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MUNDO

El precio del petróleo se recupera: La presión inflacionaria en los productos básicos

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Economía Global, por Alberto Gómez R. //

El incremento gradual en los precios de las materias primas de manera sostenida a nivel mundial, especialmente del petróleo, han provocado índices inflacionarios que se mantuvieron contenidos para no sumarlos a la debilidad económica tras los cierres de negocios del 2020.

El precio del petróleo se ha recuperado a niveles no vistos desde hace más de dos años, luego de alcanzar mínimos históricos en 2020, cuando a raíz de la pandemia cayó drásticamente la demanda por los hidrocarburos al detenerse durante meses el tráfico motorizado.

El WTI (West Texas Intermediate), el petróleo estadounidense de referencia llegó a cotizar el precio del barril en números negativos durante el 2020, algo nunca antes visto, y que previo a la crisis financiera del 2008-2009, alcanzó máximos de casi 150 dólares por barril.

Antes de los efectos ralentizadores de la economía mundial como efecto de la pandemia, el petróleo había comenzado una fuerte tendencia bajista, cuando los precios del crudo cayeron hasta un 30% -el mayor desplome en un día desde la Guerra del Golfo en 1991- después de que Arabia Saudita (el segundo productor más grande del mundo, después de Estados Unidos) anunciara un aumento de su producción tras el colapso del acuerdo de recorte de bombeo de Rusia con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para estabilizar los mercados petroleros.

Los países de América Latina que fueron más afectados por el desplome petrolero fueron Venezuela, Colombia y Ecuador, porque sus ingresos fiscales dependen directamente del valor de sus exportaciones de crudo. Adicionalmente México tuvo también un fuerte descalabro, pero la diversificación de sus fuentes de ingreso amortiguaron la gravedad de los efectos de la caída de precios de los hidrocarburos.

Se estima que este año los precios de la energía aumentarán, en promedio, más de un tercio respecto de los valores de 2020, y que el petróleo se ubicará en un valor medio de USD 56 por barril. Se prevé que los precios de los metales aumentarán un 30%, en tanto que los precios de los productos agrícolas se incrementarán casi un 14%.

Gracias al repunte de la actividad económica, así como a algunos factores específicos de la oferta, en particular en los sectores del petróleo, el cobre y algunos alimentos básicos, casi todos los precios de los productos básicos han superado los niveles previos a la pandemia. (bancomundial.org)

Según el índice de precios de los alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), estos subieron a su tasa mensual más rápida en más de una década.

También los precios registraron un incremento durante 12 meses seguidos, para alcanzar su valor más alto desde septiembre de 2011.

Los cinco componentes del índice subieron, impulsados por el aumento del costo de los aceites vegetales, los cereales y el azúcar.

Según el índice, los precios de los alimentos en mayo fueron un 4.8% más caros que en abril, el mayor aumento mensual desde octubre de 2010, y un 39.7% más altos que el mismo mes de 2020. (bbc.com)

El índice de precios de los cereales de la FAO acusó un fuerte aumento mensual del 7.1 %, impulsado por los precios internacionales del maíz, que se dispararon un 11.2 % y que actualmente se sitúan un 42.3 % por encima de su nivel de enero de 2020, lo que refleja una oferta mundial cada vez más limitada ante las compras cuantiosas por parte de China y las estimaciones inferiores a las previstas anteriormente para la producción y las existencias en los Estados Unidos, así como la suspensión temporal de los registros de exportaciones de maíz en la Argentina. Los precios del trigo subieron un 6.8 %, arrastrados por la fuerte demanda mundial y las expectativas de reducción de las ventas de la Federación de Rusia cuando sus derechos de exportación de trigo se duplicaron en marzo de 2021. La robustez de la demanda de los compradores de Asia y África sustentó los elevados precios del arroz. (onu.org.mx)

Los proveedores se han visto afectados por interrupciones en la producción, la mano de obra y el transporte.

Los expertos habían advertido que la alta demanda y la baja producción conducirían a un aumento de la inflación a medida que las economías salieran de las restricciones impuestas por la pandemia, por lo que en algunos países los actuales índices inflacionarios prevén fuertes presiones para las economías domésticas. Como ejemplo se puede observar el aumento de precios en los servicios y productos básicos en los Estados Unidos, y a medida que la economía reabre nuevamente al cien por ciento, la inflación crece.

