Connect with us

MUNDO

Presentan libro: La misión de Rusia, en el actual cambio de época

La ideas centrales del orden unilateral

Publicado

el

En el actual cambio de época

Por Lorenzo Carrasco

La irrupción estratégica a escala global de Rusia es, sin lugar a dudas, uno de los mayores acontecimientos universales modernos. Lo que nos proponemos en este libro, al compilar varios artículos sobre ese tema, es indagar el papel que tendrá en el cambio de época histórica que se gesta. Ya en sí mismo, el resurgimiento de Rusia constituye un evento no lineal, si partimos del papel que las potencias occidentales atribuían a un país que salía del cautiverio comunista de setenta años y que se suponía debería quedar preso de un nuevo orden mundial unilateral después de superada la Guerra fría.

El derrumbe del Muro de Berlín en 1989 y la disolución del Imperio soviético en 1990 provocó la euforia de los ideólogos del poder hegemónico angloamericano, quienes creían tener la oportunidad de su vida para hacer realidad un viejo sueño: imponer una asfixiante estructura de poder mundial sobre los escombros, no solo de los estados nacionales de los países cubiertos del paraguas soviético, sino sobre absolutamente todos los demás, es decir un sistema maltusiano de soberanías limitadas dirigido por un poder financiero y militar global.

La agenda unimundista impuso el examen de admisión para poder ingresar al sistema de la globalización financiera, disciplinarse al designio de la denominada soberanía limitada bajo pretextos diversos (medio ambiente, derechos humanos, problemas indígenas), cuestiones de identidad, como la ideología de género etc., y como garantía, la utilización de fuerza militar cual política externa angloamericana unilateral.

Nada del programa era original, sencillamente se apegaron literalmente al ideario del Leviatán del ideólogo británico Thomas Hobbes, cerebro de la política exterior de las potencias coloniales, veamos: En la “bellum omnium contra omnes” (la guerra de todos contra todos) nada es injusto. Las nociones de derecho e ilegalidad, justicia e injusticia están fuera de lugar. Donde no hay poder común, la ley no existe; donde no hay ley, no hay justicia. En la guerra, la fuerza y el fraude son las dos virtudes cardinales.” (Leviatán, Capítulo XIII).

¿Acaso no fueron la invasión a Panamá en diciembre de 1989 y la Guerra del Golfo en 1991 las señales inequívocas del trato hobbesiano que recibirían las naciones rebeldes de esa agenda unimundista?

Fue también en este clima dónde surge la unificación alemana, que bien podría haber sido el mensaje de un renacimiento económico global, pero de inmediato vilipendiada por la primera ministra inglesa Margaret Thatcher como si fuese el peligro del advenimiento de un Cuarto Reich; una nueva Alemania nazi. Luego, los Tratados de Maastricht, firmados en febrero de 1993, fueron la camisa de fuerza que se colocó a las naciones europeas para controlar el desarrollo económico a la par de su sometimiento a la agenda contracultural o postmoderna claramente anticristiana, mediante la dictadura ejercida por la burocracia de la Unión Europea (UE) enseñoreada en Bruselas.

LAS IDEAS CENTRALES DEL ORDEN UNILATERAL

Tres documentos, entre muchos otros, son característicos de este orden. El primero, El Fin de la Historia y el Último Hombre publicado en 1992 por Francis Fukuyama. La tesis central transcurría en que, con la disolución del imperio soviético, el occidente liberal sería el Titán victorioso de la Guerra fría. La muerte del comunismo y la lucha de clases creaban las condiciones para el establecimiento de un Gobierno Mundial universal y evidentemente, eterno.

El segundo documento El Choque de Civilizaciones escrito en 1996 por el profesor de Harvard, Samuel Huntington, defendía la tesis de que con el fin de la Guerra fría, el sistema de dominación maniqueo debía de desplazarse de la lucha del liberalismo occidental contra el comunismo, hacia un choque de civilizaciones, principalmente entre el Occidente cristiano y el mundo musulmán, pero también entre el Occidente y la China en ascensión. Si bien existía ya en la época el grupo Al Qaeda comandado por la figura de Osama Bin Laden, es verdad que su creación fue obra de las agencias de inteligencia de Estados Unidos, Gran Bretaña, Israel, Arabia Saudita y Paquistán, con el propósito de combatir a la Unión Soviética en la Guerra de Afganistán.

