo Electoral (TSE) al ganador Evo Morales, el inicio del paro nacional, marchas de protesta para crear estado de crisis total acompañado por la violencia.

El vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, ya señaló a Carlos Sánchez Berzain y al millonario boliviano Branko Marinkovic como los promotores y financistas de la violencia en el país. Carlos Sánchez Berzain, exministro de Gobierno y de Defensa en el Gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, reside en EEUU y recientemente publicó el libro Castrochavismo: crimen organizado en las Américas. Branko Marinkovic, de origen montenegrino, es prófugo de la justicia boliviana por organizar y financiar entre 2006 y 2008 una banda armada terrorista para lucha por la secesión de la Media Luna de Bolivia, una zona ubicada en el oriente del país con abundantes yacimientos de hidrocarburos integrada por los Departamentos de Tarija, Santa Cruz, Beni y Pando.

Los 30 auditores de la OEA que ya están en Bolivia difícilmente van a apoyar los resultados de la votación. Evo Morales, por su acercamiento a Rusia y su política independiente, está irritando a Washington desde hace mucho tiempo. Entonces, el futuro de Bolivia está en manos de su pueblo. Mientras, miles de indígenas campesinos, mineros y el grueso de la Confederación Obrera de Bolivia (COB) llegaron a la capital y salieron a las calles para defender los resultados de la elección y amenazan a los opositores al servicio de EEUU con el “uso de dinamita que es histórico y democrático”.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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Renovación en la Casa Blanca: La era Biden, mensajes y símbolos

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Opinión, por Juan Raúl Gutiérrez Zaragoza (*)

Vaya momentos de tensión que se vivieron en este proceso electoral estadounidense, desde el conteo de los votos hasta el próximo pasado miércoles, pasando por el evento fatídico del Capitolio, sin embargo, no hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla, así llegó el día de la inauguración de Joseph R. Biden, Jr., como Presidente de los Estados Unidos de América.

Así es, el 20 de enero de 2021, será recordado como el día en que Biden juró como el Presidente número 46 en la historia de Estados Unidos y Kamala Harris la vicepresidenta 49, Amy Klobuchar, demócrata Senadora por Minnesota, fue la presentadora inicial del evento, donde destacó a Kamala Harris y su origen étnico.

Enseguida habló el también Senador Roy Blunt, republicano de Missouri, quien condenó el ataque al Capitolio y resaltó la necesidad de un gobierno unido en este nuevo comienzo.

Después el sacerdote Leo O’Donovan tomó la palabra y ya en el atril voltea a ver a Biden y éste se lleva la mano derecha al pecho del lado del corazón y se persigna. Sin duda, la presencia del padre católico es un símbolo de la cercanía del nuevo Presidente de Estados Unidos con el Papa Francisco. “Soñar juntos” fue la frase del jesuita cuando se refirió a Bergolio, al término de su discurso se dirigió a Biden, sin cubrebocas, para intercambiar de cerca algunas palabras.

Uno de los momentos más emotivos corrió a cargo de la popular cantante Lady Gaga quien acompañada de la Banda de Infantería de Marina y enfundada en un atuendo peculiar con falda muy amplia en rojo y azul marino la parte de la blusa, trenzando su pelo con un listón azul, aretes en forma de hoja de laurel, con un adorno al frente de una paloma con una rama en el pico en posición ascendente interpretó con una limpia voz el Himno Nacional de Estados Unidos.

Para luego la Capitana Andrea Hall, bombera de carrera, Presidenta de la Asociación Internacional de Bomberos de South Tulton, recitó el juramento de lealtad a la bandera de Estados Unidos, traduciendo ella misma en lenguaje de señas.

Singular por lo histórico, resultó que Sonia Sotomayor, primer mujer latina en ocupar un asiento como magistrada en la Suprema Corte de Justicia, le tomara el juramento a Kamala Harris como primera vicepresidenta de los Estados Unidos, en distintos foros he dicho y escrito que habrá que seguir de cerca los pasos de la abogada californiana, en el 2016, Estados Unidos no estaba preparado para una mujer presidenta con Hillary Clinton, en 2021, esta mujer afrodescendiente sudasiática, ya es la segunda al mando del poderoso país norteamericano, mi pregunta obligada, con un toque de pronóstico es ¿Estados Unidos tendrá para el año 2024 (o antes) una presidenta mujer?