Estados Unidos es un referente en los precios de alimentos al ser el mayor exportador de alimentos a nivel global y el segundo en su importación sólo después de China, lo que tiene gran impacto en los mercados mundiales de los productos básicos.

Las fuertes presiones de una inflación alcista pueden modificar el panorama estimado de crecimiento del Producto Interno Bruto mundial en 2021 y 2022; todo dependerá de la normalización de los procesos económicos, la contención de la pandemia, y las políticas económicas implementadas, entre otros factores.

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El factor energético impacta economías: Secuelas de la pandemia; triple crisis en el Reino Unido

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Economía Global, Alberto Gómez-R. //

La pandemia del Covid-19 ha aminorado en número de contagios y muertes a nivel global debido a la llamada “inmunidad de rebaño” (también conocida como inmunidad comunitaria) que ocurre cuando una población se hace inmune a una enfermedad.

Ya sea debido a la existencia de una vacuna o por exposición, en la medida en que el porcentaje de personas inmunes va en aumento, la probabilidad de que una persona que es contagiosa se encuentre con e infecte a una persona que no sea inmune, disminuye.

Llega el momento en que las probabilidades de propagación de la enfermedad son tan bajas, que se considera que esa población ha adquirido “inmunidad de rebaño”; y aunque es lejano todavía el considerar como “bajo” el riesgo de contagio y complicaciones -con eventuales fatalidades- buena parte de la población mundial está regresando a una nueva vida “normal”.

Lo que no es “normal” son las graves complicaciones económicas que se están viviendo mundialmente como efectos de la pandemia y de The Great Lockdown (“El Gran Cierre”) de la economía durante tantos meses, algo nunca antes acontecido a la humanidad, por sus características globales.

Comienzan ahora a marcarse diferencias importantes en la recuperación económica en los países del mundo. Las optimistas proyecciones hechas hasta hace unos meses por organismos internacionales como el Banco Mundial (BM), la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), se han venido abajo en pocos meses, al aterrizar la nueva realidad post-pandémica (¿?).

La peligrosa divergencia de las perspectivas económicas de los países sigue siendo uno de los principales motivos de preocupación. Se prevé que el producto agregado del grupo de economías avanzadas recupere la trayectoria de la tendencia previa a la pandemia en 2022 y la supere en un 0,9% en 2024. En cambio, se espera que el producto agregado del grupo de economías de mercados emergentes y en desarrollo (excluida China) se mantenga en 2024 un 5,5% por debajo de las previsiones pre pandémicas, lo cual provocaría un fuerte retroceso de los logros en la mejora del nivel de vida”, informó Gita Gopinath, Consejera Económica y Directora del Departamento de Estudios del Fondo Monetario Internacional.

Hay países cuya anterior proyección de crecimiento era muy alentadora, como la mayoría de los países desarrollados de Occidente, sin embargo esto ha cambiado en mucho por distintos factores consecuencia de la pandemia. Por ejemplo, las nuevas proyecciones de crecimiento de Perspectivas de la economía mundial (julio 2021) ajustadas a las nuevas circunstancias dicen que países desarrollados como España, Alemania, Italia, Reino Unido, Japón, Canadá, Estados Unidos, no alcanzarán las metas proyectadas hace unos meses, sino que su avance continua contrayéndose.

Reino Unido y Estados Unidos son buenos ejemplos a observar de que las cosas no van muy bien y podría hacer sonar las alarmas en muchos otros países; ambas naciones anglosajonas están sufriendo ya un duro embate en sus economías, debido entre otras cosas, al gran cuello de botella en la cadenas de suministro mundial, al cambio climático y a la creciente demanda por bienes derivada de un sentimiento que se acerca al pánico de lo que “pueda suceder”, ante la enorme incertidumbre económico-financiera, y social-política. Estos temas bien vale la pena desglosarlos en minucias para poder comprender qué sucede y lo que pueda acontecer en un mediano futuro.

