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MUNDO

Frentes abiertos del presidente norteamericano: Los desafíos, Donald Trump frente a guerras frías y conflicto racial en EEUU

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Por Vicky Peláez //

Desde hace más de 200 años EEUU viene promoviendo protestas, disturbios, terrorismo y golpes en países cuyos gobernantes se oponen a la voluntad de Washington, pero ahora le ha tocado probar sus recetas en su propio terruño.

La historia del mundo viaja del Oriente al Occidente, pues Europa es innegablemente el fin de la historia y Asia es el comienzo (Hegel G.W.F., La filosofía de la historia, 1956)

Ya son diez días de disturbios, saqueos y vandalismo por el asesinato del ciudadano afroamericano George Floyd los que están estremeciendo al país, obligando a las principales ciudades a declarar el toque de queda para evitar la caída de Norteamérica al abismo.

Sin embargo, y a pesar de todo esto, la retórica beligerante de Donald Trump y de su administración contra China y Rusia está creciendo día a día. Tal es la paranoia interna estadounidense antirrusa y antichina que el actual asesor de la seguridad nacional de EEUU, Robert O’Brien, señaló a China, Irán y también a los rusos de promover la violencia que está azotando a Estados Unidos en estos días.

A la vez la exasesora de la seguridad nacional de Barack Obama y la exembajadora de EEUU en las Naciones Unidas, la demócrata Susan Rice, acusó a Rusia, basándose en su “experiencia”, de “estar detrás de las manifestaciones violentas en Norteamérica” en FOX News.

Los generales estadounidenses están declarando que no permitirán a China y Rusia expandir sus intereses en el Medio Oriente y América Latina. Sin embargo, ni la guerra híbrida de Norteamérica contra China y Rusia, ni las sanciones, ni el despliegue de sus barcos de guerra en el Caribe pudieron evitar el arribo de los tanqueros iraníes a Venezuela trayendo gasolina y equipos de refinamiento de petróleo.

EEUU no se atrevió a intervenir, aceptando de esta manera el poder de China y Rusia que han mostrado su sólido apoyo a Venezuela e Irán sin recurrir a la retórica.

La llegada de los cinco barcos petroleros iraníes a Venezuela está confirmando el cambio en el equilibrio de las fuerzas en el mundo por mucho que Washington esté tratando de no permitirlo. Y pensar que hace 21 años los aviones de guerra norteamericanos atacaron con misiles la embajada de China en la capital de la República Federativa Socialista de Yugoslavia, Belgrado, y no pasó nada después de pagar Washington una compensación.

Hace un año, en 2019, las fuerzas navales británicas detuvieron el tanquero iraní Grace frente a las costas de Gibraltar y lo retuvieron durante 43 días. Esta vez los norteamericanos y sus aliados de la OTAN decidieron abstenerse de cualquier acción hostil contra Irán y Venezuela al no estar listos para afrontar un inminente incidente internacional.

No obstante, esto no significa que Washington cambie su actitud hacia Venezuela, porque debido a su tradición histórica resumida por el exasesor del Consejo Nacional de Seguridad (NSC), Michael Ladeen, “cada 10 años o algo así, Estados Unidos señala a un pequeño país (…) y lo tira contra un muro solo para mostrar al mundo que hablamos en serio”. Esta vez Donald Trump proyectó su política internacional más allá de Venezuela e Irán, lanzando una nueva guerra fría contra Rusia y China más diseñada para el consumo interno que externo para convencer a sus ciudadanos con el avance del eslogan América ya es grande de nuevo.

Por supuesto, todavía falta mucho para lograr lo que Donald Trump propone, si es que llegue a cumplir el presidente de EEUU esta meta alguna vez. Mientras tanto el departamento de Estado y el Congreso norteamericano para desviar la atención de todos los problemas que están afectando al país se lanzaron desde 2014 a una nueva guerra fría, primero contra Rusia y ahora contra China.

Los medios de comunicación de EEUU y de sus satélites de la OTAN han desatado una campaña de noticias falsas contra ambos países de la dimensión parecida a la Guerra Fría contra la Unión Soviética que duró desde 1945 a 1991 cuando se disolvió el sistema socialista y se desintegró la Unión Soviética.