Irónicamente, Bin Laden fue el primero en entender el cambio de orientación de la lucha contra el comunismo hacia el choque de civilizaciones. Si esta no hubiese sido su intención, de cualquier forma sirvió perfectamente para dar veracidad al nuevo maniqueísmo de Huntington.

La Guerra del Golfo en 1991, los bombardeos continuos y la invasión norteamericana de Irak en 2003, crearon las condiciones para el surgimiento de una forma diabólicamente radical de extremismo islámico. El nacimiento del Estado Islámico en 2014 como la Primavera Árabe, iniciada tres años antes, tenían el propósito de derrocar los regímenes seculares en el mundo árabe, establecer estados clericales y exterminar las minorías cristianas en el Medio Oriente. Como nos explica el sacerdote argentino Alfredo Sáenz en su artículo en este libro, las comunidades originarias del cristianismo en el Medio Oriente fueron casi eliminadas, sin que las potencias occidentales levantaran su voz y sus armas en su defensa.

Estaban así creadas las condiciones de un choque total de civilizaciones. El Estado Islámico se alimentaba de brigadas de jóvenes provenientes del propio Occidente para enfrentar una Europa apóstata. Un terrorismo islámico occidental que ayudado por olas de migrantes musulmanes pretendía dar muerte a una civilización culturalmente suicida.

EL GRAN TABLERO MUNDIAL

El tercer documento, El Gran tablero Mundial, la supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos, fue escrito en 1997 por el exconsejero de Seguridad Nacional estadounidense, Zbigniew Brzezinski. En el libro, Brzezinski retoma la orientación geopolítica británica que causó las dos Guerras Mundiales en el siglo XX, intentando establecer un nuevo cerco contra Rusia, política que orientó la actual extensión de la OTAN hacia las fronteras de Rusia, así como el cambio de régimen en Ucrania.

Para Brzezinski la subversión de Ucrania impediría el resurgimiento de Rusia como una potencia euroasiática. De la misma forma, consideraba contrario a los intereses hegemónicos estadounidenses el establecimiento de coaliciones euroasiáticas entre países como China, Rusia o Irán. La crisis ucraniana y la incorporación de Crimea a Rusia, provocaron lo que Brzezinski también deseaba, el alejamiento entre Rusia y Europa Occidental, especialmente Alemania.

Con base a las premisas de los tres trabajos anteriores fue fundado en 1997 el Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense (Project for the New American Century – PNAC) del cual participaron importantes miembros del Partido Republicano, a saber: Donald Rumsfeld, Paul Wolfowitz, Jeb Bush, Dick Cheney, Francis Fukuyama y muchos otros ligados al Complejo Industrial Militar estadounidense. El axioma del proyecto era que ya estarían dadas las condiciones para un dominio hegemónico planetario hacia el siglo 21, una Pax Americana.

Explota en nuevo orden mundial iniciado en 1991


Es claro que el llamado Nuevo Orden Mundial iniciado en 1991, o el proyecto de Un Nuevo Siglo Estadounidense de 1997, explotó con la derrota del Estado Islámico en Siria, especialmente después de la caída de Alepo en diciembre de 2016, cerrando el espacio para la continuación de bombardeos, por lo menos en lo que toca al Oriente Medio. Quiere decir que el intento de crear un gobierno mundial ha fracasado. No obstante, no quiere decir que podemos regresar a las condiciones de la Guerra fría, por más que el poder angloamericano insista en separar a Rusia del destino europeo, como pretendía Brzezinski en su tablero geopolítico.

