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MUNDO

Renovación en la Casa Blanca: La era Biden, mensajes y símbolos

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Opinión, por Juan Raúl Gutiérrez Zaragoza (*)

Vaya momentos de tensión que se vivieron en este proceso electoral estadounidense, desde el conteo de los votos hasta el próximo pasado miércoles, pasando por el evento fatídico del Capitolio, sin embargo, no hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla, así llegó el día de la inauguración de Joseph R. Biden, Jr., como Presidente de los Estados Unidos de América.

Así es, el 20 de enero de 2021, será recordado como el día en que Biden juró como el Presidente número 46 en la historia de Estados Unidos y Kamala Harris la vicepresidenta 49, Amy Klobuchar, demócrata Senadora por Minnesota, fue la presentadora inicial del evento, donde destacó a Kamala Harris y su origen étnico.

Enseguida habló el también Senador Roy Blunt, republicano de Missouri, quien condenó el ataque al Capitolio y resaltó la necesidad de un gobierno unido en este nuevo comienzo.

Después el sacerdote Leo O’Donovan tomó la palabra y ya en el atril voltea a ver a Biden y éste se lleva la mano derecha al pecho del lado del corazón y se persigna. Sin duda, la presencia del padre católico es un símbolo de la cercanía del nuevo Presidente de Estados Unidos con el Papa Francisco. “Soñar juntos” fue la frase del jesuita cuando se refirió a Bergolio, al término de su discurso se dirigió a Biden, sin cubrebocas, para intercambiar de cerca algunas palabras.

Uno de los momentos más emotivos corrió a cargo de la popular cantante Lady Gaga quien acompañada de la Banda de Infantería de Marina y enfundada en un atuendo peculiar con falda muy amplia en rojo y azul marino la parte de la blusa, trenzando su pelo con un listón azul, aretes en forma de hoja de laurel, con un adorno al frente de una paloma con una rama en el pico en posición ascendente interpretó con una limpia voz el Himno Nacional de Estados Unidos.

Para luego la Capitana Andrea Hall, bombera de carrera, Presidenta de la Asociación Internacional de Bomberos de South Tulton, recitó el juramento de lealtad a la bandera de Estados Unidos, traduciendo ella misma en lenguaje de señas.

Singular por lo histórico, resultó que Sonia Sotomayor, primer mujer latina en ocupar un asiento como magistrada en la Suprema Corte de Justicia, le tomara el juramento a Kamala Harris como primera vicepresidenta de los Estados Unidos, en distintos foros he dicho y escrito que habrá que seguir de cerca los pasos de la abogada californiana, en el 2016, Estados Unidos no estaba preparado para una mujer presidenta con Hillary Clinton, en 2021, esta mujer afrodescendiente sudasiática, ya es la segunda al mando del poderoso país norteamericano, mi pregunta obligada, con un toque de pronóstico es ¿Estados Unidos tendrá para el año 2024 (o antes) una presidenta mujer?

Regreso a la ceremonia, Jennifer López se presentó cantando un popurrí mezclando “America the Beautiful” y “This land is your land”, la cumbre de su presentación fue la inclusión de una frase en español: “Una nación bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos”

Por fin termina la incertidumbe alrededor de todo este sobrio protocolo y Joe Biden inició oficialmente a las 10:52, del referido 20 de enero su etapa como el Presidente de los Estados Unidos, hora en la que prestó juramento ante el Presidente de la Suprema Corte, John Roberts, promesa sagrada hecha sobre una Biblia que su familia posee desde 1893 y sobre la cual juró también como vicepresidente en 2009 y 2013.

UN DISCURSO MUY PROFUNDO

Un minuto después Biden pronuncia el discurso inaugural, mismo que lo catalogo como sólido, acorde al paso firme que mostró a su llegada a este escenario, en armonía a la experiencia de 50 años en la política, maduro, sereno, sin estridencias.

Este es el día de Estados Unidos. El día de la historia y la esperanza, de la renovación” fue la primera prosa que salió de la boca del ex vicepresidente, de esta forma inició el discurso que, literal, el mundo esperaba, uno que diera tranquilidad y que pudiera enfrentar la suma de todas las crisis actuales, de salud, económica, de seguridad, de medio ambiente, que pusiera a Estados Unidos en el camino de volver a encabezar la agenda geopolítica del que pareciera desplazado a segundos y a veces terceros lugares atrás de China, Rusia y Europa.

Advirtió de manera sutil que va luchar por recuperar la preponderancia del país de las barras y las estrellas en el orbe, baste leer Con la unidad podemos hacer cosas importantes. Podemos hacer de Estados Unidos una fuerza que dirige el bien en todo el mundo”.

