Connect with us

OPINIÓN

Preparar el camino a la empresa del mañana

Publicado

el

Comuna México, por Benjamín Mora Gómez //

La adenda al T-MEC podrá traer consecuencias extraordinarias en las empresas, la economía y el medio ambiente de las tres naciones firmantes, hoy no imaginadas.

Por años, he insistido, en diversos foros, la trascendencia que tendría el exhibir en su envase (bolsa, caja, botella o lata) la huella de carbono o gases de efecto invernadero, en todo producto que llegue a nuestro mercado, de manera que los consumidores podamos elegir aquel que sea más amigable con el medio ambiente; adicionalmente, identificar aquellas empresas que atiendan amplia y conscientemente los riesgos psicosociales de sus trabajadores y, al mismo tiempo, hayan logrado reducir significativamente el desperdicio de materia en sus bienes producidos.

Hoy tenemos maneras diversas de medir la huella de carbono en toda actividad en nuestras vidas. Propongo el establecer tres categorías: 100% Amigable, Amigable y NO Amigable con el medio ambiente, como ya se hace con los alimentos 100% Orgánico, Orgánico y No Orgánico.

He propuesto que, en el primer año de esta norma sobre la huella de carbono NO tenga consecuencia negativa alguna; sin embargo, en el siguiente año, las empresas deberán presentar al gobierno su plan de corto, mediano y largo plazos de mejora, cuya inversión podría ser deducible de impuestos. El no cumplirlo acarrearía, a partir del tercer año, una carga de impuestos directos al producto contaminante, que en un término de 5 años más lo sacaría del mercado en razón de su precio elevado, no competitivo, y ser reconocido como NO Amigable con el medio ambiente.

Sería ideal que, en una adenda próxima al T-MEC, los productos NO Amigables con el medio ambiente, o cuyos fabricantes violenten derechos humanos y laborales o no atiendan y resuelvan los conflictos psicosociales o se nieguen a asumir responsabilidad social, NO puedan incursionar en los mercados de las otras dos naciones socias.

¿Cuántos litros de agua se necesita para producir un litro de refresco? Según Coca Cola de España, en 2010 empleaba 2.18 litros de agua por cada litro de bebida que fabricaba; en 2019 lo había reducido a 1.91 litros y hacia 2020 espera mejorar la eficiencia en el uso del agua en un 20% respecto al dato de 2010.

Este es un ejemplo claro de lo que he propuesto y señalado. Claro, a ello habrá que agregar cuánta agua se necesita para producir sus envases, así como el impacto ambiental de sus botellas de plástico por los años en que se degradarán, lo que implicará desarrollar botellas y tapas plásticas más delgadas y de menor tiempo de degradación. En cuanto a la huella de carbono, deberá sumarse la producida en el transporte y distribución, la operación de la fábrica y sus oficinas, entre otros.

¿Cuál es la huella de carbono en la producción de la materia prima, la tejeduría y la confección, el transporte, los lavados y planchado que realice el consumidor y, por último, la manera en que sea desechada la ropa? Se sabe, por ejemplo, que un tipo de playera convencional de punto fucsia emite 9.45 kilogramos de CO2 a la atmósfera y que hay quienes han reducido la huella de carbono hasta en un 31 por ciento. Esta industria podría llegar a ser la más contaminante en pocos años.

En el caso de los productos lácteos, quién podría decirnos cuál es su impacto ambiental durante todo su proceso, desde la obtención de materias primas, pasando por el tratamiento lácteo, envasado, transporte y distribución, consumo, y el fin de vida del producto. ¿Quién sabe que, para producir un litro de leche, se necesitan 1,000 litros de agua?

Sin duda, estamos ante una realidad cada vez más compleja que deberá atenderse desde tratados internacionales y leyes nacionales, imposiciones tributarias y, principalmente, el rechazo social, desde la toma colectiva de conciencia.