Putin ha insistido, una y otra vez, que Rusia es una nación que tiene sus raíces en Europa así lo dijo el canciller ruso, Sergei Lavrov en su artículo: Bases espirituales de la política exterior rusa. “Rusia es esencialmente una rama de la civilización europea”. Por otro lado, regresar al espíritu de la Guerra fría en un mundo en que no existen las reglas de esferas de influencia definidas, establecidas en el mundo anterior a 1990, es caminar hacia el abismo de la guerra termonuclear.

El declive estratégico evidente de los Estados Unidos tanto en relación con Europa y con el resto del Mundo, no presupone un cambio de potencia hegemónica y de moneda de reserva mundial como la que se experimentó en el inicio del siglo 20, en el relevo del Imperio Británico y la libra esterlina por los Estados Unidos y el dólar. No hay más espacio histórico para una nueva hegemonía. El hecho que ni Europa Continental, ni China, ni Rusia, tengan capacidad de sustituir a los Estados Unidos, no implica evidentemente que estos permanecerán dando las órdenes al mundo, por más que insistan en su excepcionalismo enfermo.

Esto nos presenta una paradoja histórica que cuestiona la llamada “trampa de Tucídides”, según la cual el declive de una potencia y su eventual sustitución por otra emergente, implica necesariamente un conflicto bélico total. Si bien esta trampa puede haber sido válida desde las Guerras del Peloponeso descritas por Tucídides, en el presente histórico implicaría la total destrucción de la civilización.

De hecho la doctrina nuclear de la Destrucción Mutua Asegurada durante la Guerra fría (MAD en su sigla en inglés) era ya el preludio de esta inflexión en la historia de la Humanidad, que la oligarquía angloamericana ignoró a lo largo de los últimos 30 años. El desarrollo de las armas hipersónicas anunciadas por el presidente Putin el 1 de marzo de 2018 prueba que la proyección de poder de una potencia sobre otra resulta absolutamente inocua. Avances tecnológicos semejantes están siendo desarrollados por China.

Esta realidad singular nos lleva a otro aspecto más profundo. El anuncio de Putin sobre la impresionante colección de nuevas súper armas estratégicas, no solamente muestra una superioridad tecnológica militar rusa, sino por fortuna, una oportunidad, especialmente dirigida a los Estados Unidos, de explorar un camino de entendimiento dirigido a un nuevo orden mundial multipolar y cooperativo, que es la condición sine qua non para sembrar el camino del progreso y la paz mundial.

Tanto el presidente Putin como el canciller Serguei Lavrov han insistido en el camino que llaman “un espacio común de paz, seguridad igual e indivisible y cooperación mutua en la zona, del Atlántico al Pacífico,” lo que permitiría la sintonía de esfuerzos para echar a andar un gran proyecto de integración euroasiática del cual China está dispuesta a encabezar. El desarrollo de Eurasia, abrigando dos tercios de la población mundial, representa un corredor de estabilidad en una región atravesada por zonas de conflicto endémicas. Romper con las viejas ideas de la geopolítica británica actualizadas por Brzezinski, y unir a los mismos Estados Unidos a los beneficios económicos del esfuerzo, es el único camino a un mundo cooperativo. Es, pues, claro que la misión de Rusia es ser la liga entre Oriente y Occidente.

Cardenal Juan Sandoval: “Rusia no es comunista; regresa al cristianismo”

El Cardenal Juan Sandoval Iñiguez tras recomendar la lectura del libro La misión de Rusia en el cambio actual de época,  porque abre una perspectiva amplia y completa de lo que pasa con el Nuevo Orden Mundial y el papel que juega aquel gran país y su líder Vladimir Putin.  

El líder religioso católico hizo la invitación al participar en la presentación del libro referido editado por el Foro de Guadalajara en la sede de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco, (México).

Al explicar la condición que vive actualmente el Nuevo Orden Mundial y el gigante euroasiático, desvirtuado por occidente, dijo que “Rusia no es comunista, sino un país místico”, que vive una férrea fe cristiana.