Apenas se dio cuenta Washington del resurgimiento de Rusia tanto a nivel nacional como internacional, especialmente después de la reincorporación de Crimea en 2014, no dudó ni un instante la administración estadounidense en reiniciar una campaña de demonización de Moscú y de su líder Vladímir Putin acusando sus intenciones de debilitar a Norteamérica y dividir su sociedad. Siguiendo las pautas de la anterior guerra fría, los grupos de batalla de la OTAN, bajo el mando del Pentágono, se desplazaron a Lituania en la frontera con el enclave ruso de Kaliningrado, a Polonia y a Letonia que bordea a Rusia. También se instalaron sistemas de misiles dirigidos contra Rusia en Polonia y Rumanía.

Actualmente Polonia está pidiendo a EEUU el traslado de bombas nucleares de Alemania a su país sin aparentemente darse cuenta de que en el caso de un conflicto militar su país sería el primero en ser arrasado por estas armas ya más sofisticadas y mortíferas en comparación con las bombas que Norteamérica había sido utilizado en Hiroshima y Nagasaki. No obstante, la propaganda antirrusa promovida día a día por Washington y aumentada por los aliados incondicionales de Washington de la OTAN, desgraciadamente posee más poder persuasivo sobre la gente que la lógica. Además, esta propaganda ha sido reforzada permanentemente por el departamento de Estado, la CIA y el Pentágono. Hasta Hollywood ha sido involucrado en este juego sucio de desinformación. Según el Acta del 2017 del Freedom of Information, Washington intervino en 1.800 casos de películas y series de televisión relacionados con Rusia.

Los organizadores del Premio Pulitzer no se quedaron atrás en esta cruzada antirrusa violando toda la ética profesional establecida desde la creación de esta institución en 1917, empezaron a otorgar premios en el periodismo a los autores que han estado tratando de acusar al Gobierno de Putin por su política de expansión del poder ruso en el extranjero, como lo hizo The New York Times en 2017. La historia se repitió el presente año cuando el Premio Pulitzer 2020 fue entregado otra vez a The New York Times por una serie de ocho historias “cuya investigación conllevó un gran riesgo sobre las prácticas predatorias del régimen de Vladímir Putin”.

Lo triste de todo esto es observar el cinismo de los supuestos periodistas de investigación que recurrieron a las fuentes anónimas para acusar al presidente de Rusia y a su Gobierno en asesinatos en el extranjero, en desestabilización de Europa, en la manipulación de las elecciones presidenciales en EEUU en 2016, en el envenenamiento por una Unidad del GRU (la inteligencia militar rusa) del búlgaro Emilian Gebrev, en el tráfico de diamantes en la república Central Africana. También acusaron a los aviones de ataque rusos en destrucción de cuatro hospitales en Siria sin presentar pruebas concretas.

Los medios de comunicación occidentales se han convertido en una máquina de propaganda tanto antirrusa como antichina. El Premio Pulitzer 2020 fue entregado a la agencia Reuters por su cobertura fotográfica de las protestas en Hong Kong contra el Gobierno de China. Los reportajes gráficos de The New York Times sobre la represión de los musulmanes en China también obtuvo el máximo galardón.

También durante seis años Rusia ha tenido que sufrir sanciones impuestas por Estados Unidos:

  • primero, fue Barack Obama cuyo Gobierno aplicó 555 sanciones;

  • después Donald Trump infligió 220 castigos económicos y financieros a Moscú entre 2016 y 30 de enero de 2020.

Actualmente Washington está amenazando a aplicar el mismo método de imposición de su hegemonía contra China al darse cuenta recientemente del potencial económico, financiero y geopolítico de este país y de paso, igual como en el caso de Rusia, acusar a China no solamente en la violación de tratados comerciales, su política expansionista, sino en ser responsable por la propagación de COVID-19 a nivel mundial. Con esto Trump está intentando encubrir el rol de EEUU y sus laboratorios BSL-4 en la diseminación de coronavirus en el planeta.