Regreso a la ceremonia, Jennifer López se presentó cantando un popurrí mezclando “America the Beautiful” y “This land is your land”, la cumbre de su presentación fue la inclusión de una frase en español: “Una nación bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos”

Por fin termina la incertidumbe alrededor de todo este sobrio protocolo y Joe Biden inició oficialmente a las 10:52, del referido 20 de enero su etapa como el Presidente de los Estados Unidos, hora en la que prestó juramento ante el Presidente de la Suprema Corte, John Roberts, promesa sagrada hecha sobre una Biblia que su familia posee desde 1893 y sobre la cual juró también como vicepresidente en 2009 y 2013.

UN DISCURSO MUY PROFUNDO

Un minuto después Biden pronuncia el discurso inaugural, mismo que lo catalogo como sólido, acorde al paso firme que mostró a su llegada a este escenario, en armonía a la experiencia de 50 años en la política, maduro, sereno, sin estridencias.

Este es el día de Estados Unidos. El día de la historia y la esperanza, de la renovación” fue la primera prosa que salió de la boca del ex vicepresidente, de esta forma inició el discurso que, literal, el mundo esperaba, uno que diera tranquilidad y que pudiera enfrentar la suma de todas las crisis actuales, de salud, económica, de seguridad, de medio ambiente, que pusiera a Estados Unidos en el camino de volver a encabezar la agenda geopolítica del que pareciera desplazado a segundos y a veces terceros lugares atrás de China, Rusia y Europa.

Advirtió de manera sutil que va luchar por recuperar la preponderancia del país de las barras y las estrellas en el orbe, baste leer Con la unidad podemos hacer cosas importantes. Podemos hacer de Estados Unidos una fuerza que dirige el bien en todo el mundo”.

Del análisis de la estructura de la pieza oratoria se concluye que el concepto de unidad es el que prevaleció, fue el eje de donde emergieron las menciones a los valores, sobre todo al de la verdad, que tiene destinatario conocido y que contrasta con las mentiras comprobadas de Trump, “Yo seré el presidente de todos. Lucharé por aquellos que sí me respaldaron y los que no. Nos enseñaron en las últimas semanas una verdad dolorosa: hay verdades y hay mentiras. Y llama a defender la verdad y derrotar las mentiras”.

En esta parte del discurso se sintió en el ambiente de los presentes en la ceremonia y de los millones en la televisión como retumbaban las palabras del presidente republicano Abraham Lincoln: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.”

El influyente periódico “The Washington Post” le contabilizó a Donald Trump más de 25 mil mentiras al hoy residente de la Florida, aquí algunas: su presidencia comenzó el 20 de enero de 2017, con la que aseguró había sido “la audiencia más grande que haya presenciado alguna vez una toma de posesión, punto”, absurdo por decir lo menos, continuó con la siguiente “No creo que nadie haya hecho lo que hicimos durante los primeros 100 días”, siguió señalando, , sin pruebas, que el expresidente Barack Obama había colocado un “micrófono” en “mis teléfonos”. Mintió repetidas veces sobre la atención médica, la economía, la inmigración y el comercio. Incluso llegó a afirmar que, bajo su plan fiscal propuesto, “probablemente pagaría más (impuestos) de lo que estoy pagando en la actualidad”, lo que, a diferencia del resto de sus afirmaciones, podría haber sido literalmente cierto, porque, como sabemos ahora, apenas pagó impuestos.

Pero todo eso fue apenas el comienzo. Trump mintió sobre prácticamente todo desde entonces. Mentiras grandes y pequeñas, significativas y sin sentido. Mintió sobre haber pagado por el silencio de una estrella porno. Mintió, a pesar de pruebas fotográficas, cuando dijo que nunca había conocido a una mujer que lo acusó de violación.

Mintió sobre el motivo por el que estaba siendo sometido a un juicio político, y sobre la razón por la que debió haber sido acusado, al afirmar que su llamada telefónica con el presidente ucraniano había sido “perfecta”, y al asegurar que el fiscal especial Robert S. Mueller lo había exonerado. Mintió acerca de intervenir de forma engañosa un mapa de huracanes con un marcador Sharpie.

Y así siguió, con una mentira tras otra.