En una semblanza histórica recorrió aspectos socio políticos desde la Guerra Fría, la Perestroika y el nuevo orden mundial y calificó que este libro resulta “interesantísimo” como un moderno referente de la transformación de este gran país, Rusia.

Luego, afirmó que, “el comunismo pasó y ahora Rusia vuelve a su cristianismo”. Se refirió al presidente Vladimir Putin como el mandatario más hábil del mundo. “Es un cristiano como jefe de Estado. Habla del cristianismo no confesional, sino hecho práctica. Habla del cristianismo como el motor de la cultura rusa”.

Ponderó la religiosidad del Estado ruso que ha llevado a cabo su transformación, saliendo del comunismo. Hizo una analogía respecto al pueblo mexicano “que en algunos sectores se dice fervoroso de sus creencias religiosas pero que lamentablemente se limitan a asistir a misa una vez por semana, aunque la presencia icónica de “la morenita” resulta importante para la religiosidad, algo similar, representa Fátima para los rusos.

El moderador Antonio Álvarez Esparza dijo que el libro “La Misión de Rusia”, enriquece el acervo de actividades del Foro Guadalajara, cuya primera edición fue en 2012, con el tema “Por la unión de los Estados Nacionales, la Justicia social y el bien común”.

La segunda edición en 2014, tuvo por título “Las bases para un nuevo orden internacional justo. La Política como forma superior de Caridad”. Recordó que en 2013 se llevó a cabo el Foro Sindical Brasil-México, patrocinado por la central de Sindicatos Brasileños (CSB) y la Federación Revolucionaria de Obreros y Campesinos del Estado de Jalisco, en la ciudad de Rio de Janeiro, en Brasil.

Explicó que el libro contiene tres partes en 158 páginas. Estos tres capítulos son: La propuesta para un nuevo orden mundial; Rusia y Occidente; y acercamiento histórico de los dos pulmones, católico y ortodoxo.

Participó también en la presentación del libro Lorenzo Carrasco, quien junto con su esposa, Silvia Palacios, coordinaron la edición respaldada por la editorial Capax Dei, la Federación Revolucionaria de Obreros y Campesinos del Estado de Jalisco (FROC) el Movimiento de Solidaridad Iberoamericano (MSla), representado en Guadalajara por Ángel Palacios y Verónica Cruz, y por el informativo Página Iberoamericana.

Este compendio contiene textos de: Vladimir Putin, presidente de Rusia; Dr. Ján Carnogurský, Padre Alfredo Saénz SJ, Elisabeth Hellenbroich, Anno Hellenbroich, Paolo Raimondi, Silvia Palacios, con la traducción de Luis Nava y fecha de edición enero de 2019.

Continuar Leyendo
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

MUNDO

La rebelión de las masas

Publicado

el

Conciencia con texto, por José Carlos Legaspi Íñiguez //

José Ortega y Gasset, filósofo español, estableció en su obra “La rebelión de las masas”, que data de 1930, que los cambios en las estructuras del poder anticipaban cambios significativos para las naciones. Desde su punto de vista, “las masas” son una nueva clase social. Esta nueva “clase social” no tiene características ni cualidades que la definan, eso sí… es homogénea y ha adquirido poder político y, desde luego, social.

Ortega y Gasset, indica que el poder, en las sociedades antiguas, era detentado por las clases privilegiadas, élites que se consideraban altamente capacitadas para dirigir, para ordenar y guiar a las sociedades.

En el siglo XX, la democracia tiene gran auge. Las masas tienen mayor influencia en la política porque también tienen mejores capacidades que las de antaño; así se alteraron las estructuras del poder. Las masas, señala el filósofo hispano, han tomado el control; ya las élites no son tan abrumadoramente poseedoras de los poderes públicos, políticos y sociales.

Esta nueva situación ha traído un cambio revelador en la sociedad. Es así como la cultura, el pensamiento, el arte han sido influenciados por una realidad moderna y diferente a lo establecido con anterioridad. Ortega y Gasset aclara que este ascenso de las masas, tiene un “lado oscuro”: 1. Que las masas no muestran un interés profundo en el conocimiento ni en la cultura y que el perfeccionamiento personal lo relegan a un plano ínfimo o, lo peor, a nada.