Recientemente entró en vigor la “Norma Oficial Mexicana 035-STPS-2018. Factores de riesgo psicosocial en el trabajo: Identificación, análisis y prevención”. En éste como en otros grandes temas, México llega tarde. En Europa existe la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, que, desde hace años, atiende tan trascedente tema. En México, en razón de la laxitud con que la ley se aplica, el tratamiento de los riesgos psicosociales lo pretenden atender empresas desde especialidades profesionales muy distintas y distantes de la Psicología Social; los resultados serán, previsiblemente, desastrosos. Los riesgos se convertirán en daños irreparables para los trabajadores y en conflictos laborales que se complicarán y profundizarán para las empresas.

He revisado las ofertas que hay para atender la NOM 035, y todas se quedan en lo básico… en lo mínimo… como si el único propósito fuera el evitarse la multa de poco más del medio millón de pesos. Nadie propone mejorar el diseño, la organización, la gestión y la cultura corporativa, a fin de potenciar el bienestar emocional y físico de los trabajadores y trabajadoras, su contexto familiar, social y comunitario, así como la responsabilidad social de las empresas, dando solución a riesgos psicosociales, potenciando el talento, enriqueciendo la experiencia, generando conocimiento, incidiendo en la salud, fortaleciendo al ser humano y obteniendo sólidos y sostenibles resultados corporativos.

Este es un tema que me apasiona y que expondré en otros momentos, y en el que trabajado por más de 35 años.

E-mail: benja_mora@yahoo.com

Continuar Leyendo
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

JALISCO

La compra de votos

Publicado

el

Opinión, por Javier Medina Loera //

Por mucho que ahora nos sorprenda, la compra de votos en tiempo de elecciones nunca ha sido una novedad en México. A través de la Historia, los distintos gobiernos siempre han tenido recursos y formas sutiles (a veces no tanto) para asegurarse de la lealtad incondicional de amplios sectores de la población.

En tiempos del PRI, por los años 80 del siglo pasado, el periodista Gabriel Ibarra Bourjac documentó una reunión de lealtad de los priistas en la que el líder campesino jalisciense de aquel entonces, Chema Sotelo, llegó a decir que “los campesinos votaremos por el que nos pongan, así sea un olote”.

Y sucede que hoy día, muchos miles de morenistas, si no es que millones, están dispuestos a votar en las próximas elecciones por sus candidatos, así sean “puros olotes”, es decir, entonces como ahora no se analizan cualidades o defectos de los aspirantes a cargos públicos, sino únicamente su ideología política.

Es evidente que el pensamiento libre nos abre los ojos, pero la ideología los cierra, y esto es precisamente lo que le conviene a cualquier gobierno.

Por eso es que los políticos, cuyo objetivo es conquistar y mantener el poder, utilizan siempre todos los recursos a su alcance para asegurarse la lealtad de los ciudadanos en tiempos electorales.

Cuando en México había mucha tierra por repartir y estaban de moda las reformas agrarias en el mundo, gobiernos como los de Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas no dudaron en expropiar latifundios para repartirlos entre los campesinos pobres a cambio de su lealtad.

Por eso no extraña aquel pronunciamiento de Chema Sotelo, de que los campesinos estaban dispuestos a votar hasta “por un olote”.

Pasaron los años y los siguientes gobiernos revolucionarios siguieron explotando el reparto agrario como recurso político para la compra de votos, pero llegó un momento en que la tierra por repartir se acabó, porque ésta no crece (al contrario, se pulveriza), y entonces fue cuando los políticos tuvieron que buscar nuevas formas de control de los votantes,

Y es así como los nuevos gobiernos dieron impulso a los programas sociales con fuertes inyecciones económicas del Estado. En otras palabras, no tuvieron más remedio que meterle mano al erario público. Este es el caso concreto del presidente Andrés Manuel López Obrador, que utiliza indiscriminadamente los recursos del Estado para ganarse la voluntad ciudadana a través de pensiones del bienestar, subsidios, becas, etcétera.