Del análisis de la estructura de la pieza oratoria se concluye que el concepto de unidad es el que prevaleció, fue el eje de donde emergieron las menciones a los valores, sobre todo al de la verdad, que tiene destinatario conocido y que contrasta con las mentiras comprobadas de Trump, “Yo seré el presidente de todos. Lucharé por aquellos que sí me respaldaron y los que no. Nos enseñaron en las últimas semanas una verdad dolorosa: hay verdades y hay mentiras. Y llama a defender la verdad y derrotar las mentiras”.

En esta parte del discurso se sintió en el ambiente de los presentes en la ceremonia y de los millones en la televisión como retumbaban las palabras del presidente republicano Abraham Lincoln: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.”

El influyente periódico “The Washington Post” le contabilizó a Donald Trump más de 25 mil mentiras al hoy residente de la Florida, aquí algunas: su presidencia comenzó el 20 de enero de 2017, con la que aseguró había sido “la audiencia más grande que haya presenciado alguna vez una toma de posesión, punto”, absurdo por decir lo menos, continuó con la siguiente “No creo que nadie haya hecho lo que hicimos durante los primeros 100 días”, siguió señalando, , sin pruebas, que el expresidente Barack Obama había colocado un “micrófono” en “mis teléfonos”. Mintió repetidas veces sobre la atención médica, la economía, la inmigración y el comercio. Incluso llegó a afirmar que, bajo su plan fiscal propuesto, “probablemente pagaría más (impuestos) de lo que estoy pagando en la actualidad”, lo que, a diferencia del resto de sus afirmaciones, podría haber sido literalmente cierto, porque, como sabemos ahora, apenas pagó impuestos.

Pero todo eso fue apenas el comienzo. Trump mintió sobre prácticamente todo desde entonces. Mentiras grandes y pequeñas, significativas y sin sentido. Mintió sobre haber pagado por el silencio de una estrella porno. Mintió, a pesar de pruebas fotográficas, cuando dijo que nunca había conocido a una mujer que lo acusó de violación.

Mintió sobre el motivo por el que estaba siendo sometido a un juicio político, y sobre la razón por la que debió haber sido acusado, al afirmar que su llamada telefónica con el presidente ucraniano había sido “perfecta”, y al asegurar que el fiscal especial Robert S. Mueller lo había exonerado. Mintió acerca de intervenir de forma engañosa un mapa de huracanes con un marcador Sharpie.

Y así siguió, con una mentira tras otra.

Las mentiras más recientes son las más graves, tanto para los ciudadanos como para la democracia de Estados Unidos. Sin dudarlo, Trump dijo cualquier cosa sobre la pandemia que le hubiese parecido políticamente útil, sin importar si era cierto o tuviera sentido. Como olvidar éstas: el coronavirus no afecta prácticamente a nadie. Ya estamos saliendo de la pandemia. Para su campaña mencionaba repetidamente, ya casi llega una vacuna. La inmunidad colectiva nos salvará. Tenemos demasiados casos porque hacemos muchas pruebas. Los médicos y hospitales mienten sobre las muertes para conseguir dinero. La prensa habla del COVID-19 para perjudicarlo. Cuando llegue el 4 de noviembre, nunca más volveremos a saber sobre el virus.

Y fue precisamente el 4 de noviembre que nuestros vecinos registraron un récord de 104,004 nuevas infecciones y que el número de muertos superó los 233,000.

Biden vuelve a exhibir a su antecesor cuando habla de que “la democracia es preciosa, es frágil; pero en estos momentos, mis amigos, la democracia ha prevalecido”. Y como no se pronunciaría al respecto cuando Trump y sus abogados, Giuliani por delante, difamaron de manera incesante y maliciosa el proceso electoral, todas sus pruebas fueron rechazadas, a muchos nos vino a la mente las falsas afirmaciones que hizo para deslegitimar y preparar el escenario para controvertir su adverso resultado, olvidándose de la verdad, la lógica y la coherencia, incluso al precio de socavar el sistema democrático que juró proteger.

Aferrarse a una relección lo llevó a crear un mundo virtual donde todo lo que no le favoreciera en la votación era trampa, incluso mencionó que la votación por correo postal concluiría en fraude, excepto cuando la realizaron personas o lugares que lo apoyan. Afirmaba sin razón que los gobernadores demócratas enviaron boletas por correo a perros, que algunas boletas fueron “arrojadas a los ríos”, que las elecciones de 2020 fueron las más “inexactas y fraudulentas de la historia”, a pesar de que votaron por él más de 74 millones de personas, un absurdo descalificar esta elección, donde esos números arrojaron la mayor cantidad de votos alcanzada por un candidato republicano desde que existe esta forma de elegir presidente.