Una gran cantidad de países, tanto de Europa como de América, comienzan a sentir ya una manifiesta crisis energética, que se agudizará conforme se acerque el invierno, que se prevé sea duro, tanto en bajas temperaturas como en la situación de escasez energética que afrontarán los habitantes de estas naciones.

En el caso del Reino Unido, la quinta economía del mundo, se enfrenta a un invierno difícil. Inéditas filas de autos en gasolineras, el anuncio de que puede que no haya pavo suficiente para navidad y las imágenes de supermercados con anaqueles vacíos, no son precisamente buenas noticias para los británicos. Se podría decir que atraviesan no una, sino una triple crisis. La primera tiene que ver con la pandemia del coronavirus, hasta la primera quincena del 2021 se estaban registrando casi 35 mil casos de covid-19 por día, y aunque ya no haya tantas muertes y hospitalizaciones como en las primeras olas de la pandemia, la proximidad del invierno y la circulación de la variante delta, que es más contagiosa, han vuelto a poner la palabra “restricciones” sobre la mesa.

El gobierno británico ya habla de un plan B que incluye hacer obligatoria la vacunación para ciertos sectores de riesgo o la vuelta al uso de las mascarillas en el transporte público y en las tiendas. Pero lo que ha generado más preocupación desde el punto de vista económico, es el posible retorno al trabajo remoto y la reducción del consumo que esto supone; esto conlleva a la segunda de las crisis, la energética, que ya es palpable en Reino Unido, y que la gente está sintiendo en el bolsillo: uno de los ejemplos más evidentes es el aumento del precio en la electricidad y el gas.

En los últimos meses, más de 15 millones de hogares en el país británico han tenido que pagar cientos de dólares más por las cuentas de energía, y según las predicciones, en los próximos meses muchos más hogares pueden ver incrementos en sus facturas entre 700 y 1000 dólares mensuales. Tan grave es la crisis que la organización no gubernamental National Energy Action predice que millones de hogares en el país se verán en situación de pobreza energética, con el temor de que muchas familias no puedan pagar por su calefacción durante el invierno. (BBC)

Pero…¿Qué hay detrás del incremento del precio de la energía?

A nivel mundial, los precios del gas, el petróleo y el carbón se han disparado a medida que aumenta la demanda por la reapertura de las economías, y en el caso del Reino Unido, los precios mayoristas del gas, uno de los principales motores energéticos del país, casi se han triplicado desde principios del 2021.

No sólo los hogares se han visto afectados, sino también fábricas, plantas de acero, fertilizantes, han tenido que cerrar temporalmente, además de que una docena de compañías de electricidad han quebrado. Todo esto ha contribuido a que la inflación en Reino Unido rompa récords; llegó al 3.2% en agosto de 2021 -el nivel más alto en casi una década- y según los pronósticos del Banco de Inglaterra llegará al 4% en diciembre.

Pero el problema está lejos de ser solamente el costo de la energía, porque la escasez de productos y trabajadores también añade presión a la economía del país, en lo que se constituye como la tercera crisis que enfrentan. Pudiera pensarse que las interminables filas para cargar gasolina se debieran a la falta de combustible, pero en el caso del Reino Unido el problema es otro, en el cual entra el factor del Brexit, la pandemia, y el éxodo de millones de personas de este país en el último año.

Hay gasolina, pero lo que no hay son conductores para transportarla; se calcula que faltan unos 100 mil conductores especializados en Reino Unido y que con los conductores británicos o residentes en este país actualmente no alcanzan a satisfacer la demanda. Muchos de estos profesionales del volante que residían en Reino Unido, con la pandemia decidieron regresar a sus países de origen cuando la movilidad estaba muy restringida y gran parte de la economía cerrada, pero cuando se levantaron las restricciones muchos no regresaron, y una de las razones es el Brexit.

Con la salida de Reino Unido de la Unión Europea, terminó la libre circulación de personas, así que los conductores que antes podían ir y venir sin problemas, ahora tienen que pedir visas de trabajo. Además un aumento de impuestos para conductores en Reino Unido también ha restado interés para trabajar en ese país.