Y hoy como ayer mucha gente cree que los apoyos que reciben, así sean tierras o dinero en efectivo, provienen del gobierno en turno, y no de la Nación, como es correcto.

En conclusión, la compra de votos sigue y seguramente seguirá por los siglos de los siglos.

Continuar Leyendo

NACIONALES

La quimera del bienestar: La promesa del fondo de pensiones

Publicado

el

Crónicas de Pacheco, por Daniel Emilio Pacheco //

El tablero político de México, ese ajedrez implacable donde los peones y alfiles tejen estrategias de cara a elecciones y futuras jubilaciones, se encuentra nuevamente al centro de un huracán político y financiero: la creación del Fondo de Pensiones del Bienestar, promovido por Morena bajo la batuta del siempre carismático presidente Andrés Manuel López Obrador.

La propuesta, envuelta en la seda de la solidaridad y el bien común, promete un paraíso pensionario a trabajadores afiliados al IMSS y al ISSSTE, dos gigantes que resuenan en el imaginario de la seguridad social en México.

Sin embargo, la realidad, como un diablo en los detalles, sugiere una narrativa menos optimista. Los fondos prometidos, esa garantía de 40 mil millones de pesos provenientes de cuentas inactivas de trabajadores de avanzada edad, palidecen ante la necesidad colosal de 1.5 billones de pesos anuales requeridos para cubrir las pensiones prometidas a unos 25 millones de empleados. ¿No es acaso esta una promesa tan frágil como las hojas de otoño?

En un gesto que rozaría lo desesperado, diversas fuentes de financiamiento han sido sugeridas: desde las ganancias de proyectos faraónicos como el Tren Maya y el Aeropuerto Felipe Ángeles, hasta los remanentes de entidades paraestatales y adeudos públicos. ¿Pero qué certeza existe de que estos fondos estén disponibles cuando las hojas del calendario caigan en el momento de pagar las pensiones?

El esquema propuesto parece un mosaico de aspiraciones y fondos contingentes, donde la certeza financiera brilla por su ausencia. La diputada Ivonne Cisneros y el diputado Ignacio Mier, ambos estandartes de la propuesta, han hablado con la confianza de quienes ven tierras fértiles en el horizonte, pero los expertos y la crítica advierten que el terreno podría estar minado de desafíos insuperables.

España, un modelo a seguir en materia de pensiones, ofrece una tasa de reemplazo del 80% del salario, sustentado por contribuciones significativas tanto de empleadores como de trabajadores. En contraste, México aporta apenas un 9%, y los trabajadores, un mínimo del 1%. ¿Cómo se espera entonces alcanzar un ideal del 100% con aportaciones tan modestas?

El secretario del Trabajo, Marath Bolaños, -sí, aunque usted no lo crea hay quien cobra como secretario del trabajo en México- ha sugerido que recursos incautados y parte de las utilidades de empresas estatales podrían abonar al fondo. Aun así, las sombras de la duda se ciernen sobre la viabilidad de estas fuentes, con críticos como Rolando Silva Briceño, de la Comisión Técnica de Seguridad Social del Colegio de Contadores Públicos de México y Carlos Ramírez, expresidente de la CONSAR, apuntando a las lagunas y los riesgos de depender de recursos que bien podrían no materializarse.

Este enfoque disperso y fragmentado hacia el financiamiento revela una estrategia más de emergencia que de planificación a largo plazo. La opacidad en el manejo y asignación de los fondos sólo añade incertidumbre a un sistema que debería caracterizarse por su previsibilidad y solidez.

A la sombra de esta propuesta se teje también una trama de urgencia electoral, percibida por observadores como un intento de ganar el favor popular sin un plan robusto que asegure la sustentabilidad financiera a mediano y largo plazo. Los trabajadores mexicanos, en su justa demanda de seguridad en la vejez, podrían encontrarse en un laberinto burocrático para reclamar derechos que, por ley, les corresponden.