Toda esta trama del fraude electoral no tuvo eco más que en sus millones de seguidores, que de votantes pasaron a ser fanáticos violentos, el seis de enero quedará marcado para siempre en la historia de Estados Unidos como la fecha en que la “turba pensó que podía usar la violencia para silenciar al pueblo”, señalaba contundente Biden.

Continuó hablándole a los provocadores de los disturbios del Capitolio “este sitio tan sagrado donde hace unos días la violencia quiso sacudir los cimientos de la democracia, nos unimos para la transferencia pacífica del poder, como hemos hecho desde hace más de dos siglos”.

Me pregunto, ¿cómo sus seguidores no se comportarían de esa manera a pesar de que la conducta de Trump, no tuvo –todavía- consecuencias jurídicas de ningún tipo?, a pesar de que le comprobó al mundo racional que las acciones que le vimos en los últimos cuatro años, carecían de una lógica simple, demostró su incapacidad para ejercer el cargo, perdió sus demandas y las elecciones, pero en su mente nunca renunciará a sus acusaciones de fraude, “al final solo habrá logrado una cosa: habrá desperdiciado su última y mejor oportunidad de demostrar que podía admitir la verdad y, por una vez, hacer lo correcto para el país en vez de para sí mismo”, sentencia el rotativo del Río Potomac.

Con estos antecedentes y para que no quedara ninguna duda, el mandatario entrante para tomar más distancia aún mencionó “Les doy mi palabra de que siempre diré la verdad, defenderé la Constitución, defenderé a los Estados Unidos de América, y les daré lo mejor a ustedes”

Biden también se mostró empático con sus no votantes, les dejó claro que será el presidente de todos, que luchará por aquellos que sí lo respaldaron y los que no, pero no les entregó un cheque en blanco los llamó a defender la verdad y derrotar las mentiras.

La parte filosófica del discurso se dio en la referencia a San Agustín relacionando el amor a la verdad y al respeto, el nacido en Tagaste, defendió en Contra Académicos la capacidad racional humana para poseer la verdad, una indubitable, en la que cualquiera que sea el nivel de duda al que el hombre acceda, pueda estar cierto del principio de no contradicción: donde de dos proposiciones disyuntivas contradictorias, una es verdadera y la otra es falsa.

Si se le aplicara este principio agustiniano a Trump, quedaría de la siguiente manera: a) Le pagó a una estrella porno por su silencio y b) No le pagó a una estrella porno por su silencio, a estas alturas ya sabemos cual es la proposición verdadera y cual la falsa y así con cada una de sus mentiras.

Todo el conflicto interior que vivió el converso en su tránsito del maniqueísmo al cristianismo respecto a la fe y la razón, Biden lo resumió magistralmente en las siguientes ocho palabras: “La fe y el raciocinio nos muestran el camino”.

Me explico, para San Agustín estos dos conceptos –fe y razón-no se oponían, se complementaban, haciendo un solo pensamiento al unirlos con la verdad: la esencia de la verdad es Dios. Biden profesa la religión católica, el segundo presidente con este culto, JFK antes, por tanto no desconoce el pensamiento donde se pone a Dios como esencia de la verdad.

Biden Jr. entiende que el fundamento de la verdad está en las ideas y razones eternas, en el espíritu de Dios sabe que la verdad coincide con ellas, y ellas, las rationes, ideae, species aeternae, son las que constituyen el auténtico ser y esencia de la verdad y puesto que estas ideas son de Dios, se puede afirmar que Dios es la verdad en el pensamiento del Santo, entiendo a la perfección que para la idiosincrasia de México mezclar asuntos de Dios con la política raya en el escándalo, allende la frontera es fundamental, no se puede entender el uno sin la otra, para hacer análisis se debe mantener la mente abierta.

Joe Biden se dio tiempo para hacerle un guiño a sus aliados ubicados en la extrema izquierda Sanders, Alexandra Ocasio, y para los movimientos sociales de Antifa y Black Live Matters “Pocos momentos han sido más desafiantes para nuestra nación. Y hablo del impacto de la pandemia del coronavirus, del grito de justicia racial. Tenemos que confrontar la supremacía blanca, el terrorismo doméstico. Para restaurar el alma de Estados Unidos se requiere más que palabras”.