Pero la lista de trabajadores que faltan es extensa: bares, restaurantes y tiendas dicen que les está costando mantener sus negocios abiertos por la falta de personal por un lado, y la falta de suministros por otro. El Consejo Avícola Británico, por ejemplo, asegura que a su sector le afecta la falta de trabajadores y que esto ha puesto a la industria y a su producción bajo presión. De ahí la preocupación por si habrá o no pavo en muchas mesas en esta navidad.

En los supermercados, además de que los precios de los productos han aumentado, también se han comenzado a ver estantes vacíos de mercancía, y tiene que ver con la escasez de conductores de camiones de carga, que no alcanzan para hacer llegar los productos hasta los anaqueles.

Pero esto no es todo: los productores de alimentos advierten que el aumento del precio del gas, llevó a reducción de la producción de fertilizantes y de CO2, insumos vitales para la industria alimenticia, por lo que el suministro de productos como carnes y vegetales se verá impactado.

El gobierno británico ha tomado medidas para lidiar con los varios frentes económicos que tiene abiertos, esto prevé más impuestos y mayores recortes, por lo que de momento se prevé un difícil invierno para los británicos.

La situación que enfrenta Reino Unido no es privativa de ellos nada más, ya que varios de los países desarrollados están padeciendo los efectos de algunos de estos factores, como el indiscriminado aumento de los energéticos, graves problemas en sus cadenas de suministro, y la falta de trabajadores, entre otras cosas. Tal es el caso de Estados Unidos, pero con otros agravantes que se manifiestan en una inflación rampante, mientras su deuda sigue aumentado incesantemente.

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Gasolina y gas más caros: El suicidio cultural que oculta la tragedia económica mundial

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Política Global, por Jorge López Portillo Basave //

Mientras que el Presidente de Francia, Emmanuel Macron, se revela en contra de la “locura” de desculturización que invade a los Estados Unidos y que de ahí se contagia vía redes sociales al resto del planeta, jóvenes y muchos de los artistas y líderes sociales del mundo occidental, pasan sus días en demandas tratando de inventar nuevos pronombres y pleitos como el que hace unos días se presentó en los juzgados del país de la Torre Eiffel, en donde algunas perdedoras de un concurso de belleza (al que ingresaron por voluntad propia y conociendo las reglas del mismo), se dijeron discriminadas por causas físicas, es decir porque no ganaron el concurso en el que entre otras cosas se valoraba la belleza físico-estética.

¿Será que la próxima reina de belleza francesa, tendrá que ser como la de el estado de Nevada, EEUU, quien de nacimiento era del sexo masculino? En ese mismo país se removió la estatua de Tomás Jefferson, tercer Presidente de ese país y uno de los principales coautores de la declaración de la independencia norteamericana de 1776 y en Francia se ha pedido que se remuevan los monumentos de múltiples figuras de su historia como sucedió en Inglaterra, en donde se pedía retirar a Churchill, el hombre que ayudó a derrotar a Adolfo Hitler.

Seguro en Francia pronto podremos ver a un hombre de color y por supuesto agnóstico interpretar a Juana de Arco, bueno esto es si su estatua y papel histórico sobrevive, porque podrían acusarla de  globalifóbica y mocha. Los franceses llaman esta “moda” un “suicidio americano” que está infectando a todo el mundo.

Recuerden, la moda es no definirse por el sexo que se tiene al nacer, el género ya no es considerado un hecho biológico sino solo algo convencional. Es decir, no importa si usted es gay o heterosexual, ese no es el punto, uno puede ser o debe poder ser lo que se le antoje con su cuerpo y echarlo a volar, hasta Dios respeta la libertad.

El punto de esta nueva cultura es que se insiste que no sólo las mujeres pueden engendrar. ¿? ¡Así es! Los policías de la “integración lingüística” insisten en que si uno dice que «solo las mujeres pueden engendrar», esto deja fuera de la conversación a un número muy importante de personas que sin ser mujeres o sin identificarse como mujeres, pueden hacerlo. Se insiste en aplicar medidas actuales a personajes históricos y se pretende sustituir en lugar de crear nuevos modelos hasta en los súper héroes.

