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MUNDO

Dobló a la poderosa PGA del golf: Arabia Saudita controla el petroleo y ahora el golf

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Política Global, por Jorge López Portillo Basave //

Para que quede claro, El Príncipe de la corona de Arabia Saudita está dando dolores de cabeza a los líderes de Occidente. Les está recordando que en la política y en la diplomacia la forma es fondo.

Del petróleo a las finanzas y hasta el deporte. El reino ha ido ganando posiciones e independencia con respecto a los aliados occidentales, en especial en contra de Unión Bretaña y Estados Unidos.

El poder saudita viene del poder de su convicción de ser mejores cada día y el petróleo les ha dado el dinero y la influencia para lograrlo. Muchos pueblos ricos en recursos naturales son pueblos y países sin desarrollo. Para muestras un botón.

Los sauditas armaron una liga profesional de golf que desde el día uno, se enfrentó con quien hasta la semana pasada, fue el monopolio mundial de la llamada Professional Golf Association o PGA por sus iniciales, fundada por los Unión Bretaña y Estados Unidos en 1916 y que hasta hace dos años contaba con más de 29 mil agremiados y cientos de los mejores campos de golf en todo el mundo.

De poco sirvió que la PGA amenazara y expulsara a los jugadores profesionales que se enlistarán en la nueva organización llamada LIV que es una empresa para promover torneos mundiales de golf competencia de la PGA, con los mejores jugadores y en los mejores campos de golf, pagando los mejores premios. ¿Cuánto es eso? Se preguntan algunos.

Pues veamos, los entusiastas del llamado fondo PIF, dueño de la LIV tienen $600 mil millones de dólares para gastar en su nuevo negocio. Esta cantidad de dinero es tan grande que supera al Producto Interno Bruto de muchas naciones incluida Argentina, Israel o Australia y es equivalente al 60% del PIB de México. De ese tamaño es la bolsa del fondo saudita para el golf.

La PGA peleó, pero al final de cuentas se doblegó y el pasado miércoles anunció que se sumaría a la LIV para crear nuevos negocios y permitir que los canales de TV que tenían exclusivas con ellos, pudieran transmitir también eventos de la LIV. Imagine que el presidente de la PGA había dicho hace un año que los que jugarán en la LIV serían perdedores y expulsados de todos los torneos más importantes del mundo y ahora él fue quien dio el anunció de la unión.

Así la PGA tuvo que ceder y aceptar unirse para promover torneos nuevos mixtos antes de que la LIV esta nueva liga los arruinara o dejase sin jugadores profesionales ya que la LIV pagaba mucho, pero mucho más por cada jugador profesional que se le sumase, llegando a sumas de hasta $150 millones de dólares por campeón jugador que aceptase jugar con ellos. 

Si eso pagaba a los jugadores, imagine cuánto pagaría a las televisoras y a los campos con tal de que le dieran difusión a pesar de las quejas de la PGA. Pero con 106 años de vida y de contratos con los mejores campos de golf y televisoras, la liga profesional no pudo contener a la liga saudita que fue formada hace menos de 24 meses.

Pero la PGA representaba más que golf, de una forma u otra representó el estatus, la riqueza y la clase de altos negocios occidentales y empresarios, políticos, artistas y claro realeza que se reunían para jugar o para admirar a los mejores jugadores del mundo.

En fechas recientes la PGA incluso se sumó a cruzadas políticas beneficiando o criticando a rivales de la clase política dominante y eso pudo ser la causa por la que los sauditas decidieron romper el círculo, viendo una oportunidad de quitar a los británicos y a los americanos la exclusividad de uno de los tres deportes más elitistas del mundo y el único que puede ser jugado sin mucho equipo.

Si dejamos al golf y hablamos del petróleo, Biden había amenazado al príncipe saudita con “severas consecuencias” sí recortaban la producción diaria del mismo. Más aún, el presidente del imperio había asegurado que durante su mandato el Príncipe de Arabia Saudita sería un paria, un rechazado de la comunidad internacional, palabras similares a las que se usan para describir a los enemigos de EUA como Corea del Norte, Cuba, Irán y ahora Rusia.