Otro ingrediente que resalto es el hecho de que el Presidente de los Estados Unidos es abogado, fue Senador, presidió la Comisión de Justicia de la Cámara Alta de 1987 a 1995, por ello mencionó en repetidas ocasiones el concepto de justicia que integrado a los de fe, razón y verdad, darán el contenido sustancial a todas las futuras acciones del gobierno recién inaugurado.

Como usted amable lector se habrá dado cuenta, tratar de analizar en un espacio tan breve de manera multidimensional y dialéctica, éste que debiera ser catalogado como uno de los mejores discursos de la historia contemporánea de los Estados Unidos, incluso superior a los del expresidente Barak Obama, -tan solo por las circunstancias que vive el planeta y el propio país vecino-, es una tarea titánica, ya en los días subsecuentes se irán desarrollando, comentando y analizando los temas que se plantearon.

En tanto ansío el regreso de la axiología a la política hago votos para que el mensaje del fin del odio llegue hasta donde tenga que llegar:“Tenemos que terminar con esta guerra civil que pone el rojo contra el azul, republicanos contra demócratas, conservadores contra liberales”. Palabras que son atemporales válidas en épocas pretéritas, presentes y futuras, vigentes para todos los líderes y seguidores de todos los países del mundo, que desean de que por fin predomine la inteligencia emocional.

*Candidato a Doctor en Administración Pública por la Universidad Anáhuac

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MUNDO

En Colombia estalla el polvorín: Crecen protestas sociales, la crisis sale a las calles

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Economía Global, Alberto Gómez-R. //

Los efectos de la crisis post-pandemia del Covid-19 se manifiestan ya en muchos países, en Europa: Bélgica, Finlandia, Suecia, Francia, España, Inglaterra, Portugal, Turquía, Italia, en los que sus habitantes inconformes por las continuas restricciones de sociales y económicas han salido a las calles a protestar; los manifestantes europeos se niegan a la utilización de la mascarilla, a la implementación de los pases verdes (Green Pass) para controlar la movilidad y el acceso a quienes no se vacunen, y debido a los cierres obligados de negocios que han devastado las economías locales, y que pueden incrementar en cualquier momento su intensidad cuando se agudice la crisis económica.

En América Latina se comienzan a ver nuevos levantamientos de protestas en las calles en varios países, mismos que se habían suspendido por la irrupción de la pandemia del Covid-19, pero que son temas pendientes de sus sociedades, y ahora, en el complicado contexto económico global, resurgen agravados por la situación de sus economías que ha venido acentuando la pobreza y la desigualdad, y que ha empeorado la vida de millones de latinoamericanos, desesperados por encontrar una salida a sus necesidades y demandas.

Tal es el caso de Colombia, cuyos ciudadanos se han enfrentado con una poderosa represión por parte de su gobierno, que ha respondido a las protestas con la misma fuerza policial militarizada que a menudo despliega contra los combatientes rebeldes y el crimen organizado.

La desesperada situación política y socio-económica de Colombia -al igual que la mayoría de los países de Latinoamérica- se ha manifestado nuevamente en las calles de aquel país hermano. Cientos de miles de colombianos protestan airadamente en las calles por las condiciones a las que el actual gobierno del derechista Iván Duque los tiene sometidos, iniciando con las reformas tributarias que trató de imponer sin el consenso de la población, y que afectarían gravemente las economías familiares.

Algunos de estos polémicos puntos fueron: que a partir de 2022 deberían declarar renta quienes ganen más de un equivalente a 660 dólares mensuales; a partir de 2023, ampliaría aún más el rango de colombianos que tendrían que pagar esa obligación, pues el impuesto del 10% aplicaría para quienes tengan ingresos por alrededor de 374 dólares al mes. Esto en un país donde el salario mínimo es de 248 dólares.

También planteó un aumento del 19% a la tarifa de los servicios públicos, agregando un impuesto a productos básicos de la canasta familiar. Contrario a la activación, a la generación de empleo y a la recuperación económica de los ciudadanos, la Administración Duque buscó fondos con un costo de vida más alto, lo que detonó el estallido social, que ha tenido como resultados la muerte de decenas de civiles mientras protestaban, a manos de las fuerzas policiales.

Además, después de la muerte de varias personas por disparos de las autoridades durante las protestas gubernamentales, los manifestantes solicitan ahora la desintegración del ESMAD (Escuadrón Móvil Antidisturbios), que son acusados de reprimir a los protestantes.

También se manifiestan contra un proyecto de reforma de salud, exigen el cumplimiento de lo acordado en el Acuerdo de Paz en 2016 –entre el gobierno y la guerrilla de las FARC- rechazan las políticas militares y conservan su posición contra la fractura hidráulica (fracking) y las fumigaciones con glifosato –sustancia altamente cancerígena- que el gobierno pretende reiniciar.