Pero en este año hay algo mucho más inmediato que está afectando a todos y en especial a los que día a día deben preocuparse por cosas menos “sofisticadas” como lo es el poder pagar la comida para sus hijos. La carestía de los energéticos, en especial de la gasolina, que a nivel internacional está causando estragos en toda la cadena de consumo mundial.

VUELVE LA INFLACIÓN

El viernes pensaba escribir sobre estas locuras de la guerra en contra de la cultura que se está encubriendo con la bandera de la igualdad y el respeto, mientras fomenta racismo real y una cacería de brujas histórica, pero me di cuenta de que el tema de la inflación que comentamos la semana pasada merecía una adición y un dato simple para comparar lo grave de la situación mundial que tal vez no estamos midiendo. No me interesa defender al gobierno de nuestro país, pero vale la pena ver cómo está el resto del mundo.

Claro que en México no somos la excepción y durante el primer semestre del 2021 la gasolina ha aumentado un 13% en promedio. Este es un profundo impacto en la economía, pero para que vea como está el mundo demos un vistazo a otros países.

Como lo comentamos hace una semana, en Europa el alza de la gasolina ha alcanzado un 17%. En Argentina el aumento ha sido del 49.2%, en Canadá 23.8%, en EUA van por el 23.5% y en Brasil 23.3%

Hong Kong tiene la gasolina más cara del mundo, algo así como $50 pesos el litro, seguido de la República de África Central y los Países Bajos en donde están por los $46 pesos por litro, Francia está muy cerca de los $45 pesos por litro. Pero en cambio es muy barata en Arabia Saudita ($3 pesos litro), en Irán ($6 pesos litro) y en Venezuela ($2 pesos litro), aunque los venezolanos casi no tienen. En esos tres países los precios son muy económicos porque los gobiernos subsidian o venden la gasolina al costo. En China está como a $26 pesos el litro, pero hay un mercado de precios controlados que activa un mecanismo cada vez que los precios suben 4% en un periodo de 22 días.

A inicios del año el gobierno estadounidense presionó para recortar el crecimiento de su producción de petróleo y gas natural y por eso ahora depende más de otros países que a su vez incrementaron el precio de su energético por ley de la oferta y la demanda, lo que nos afectó a todos. El gas natural está por el estilo al grado de que los especialistas financieros internacionales ya advierten los efectos nocivos de esta inflación en los precios de los energéticos en la economía mundial.

A sacar bicicletas o los patines y a comprar lo que se produce en la región para tratar de no pagar el costo adicional por el transporte de productos desde otras zonas o naciones.

Así, mientras que los artistas, líderes culturales y políticos occidentales se entretienen hablando de la «Teoría del género» y ocupan horas definiendo qué monumentos sustituir, al mundo se lo esta cargando la fregada por medidas que en su mayoría fueron adoptadas por las grandes potencias económicas, enfocándose en la locura para no ver la tragedia.

Usted podría decir que en EUA o en Francia ganan mejor que en México y que por eso el aumento del 23% o del 17% no les afecta, pero nadie ha tenido aumentos salariales de ese monto y de tenerlos generaría una inflación terrible como la que están viendo en los países más desarrollados, porque con la pandemia se decidieron a prohibir el trabajo y a regalar dinero, pero no hay nada gratis y ahora a todos nos toca pagar lo que los países ricos decidieron.

Hace más de un año en este espacio advertíamos de los riesgos económicos que las medidas anti COVID-19 acarrearían; hoy muchos las padecen, pero pocos están haciendo la tarea de ver cuáles serán sus efectos a mediano y largo plazo. Esa es la tarea de los gobernantes del mundo y de las organizaciones multilaterales, pero parece que están más preocupados en ver cómo evaden responsabilidad por el 2020 que ocuparse en evitar que esto se profundice.

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Inflación mundial enciende alarmas en sistemas financieros

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Política Global, por Jorge López Portillo Basave //

Como lo veníamos advirtiendo en este espacio desde la primavera del 2020, algunas de las medidas tomadas por los países más poderosos para enfrentar el Covid19 y que siguieron casi todos los demás, eran una receta perfecta para la inflación.

Para los que nacimos antes de los 90s este asunto nos era común, la inflación que afectaba los ingresos de todos, pero especialmente el poder de compra de las clases económicas media y baja, que generaba a su vez una carrera de incrementos salariales.