Como vemos esto no sólo no sucedió, sino que durante los dos últimos años ha habido un desfile de altos funcionarios de EUA en las tierras de Oriente Medio que han tratado de arreglar la relación con dicho reinado. Las delegaciones de Washington han estado encabezadas por personajes de la talla del Secretario de Estado de los EUA, quien el fin de semana pasado, fue a declarar al mundo que ambos países están más unidos que nunca, esto a pesar de que dicho reino dejó de usar al dólar como moneda única para la venta de su petróleo y gas natural.

Así las cosas, parece que la potencia de Medio Oriente está aprovechando la oportunidad y la aparente debilidad gabacha, para sacudirse el peso de los aliados occidentales y dar paso a lo que es una de las expresiones de la nueva era internacional o como ahora se conoce, el nuevo orden mundial en el que las naciones de Oriente y Oriente Medio se quieren repartir el poder y la influencia internacional que la decadencia norteamericana ha dejado.

Arabia Saudita tiene mucho que mejorar en derechos humanos, en especial en equidad de género, pero en materia económica y en inversión e innovación, le están dando un ejemplo al mundo de lo que se puede hacer cuando los líderes no solo quieren vivir bien, sino lograr que sus pueblos también tengan mejores condiciones al menos económicas. Los pueblos árabes son parte de la historia y del crecimiento cultural de la humanidad y aunque siempre han estado ahí, de una forma o de otra, hoy están regresando al protagonismo.

Como ejemplo veamos a los países líderes de occidente cuya infraestructura cada día está más fregada como los puertos y carreteras, con sequías recurrentes por falta de planeación en temas tan simples como la captación de agua pluvial. Mientras que en Israel tienen invernaderos gigantescos usando el agua del mar y en Dubái tienen pistas de nieve natural, en las californias mexicana y americana no hay presas de agua para captar las grandes lluvias y por ende se ven en la necesidad de cortar el suministro de ese vital líquido a los productores de alimentos y de desalinizar como en Israel mejor ni hablamos.

Europa sin energías suficientes para su autoconsumo. En fin, la culpa no es de la democracia sino de la autocomplacencia y de las plutocracias que monopolizaron el acceso al poder disfrazándose de democracias cerrando el acceso a la libre competencia y efectividad de ideas.

Mientras en oriente algunos líderes aprovecharon las vacas gordas para crear infraestructura y medios para competir con las potencias del actual orden mundial, en occidente, los gobernantes tratan de explicar a sus ciudadanos que la inflación no es culpa de las decenas de millones de millones de dólares que se han echado al mercado en menos de cuatro años y que según ellos han sido en realidad para ayudar, lo que parece una rotunda estupidez o cínica mentira. Pero seamos claros, la inflación es un impuesto cruel que afecta a todos, pero como siempre más a los que menos tienen.

Y si usted es el dueño de la maquinita de hacer dinero como lo es Bruselas en el caso de los euros o Washington en el caso de los dólares, pues el pago de los intereses de la deuda es más fácil si lo hacen imprimiendo dinero y devaluando su propia deuda, lujo que sólo se pueden dar los grandes gobiernos, siendo una forma de estafa que algún día tronará ya que el respaldo de dicho dinero no se está generando en crecimiento o en bienes tangibles sino es fe de que dicha moneda podrá seguir sirviendo para comprar cosas.  

Por décadas hemos escuchado que la llamada “Generación más grande” fue la que derrotó al fascismo en la Segunda Guerra Mundial y construyó obras de infraestructura y de tecnología ejemplares, pero de los 90s en adelante Occidente se dedicó a promover banalidades, porque pensó que ya no habría rival y ahora son frágiles líderes los que imprimiendo dinero o echando la culpa a todos de sus propias limitaciones, tratan de tapar un hoyo que cada día se hace más profundo.

En Occidente hay una corriente muy fuerte que trata de acabar con la meritocracia y sustituirla con la igualdad de resultados sin importar capacidades o esfuerzo. Eso es algo como el comunismo mezclado con el fascismo. Ya otro día hablaremos a detalle de este fenómeno que puede ser la gota que derrame el vaso y termine por sepultar el actual modelo social de Occidente.

Por lo pronto es obvio que Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos están posicionándose como uno de los nuevos centros de influencia y no solo de energía, recordemos que ese grupo ya aceptó vender y comprar en yuanes que es la moneda china, lo que ha sido muy bueno para el llamado BRICS grupo de países encabezados por China que le están jugando las contras al G7 y a la OTAN encabezados por EUA.