Las mentiras más recientes son las más graves, tanto para los ciudadanos como para la democracia de Estados Unidos. Sin dudarlo, Trump dijo cualquier cosa sobre la pandemia que le hubiese parecido políticamente útil, sin importar si era cierto o tuviera sentido. Como olvidar éstas: el coronavirus no afecta prácticamente a nadie. Ya estamos saliendo de la pandemia. Para su campaña mencionaba repetidamente, ya casi llega una vacuna. La inmunidad colectiva nos salvará. Tenemos demasiados casos porque hacemos muchas pruebas. Los médicos y hospitales mienten sobre las muertes para conseguir dinero. La prensa habla del COVID-19 para perjudicarlo. Cuando llegue el 4 de noviembre, nunca más volveremos a saber sobre el virus.

Y fue precisamente el 4 de noviembre que nuestros vecinos registraron un récord de 104,004 nuevas infecciones y que el número de muertos superó los 233,000.

Biden vuelve a exhibir a su antecesor cuando habla de que “la democracia es preciosa, es frágil; pero en estos momentos, mis amigos, la democracia ha prevalecido”. Y como no se pronunciaría al respecto cuando Trump y sus abogados, Giuliani por delante, difamaron de manera incesante y maliciosa el proceso electoral, todas sus pruebas fueron rechazadas, a muchos nos vino a la mente las falsas afirmaciones que hizo para deslegitimar y preparar el escenario para controvertir su adverso resultado, olvidándose de la verdad, la lógica y la coherencia, incluso al precio de socavar el sistema democrático que juró proteger.

Aferrarse a una relección lo llevó a crear un mundo virtual donde todo lo que no le favoreciera en la votación era trampa, incluso mencionó que la votación por correo postal concluiría en fraude, excepto cuando la realizaron personas o lugares que lo apoyan. Afirmaba sin razón que los gobernadores demócratas enviaron boletas por correo a perros, que algunas boletas fueron “arrojadas a los ríos”, que las elecciones de 2020 fueron las más “inexactas y fraudulentas de la historia”, a pesar de que votaron por él más de 74 millones de personas, un absurdo descalificar esta elección, donde esos números arrojaron la mayor cantidad de votos alcanzada por un candidato republicano desde que existe esta forma de elegir presidente.

Toda esta trama del fraude electoral no tuvo eco más que en sus millones de seguidores, que de votantes pasaron a ser fanáticos violentos, el seis de enero quedará marcado para siempre en la historia de Estados Unidos como la fecha en que la “turba pensó que podía usar la violencia para silenciar al pueblo”, señalaba contundente Biden.

Continuó hablándole a los provocadores de los disturbios del Capitolio “este sitio tan sagrado donde hace unos días la violencia quiso sacudir los cimientos de la democracia, nos unimos para la transferencia pacífica del poder, como hemos hecho desde hace más de dos siglos”.

Me pregunto, ¿cómo sus seguidores no se comportarían de esa manera a pesar de que la conducta de Trump, no tuvo –todavía- consecuencias jurídicas de ningún tipo?, a pesar de que le comprobó al mundo racional que las acciones que le vimos en los últimos cuatro años, carecían de una lógica simple, demostró su incapacidad para ejercer el cargo, perdió sus demandas y las elecciones, pero en su mente nunca renunciará a sus acusaciones de fraude, “al final solo habrá logrado una cosa: habrá desperdiciado su última y mejor oportunidad de demostrar que podía admitir la verdad y, por una vez, hacer lo correcto para el país en vez de para sí mismo”, sentencia el rotativo del Río Potomac.

Con estos antecedentes y para que no quedara ninguna duda, el mandatario entrante para tomar más distancia aún mencionó “Les doy mi palabra de que siempre diré la verdad, defenderé la Constitución, defenderé a los Estados Unidos de América, y les daré lo mejor a ustedes”

Biden también se mostró empático con sus no votantes, les dejó claro que será el presidente de todos, que luchará por aquellos que sí lo respaldaron y los que no, pero no les entregó un cheque en blanco los llamó a defender la verdad y derrotar las mentiras.

La parte filosófica del discurso se dio en la referencia a San Agustín relacionando el amor a la verdad y al respeto, el nacido en Tagaste, defendió en Contra Académicos la capacidad racional humana para poseer la verdad, una indubitable, en la que cualquiera que sea el nivel de duda al que el hombre acceda, pueda estar cierto del principio de no contradicción: donde de dos proposiciones disyuntivas contradictorias, una es verdadera y la otra es falsa.