Para el gobierno de Duque, las prioridades son otras. Así, en 2020, el gasto militar de Colombia fue el segundo de toda Latinoamérica, sólo por detrás de Brasil. También hay dinero para el programa propagandístico diario de Duque, financiado por los impuestos”. (Die Tageszeitung)

A pesar de que Duque ya echó marcha atrás con su reforma tributaria, las protestas continuarán. Las centrales obreras y el Magisterio, que conforman el Comité Nacional del Paro, así como las organizaciones independientes que convocaron a las marchas aseguraron que continuarán en las calles porque el proyecto fiscal era solo uno de los descontentos de la población.

De continuar las protestas en las calles, el gobierno de Duque es probable que decrete el estado de “conmoción interior”, uno de los nominativos para el conocido como “estado de excepción”, en el que ante la amenaza de la pérdida de la soberanía o el orden social se sale del control gubernamental, el presidente asume el poder absoluto del país, concentrando en él los tres poderes, hasta que la situación se encuentre nuevamente controlada.

El mentor de Duque y líder verdadero de la derecha reaccionaria, Álvaro Uribe (el expresidente que entregó prestado parte del territorio a Estados Unidos para que construyeran bases militares del Comando Sur de sus Fuerzas Armadas), es el que con mayor urgencia pide al gobierno que lo decrete para frenar el nuevo estallido social que ha dejado al menos 37 muertos. “Buscan justificar la represión y empañar la legítima protesta. ¿Vandalismo inducido para justificar conmoción interior? Alerta, está en riesgo la democracia”, advirtió Carlos Eduardo Caicedo, actual gobernador del departamento de Magdalena.

Las manifestaciones son, en parte, la continuación de un movimiento que se extendió por América Latina a fines de 2019, cuando la gente tomó las calles en Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Nicaragua y otros lugares.

La protesta de cada país era distinta. Pero, en todos, la gente expresaba sus quejas por las oportunidades limitadas, la corrupción generalizada y los funcionarios que parecían estar trabajando en contra del pueblo.

Luego llegó la pandemia. América Latina fue una de las regiones más afectadas por el virus en 2020, con cementerios llenos hasta el límite de sus capacidades, los enfermos morían mientras esperaban a ser atendidos en los pasillos de los hospitales y los familiares pasaban las noches haciendo fila para comprar oxígeno médico en un intento por mantener vivos a sus seres queridos.

Las economías de la región se contrajeron un 7 por ciento, en promedio. En muchos lugares, el desempleo, especialmente entre los jóvenes, se disparó. (NYTimes)

Esta explosión de frustración en Colombia, dicen los expertos, podría presagiar disturbios en América Latina, donde varios países enfrentan la misma combinación explosiva de una pandemia implacable, dificultades crecientes y la caída de los ingresos del gobierno.

La fuerte conexión de las naciones latinoamericanas, puede provocar que las manifestaciones recobren fuerza saltando de un país a otro, y extenderse por toda la región.

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La inflación se desborda en Estados Unidos: Blanca Nieves y la crisis venidera

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Política Global, por Jorge López Portillo Basave //

En una época en la que los Estados Unidos se encuentran más divididos que nunca surgen los pleitos y distracciones que podrían estar costando mucho más a los que menos tienen. Para México esto puede ser un mal presagio, porque a pesar de que nuestros migrantes envían miles de millones de dólares, esto podría ser poco si se inicia una carrera inflacionaria como la que se vio a inicios de los ochentas cuando Jimmy Carter era Presidente de ese país.

Se decía que Trump era el causante de la división pero muchos pensamos que él era sólo el producto de una realidad que se ve distorsionada a la alza o a la baja por intereses locales, regionales y globales que usan la ignorancia, los complejos y el rencor para recrear batallas que se creían superadas o para exacerbar los ánimos de una población que se informa en las redes y en las redes se enajena con líderes que sólo buscan la fama y el poder individual.

Los Estados Unidos están padeciendo una cucharada de su propio chocolate, al caer víctimas de las guerras de desinformación mediática que desde sus partidos políticos y desde otros países utilizan empresas y mensajes que les están costando mucho ya en sus bolsillos.

Para nuestros paisanos las cosas se ven bien, más remesas, menos deportaciones y una posible amnistía general, pero esto podría ser una aspirina. Como ejemplo podemos ver que durante el mes de abril se registraron más de 20 mil menores sin acompañantes, siendo retenidos por las autoridades federales lo que también es un record numérico. ¿Qué pasará cuando esos paisanos que podrían sumar un millón de personas durante este 2021?, mismas que entrarían en una economía que parece estar a punto de sufrir una carrera inflacionaria.