El debate, enriquecido por contribuciones de instituciones como el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), llama a una evaluación meticulosa y basada en evidencia. Se pide a los legisladores un diálogo abierto y constructivo, imperativo para garantizar que las decisiones tomadas hoy no se conviertan en las cadenas del mañana para las finanzas públicas y la dignidad de los trabajadores al final de su vida laboral.

En este escenario, lleno de promesas y sombras, el Fondo de Pensiones del Bienestar se perfila como una criatura mitológica: imponente en la narrativa, pero esquiva en la realidad tangible. La esperanza de jubilaciones dignas se entreteje con el temor de que la realidad no cumpla con las promesas hechas en tiempos de campaña.

Mientras tanto, la oposición y los expertos señalan que la propuesta podría estar más orientada a cosechar votos que a sembrar las bases de un sistema pensionario robusto y equitativo. La crítica no es menor: se alega que el plan puede llevar a un incremento de la presión fiscal sin resolver de manera fundamental las deficiencias estructurales del sistema de pensiones actual. La preocupación es palpable: ¿se está comprometiendo el futuro fiscal del país a cambio de un beneficio político inmediato?

La falta de claridad en la operatividad del fondo y la indefinición de los mecanismos para la devolución de recursos son talones de Aquiles que podrían desmotivar a los trabajadores a ejercer su derecho a reclamar los ahorros que, con esfuerzo, han acumulado durante años. La posible complicación administrativa, largos tiempos de espera y trámites excesivos podrían ser un calvario para aquellos que se aventuren a reclamar lo que es legítimamente suyo.

El análisis no termina en la crítica: el Instituto Mexicano para la Competitividad y otras voces autorizadas sugieren que la propuesta requiere un replanteamiento profundo. Se advierte sobre el riesgo de que los recursos del fondo sean insuficientes y de que las aportaciones gubernamentales adicionales necesarias distraigan fondos de áreas cruciales como educación, salud y seguridad.

La posible expropiación de cuentas inactivas, aunque negada oficialmente, sigue siendo una sombra que planea sobre la iniciativa, aumentando la desconfianza entre los trabajadores y sus beneficiarios. Las figuras prominentes en la defensa del fondo, como Carlos Ramírez y Abraham Vela, ex presidentes de la CONSAR, reiteran que, aunque la propuesta no constituye una expropiación directa, la manipulación de cuentas inactivas sin una estrategia clara es una maniobra arriesgada y potencialmente injusta.

En conclusión, el Fondo de Pensiones del Bienestar, aunque noble en su intento de proporcionar una jubilación más generosa para los trabajadores mexicanos, se enfrenta a un mar de incertidumbre y escepticismo. Requiere un debate transparente, amplio y fundamentado en análisis financieros sólidos de esos que no sabe, ni le gusta hacer a la 4T.

Los trabajadores de México merecen un sistema de pensiones que no solo sea generoso en su retórica, sino eficaz y justo en su implementación. La verdadera medida del éxito de esta iniciativa será si puede pasar de las palabras a los hechos sin sacrificar la estabilidad económica ni la equidad social. Hasta el momento, no se ve cómo.

En X @DEPACHECOS

Continuar Leyendo

NACIONALES

Segunda llamada

Publicado

el

Opinión, por Miguel Ángel Anaya Martínez //

A inicios de este mes se llevó a cabo el primer debate presidencial, un ejercicio poco esperado y poco visto por los votantes mexicanos. Como suele suceder las candidatas punteras se enfrascaron en descalificaciones y señalamientos y mostraron poco de sus propuestas para mejorar la situación del país, por su parte, Jorge Álvarez Maynez, con una sonrisa un poco extraña, a diferencia de sus redes sociales mostró una imagen apagada.

Los debates que deberían tener la función de comparar ideas, mostrar planes, proyectos, conectar con las y los ciudadanos, se han convertido en un show donde los candidatos que se saben abajo suelen atacar al que va a la cabeza en las encuestas.