TORMENTA PERFECTA

Las medidas para combatir el Covid19 generaron una extraña mezcla de efectos internacionales que a su vez están provocando una inflación muy importante en varios países. Por un lado, se cerraron varias de las cadenas productivas y de transporte, lo que generó escasez de artículos básicos. Recordemos el asunto del papel del baño y otros artículos de primera necesidad. A esto hay que añadir que se prendió la maquinita de imprimir dinero, como si fuese de verdad gratis y se recurrió al crédito y a los subsidios, como nunca antes.

Por otro lado, al encerrar a la gente en sus casas, aumentó el consumo de varios artículos como televisores, computadoras, celulares Etc., estos que a su vez utilizan chips cuya producción ya era limitada y ahora con menos plantas en línea (2020) y mayor demanda solo es natural que haya falta de inventarios y hasta las fábricas de autos se vean afectadas.

El tema de los transportes de Asia con destino Occidente, es otro que está teniendo grandes efectos nocivos, el aumento de la demanda, la disminución de los transportes disponibles y claros, el aumento en el precio de los combustibles, seguidos de la disminución en la producción de gas y petróleo en EUA, todo contribuye al encarecimiento de las pocas mercancías o pocos contenedores disponibles. Los contenedores de Asia no son descargados en Europa o EUA con la velocidad deseada y eso va generando cuellos de botella que poco a poco dejan los puestos saturados y a los fabricantes sin cajas metálicas para embarcar sus productos de un país o un continente a otro. Pero hace unos días leí un comentario que nos recordaba, “…si uno consume lo nacional no hay problema con la falta de contenedores…”. Hoy en día hasta nuestras salsas picantes y el papel del baño son importados. Qué decir de las cuestionablemente eficientes mascarillas (de algodón) para poder salir y estar en sociedad sin ser acusados de inmorales, esas también son en gran medida importadas.

En los contenedores no sólo se importan mercancías industriales o electrónicas, también hay alimentos y como he indicado hasta papel del baño y pañales. Hace un año, enviar un contenedor desde China hasta Long Beach, California, costaba menos de $3 mil dólares, hoy si usted encuentra uno le costará más de $25 mil dólares. Hablando de contenedores, según el NYT, la semana pasada hubo una demora de 40 mil contenedores en los patios del puerto de Los Ángeles en donde hay en total 80 mil contenedores en lugar de los 40 mil usuales.

TODOS LA PADECEN

Desde los 70s no habíamos visto algo así, inflación generalizada en casi todos los países. Alemania, Inglaterra, Francia, España, EUA, Canadá, etc.

En general en Europa la inflación promedio de los 19 países es del 3.4% y los energéticos aumentaron un 17%.

Alemania está enfrentando una inflación del 4.1 %, la más alta en 29 años. Los costos de los energéticos aumentaron en un 14% en dicho país y los alimentos más de un 5%.

Inglaterra está enfrentando una inflación del 3.2%, la más alta en 25 años (CPI). En ese país el costo de los servicios como luz, agua y gas subieron casi el 2%, el costo del transporte subió casi el 8%, lo que fue uno de los factores más importantes para el efecto general. El Banco General de ese país, equivalente a nuestro Banco Central, ha indicado que la inflación podría llegar al 4% en diciembre y mantenerse en ese nivel hasta la primavera del 2022.

Francia no está exenta de esta alza generalizada, de hecho su ministro de finanzas reconoció que los efectos económicos del desabasto y de esta inflación se mantendrán por lo menos hasta diciembre del 2022. La inflación en el país de Emmanuel Macron alcanzó el 2.7%, esta es la más alta en 10 años y puede empeorar a unos meses de la próxima elección. Estos aumentos no parecen ser muy altos, pero recordemos que hace 12 meses los parisinos habían tenido una inflación del 0.53% es decir cinco veces menor. Los energéticos aumentaron un 14% y eso afectó hasta las baguettes y los quesos.

España espera una inflación del 3%, tres veces mayor a la del 2019 y 6 veces mayor a la del 2020. La causa, ya sabemos, lo usual, el costo de los energéticos y las mercancías importadas más la impresión de dinero y los subsidios para que la gente a la que no dejaron trabajar durante meses no muriera de hambre.