El filósofo no se tienta el corazón al afirmar que “el individuo promedio tiende a la mediocridad; carece de una verdadera visión crítica. Esto, paradójicamente, lleva a una sociedad más homogénea, menos innovadora y propensa a la superficialidad”.

En “La rebelión de las masas”, José Ortega y Gasset critica con esa lucidez filosófica que le caracteriza en sus obras, al “progreso sin dirección”. Considera que la sociedad moderna, basada en la idea de la igualdad y la democracia, “ha perdido el rumbo”… afirma que las élites intelectuales, culturales y políticas, que tradicionalmente guiaban a la sociedad, han sido desplazadas por estas masas homogéneas, “que no tienen la capacidad de generar un pensamiento profundo ni de dirigir al futuro de manera adecuada”.

Por ello, cree el filósofo hispano, que las grandes ideas desaparecerán al no contar con intelectuales y que el dominio de las masas lleve a la decadencia y a la desaparición…de las grandes ideas.

En 1930, cuando se publicó su obra, manifestaba que hay una crisis de autoridad: “En las sociedades modernas ya no existe un respeto genuino por la autoridad, ya sea política, cultural o intelectual”. “Las masas buscan la igualdad en todo; pero es ahí, en la igualdad irrestricta, donde se produce una falta de sentido y dirección”.

La rebelión de las masas es una obra que invita a reflexionar sobre el papel del individuo en una sociedad que, cada vez, es más democrática”. “¿Realmente estamos progresando o estamos perdiendo nuestra capacidad para pensar, crear y vivir de forma auténtica?”

Además, plantea que, en este tipo de sociedades, las masas se rebelan no sólo contra las élites, sino también contra el pensamiento profundo e incluso la cultura; es decir, atenta contra sí misma, contra su propio destino; paradójicamente hay un auge de las ideas antidemocráticas con una postura reformista supuestamente favorecedora de las mayorías.

El progreso entonces significa enterrar instituciones, aunque se sostiene el sistema parlamentario, pero con un tinte totalitario, dictatorial, absolutista y aún…tirano”.

Las masas, sus representantes, son guiadas o guían, según el caso, hacia el conformismo y el menosprecio al que piensa distinto; a quien se ataca, se agrede verbal o físicamente por no estar dentro de la masa, por pensar y actuar de manera independiente”.

Desde ese punto de vista, las masas son maleables, dúctiles y dependientes de quienes se autoproclaman sus representantes. Sus ideólogos no tienen empacho en fomentar la banalidad, la mediocridad e ignorancia para preservarse en los puestos de poder que las masas han conquistado mediante la democracia.

Las masas tratan de destruir y eliminar el talento, la personalidad independiente y a todo aquel que no piense como la mayoría: “Ser diferente es indecente. Las masas arrollan sin pudor ni recato todo lo que es diferente, individual, calificado o selecto. Quien no sea como todo el mundo, quien no piense como las mayorías, corre el riesgo de ser eliminado”. “Vivimos, así, bajo el brutal imperio de las masas”.

El hombre-masa se parece a un niño mimado, que desconoce deberes y límites; a diferencia de las generaciones anteriores que trabajaron y enfrentaron obstáculos para determinar su suerte”. “La generación-masa, toma los logros de la civilización como algo dado, sin preocuparse por preservarlos; el hombre-masa, carece de proyectos, va a la deriva y por eso no construye nada para la sociedad; es perezoso y exigente de privilegios. Defiende a gritos sus pocas ideas que son, la mayoría de las veces, banales”.

Emite opiniones de todo, “guiadas” o copiadas de quienes encabezan a esta nueva generación de ciudadanos… y las repite hasta el cansancio con el fin de establecerlas como única y total verdad. Estamos, según Ortega y Gasset, “en un sistema con el universal derecho a no tener razón, lo que constituye la razón de la sinrazón.”