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Complejo de culpa de los pecados ajenos: Google Gemini, la inteligencia artificial que nació racista

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Política Global, por Jorge López Portillo Basave //  

Como lo escribimos hace tiempo, estamos viendo en tiempo real cómo el mundo cambia de forma acelerada por las tecnologías de la llamada Inteligencia Artificial -AI-, mismas que se sumarán a las demás tecnologías de punta como los nanochips en el cerebro y la colonización espacial. Muchas de las cosas que aquí comento parecen ciencia ficción pero no lo son. Incluso, las más locas son ya realidad. 

Pero la tecnología es tan buena como el que la programa o mejor dicho se basa y se usa en los parámetros del que la programa. Así las cosas, la que yo llamo locura de occidente o el síndrome del suicidio de occidente ha ido poco a poco creando conceptos, conductas y herramientas que al mismo tiempo que asombran, también exponen una profunda confusión de la realidad e incluso diría yo, un rencor por conductas no sufridas en contra de sus propios antepasados. 

GOOGLE Y COMPLEJO DE CULPA DE LOS PECADOS AJENOS

El pasado jueves se hizo un escándalo en el mundo cibernético cuando Google lanzó GEMINI AI, el muy esperado sistema de inteligencia artificial que corre como una App y también está constantemente en servició en el buscador de Google y los correos Gmail.

 A unas horas después de ser lanzado, su aplicación para dibujos provocó una reacción de críticas muy severas porque el programa, es decir los parámetros de quienes lo inventaron eran claramente racistas. Pero no como el racismo de los últimos dos siglos, sino igual de estúpido, pero inverso en cuanto a la raza.

En la zona de San Francisco allá en EUA ha habido una generación de técnicos que en su mayoría tienen una cultura de integración global y de rechazo a los abusos del pasado imperial de los países occidentales. La verdad sea dicha, son los nuevos hippies y difunden su mensaje con el uso de las tecnologías del internet.

 Algunos de ellos y en su derecho, se han vuelto francamente militantes ideológicos de un lado o del otro del espectro político de ese país y para ser claros del mundo y así usan su conocimiento y su tecnología para influir en la forma en la que el resto del mundo accede a la información. Por ejemplo, el ex directivo de Twitter y ahora directivo de Google, Jack Krawczyk puso en su cuenta de ahora X “…he tenido alegría y arranques de felicidad durante las últimas 24 hrs. desde que llené mi boleta a favor de Biden/Harris… Obviamente este país es racista…” dijo el directivo blanco que parece odiar a su raza y este mensaje fue uno de los que más se usó en contra de Google para alegar que sus algoritmos estaban sesgados en contra de los conservadores y a favor de la cultura llamada Woke anti occidente. Lo mismo se dijo cuando Elon Musk compró Twitter diciendo que iba a ser un lugar de odio y de ultraderecha lo que al final no sucedió ya que los que dijeron que dejarían la plataforma regresaron a ella, lo que tal vez suceda con los que se quejan o nos quejamos de la tendencia ideológica de Google Gemini AI.

En esta nota hablaremos de la falla o tal vez estrategia de Google Gemini AI, que incluso tuvo que ser suspendida para poder arreglar o digamos tal vez disimular su sesgo programático, que evidentemente trataba de reescribir la historia de la humanidad de manera estúpida o trataba de promover una idea de igualdad basada en una mentira histórica, lo que es además de tonto, racista por su contenido como se vio claramente suplantando figuras históricas con razas distintas a las reales. 

DEI EL SIGNO DE LOS TIEMPOS

La mayoría de las empresas occidentales (quiero aclarar hablamos de las occidentales en Europa y América del Norte), se han lanzado en una cruzada absurda por buscar una equidad mal interpretada a través de la cual en realidad están promoviendo un racismo anti blanco y anti valores occidentales, pero poco dicen e incluso evaden cuando las conductas son inversas o son realizadas por empresas de Oriente, de Asia o de África.

Esta idea se llama Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) y se está promoviendo en escuelas desde kínder hasta los más altos corporativos pasando por el ejército y los gobiernos. Bajo esta “doctrina” los sexos no existen por nacimiento ni por orientación sino por identificación.