Si se le aplicara este principio agustiniano a Trump, quedaría de la siguiente manera: a) Le pagó a una estrella porno por su silencio y b) No le pagó a una estrella porno por su silencio, a estas alturas ya sabemos cual es la proposición verdadera y cual la falsa y así con cada una de sus mentiras.

Todo el conflicto interior que vivió el converso en su tránsito del maniqueísmo al cristianismo respecto a la fe y la razón, Biden lo resumió magistralmente en las siguientes ocho palabras: “La fe y el raciocinio nos muestran el camino”.

Me explico, para San Agustín estos dos conceptos –fe y razón-no se oponían, se complementaban, haciendo un solo pensamiento al unirlos con la verdad: la esencia de la verdad es Dios. Biden profesa la religión católica, el segundo presidente con este culto, JFK antes, por tanto no desconoce el pensamiento donde se pone a Dios como esencia de la verdad.

Biden Jr. entiende que el fundamento de la verdad está en las ideas y razones eternas, en el espíritu de Dios sabe que la verdad coincide con ellas, y ellas, las rationes, ideae, species aeternae, son las que constituyen el auténtico ser y esencia de la verdad y puesto que estas ideas son de Dios, se puede afirmar que Dios es la verdad en el pensamiento del Santo, entiendo a la perfección que para la idiosincrasia de México mezclar asuntos de Dios con la política raya en el escándalo, allende la frontera es fundamental, no se puede entender el uno sin la otra, para hacer análisis se debe mantener la mente abierta.

Joe Biden se dio tiempo para hacerle un guiño a sus aliados ubicados en la extrema izquierda Sanders, Alexandra Ocasio, y para los movimientos sociales de Antifa y Black Live Matters “Pocos momentos han sido más desafiantes para nuestra nación. Y hablo del impacto de la pandemia del coronavirus, del grito de justicia racial. Tenemos que confrontar la supremacía blanca, el terrorismo doméstico. Para restaurar el alma de Estados Unidos se requiere más que palabras”.

Otro ingrediente que resalto es el hecho de que el Presidente de los Estados Unidos es abogado, fue Senador, presidió la Comisión de Justicia de la Cámara Alta de 1987 a 1995, por ello mencionó en repetidas ocasiones el concepto de justicia que integrado a los de fe, razón y verdad, darán el contenido sustancial a todas las futuras acciones del gobierno recién inaugurado.

Como usted amable lector se habrá dado cuenta, tratar de analizar en un espacio tan breve de manera multidimensional y dialéctica, éste que debiera ser catalogado como uno de los mejores discursos de la historia contemporánea de los Estados Unidos, incluso superior a los del expresidente Barak Obama, -tan solo por las circunstancias que vive el planeta y el propio país vecino-, es una tarea titánica, ya en los días subsecuentes se irán desarrollando, comentando y analizando los temas que se plantearon.

En tanto ansío el regreso de la axiología a la política hago votos para que el mensaje del fin del odio llegue hasta donde tenga que llegar:“Tenemos que terminar con esta guerra civil que pone el rojo contra el azul, republicanos contra demócratas, conservadores contra liberales”. Palabras que son atemporales válidas en épocas pretéritas, presentes y futuras, vigentes para todos los líderes y seguidores de todos los países del mundo, que desean de que por fin predomine la inteligencia emocional.

*Candidato a Doctor en Administración Pública por la Universidad Anáhuac

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El nuevo inquilino de la Casa Blanca: La epidemia de COVID, el primer gran reto

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Economía Global, por Alberto Gómez R. //

Joseph Robinette Biden Jr., mejor conocido como Joe Biden, juramentó el 20 de enero como el 46º presidente de los Estados Unidos. Fue senador por el estado de Delaware –su estado natal- de 1973 al 2009, cuando renunció a su cargo para convertirse en vicepresidente con Barack Obama; ocupó la vicepresidencia del 2009 al 2017.

Estuvo al frente de importantes comités en el senado, como el de Relaciones Exteriores, y el de Asuntos Judiciales en el que tuvo un papel principal en la promulgación de la Violent Crime Control and Law Enforcement Act, también conocida como Biden Crime Law (Ley Biden contra el Crimen), aprobada en 1994, mediante la cual se añadieron 60 nuevos crímenes que podrían ser castigados con la pena de muerte, entre ellos el tráfico de drogas, el terrorismo y el uso de armas de destrucción masiva.