Continuar Leyendo

MUNDO

El tormento de Tántalo: Políticos que no aprenden a administrar el poder

Publicado

el

A título personal, por Armando Morquecho Camacho //

La semana pasada reflexioné sobre la necesidad de mantener un equilibrio en la política, recurriendo a las figuras de Sísifo e Ícaro para ilustrar cómo el poder, en su naturaleza cíclica, siempre conlleva ascensos y caídas. Sísifo nos enseñó la persistencia frente a lo inevitable; Ícaro, los peligros de volar demasiado alto.

Sin embargo, la lección central sigue siendo la misma: las caídas son inevitables, y el verdadero arte del liderazgo radica en saber administrar el poder mientras se tiene, en lugar de sucumbir a su seducción o desperdiciarlo en excesos.

Lamentablemente, los líderes políticos actuales parecen haber olvidado esta verdad milenaria, atrapados en un ciclo de ambición, arrogancia y desconexión que los condena a repetir errores del pasado. Para entender este fracaso, recurramos ahora a otro mito griego: el de Tántalo, cuya historia revela con precisión quirúrgica las fallas de quienes ostentan el poder hoy.

Tántalo, en la mitología griega, era un rey favorecido por los dioses, invitado incluso a sus banquetes celestiales. Sin embargo, su codicia y su arrogancia lo llevaron a traicionarlos: robó néctar y ambrosía para compartirlos con los mortales y, en un acto aún más atroz, sacrificó a su propio hijo Pélope para probar la omnisciencia divina. Su castigo fue eterno y cruelmente simbólico: condenado en el inframundo a estar sumergido en agua hasta el cuello, con frutas colgando justo fuera de su alcance, Tántalo sufre hambre y sed perpetuas.

Cada vez que intenta beber, el agua se aleja; cada vez que estira la mano hacia las frutas, estas se elevan. Es un tormento de deseo insatisfecho, un recordatorio de que el poder mal administrado no solo destruye a quien lo ejerce, sino que lo deja en un estado de miseria eterna.

Los líderes políticos de nuestro tiempo son, en muchos sentidos, modernos Tántalos. Tienen a su disposición recursos inimaginables —dinero, influencia, tecnología, apoyo popular— y, sin embargo, parecen incapaces de saciar su hambre de más. En lugar de usar el poder para construir algo duradero, lo despilfarran en proyectos vanidosos, promesas vacías o en la persecución de una aprobación efímera.

Pensemos, por ejemplo, en los gobernantes que llegan al poder con discursos grandilocuentes sobre el bienestar colectivo, pero que pronto se enredan en escándalos de corrupción o en políticas que benefician a unos pocos mientras el resto se hunde en la precariedad. El agua está ahí, al alcance, pero ellos mismos la alejan con sus decisiones.

Uno de los fracasos más evidentes de estos líderes es su incapacidad para reconocer la naturaleza cíclica del poder. Como señalé antes, el poder no es un estado permanente; es un flujo, una marea que sube y baja. Sin embargo, muchos actúan como si su mandato fuera eterno, como si las elecciones, las crisis o las revoluciones no estuvieran ya gestándose en el horizonte.

Esta miopía los lleva a priorizar el corto plazo sobre el legado, a gastar su capital político en victorias superficiales en lugar de sembrar las bases para una estabilidad futura. Tántalo, al menos, tuvo la excusa de la tentación divina; nuestros líderes solo tienen la excusa de su propia ceguera.

Otro aspecto del tormento de Tántalo que resuena en la política actual es la desconexión con las necesidades reales de la gente. El rey griego, en su afán por impresionar a los dioses, olvidó a los mortales que dependían de él.

Hoy, vemos líderes que parecen más interesados en las cámaras, los titulares o las cumbres internacionales que en las calles de sus propios países. Mientras el agua de la confianza pública se evapora y las frutas de la prosperidad se alejan de las mayorías, ellos siguen estirando las manos hacia una gloria personal que nunca alcanzan.