Así un infante y ni digamos adolescente, puede decidir si es hombre o mujer y de ahí bañarse o participar en deportes del sexo que se le apetezca. Entendemos que la preferencia u orientación sexual es algo personal, pero esto es mucho más allá, esto habla de que un joven con barba y de dos metros de alto puede entrar a competir en basquetbol o natación en contra de jovencitas y de ahí ir a las regaderas. 

Hablamos de que hombres -casi siempre hombres- maduros de repente digan que su preferencia sexual es de edad fluida y exijan que no se les llame pedófilos y que se identifican como mujeres, por lo que además aplican para puestos, incluso en el ejército que eran para dar espacio a las mujeres en mandos o en becas y después declarar que la leche de las trans -hombres que se identifican como mujeres- es tan saludable como la de una mujer o que se garantice como servicio público gratuito el trasplante de órganos femeninos a hombres. 

Hablamos de asiáticos que a pesar de tener calificaciones sobre salientes, no pueden entrar a las universidades porque no son hispanos o negros, y por ende no les aplica la preferencia de diversidad que ahora pide en varios lugares que un porcentaje de sus empleados y alumnos sean de raza determinada eso es sin importar si pasan o no el examen de admisión o de fortaleza física. 

Así DEI -Diversidad, Equidad e Inclusión- es una nueva cultura contra cultura occidental que se encubre o engaña con palabras bonitas para hacer en contra de la mujer, de las minorías, de la religión judeocristiana, de los valores occidentales del esfuerzo individual, del mérito y de la raza blanca al tiempo que dice que combate racismo inequidad y sexismo. 

LA HISTORIA LA ESCRIBEN LOS VENCEDORES

En efecto la historia la escriben los vencedores y por décadas los blancos de occidente escribieron la historia de sus éxitos y de las debilidades de las otras culturas y en muchos casos razas, pero ahora parece que los vencedores cibernéticos están escribiendo una historia en la que sus antepasados los que les permitieron en muchos casos las herramientas de conocimiento o económicas o sociales para florecer, deben ser escondidos y sustituidos.

Nuevamente esto solo está pasando en occidente mientras que, en China, en Asia, en Oriente y en África se sigue promoviendo el patriotismo, la natalidad y la difusión de su propia cultura por encima de las demás. 

LA DEPENDENCIA TECNOLÓGICA COMO RIESGO PERSONAL

Como coincidencia en esa misma semana la empresa AT&T informó que una parte importante de su red en Norteamérica se había caído dejando a cientos de miles sin servicios de internet o telefonía móvil por horas. Muchos usuarios, en especial jóvenes informaron padecer de ansiedad por no poder escuchar música o ir a ningún lado ya que no sabían los domicilios ni las calles sin sus mapas de Google o sin Spotify. Esto es terrible porque los jóvenes están cada vez más necesitados de la información externa que de la propia y por ende depende de los que leen o escuchan en redes sociales. Por eso es tan delicado el tema de la guerra o de la manipulación de la información. 

La tecnología digital es adictiva, de hecho, está diseñada en sus algoritmos para serlo y las empresas que fabrican los chips son altamente rentables. Pongamos de ejemplo a Nvidia, empresa poco conocida por el grueso mundial con un valor de $70 mil millones de dólares, pero que tiene más dinero que Canadá y que la mayoría de los países o empresas que usan sus productos de manera indirecta. 

Con esa cantidad de recursos los grandes corporativos que además de celulares manejan la información y pueden sin problema alguno influir en la forma en la que los gobiernos de muchos países gobiernan y pueden cargar los dados para las elecciones de décadas por venir. Lo que pone en riesgo el modelo o el concepto de democracia vigente ¿Deben los ciudadanos votar el gobierno que quieren? o ¿deben los grandes corporativos votar el gobierno que debe tener cada parte del mundo los ciudadanos o residentes que no saben ni son sofisticados? 