Biden fue muy activo en política exterior y tuvo gran peso para decisiones que cambiaron el rumbo de la historia: la guerra de los Balcanes; su apoyo a la guerra de las islas Malvinas (Falkland Island); las intervenciones armadas a países de Oriente Medio como Afganistán e Irak luego de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001; la invasión a Libia encabezada por Francia en 2011 que derrocó al auténtico líder de esa nación, Muamar el Gadafi, tachado de terrorista –por no someterse a los designios de Washington-.

Al asumir la vicepresidencia con Obama en 2009, estuvo encargado de implementar las medidas necesarias para disminuir los efectos de la severa crisis económico-financiera de las hipotecas subprime, iniciada a finales del 2008.

El ahora presidente Biden –con 78 años, el de más avanzada edad al asumir la presidencia del país-, enfrentará por segunda ocasión una situación económica crítica, para lo cual ha establecido un plan financiero a fin de combatir la pandemia del coronavirus y la crisis económica resultante. “No hay tiempo que perder”, dijo Biden cuando anunció su plan, la pasada semana, y agregó: “Tenemos que actuar y tenemos que hacerlo ahora”. Con los demócratas controlando la Casa Blanca, y ambas cámaras (senadores y representantes), su plan consta de lo siguiente: combatir la pandemia, destinando unos 20 mil millones de dólares a un programa de distribución de la vacuna nacional, y financiar con hasta 50 mil millones de dólares para hacer test de coronavirus; estimular el consumo, a través de cheques de hasta 2 mil dólares para algunas personas; ayuda para vivienda y cupones de comida, extendiendo la moratoria sobre desahucios y ejecuciones de hipotecas, así como ampliar el incremento en cupones de comida; ampliar y mejorar los beneficios por desempleo por la pandemia, y extenderlos hasta finales de septiembre, además de la intención de aumentar el salario mínimo hasta 15 dólares por hora; ampliación de las ayudas y la eliminación de requisitos para obtener bajas laborales remuneradas más extensas durante la pandemia, lo que extendería la actual ayuda hasta a 106 millones de empleados; elevar en 35 mil millones de dólares la partida destinada a préstamos con intereses bajos para financiar los negocios pequeños; el programa también prevé 170 mil millones de dólares para ayudar a la reapertura de escuelas.

La crisis financiera estadounidense del 2008 fue ocasionada por la interacción de seis factores básicos: bajas tasas de interés, laxitud de criterios en materia crediticia, excesivo riesgo moral, marcadas asimetrías de información, inadecuada regulación y supervisión financiera, y falta de disciplina de mercado. Por otra parte, los principales detonadores de la crisis fueron: el repunte de las tasas de interés en EE.UU., los incumplimientos masivos de pago por parte de los deudores hipotecarios, la abrupta caída en el precio de los activos reales y financieros, la crisis de liquidez en el mercado interbancario, la contracción del crédito a las familias y a las empresas, y la pérdida de confianza de consumidores y productores. Esta combinación de eventos provocó a su vez la caída del consumo, la inversión y el crecimiento económico en la Unión Americana.

Con la indiscriminada emisión desde el Banco Central (Fed) de más de 9 billones de dólares en un año, será sumamente complicado contener la inflación y el repunte de las tasas de interés una vez que se amaine la tormenta político-social que ahora se vive, sobre todo si se siguen imprimiendo billones de dólares para sustentar el plan de Biden y tratar de enderezar el rumbo de su barco económico en hundimiento, además de seguir apuntalando los mercados de Wall Street con dinero sin valor, lo que se manifestó en las acciones estadounidenses que alcanzaron máximos históricos el miércoles 20 de enero, cuando el ahora presidente juró su cargo en la escalinata del Capitolio de los Estados Unidos.

Este presidente tendrá que guiar a la población estadounidense y la economía de Estados Unidos para que recuperen la salud antes de que puedan considerar cambios estructurales en la política”, dijo Beth Ann Bovino, economista jefe para Estados Unidos de S&P Global Ratings. (Reuters.com)

Frenar el aumento de los casos de coronavirus, y restaurar la confianza del consumidor, son tareas que podrían tardar más de un año en completarse, y hasta entonces, Biden tendrá los “puntos políticos” que necesita para aplicar políticas internas y externas de mayor alcance, pero muy probablemente el tiempo no le dé para evitar problemas en gestación aún mayores, como la ineludible caída al abismo de la agónica moneda de reserva reinante durante más de medio siglo: el dólar estadunidense.