Lo que está olvidando la administración de Trump o simplemente lo está ignorando es una advertencia de Napoleón Bonaparte de hace más de 200 años:

“China es un gigante dormido. Hay que dejarlo dormir, porque cuando este gigante se despierta, sacudirá el mundo”.

Y así sucedió. Llegó el momento cuando China no solamente se despertó, sino que se convirtió en una potencia económica y financiera que no aceptó el modelo y valores neoliberales que Occidente esperaba, sino siguió su propio camino de desarrollo económico, político, militar y social basados en la filosofía de Confucio y en el pensamiento de su presidente Xi Jinping.

El líder chino orientó a su país seguir tres principios:

  1. primero, reemplazar el pensamiento tradicional occidental, que hizo algunas raíces en su nación, con los valores chinos y proyectar el rol del liderazgo en las relaciones exteriores a un nuevo nivel;

  2. segundo, construir las relaciones exteriores basándose en la imparcialidad y justicia;

  3. tercero, asegurar que la política exterior de China siempre protegerá la soberanía nacional, seguridad nacional y el desarrollo del país.

Para Donald Trump y sus asesores esta orientación china representa un peligro para EEUU, lo que obliga a Washington a aumentar sus ataques contra Beijing en todos los niveles empezando por el supuesto robo de la propiedad intelectual norteamericana, comercio desequilibrado e injusto, su expansión en Eurasia, especialmente en Hong Kong, en América Latina y en África y, cómo no, propagación de coronavirus a nivel mundial. Recientemente el Gobierno norteamericano declaró que restringirá severamente la presencia de estudiantes y profesores chinos en las universidades norteamericanas. Sin embargo, habría que esperar las reacciones de los rectores de las casas de estudios que reciben anualmente más de 15.000 millones de dólares por la matrícula de los 369.000 estudiantes chinos. Sin estos jóvenes procedentes de China quebrarán las universidades.

Lo mismo pasará con la prohibición de las cuatro principales líneas aéreas chinas que traen sus ciudadanos a EEUU. Según la publicación Hosteltur, el número de turistas a EEUU en 2019 fue superior a tres millones, y gastaron más de 35.000 millones de dólares. Entonces todas las amenazas de Trump estarán perjudicando a la economía de su país, lo que convertirá finalmente su discurso beligerante en una simple retórica preelectoral. Lo mismo pasará con sus declaraciones respecto a Hong Kong después de que la Asamblea Popular Nacional de China aprobase leyes de seguridad nacional fiel a la política de un país, dos sistemas.

El artículo segundo aclara que el país se opone firmemente a la interferencia en los asuntos de la Región Administrativa Especial de Hong Kong por parte de cualquier fuerza extranjera o externa. Precisamente es Norteamérica la que está promoviendo protestas en Hong Kong mientras reprime los disturbios en su propio país. Cualquier castigo a la región administrativa retornará en forma de bumerán a EEUU, pues Hong Kong es un importante centro financiero en Asia donde Norteamérica tiene fuertes intereses y donde inclusive se lava el dinero procedente de EEUU.

Hay una vieja canción interpretada por Liza Minnelli, Money, Money, que explica la esencia del sistema norteamericano y en general del capitalismo en cualquiera de sus formas que reza: Money makes the world go round (el dinero hace que el mundo gire). Así de simple.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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MUNDO

Las disputas por Mar de China Meridional: Tensión internacional aumenta, sube precio de los commodities

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Economía Global, por Alberto Gómez R. //

La escalada de tensiones internacionales se acrecienta. Al asumir el cargo presidencial el demócrata Joe Biden, era seguro que Estados Unidos buscaría por la vía bélica tratar de conservar su poderío ya en franco declive, ante el ascenso de nuevos poderes económicos, políticos y militares en el orbe, que han significado el fin de la hegemonía estadounidense.

Washington y sus aliados en Oriente –entre ellos Japón- evidencian a cada movimiento sus intenciones sobre su gran rival: China. Las disputas por el Mar de la China Meridional escalan de tono, a la par que se lanzan acusaciones de uno y otro bando tratando de legitimar su presencia militar en la región.