EL PECADO ORIGINAL ES EL COLOR DE LA PIEL

Para la App Gemini AI y digamos para sus programadores o padres intelectuales, el llamado DEI es tan importante que la mentira, el engaño o digamos el borrar la realidad es cosa menor cuando lo que se busca es aumentar la diversidad, la equidad y la inclusión. Para cerrar nuestra nota recordaremos que cuando se le pidió a Gemini AI dibujar un Vikingo del año 1400, un Papa del Vaticano, un piloto campeón de carreras de la carrera de Indianápolis de 1930, un grupo de soldados nazis de la Alemania de Hitler y un caballero con armadura -tipo la corte inglesa del rey Arturo- creó imágenes de asiáticos, africanos, mujeres y varones todos de raza negra o asiática, pero ninguno blanco, esto a pesar de que los personajes todos históricos eran blancos. Es decir, a cada pregunta creó un dibujo de hombre o mujer negro o asiático, pero en ningún caso blanco.

Cuando se le preguntó él qué había creado todas esas razas y sexos que históricamente no correspondían a la realidad solicitada, respondió que era para ser inclusivo. Cuando se le preguntó que hiciera uno de raza blanca respondió que no podía ser racista dando preferencia a una raza. Cuando se le preguntó sobre una competencia de pesas entre un actor famoso y una actriz famosa dijo no poder responder porque lo importante no era el ganar sino la equidad y la competencia. 

Finalmente, Gemini AI programada para crear una historia que no fue la verdadera, se defendió y sus creadores también defienden a su creación ambos diciendo que es un proceso de mejora continua pero que Gemini está diseñada para fomentar la inclusión, la diversidad y equidad y que eso era lo importante.  Básicamente diciendo que “el fin justifica los medios”. Pero si eso es con dibujos de hechos históricos claros, públicos y evidentes. ¿qué será cuando uno le consulte datos que uno desea conocer y la Gemini le da a uno una versión de los hechos que emana de su preferencia y programación más que de la verdad? 

La difusión de imágenes manipuladas no es el único ejemplo del control de la narrativa con fines de propaganda educativa o de control social, pero fue el más obvio. Dos días después se le preguntó si se daba preferencia o inhibía la difusión de contenidos musicales o culturales de acuerdo a raza o sexo a lo que la AI cándidamente respondió que sí con un rollo similar de aumentar la diversidad la equidad la inclusión. 

Esto es tan estúpido y abusivo como si cuando uno estudió matemáticas nos dijeran que la raza, el sexo o la raza determinan el resultado de sumas, restas o. Una pena, pero una realidad. Así los que se dicen defensores de la diversidad, la equidad y la inclusividad justifican mentir para defender la verdad y desigualdad para desarrollar la igualdad y la equidad. Google se comprometió a arreglar, pero no a corregir.

 

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Carlos V e Italia

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Opinión, por Miguel Ángel Anaya Martínez //

Mi primo Francisco I y yo estamos por completo de acuerdo: Los dos queremos Milán», Carlos V.

Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico (1500 -1558), fue la figura más relevante para que el imperio español se convirtiera en la primera potencia mundial durante el Siglo XVI. Se convirtió en rey de España con tan solo 16 años y cuatro después, recibió de su abuelo Maximiliano I la corona del Sacro Imperio Romano Germánico, convirtiéndose así, en uno de los personajes más poderosos de la historia.

Las campañas de conquista del emperador Carlos V en Italia llevaron a avivar la rivalidad con su primo, el rey francés, Francisco I (1494-1547). Dicho territorio era una de sus principales diferencias, en concreto la posesión del Ducado de Milán, que se encontraba en constante disputa entre Francia, España y la familia Sforza.

Para los españoles, la importancia de Milán radicaba en la necesidad de conservar sus posesiones en el sur peninsular y su conexión con el Tirol que era de vital para el comercio. En noviembre de 1521, tras una serie de enfrentamientos, las tropas del emperador Carlos V tomaron el Ducado de Milán, para entregarlo, posteriormente a Francesco II Sforza.

Varias guerras le secundaron, y en 1525 Francisco I fue vencido y hecho prisionero en la Batalla de Pavía, entonces fue​ Trasladado a Madrid donde enfermó, si fallecía ponía en una situación complicada a toda Europa occidental por lo que comenzó la premura de firmar un acuerdo.

Tras la “negociación” Francisco I fue obligado a firmar el Tratado de Madrid (1526), por el cual debería renunciar a sus derechos sobre importantes zonas de la península itálica (Milanesado, Génova, Nápoles) y otros territorios vecinos del reino de Francia (Borgoña, Artois, Tournai y Flandes). Volvió a Francia para tramitar los acuerdos del tratado dejando a sus dos hijos mayores como rehenes para garantizar su compromiso.