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MUNDO

China en la competencia mundial por las vacunas; pretenden que los países pobres la utilicen

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Política Global, por Jorge López Portillo Basave //

China esta presionando a nivel mundial para que la OMS y varios países pobres usen su vacuna contra el Covid-19. Mientras el mundo esta casi paralizado por la pandemia que China-OMS causaron, las empresas venden su vacuna como pan caliente, pero no todas las vacunas ni las empresas son iguales.

Al momento hay en el mundo 5 vacunas: Oxford-Astra Zéneca de Inglaterra; Moderna de EUA; Pfizer de Estados Unidos y Alemania; Sputnik de Rusia y Sinovac de China, que se producen en mega fábricas desde hace meses, más las de Johnson & Johnson de EEUU y Covaxine de la India, que saldrán al mercado en una o dos semanas máximo, pero que ya están siendo aplicadas en muchos pacientes como parte de programas emergentes.

Así es, en unos meses habrá vacunas para aventar para arriba por lo mismo las empresas que iniciaron tarde o que no tienen la misma reputación están tratando de asegurar su parte del pastel, en especial porque los países están comprometiendo compras a futuro con cualquier empresa que les prometa la codiciada medicina.

China y Rusia decidieron entrarle a la competencia y sus empresas paraestatales desarrollaron vacunas. Sputnik V es la vacuna Rusa con un 91% de efectividad y Sinopharma, empresa paraestatal controlada por el gobierno de China informó que su vacuna llamada Sinovac tiene un 75% de efectividad pero se ha negado a publicar los datos de sus investigaciones, algo lamentablemente normal en ese país.

El Corona Virus fue ocultado por meses, ahora debemos confiar en que la vacuna de China sea efectiva y aceptarla sin saber la información de fondo. Nada nuevo bajo el Sol.

El Gobierno de China está tratando de lograr que su vacuna sea popular a nivel mundial, con lo que continuaría su ascenso a la cumbre monolítica del poder internacional, pero para eso debe conseguir que la OMS –su aliada-, y los países le den acceso a su producto. Todos sabemos que China tiene gran capacidad de producción, pero además debe lograr que los países medios se comprometan a usar su producto.

HAZ LO QUE DIGO, NO LO QUE YO HAGO

A pesar de que China está promoviendo a nivel internacional el uso de su vacuna, sus propios líderes no se han vacunado aún. Es decir que ellos no consumen lo que promueven o al menos no por ahora. La razón es desconocida pero naturalmente algo tiene o algo no tiene la vacuna que no ha dado confianza al Presidente Xi ni a los altos dignatarios Chinos del Partido Comunista.

Hua Chunying, vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores de China presumió que los jefes de Estado de Egipto, Turquía, Bahrein e Indonesia habían ya sido “protegidos” con la vacuna china pero nada dijo sobre la no vacunación de los líderes de su país.

La población china está siendo vacunada de manera forzosa, pero sus líderes parecen estar a la espera de ver efectos secundarios de su propio producto, de la efectividad real del mismo, de algo mejor o tal vez a la espera de las medicinas.

El Gobierno de Beijing ha informado que antes del verano tendrán a toda su población vacunada, es decir a 1 mil cuatrocientos millones de habitantes. A la fecha llevan ya 10 millones de ciudadanos vacunados, pero nadie de la dirigencia nacional del Partido Comunista.

A pesar de que los líderes chinos no se han vacunado con su propia vacuna, la OMS ya prepara incluir dicho fármaco en la “canasta” de vacunas que estarán distribuyendo a los países menos desarrollados que no pre-compraron las vacunas en el verano del 2020.

A VACUNAR EN EUA Y EN EL MUNDO

A menos de 24 horas de que el Presidente Biden entrase en funciones, anunció que federalizaría la aplicación de la vacuna para hacerla más homogénea, pero el plan no fue bien recibido por los gobernadores de varios estados que están haciendo un buen trabajo, ni por empresarios como Amazon, Starbucks y Microsoft que de inmediato ofrecieron sustituir al Gobierno Federal en dicha misión o ayudarle en la logística de la misma.