¿DISTRACCIÓN O REALIDAD?

Por lo pronto la semana pasada se desataron otras dos batallas mediáticas relacionadas con temas que parecen más de imagen que de fondo, pero que sirvieron para que millones de personas dejaran de lado o no pusiesen atención a los números económicos del primer trimestre del 2021.

Los temas fueron nuevamente encabezados por los “policías de lo políticamente correcto” quienes nos informaron que la película Blanca Nieves estaba llena de “toxicidad masculina”, al promover a un príncipe que habría besado a la dama sin su consentimiento.

Esto habría sido un abuso de su parte, no importando si el beso era de despedida ante lo que él pensó que era una pobre mujer “embrujada”. Tampoco importó el argumento de que sin el beso ella habría permanecido en ese estado catatónico. Así es, el famoso príncipe deberá ser sancionado y la película vetada.

Esto parece ser una broma pero no lo es y como usted se sabe la “condena” en contra de la famosa y tierna película es una más de las acciones que grupos extremos están tomando para distorsionar asuntos muy importantes como lo son el abuso sexual, el machismo o el racismo.

Lo peor es que fue la propia vicepresidente de la empresa Disney la que se sumó a estas críticas y pidió reanalizar películas como Aladino, Dumbo y otras más por su “insensibilidad”. De hecho la empresa del Ratón Miguelito, estaría entrenando a sus empleados para buscar eliminar de su vocabulario expresiones como “todas las vidas valen”, por considerar que la misma no es incluyente sino que trata de igualar a grupos sociales o razas que han sufrido con razas o grupos sociales que habrían sido privilegiadas. Es una locura porque esto es precisamente racismo pero se considera que si el racismo es para corregir desventajas o abusos pasados, entonces es bueno. ¿Será?

La semana cerró con otra locura propiciada por los autoproclamados defensores de la decencia y la igualdad. Esta vez un grupo de trabajadores dentro de la poderosa cadena televisiva NBC -la del logotipo del pavo real de colores- que produce el muy famoso programa Saturday Night Live, habría protestado e insinuado que no trabajarían en la transmisión del pasado sábado en la que se presentó como invitado el multimillonario y famoso empresario Elon Musk. Su protesta era por no estar conformes con la presencia e invitación al segundo hombre más rico del mundo.

LA INFLACIÓN GALOPANTE

Mientras las televisoras, las redes sociales y los políticos se enfocan en pleitos por las palabras y las películas de Disney los ciudadanos de país más rico y poderoso del mundo se enfrentan a una nueva realidad que podría costarles el sueño.

Durante los últimos dos meses los costos de productos como el pollo, la carne, la gasolina, la madera, el papel del baño y otros muchos básicos han incrementado desde un 5% hasta un 20% acumulando en algunos casos más del 100% en menos de 4 meses. Las casas subieron 12% en menos de un semestre y todo esto se suma a una alza en los desempleos a pesar de que los salarios han aumentado en este mismo periodo de $15 a $21 dólares la hora.

Esto parece una locura pero al parecer el programa de apoyo al desempleo está compitiendo con los empleos formales, es decir que la gente gana más sin ir a trabajar por lo que el gobierno estaría compitiendo con dinero gratuito en contra de los pequeños negocios de dicho país quienes deberán de aumentar sus salarios y por ende pasar el costo a sus clientes. Si usted va a los EUA verá que las cosas están muy caras y no solo es porque estén en dólares y uno vaya con nuestros pesitos, sino porque de verdad han subido mucho y no parece tener freno en el futuro cercano.

El Presidente Biden ha negado que los incentivos para el desempleo estén siendo causa del desempleo y de la inflación pero algunos empresarios y gobernadores están en contra de dicha postura. Por lo pronto se estaría preparando otro mega presupuesto para gasto federal que trataría de impulsar la creación de empleos con infraestructura.

El programa se financiaría con déficit de $9 millones de millones de dólares y se dice que se pagaría con impuestos adicionales a los “súper ricos” pero cuando suben los impuestos el que paga es el consumidor final o las empresas locales que deberán enviar sus fabricas a otros países como China o la India y ahí es en donde nos puede pegar al afectar a los migrantes que se verían obligados a trabajar por menos y de manera informal para evitar el pago del ISR y continuar recibiendo el dinero del llamado “desempleo”.