Este no fue el fin de los conflictos entre franceses y españoles, tampoco fue el fin de Francisco I, que regresó a gobernar Francia, pero la historia nos muestra valiosas lecciones.

Primeramente, la política como la vida misma, es un juego de intereses, cuando estos son altos, seguramente el nivel de personajes involucrados también lo será, y las decisiones tomadas serán proporcionales al nivel de cosas que estén en juego; intereses extraordinarios llevarán a decisiones excepcionales.

Segundo, incluso los personajes más fuertes, en una situación de premura serán capaces de ceder y de tomar decisiones desesperadas. Francisco I fue obligado a dejar a sus hijos a merced de los españoles y a firmar el territorio que tanto había peleado, porque simple y sencillamente no le quedaba de otra.

Tercero, las victorias y las derrotas muy pocas veces son definitivas. A pesar de que Francisco I fue derrotado en 1525 y el tratado de Madrid se selló en 1526, las guerras continuaron y fue hasta 1544 que se detuvo el conflicto tras firmar el tratado de paz de Creppy, esto sucedió tan solo 3 años antes del fallecimiento del rey francés. La paz fue efímera pues en 1551 volvieron los conflictos entre Francia y España.

Estamos en plena época electoral, en dos semanas comenzarán las campañas para conquistar al electorado mexicano, los intereses por gobernar son altísimos, las fuerzas políticas se juegan el poder, el territorio y el presupuesto de México, una de las potencias económicas del mundo. Eso es lo que representa el ganar o perder el 2 de junio.

Seguramente, aquellos que sientan de cerca la victoria o la derrota tomarán decisiones desesperadas para conseguir el objetivo; la guerra sucia, las descalificaciones y las victimas de persecución política estarán a la orden del día, pero habrá que recordar que no todo está permitido, que en la guerra también existen reglas mínimas.

La decisión que se tome el 2 de junio será importantísima para definir el rumbo del país durante los próximos años. Suceda lo que suceda esperemos que los que tomen el poder no se mareen y que aquellos que queden como oposición sean políticos responsables y no entreguistas pues habrá que recordar que, como muestra la historia, ni la victoria ni la derrota son totalmente definitivas.

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El desencanto en América Latina: Democracia y la exigencia de un gobierno eficiente

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A título personal, por Armando Morquecho Camacho //

En el vasto escenario de nuestra historia, no importa que tan oscura o lúgubre sea la etapa, la democracia se ha alzado como un faro de esperanza y autodeterminación para las sociedades. Sin embargo, como cualquier estructura monumental, su resiliencia depende críticamente de los cimientos que la sustentan.

De esta manera, la democracia puede ser tan sólida como la Acrópolis de Atenas o tan perdurable como el Coliseo Romano, pero sin un gobierno eficaz, la democracia se tambalea, y su promesa se desvanece, recordando a monumentos que alguna vez fueron símbolos de grandeza y que, a lo largo de los siglos, cayeron en la ruina, tal como el Templo de Bel ubicado en Palmira, Siria.

Al igual que la majestuosidad de la Acrópolis de Atenas, la democracia se erige como un monumento a la autodeterminación y la participación ciudadana. La Acrópolis, con sus columnas dorias, jónicas y corintias, simboliza la diversidad y la fortaleza en la unidad. Del mismo modo, la democracia abraza la diversidad de opiniones y experiencias, construyendo un tejido social robusto donde cada ciudadano es una columna que sustenta la estructura democrática.

Comparativamente, el Coliseo Romano se yergue como un monumento a la capacidad de adaptación y al poder de la organización. Aunque la democracia no es un espectáculo para multitudes, su funcionamiento eficaz requiere una administración organizada y la adaptación constante a los desafíos cambiantes. El Coliseo, con sus elaborados sistemas de pasadizos y maquinaria, es testamento de cómo una sociedad bien organizada puede superar incluso las adversidades más desafiantes.

No obstante, como nos recuerda la historia de monumentos caídos, como la Gran Muralla Maya en Copán o las estatuas de Buda en Bamiyán, la grandeza puede desvanecerse si no se preservan y nutren adecuadamente. De manera análoga, la democracia puede enfrentarse al riesgo de colapso si sus cimientos no son mantenidos con la debida diligencia y si sus pilares no son resguardados contra las fuerzas que buscan socavarla.