Corea del Sur enfrenta una inflación del 1.8% que es la más alta en nueve años por los mismos puntos que el resto del mundo desarrollado y que obvio nos pegará a los del resto del mundo.

Canadá enfrenta una inflación del 4.1% que es la más alta en 18 años. Las causas como en los demás países desarrollados son los costos de los energéticos y de los productos cotidianos.

EUA enfrenta una inflación del 5.4%, que es el mayor incremento anual en 40 años y la más alta inflación en 13 años, similar a la que vivió allá en el 2008, exactamente antes de la gran crisis financiera. Pero a pesar de esto aún podemos sorprendernos de las respuestas de los políticos que tratan de evadir el costo de sus actos. La mejor respuesta se la lleva la Casa Blanca, su vocera salió al quite de las críticas diciendo que la inflación, la falta de mercancías en las tiendas, el aumento de la gasolina, del gas y de casi todos los alimentos de la canasta básica eran señales de que la economía estaba en recuperación, que si había carestía era porque había mayor consumo y el empleo se estaba recuperando con salarios más altos, estas declaraciones fueron emitidas unos minutos después de que el jefe de asesores del Presidente Biden re envió vía Twitter (dos veces para que fuera claro), un mensaje que aseguraba que la “… mayoría de los problemas económicos que estamos enfrentando (allá en EUA), como inflación, desabasto, etc., son problemas de la clase alta, no los tendríamos si el desempleo fuera del 10%. ¿Qué clase de persona esputa algo así eso? Es decir, que si hay desabasto es porque los que buscan comprar pañales, gasolina o gas para cocina son de la clase alta. Esta lógica indica que los que no son ricos no usan ni gas, ni gasolina ni papel del baño etc. De pena ajena el comentario.

Algo así pasó en nuestro México, cuando el afamado Don Pedro Aspe dijo que “la pobreza era un mito genial” o cuando en los 60´s un ex Presidente dijo que no debía preocuparnos la inflación y la carestía de algunos productos, porque esas cosas eran para los ricos. Pero a veces los políticos se apresuran a responder como para defender lo que saben es su responsabilidad y terminan ofendiendo mucho más por su falta de criterio que por lo que hubiera sido un silencio. Como decía mi abuela “calladito se ve más bonito”.

En los países desarrollados las alzas de salarios no han sido suficientes para mantener el poder adquisitivo mucho menos para recuperar algo del que se tenía en el 2019. Ese será el triste resumen del 2021.

REACCIÓN EN CADENA

Insisto, las nuevas generaciones no han padecido esto que en México ni en ninguna de las naciones desarrolladas, pero en nuestro país esto parecía una maldición sexenal, que incluía devaluaciones y alzas generalizadas de precios, en los que las cosas tenían un precio por la mañana y por la tarde ya era otro, haciendo imposible la recuperación del poder salarial. He de recordar que en los años 70s, la crisis fue a nivel mundial, pero cada país la sintió como si fuese el único y claro, a final de cuentas uno vota por sus gobernantes no por los de otros países algo que parece ir perdiendo valor ante la globalización. En especial cuando la moneda de uso común que es el dólar es devaluada porque en su país deciden imprimir para sobre pasar los problemas y con ello todos los que usan dólares en todo el mundo pagan parte del costo.

Lo único que no se ha dado en esta inflación mundial, que ya afecta a nuestro país, es una devaluación del peso vs dólar, espero que no se de. Si se da, será una más de tantas, pero si no se da, de verdad habría que reconocer aunque nos cueste a la actual administración, que lleva tres años con un dólar estable e incluso por momentos por debajo de los que lo recibió en ese ya lejano día primero de diciembre del 2018; aunque usted no lo crea, la inflación en México está casi al parejo que la de EUA lo que es algo poco común. 

Para la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico con sede en Paris (OCDE), las presiones inflacionarias a nivel mundial que vienen de los descontroles de los países más poderosos, continuarán por cuando menos otros dos años. Es decir hay que ajustar nuestros cinturones y a ver qué tan bien librados salimos de esta.

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