Pensemos en los discursos vacíos sobre el cambio climático mientras las emisiones siguen subiendo, o en las promesas de igualdad que se diluyen en estadísticas de pobreza creciente. Es el mismo patrón: el poder está ahí, pero su administración es un espejismo.

La arrogancia, quizás el pecado más grave de Tántalo también define a muchos líderes actuales. Creyéndose intocables, subestiman las consecuencias de sus actos. Tántalo pensó que podía engañar a los dioses; los políticos de hoy creen que pueden engañar a la historia. Pero el poder, como el agua y las frutas del mito, siempre encuentra la manera de escaparse de quienes lo maltratan.

Las revoluciones, las urnas o simplemente el paso del tiempo terminan por recordarnos que nadie es inmune a la caída. Ejemplos sobran: regímenes que parecían inexpugnables han colapsado en meses, presidentes que se creían imprescindibles han sido olvidados en semanas. El ciclo sigue su curso, implacable.

Entonces, ¿por qué fallan estos líderes en administrar el poder? Porque, como Tántalo, han perdido de vista el propósito del privilegio que se les otorgó. El poder no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para servir, para equilibrar, para construir.

Sin embargo, en lugar de aprender de las caídas de sus predecesores, se entregan a la misma codicia, la misma desconexión, la misma arrogancia. No ven que el agua y las frutas no están fuera de su alcance por un capricho del destino, sino por sus propias manos. El tormento no es el castigo; el tormento es la incapacidad de aprender.

Volviendo a Sísifo e Ícaro, la lección se completa con Tántalo: el poder exige humildad, paciencia y sacrificio. Sísifo nos enseñó a seguir empujando la roca; Ícaro, a no volar demasiado cerca del sol; Tántalo, a no “estirar la mano” hacia lo que no podemos sostener.

Los líderes actuales, atrapados en su propio inframundo, podrían evitar su destino si tan solo miraran hacia arriba y reconocieran que el poder no se trata de acumular, sino de administrar con sabiduría. Hasta que no lo hagan, seguirán condenados a ver cómo el agua se aleja y las frutas se elevan, mientras el ciclo del poder, eterno e indiferente, espera su próxima caída.

 

Continuar Leyendo

MUNDO

Los narcos gringos (segunda parte)

Publicado

el

Opinión, por Gerardo Rico //

En el ecosistema de la distribución de estupefacientes en Estados Unidos, un broker es un individuo que se maneja de manera independiente para concretar negocios entre un productor y un vendedor o distribuir drogas a cambio de una cuota.

El broker se encarga de toda la infraestructura y la logística para mover la droga del punto de partida al punto final. La particularidad de su trabajo consiste en que no tienen a su cargo la responsabilidad de ingresar la droga al país.

“Un broker no marca una diferencia, no distingue; tanto puede trabajar con el Cártel de Juárez, como con el de Sinaloa, con los Zetas, o con los tres al mismo tiempo”. La particularidad de un broker del narcotráfico gringo es que no tiene lealtades, ni firma contratos de exclusividad con nadie: trabaja para el mejor postor, con el cártel que mayores beneficios económicos le aporte, con narcotraficantes pequeños o con cualquier grupo criminal.

Cuando le salen bien las cosas, el broker hace un negocio redondo porque técnica y financieramente recupera todo el dinero que invierte, sin contar los dólares que se embolsa y que tiene garantizado bajo el acuerdo con los cárteles del narcotráfico internacional, su porcentaje de ganancia. Hay que reiterar: en Estados Unidos no hay cárteles, sino pandillas y narcotraficantes independientes.

En el libro «Los narcos gringos, una radiografía inédita del tráfico de drogas en Estados Unidos», del periodista Jesús Esquivel, se pregunta ¿Cuánto dinero le cuesta a un broker fletar la droga de los cárteles mexicanos? De acuerdo a Óscar Hagelsieb, quien fue agente especial del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE) y se infiltró en agrupaciones de motociclistas que trasladan droga a lo largo y ancho de la Unión Americana, señaló que las cantidades de pago dependen del tipo de droga que se trate y del destino final de la misma.