En el contexto actual de América Latina, el desencanto con la democracia se ha arraigado debido a la inseguridad, la violencia y la corrupción. Los cimientos de la democracia son tan esenciales como las piedras que conforman la Acrópolis; si el estado de derecho es laxo y la transparencia es solo una fachada, la democracia se convierte en un monumento vacío, susceptible a las embestidas de la desconfianza ciudadana.

De esta manera, el descontento ha allanado el camino para el surgimiento de figuras como Nayib Bukele en El Salvador. Su ascenso al poder ha sido alimentado, en parte, por la percepción de la ciudadanía de que la democracia convencional ha fallado en abordar sus preocupaciones más apremiantes. Bukele ha capitalizado el descontento y ha prometido una nueva era de eficiencia y seguridad, alineándose con la creciente tendencia global de líderes populistas que desafían el statu quo.

La afirmación de que la democracia, por sí sola, no es suficiente para garantizar la estabilidad y el bienestar de una sociedad se vuelve aún más relevante cuando consideramos la importancia de un gobierno eficaz y comprometido con el estado de derecho y la protección de los derechos ciudadanos. La democracia, en su esencia, es un sistema que busca la participación ciudadana, la toma de decisiones colectiva y la protección de los derechos fundamentales. Sin embargo, para que este sistema funcione de manera efectiva, es esencial contar con un gobierno que no solo respalde estos principios, sino que también los aplique de manera constante y vigorosa.

La corrupción, esa corrosiva enfermedad que socava la integridad de las instituciones, actúa como una termita devoradora de los cimientos democráticos. Cuando los funcionarios públicos se ven tentados por la corrupción, se erosiona la confianza de la ciudadanía en las instituciones democráticas. La percepción de que los líderes actúan en beneficio propio, en lugar de servir al interés público, debilita la legitimidad de la democracia. El ciudadano común, al sentir que sus esfuerzos y contribuciones son ignorados o explotados, puede volverse apático o cínico respecto a la participación en el proceso democrático.

La falta de transparencia, por otro lado, puede actuar como un velo opaco que oculta las acciones gubernamentales al escrutinio público. Una democracia verdaderamente robusta requiere la rendición de cuentas y la accesibilidad de la información. Cuando los ciudadanos no tienen acceso a datos cruciales sobre las decisiones gubernamentales o la asignación de recursos, se debilita su capacidad para tomar decisiones informadas y participar plenamente en la vida democrática.

La ineficacia institucional, como otra forma de erosión interna, puede obstaculizar la capacidad del gobierno para abordar los desafíos de manera eficiente. Si las instituciones democráticas no son capaces de implementar políticas efectivas, resolver problemas cruciales o garantizar la igualdad y la justicia, la democracia puede convertirse en un concepto vacío, incapaz de satisfacer las necesidades y aspiraciones de la sociedad.

En este contexto, la democracia se enfrenta a la amenaza de convertirse en un mero espejismo, un sistema político en el que la participación ciudadana es una formalidad sin verdadero impacto. La ciudadanía, desilusionada por la corrupción, la falta de transparencia y la ineficacia, podría perder la fe en el sistema democrático, abriendo así la puerta a alternativas menos convencionales y, a veces, más autoritarias.

Para elevar la democracia a nuevas alturas y preservar su integridad, es imperativo abordar estos problemas internos con determinación. Los gobiernos deben comprometerse activamente en la lucha contra la corrupción, promoviendo la transparencia y fortaleciendo las instituciones. Además, es esencial fomentar la participación ciudadana informada y empoderar a la sociedad para que exija rendición de cuentas y eficacia gubernamental.

En conclusión, la analogía entre la democracia y una estructura arquitectónica persiste. La comparación con monumentos caídos nos recuerda que, al igual que las civilizaciones antiguas que preservaron y fortalecieron sus monumentos, la democracia necesita constantes esfuerzos de preservación y mejora. La ciudadanía, al igual que las columnas de la Acropolis, debe ser la fuerza que sostiene la democracia, exigiendo transparencia, participación y rendición de cuentas. Solo entonces, la democracia puede superar los embates del tiempo y las amenazas internas, emergiendo como una estructura fuerte y duradera que honra las aspiraciones y derechos de la sociedad que la abraza.

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