El mar de la China Meridional o el mar del Sur de China es el nombre usado comúnmente para referirse al principal cuerpo de agua del Sudeste Asiático, pues sus aguas bañan las costas de ocho países de la región. La Organización Hidrográfica Internacional (IHO, por sus siglas en inglés) acuñó el nombre South China Sea (su traducción en español es mar del Sur de China) en su publicación Limits of Oceans and Seas en 1953.

Los Estados que limitan con el Mar de China Meridional son los siguientes: Brunéi, Camboya, China, Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur, Taiwán, Tailandia y Vietnam.

Vietnam, Malasia y Filipinas desde hace algunos años han reclamado ante la Corte Internacional de Justicia su soberanía en las plataformas continentales que se extienden sobre esta región del Mar de China Meridional, logrando fallos a favor de estos, pero que China se niega a acatar, haciendo caso omiso, bajo el reclamo más del 80 por ciento de la región como suya.

Esta región es rica en recursos pesqueros, petróleo y gas natural, y las rutas marítimas que pasan por el Mar de China Meridional son de las más transitadas del mundo, es por ello que esta zona es tan importante para los países en disputa. Naciones occidentales como Estados Unidos y el Reino Unido también alegan que los conflictos en este mar comprometen la libre navegación en los mares y el comercio internacional, por lo que de escalar a un conflicto mayor, podrían adherirse otras naciones.

Los ejercicios militares llevados a cabo por las naciones circundantes a dicha zona, se han venido desarrollando con mayor frecuencia y amplitud cada vez. En 2019 Taiwán llevó a cabo los mayores ejercicios militares en su historia, bajo un escenario que simulaba la invasión de China sobre su territorio.

Taiwán es una nación insular (isla) a 180 km al este de China, reclamada por el gobierno popular chino como extensión de su territorio bajo argumentos históricos que datan de hace 1700 años, cuando comenzó la explotación de la isla por los chinos. Taiwán ha sido motivo de invasiones y guerras entre países no sólo de oriente, sino de países occidentales como Holanda, Reino Unido, Estados Unidos y Japón.

Aunque Taiwán es territorio de China, son dos gobiernos y visiones del mundo totalmente distintas; mientras el taiwanés es un gobierno democrático y abiertamente occidentalizado con reminiscencias de la China Imperial, el gobierno del Partido Comunista Chino (PCCH), impuso un nuevo orden totalmente cerrado a las influencias de occidente a partir del fin de la guerra civil china, en 1949.

Al incrementarse las tensiones políticas entre Taiwán y China, EE.UU. juega el papel de defensor del país insular, ya que es el pretexto ideal para su presencia militar en aquella zona, ahora continuamente patrullada por la armada china, que aumenta en poder y número su vigilancia, así como las maniobras militares que buscan demostrar el poderío del gigante asiático, y disuadir a sus adversarios de cualquier maniobra en su contra.

Las relaciones entre China y EE.UU. podrían desencadenar un conflicto bélico de alcances mayores si los halcones de Washington continúan con su discurso belicista y confrontador, aun a sabiendas que en una guerra armada con China, Estados Unidos perdería, según cálculos hechos por las súper-computadoras del Pentágono.

El clima de tensiones políticas internacionales, impactan directamente en la economía global, agregando a este coctel la crisis económica del covid-19, que ahora comienza a mostrar su verdadero impacto.

En una columna de opinión de The Wall Street Journal, el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, racionalizó y defendió el rescate ultra radical -antes inimaginable y verdaderamente atroz- de los titulares de activos (acciones y bonos) desde hace un año por parte de la Fed, cuando en tan sólo tres meses emitió 3 billones de dólares y adquirió activos con ellos, anunciando en los medios tales adquisiciones, así como muchos más billones para futuras compras, para inflar aún más los precios de los activos, haciendo inmensamente ricos a sus titulares. Esta es la razón por la que la desigualdad de la riqueza sigue continua en aumento, incrementando así en 85.6 billones de dólares al 10% superior de los estratos más ricos en EE.UU. Esto quiere decir que el 1% de aquel país –los más ricos- entre el 4º. Trimestre del 2019 y el del 2020, han aumentado su riqueza en 11.7 millones de dólares por persona.