A pesar de que la mayoría de los mexicanos son ajenos a dedicar dos horas de su día, (generalmente domingo), a escuchar propuestas de personajes que no conocen ni desean conocer, los resúmenes informativos y los videos de Tik-Tok son seguidos y replicados por bastantes ciudadanos.

Lo que vimos en el debate del 7 de abril, fue a una Claudia Sheinbaum segura, preparada y tranquila de que a pesar de tener muchos señalamientos a su gestión y a la administración federal que promueve, sigue arriba en las encuestas y parece que sus seguidores continuarán fieles a su causa. Su principal contrincante no lo encuentra en los partidos o candidatos, sino en la posible alta participación ciudadana del próximo 2 de junio.

Por su parte, Xóchitl Gálvez, mostró una imagen contrariada, parece que la sobreasesoría a sus gestos, imagen personal y lenguaje corporal pesaron más de lo que ayudaron, no fue ella misma y se notó. Los partidos de oposición se decantaron por Xóchitl porque es una persona fresca, sin señalamientos y eso venía a avivar la esperanza de poder refrescar la muy dañada imagen del PRI y del PAN, sin embargo, es claro que le cuesta desmarcarse de los partidos, se encajona cuando le preguntan por Marko Cortés y sobre todo, por “Alito”.

De Máynez, se puede comentar que si bien, presenta propuestas un poco más elaboradas, es notorio que aún no consigue la atención del electorado mayor de 29 años, del ciudadano que solo ve dos opciones para votar y que piensa que decantarse por una tercera vía podría ser equivalente a desperdiciar el voto.

Es de destacar el crecimiento en las redes sociales del zacatecano, desde la jingle de su campaña que ha sido un éxito en las listas de reproducción de México y algunos países más, hasta el click que ha tenido con los jóvenes en las universidades. Aunque Máynez se ve lejos del triunfo, la campaña despunta y podría conseguir una buena cantidad de sufragios con los jóvenes que votan por primera vez y que lo ven como una opción viable o una moda. En México hay 40 millones de posibles electores de 29 años o menos.

Este domingo 28 de abril se llevará a cabo el segundo debate, para Xóchitl, es de las últimas oportunidades para repuntar, es momento de romper cadenas y hacer lo que corresponde.

En sus mismas palabras, expresa que no le han gustado las imposiciones desde la casa de campaña:

En esta campaña he vivido cosas durísimas y quizá la más dura es la que pasó con mi hijo, tengo que decirlo. Y de repente he estado pensando ‘es que la gente no te quiere de huipil, porque una presidenta no puede traer huipil’. He hecho el esfuerzo de traer traje sastre que sí lo uso, pero me incomoda, y creo que en el debate nunca estuve cómoda, la verdad me sentía fingida”.

A pesar de que los debates no tienen la mayor audiencia, lo que se replica posterior a ellos sí influye en el electorado. La participación de las candidatas y el candidato es de las últimas oportunidades para demostrar que son mejores, o al menos dejar alguna frase o concepto contundente que haga pensar al elector que vale la pena tachar su nombre en la boleta.

Si Xóchitl no es contundente en el debate, si Claudia vuelve a tener un día de campo, si Máynez sigue con su tendencia en redes sociales, se ve muy difícil que el resultado pronosticado desde hace meses para la elección presidencial, pueda cambiar.

Continuar Leyendo

Tendencias

Copyright © 2020 Conciencia Pública // Este sitio web utiliza cookies para personalizar el contenido y los anuncios, para proporcionar funciones de redes sociales y para analizar nuestro tráfico. También compartimos información sobre el uso que usted hace de nuestro sitio con nuestros socios de redes sociales, publicidad y análisis, que pueden combinarla con otra información que usted les haya proporcionado o que hayan recopilado de su uso de sus servicios. Usted acepta nuestras cookies si continúa utilizando nuestro sitio web.