Por cierto el aumento de impuestos según la Casa Blanca solo incrementará los ingresos del Gobierno en $400 mil millones de dólares lo que es menos de una vigésima parte del plan de gasto propuesto, por lo que la diferencia se tendrá que pagar de algún lado o imprimir con la inflación correspondiente.

Ayer se dieron a conocer los números de empleos creados durante el mes de abril en dicho país. La proyección era de un millón de nuevos empleos, pero los resultados fueron muy malos. El departamento del trabajo de EUA dio a conocer que en abril se crearon únicamente 266 mil empleos lo que es apenas una cuarta parte de lo que se esperaba.

China esta comprando muchos más bonos de deuda de EEUU y para este 2021 cada americano debe más de $25 mil dólares, veremos si la máquina de producir dinero puede soportar el ritmo de gasto que parece no disminuir pero ahora con el componente de que los empleos formales no están aumentando. Esto está creando una inflación que de no controlarse podría explotar con consecuencias muy fuertes para el mundo. Por lo pronto los líderes de las grandes empresas de EUA y muchos de sus políticos prefieren promover el socialismo para todos pero capitalismo para ellos.

Si en México creíamos que el socialismo había pasado de moda, veremos que no y de hecho está de regreso más fuerte que nunca, pronto los mexicanos podríamos ser más capitalistas que los Estados Unidos de Norteamérica.

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MUNDO

Las zonas estratégicas de reserva de agua dulce: Las guerras por el agua

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Economía Global, por Alberto Gómez R. //

Que la escasez del agua supondrá conflictos bélicos no es una noticia nueva. “Quien fuere capaz de resolver los problemas del agua, será merecedor de dos premios Nobel, uno por la paz y otro por la ciencia”. Así se refirió el presidente de EEUU John F. Kennedy, hace cincuenta años, a la amenaza para la paz y la seguridad internacional que supondrá la “guerra” por el agua. Y, desgraciadamente, su vaticinio parece que se cumple.

A medida que la población mundial aumenta y el cambio climático se acelera agravando sus efectos, la consecuencia es una mayor escasez de agua en vastas regiones del mundo, lo que convierte a las reservas de agua no sólo en estratégicas, sino que también es un generador de conflictos entre naciones, que se irán acrecentando a medida que aumente la escasez del vital líquido; las nuevas guerras del siglo 21, son las llamadas “guerras del agua”.

En 2017 el presidente de Bolivia, Evo Morales, que presidió una sesión del Consejo de Seguridad sobre aguas transfronterizas, señaló que desde 1947, se han producido 37 conflictos entre países relacionados con el agua. “Nuestro planeta, la familia humana y la vida en todas sus formas en la Tierra están en medio de una crisis de agua que sólo empeorará en las próximas décadas”, dijo. “Si los patrones actuales de consumo continúan sin disminuir, dos tercios de la población mundial se enfrentará a la escasez de agua como una realidad diaria para 2025”, agregó Morales. (lavanguardia.com)

Según el World Resources Institute (WRI), Oriente Medio y el Norte de África son las zonas más afectadas del mundo por la escasez de agua. Pero no son las únicas.

Los diferendos en torno al control de las cuencas de ríos como el Colorado, el Ganges-Brahmaputra, el Syr Darya-Ana Darya (en Kazajstán) y el Nilo, son un fenómeno mundial. El Oriente Medio es una de las regiones donde la escasez de agua es más aguda.

Este problema es una consideración importante en el proceso de paz entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP); ha sido uno de los factores del persistente diferendo entre la República Islámica de Irán e Irak; ha sido un obstáculo en las relaciones entre Siria y Turquía, y entre Siria e Irak y, de no resolverse, podría transformarse en un problema más amplio con consecuencias para varios países, entre otros, la República Islámica de Irán, Irak, Israel, Jordania, Líbano, la Autoridad Nacional Palestina, Siria y Turquía.

Los diferendos en torno al agua —entre los usuarios (por ejemplo, hogares, agricultores, pescadores y empresas de transporte), los países y las regiones— suelen considerarse como “juegos de suma cero”, es decir, las ganancias (en agua) que obtiene una de las partes es, para la otra, una pérdida.

Cuando la asignación de los recursos hídricos se basa en un enfoque de este tipo el resultado es, invariablemente, un conflicto. Sin embargo, si consideramos el agua como un bien económico, los países y las regiones pueden administrar estos recursos en forma óptima y las diferencias pueden resolverse antes de transformarse en conflicto.