Sin embargo, todo este mar de dinero requiere de legitimidad para continuar su ciclo económico y alargarlo el mayor tiempo posible, porque saben que de ello depende su supervivencia como potencia mundial y es por ello que, como su negocio más rentable son las guerras, comienzan a provocar una oleada de inestabilidad en varias regiones del mundo y no únicamente en el Mar de la China Meridional, sino en Asia, Europa Oriental y Latinoamérica.

Las tensiones políticas internacionales generalmente tienen impacto en algunos commodities como el petróleo, oro, plata, granos, así como en acciones de empresas de logística y del ramo tecnológico, lo que genera un aumento en el precio de los insumos y productos elaborados. Aunado a lo anterior, los conflictos o problemas en puntos geoestratégicos para el tránsito marítimo y comercio internacional, como el Mar de China Meridional, el Canal del Suez –que estuvo cerrado durante 6 días y provocó pérdidas de miles de millones de dólares- o el estrecho de Ormuz –por donde transita el 21% del petróleo líquido mundial y un 1/3 del gas natural del mundo- con la tensión constante entre EE.UU. e Irán que ponen en riesgo ese importante paso marítimo, han provocado el aumento exagerado en el precio de los servicios logísticos, que se refleja en los bolsillos de los consumidores tan fuertemente golpeados desde 2020 con la caída de la economía mundial y el descenso de la demanda, que ha generado graves distorsiones al ciclo económico natural, incrementando las desigualdades económicas en todo el mundo.

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MUNDO

China y EEUU en Alaska: Acusaciones mutuas

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Economía Global, por Alberto Gómez R. //

Las relaciones entre el aún poderoso Estados Unidos y su contrapeso, la Gran China, han ido incrementando su nivel de tensión conforme suben de tono los señalamientos y acusaciones entre ambos.

En la primera cumbre entre el nuevo gobierno estadounidense de Joe Biden y China celebrado en Alaska durante dos días (18 y 19 de marzo), dejó al descubierto las profundas diferencias entre Washington y Beijing, que abarcan desde el comercio hasta los derechos humanos. En un inusual escenario, las críticas de ambas partes se hicieron públicas y anticiparon un camino difícil para la relación entre ambas naciones, que actualmente se encuentran en su punto más bajo, incluso que durante la era de Donald Trump en la Casa Blanca.

La delegación china del gobierno de Xi Jinping, con mucha experiencia en este tipo de encuentros, dejó pasmados con sus respuestas a los participantes estadounidenses, liderados por el secretario de estado, Antony Blinken, luego de sus duros cuestionamientos sobre el gobierno chino y sus acciones.

Vamos a hablar sobre nuestra profunda preocupación por las acciones de China en Xinjiang, Hong Kong, Taiwán, o la coerción económica a nuestros aliados”, disparó en su introducción Blinken, que acababa de viajar a Asia para mostrar la fuerza de sus alianzas en la región. Las acciones de China “amenazan” el orden mundial global basado en las reglas, por eso no son meros “asuntos internos y nos sentimos obligados a sacar el tema”, insistió. Aplicar la ley del más fuerte nos llevará a “un mundo más inestable y violento”, remató Blinken. (lavanguardia.com)

Así mismo, Blinken se refirió a las “profundas preocupaciones” de Washington con respecto a las acciones de China en derechos humanos, así como a los “ataques cibernéticos” contra EE.UU.

Esta no es manera de recibir a un invitado”, protestó el jefe de la delegación china, que acusó a Washington de ser el “campeón de los ciberataques” y de usar su “fuerza militar y hegemonía financiera” para presionar y suprimir a otros países y de abusar de la seguridad nacional para amenazar el futuro del comercio internacional, al tiempo que aseguró que su país se opone firmemente a la interferencia de EE.UU. en sus asuntos internos.

“Nosotros no creemos en las invasiones con el uso de la fuerza, el derrocamiento de regímenes y las masacres”, subrayó Yang Jiechi (director de la Oficina de la Comisión Central de Asuntos Exteriores de China) cuestionando que Estados Unidos puedan erigirse en representantes del orden global. (rt.com)

La injerencia de Estados Unidos sobre Taiwán y Hong Kong -alegando violaciones a los derechos humanos, a la democracia y otros tantos argumentos utilizados a lo largo de décadas para justificar intervenciones y bloqueos- se debe principalmente a la batalla por la supremacía tecnológica que libran China y EE.UU.