“El transporte de un kilo de cocaína que se lleva de El Paso a la zona de Chicago se puede cobrar hasta en dos mil dólares. El dinero que el broker paga a la empresa de camiones de transporte público o comercial, o al chofer independiente, no sale directo de su bolsillo, sino del de los distribuidores de la mercancía en Estados Unidos, quienes a su vez la entregan a sus despachadores, que al menudeo la venden en calles, escuelas, centros nocturnos de diversión, bares, cantinas, iglesias, centros financieros y hasta a domicilio”.

Una parte importante de la violencia que existe en Estados Unidos tiene que ver con las disputas entre pandilleros por el control del tráfico de drogas al menudeo, de acuerdo al jefe de Operaciones de la DEA Jak Riley. Matiza que las pandillas callejeras y las bandas o clubes de motociclistas de su país son una necesidad del narcofráfico internacional: define sus actividades como “crimen organizado urbano”.

La eliminación de las pandillas callejeras es una tarea casi imposible de concretar, por lo menos mientras se mantenga la tendencia a la alza en la demanda y el consumo de drogas en Estados Unidos. Al problema de narco pandillas callejeras hay que sumar el de las bandas o clubes de motociclistas involucrados en el tráfico de drogas provenientes de México.

“Los conocemos como outlaw motorcycle gangs, son pandilleros que se hacen pasar por integrantes de clubes de motociclismo recreativo, cuando en realidad son delincuentes”, señala Oscar Hagelsieb. Existe un último escalón del narctráfico en Estados Unidos en relación con las pandillas callejeras: la distribución y la venta de droga dentro de las cárceles municipales y estatales.

Miembros de las pandillas acuden a tiendas de autoservicio para robar cualquier cosa e intencionalmente se dejan arrestar por la policía. Les inician juicios en los que reciben sentencias de tres o cuatro años y a través de redes establecidas dentro de las prisiones primero dominan el territorio y posteriormente inician con la distribución de droga que es introducida por familiares, amigos y hasta personas que son enviadas por los líderes de las pandillas

Otra manera de repartir droga en todo el territorio de Estados Unidos son los narcocamioneros, al igual que los motociclistas la tarifa es de acuerdo al tipo de droga y al destino final donde se entregará. En las compañías de transporte interestatal existe un personaje clave para la logistica del traslado de droga y es el despachador, “un despachador tiene la capacidad de poner un camión en cualquier parte de la Unión Americana. Regularmente es un operador directo del broker y de los cárteles mexicanos”.

Los operadores que trabajan para empresas de carga comercial privada son una pieza importante para el rompecabezas del narcotráfico en Estados Unidos. Con pagos menores a los que reciben los narcocamioneros que salen de la frontera sur con cargamentos de droga, sus colegas de empresas privadas regularmente hacen fletes dentro de un mismo estado.

Más del 65% de las 500 mil empresas de transporte de carga comercial infraestatal que tiene registradas el Departamento del Transporte, tienen su sede en los cuatro estados de la frontera sur de Estados Unidos: Texas, Arizona, Nuevo México y California.

Las ganancias del narcotráfico en México ascienden a más de 500 mil millones de dólares al año. Analistas en México y Estados Unidos coinciden en que al Presidente Donald Trump lo que menos le interesa es acabar con los cárteles de la droga en nuestro país y viene por las ganancias del narco, ante el quiebre económico y el déficit que muestran los números de la Unión Americana.

Continuar Leyendo

Tendencias

Copyright © 2020 Conciencia Pública // Este sitio web utiliza cookies para personalizar el contenido y los anuncios, para proporcionar funciones de redes sociales y para analizar nuestro tráfico. También compartimos información sobre el uso que usted hace de nuestro sitio con nuestros socios de redes sociales, publicidad y análisis, que pueden combinarla con otra información que usted les haya proporcionado o que hayan recopilado de su uso de sus servicios. Usted acepta nuestras cookies si continúa utilizando nuestro sitio web.