Al igual que todo bien económico, el agua es un bien escaso; pero lamentablemente la competencia de los mercados no puede asignarlo con eficiencia. Dado que las fuentes y los proveedores de agua son pocos, los mercados del agua generalmente no son competitivos, y el costo social y privado de obtener y distribuir agua no corresponde a los beneficios sociales y privados que reporta su uso. (Fisher Franklin M., Askari Hossein)

En América Latina existen ejemplos mucho más cercanos: en Argentina, una investigación del Centro de Militares para la Democracia, llegó a una preocupante conclusión: “La cíclica presencia del Comando del Ejército Sur de EE.UU. en la Triple Frontera (Argentina, Brasil y Paraguay), las declaraciones del Departamento de Estado y los rumores de que allí había células terroristas tienen un objetivo: el control del Sistema Acuífero Guaraní (SAG), un verdadero océano de agua potable subterráneo que tiene allí su principal punto de recarga”.

El Acuífero Guaraní se considera la tercera reserva más grande de agua dulce del mundo. Tiene una superficie aproximada de 1.194.000 km² y su ubicación se encuentra bajo parte de los territorios de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay. En total, alrededor de 24 millones de personas son las que viven sobre el territorio del Sistema Acuífero Guaraní.

En los acuíferos se almacena sólo el 0,6% de la totalidad del agua del planeta, que equivale al 95% del agua disponible para el ser humano. Un acuífero es una formación geológica subterránea compuesta de grava, arena o piedra porosa, capaz de almacenar agua, que fluye a una velocidad máxima de aproximadamente 350 metros por año. Tardan siglos en formarse.

Un informe del Pentágono de fines de febrero de 2004, que coincide con el mismo pronóstico de las Naciones Unidas –al respecto para el 2020-2030 el 90% de la población no iba a tener acceso al agua potable, limpia, pura, sana- propone lisa y llanamente al gobierno de Estados Unidos el despliegue de las Fuerzas Armadas por todo el planeta, para tomar el control de estos recursos, especialmente el agua, dondequiera que se encuentre, porque es vital para la supervivencia de Estados Unidos como potencia rectora del mundo.

Uno de los más recientes eventos bélicos invasivos de alto impacto, fue el sucedido en Libia, cuando finalmente se derrocó al gobierno del legítimo líder de la nación árabe, Muamar el Gadafi –acusado de terrorismo por EE.UU. durante largos años por no someterse a sus designios- siendo esa nación poseedora de la mayor reserva de petróleo de toda África, y la novena más grande del mundo; un preciado tesoro para los intereses intervencionistas occidentales. Pero lo más valioso que hay en el territorio libio, son sus reservas de agua.

Una de las múltiples dimensiones del conflicto libio es la existencia en su territorio de la mayor reserva mundial de agua fósil, un yacimiento descubierto en los años 50 en la desértica región de Al-Kufrah, y que forma parte del Sistema de Acuíferos de Nubia, la riqueza más grande del mundo; es el mayor acuífero de agua fósil del mundo, esto es, la mayor reserva de agua subterránea no reabastecida por otras fuentes.

Libia es de los países árabes más áridos: la mayor parte de su espacio es desierto puro. El clima es tremendamente seco y solo el 2% del territorio (zonas de costa y de oasis) recibe suficientes precipitaciones para poder dedicarse a la agricultura. Paradójicamente, en el Sahara se encuentra también el mayor acuífero de agua fósil del planeta: el Sistema Acuífero de Piedra Arenisca de Nubia, con 150.000 kilómetros cúbicos de agua. El acuífero, que fue descubierto accidentalmente en 1953 mientras se buscaba petróleo, abarca zonas de Libia, Chad, Sudán y Egipto.

Gadafi buscó seriamente un modo de aprovechar el potencial hídrico del Sahara para que su país fuese autárquico en agua. Para ello, financió una obra faraónica denominada Gran Río Artificial, el mayor proyecto de irrigación del mundo y una de las mayores obras de ingeniería jamás realizadas.

El objetivo era llevar agua desde los acuíferos y oasis del Sahara hasta las sedientas ciudades de la costa, algunas de las cuales (como la misma Bengasi) no podían beber agua de sus propios acuíferos debido a la invasión de agua marina. Se cavaron 1300 pozos (casi todos de más de 500 m de profundidad) y se construyeron 2,820 km de canalizaciones subterráneas y acueductos.

“En Libia, todo el mundo era feliz”, con Gadafi. “En Estados Unidos, hay gente durmiendo debajo de puentes. En Libia, nunca (se veía eso). No había discriminación, ni problemas, nada. El trabajo era bueno y el dinero también. La vida que tengo se la debo a Gadafi. Él era el mesías de África”, declaró un ciudadano libio en una entrevista hecha por la BBC. (bbc.com)

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