Ambas naciones, Taiwán y Hong Kong son puntos neurálgicos en la investigación, desarrollo y fabricación de las tecnologías más avanzadas a nivel mundial. En Hong Kong, por ejemplo, se encuentra Cyberport, un parque científico y tecnológico que cuenta con más de 1,300 pymes, y es en este parque en donde algunos gigantes tecnológicos como la alemana Siemens desarrollan y prueban redes de tecnología artificial para las llamadas smart cities o ciudades inteligentes.

Hong Kong está económicamente conectado con mercados sustanciales en estrecha proximidad. Una proporción significativa de la actividad económica de la ciudad está vinculada a la Gran China, y dentro de ella, la Greater Bay Area (GBA), así como la región de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, por sus siglas en inglés).

Se denomina la Greater Bay Area a la región de Guangdong-Hong Kong-Macao que, con una superficie de 56.000 km² y una población de unos 70 millones de personas, comprende las dos Regiones Administrativas Especiales de Hong Kong y Macao, así como nueve municipios de la provincia de Guangdong: Guangzhou, Shenzhen, Zhuhai, Foshan, Huizhou, Dongguan, Zhongshan, Jiangmen y Zhaoqing. La GBA es considerada por las empresas más grandes de Hong Kong como el destino preferido para la Inversión Extranjera Directa (IED), incluyendo el área de Investigación y Desarrollo (I+D). Mientras tanto, las pequeñas y medianas empresas, incluidas las nuevas empresas, planean priorizar el comercio y la inversión con países de la ASEAN.

El continuo desarrollo comercial y los vínculos de inversión en estos mercados, serán fundamentales para la prosperidad económica de Hong Kong y la región como motores de crecimiento y la creación de futuras oportunidades de empleo para sus ciudadanos, y generadora de una gran riqueza.

En el territorio de Taiwán se alojan algunos de los más grandes fabricantes de chips semiconductores a nivel mundial, como la Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC). Esto tiene una destacada importancia geoestratégica, dado que los dispositivos semiconductores son componentes básicos en computadoras, smartphones, aparatos electrodomésticos, automóviles, industria militar, aeroespacial, consolas de video juegos, y toda tecnología que implique la utilización de circuitos integrados.

Actualmente hay una escasez mundial de semiconductores, en gran parte debido a la pandemia del coronavirus, al aumentar exponencialmente desde 2020 la demanda por computadoras y dispositivos electrónicos –incluidas las consolas de video juegos- por el encierro de las personas, el trabajo y escuela desde casa, y a la forzada incursión de las empresas en el mundo del comercio electrónico y su digitalización; la falta de semiconductores ha tenido un grave impacto en grandes sectores económicos que dependen de los semiconductores para la fabricación de sus productos. Como ejemplo está la industria automotriz, pues generalmente un auto necesita más de 100 microprocesadores, sobre todo en sus unidades de control electrónico, los sistemas GPS automotrices y los sistemas avanzados de asistencia al conductor (ADAS).

Para el primer semestre del 2021 se dejarán de producir al menos dos millones de autos a nivel global debido a la escasez de semiconductores, un elemento más que se suma a los impactos económicos recientes.

El tema de los chips semiconductores se ha convertido en estratégico no sólo para las empresas que los utilizan, sino para los bloques económicos mundiales y quienes los encabezan: Estados Unidos y China.

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ENTREVISTAS

La política puede reinventarse: Las personas, más que partidos los protagonistas de la elección

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Por Mario Ávila //

Elevar la calidad y el nivel de la política en América Latina es posible, cuando hay formación y profesionalismo de por medio. Ese es uno de los grandes objetivos del libro “Elecciones Sin Censura”, en donde se lanza un llamado a reinventar la política.