En EUA el Gobierno Federal ha repartido casi 40 millones de vacunas a los gobiernos estatales, pero sólo se han aplicado un poco más de 20 millones, ya que algunos Estados no estaban preparados para la tarea, mientras que otros como Florida van casi al 100% de su disponibilidad siendo un ejemplo nacional y mundial de eficiencia, incluso en la aplicación de vacunas tan delicadas como las de Pfizer o Moderna en un clima cálido. De hecho, muchos extranjeros han viajado a dicho Estado de los EUA para ser vacunados como parte de una “caravana de turismo médico” de varios países.

En Israel la alianza público-privada para la aplicación de la vacuna sigue siendo envidiable ya que han alcanzado al 35% de su población total, de tener más fármacos seguro irían mejor.

LA VACUNACIÓN FORZADA

Así como China está forzando a sus ciudadanos a recibir la vacuna, misma que los líderes no han recibido, hay una corriente mundial que exigirá a todos que nos vacunemos e incluso podría quitar la patria potestad de los tutores de niños o ancianos en caso de que alguno de ellos se niegue a que la vacuna le sea aplicada a su dependiente. Eso que parece una locura pero ya pasó en España y parece que será el futuro mundial. Pero, ¿qué vacuna nos tocará?, ¿qué efectividad tendrá?

Las vacunas Pfizer y Moderna son casi igual de efectivas con un 95% de eficiencia aproximadamente, la primera se debe mantener a 70 grados centígrados bajo cero y la segunda a menos 20 grados centígrados. De ahí sigue la vacuna Sputnik con un grado de eficiencia del 92%, misma que debe mantenerse a 2 grados centígrados –como cualquier refrigerados- en seguida Astra-Zeneca con un 90% de eficiencia y se almacena en cualquier refrigerador normal como la rusa. La vacuna china tiene una efectividad del 75% y se almacena a la misma temperatura de cualquier refrigerador. La vacuna de Johnson and Johnson puede ser la más dinámica ya que sólo requeriría de una aplicación en ligar de 2 como todas las anteriores y se puede almacenar en cualquier refrigerador.

Además de éstas 6 vacunas que ya están en circulación a nivel internacional, hay otras cuantas en desarrollo en la india, Japón, Alemania, Corea y otros países desarrollados, incluso algunas vacunas que son se aplicarán vía nasal, mismas que podrían estar a la venta en este 2021.

VACUNA DE INDIA EN COMPETENCIA DIPLOMÁTICA VS CHINA

Aunque los números finales sobre efectividad de la vacuna Covaxine saldrán a inicios de febrero, la vacuna producida por la India ya esta siendo aplicada a miles de ciudadanos de ese país y está siendo ofrecida como gesto de buena voluntad a otros países, esto con el fin de ir ganando mercado entre las naciones pobres, mismas que están también recibiendo ofertas por parte de China.

La India produce el 60% de las vacunas a nivel mundial. Veremos si ahora que el fármaco vs Covid19 sea más común, las grandes empresas contratan dicha capacidad para producirlas en dicho país. Cabe señalar que la vacuna de Oxford-Astra Zéneca tiene fábricas de producción en ese país además de Inglaterra.

VACUNADOS A NIVEL MUNDIAL

De acuerdo a información publicada por Bloomberg, al viernes pasado había algo así como 60 millones de vacunados en el mundo de los cuales 20 son en los EUA. El ritmo de vacunación mundial es de 2.9 millones diarios de los cuales 1 millón es en los EEUU, lo que esta ocasionando un turismo médico latinoamericano con destino Florida, en donde muchos de nuestros connacionales que pueden y tienen dinero para eso, se han ido a vacunar.

Como dije antes, algunos de los países ricos tienen muchas vacunas y no las usan, y los menos favorecidos buscan desesperadamente vacunas para sus pueblos, es ahí donde China e India pueden entrar al mercado, abasteciendo fármacos que esperemos sean efectivos o cuando menos que ayuden a cumplir esa meta sicológica de vacuna universal vs Covid19 que ahora parece ser el mantra de la OMS, de los grandes empresarios socios de las fábricas de vacunas como Bill Gates y de los que piden pasaportes de vacunación incluso para poder trabajar.

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