Así lo explica Gladys Pérez, directora general de Canvas Ads School, escuela online especializada en marketing, comunicación y consultoría política, coeditora del libro, quien asegura: “La política puede reinventarse y debería transformarse y adaptarse a las expectativas de las personas, quienes hoy deben ser las protagonistas de la historia de cualquier elección”.

Explica que el libro “Elecciones sin Censura” concentra en 13 capítulos, las reflexiones y los consejos de 17 estrategas y consultores políticos internacionales con amplia experiencia profesional, para las personas que están próximas a participar de manera activa en una campaña electoral.

Es sin duda, un ejemplar muy valioso de consulta para quienes deseen cambiar el rumbo de las campañas y presentar a los ciudadanos propuestas y liderazgos que realmente se encuentren a la altura de sus expectativas y que cuenten con lo necesario para brindar resultados”, dijo.

Este libro, donde se revelan claves fundamentales para lograr reinventar las campañas y la forma de hacer política, es un esfuerzo conjunto entre Cavas Ads School y 17 estrategas y consultores políticos internacionales, para acelerar herramientas y métodos útiles a las personas que están próximas a participar en campañas políticas en América Latina, tomando en cuenta los grandes retos políticos y sociales que actualmente tienen tras la pandemia.

El reto de las y los candidatos en México -se expone en libro-, es acercarse de manera efectiva a las personas, quienes en su mayoría desaprueban a los partidos políticos y a la clase política del país; llevar a cabo campañas políticas cercanas a las personas, innovadoras y atractivas, es posible cuando se escuchan y anteponen las necesidades e intereses de la ciudadanía.

Gladys Pérez, maestra en Marketing Digital, cuenta con dos posgrados en imagen, comunicación y consultoría política, abundó que “Elecciones Sin Censura”, es un libro digital gratuito que concentra lecciones y reflexiones de estrategas y consultores políticos internacionales, con amplia experiencia asesorando a políticos y equipos de campaña en procesos electorales en distintos países de América Latina.

El objetivo es ayudar a los lectores a entender cuáles son las claves fundamentales para llevar a cabo campañas políticas disruptivas, atractivas y cercanas a las personas, en un contexto complejo de crisis económica y pandemia, en donde además los partidos políticos y la clase política en general, cuentan con una mala percepción y aceptación social.

Estudios con Latinobarómetro han señalado que de forma constante en los últimos años que los partidos políticos, los senadores, los diputados y en general la clase política en la región, tiene alarmantes índices de desaprobación social.

Los retos políticos y sociales que hoy deben enfrentar las candidatas y candidatos son muy importantes, por lo que la preparación y el desarrollo estratégico de los próximos comicios, será clave para obtener el éxito en las urnas”, expuso.

Y finalizó diciendo: “En los ámbitos de la comunicación, la consultoría y la formación política, hay estrategias, técnicas y herramientas que pueden ayudar a las y los políticos, acercarse de manera efectiva a las personas en el marco de un proceso electoral complejo”.

Esta primera edición del e-book “Elecciones Sin Censura” es gratuita y puedes descargarla desde el sitio web de Canvas Ads School: wwwcanvasplay.org

¿QUIÉN ES GLADYS PÉREZ MARTÍNEZ?

Gladys Pérez es directora general de Canvas Ads School, escuela online especializada en marketing, comunicación y consultoría política con presencia en América Latina. Es maestra en marketing digital y cuenta con dos posgrados en imagen, comunicación y consultoría política.

¿Cómo nace este libro?

Este libro es un esfuerzo conjunto entre Canvas y 17 estrategas y consultores políticos internacionales, para acercar herramientas y métodos útiles a las personas que  están próximas a participar en campañas políticas en América Latina, tomando en cuenta los grandes retos políticos y sociales que actualmente se tienen tras la pandemia.

¿Cuál es el principal reto de los candidatos?

El reto de las y los candidatos en México, es acercarse de manera efectiva a las personas, quienes en su mayoría, desaprueban a los partidos y a la clase política del país. Llevar a cabo campañas políticas cercanas a las personas, innovadoras y atractivas, es posible cuando se escuchan y anteponen las necesidades e intereses de la ciudadanía. En este libro se revelan claves fundamentales para lograr reinventar las campañas y la forma de hacer política.

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