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MUNDO

Renovación en la Casa Blanca: La era Biden, mensajes y símbolos

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Opinión, por Juan Raúl Gutiérrez Zaragoza (*)

Vaya momentos de tensión que se vivieron en este proceso electoral estadounidense, desde el conteo de los votos hasta el próximo pasado miércoles, pasando por el evento fatídico del Capitolio, sin embargo, no hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla, así llegó el día de la inauguración de Joseph R. Biden, Jr., como Presidente de los Estados Unidos de América.

Así es, el 20 de enero de 2021, será recordado como el día en que Biden juró como el Presidente número 46 en la historia de Estados Unidos y Kamala Harris la vicepresidenta 49, Amy Klobuchar, demócrata Senadora por Minnesota, fue la presentadora inicial del evento, donde destacó a Kamala Harris y su origen étnico.

Enseguida habló el también Senador Roy Blunt, republicano de Missouri, quien condenó el ataque al Capitolio y resaltó la necesidad de un gobierno unido en este nuevo comienzo.

Después el sacerdote Leo O’Donovan tomó la palabra y ya en el atril voltea a ver a Biden y éste se lleva la mano derecha al pecho del lado del corazón y se persigna. Sin duda, la presencia del padre católico es un símbolo de la cercanía del nuevo Presidente de Estados Unidos con el Papa Francisco. “Soñar juntos” fue la frase del jesuita cuando se refirió a Bergolio, al término de su discurso se dirigió a Biden, sin cubrebocas, para intercambiar de cerca algunas palabras.

Uno de los momentos más emotivos corrió a cargo de la popular cantante Lady Gaga quien acompañada de la Banda de Infantería de Marina y enfundada en un atuendo peculiar con falda muy amplia en rojo y azul marino la parte de la blusa, trenzando su pelo con un listón azul, aretes en forma de hoja de laurel, con un adorno al frente de una paloma con una rama en el pico en posición ascendente interpretó con una limpia voz el Himno Nacional de Estados Unidos.

Para luego la Capitana Andrea Hall, bombera de carrera, Presidenta de la Asociación Internacional de Bomberos de South Tulton, recitó el juramento de lealtad a la bandera de Estados Unidos, traduciendo ella misma en lenguaje de señas.

Singular por lo histórico, resultó que Sonia Sotomayor, primer mujer latina en ocupar un asiento como magistrada en la Suprema Corte de Justicia, le tomara el juramento a Kamala Harris como primera vicepresidenta de los Estados Unidos, en distintos foros he dicho y escrito que habrá que seguir de cerca los pasos de la abogada californiana, en el 2016, Estados Unidos no estaba preparado para una mujer presidenta con Hillary Clinton, en 2021, esta mujer afrodescendiente sudasiática, ya es la segunda al mando del poderoso país norteamericano, mi pregunta obligada, con un toque de pronóstico es ¿Estados Unidos tendrá para el año 2024 (o antes) una presidenta mujer?

Regreso a la ceremonia, Jennifer López se presentó cantando un popurrí mezclando “America the Beautiful” y “This land is your land”, la cumbre de su presentación fue la inclusión de una frase en español: “Una nación bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos”

Por fin termina la incertidumbe alrededor de todo este sobrio protocolo y Joe Biden inició oficialmente a las 10:52, del referido 20 de enero su etapa como el Presidente de los Estados Unidos, hora en la que prestó juramento ante el Presidente de la Suprema Corte, John Roberts, promesa sagrada hecha sobre una Biblia que su familia posee desde 1893 y sobre la cual juró también como vicepresidente en 2009 y 2013.

UN DISCURSO MUY PROFUNDO

Un minuto después Biden pronuncia el discurso inaugural, mismo que lo catalogo como sólido, acorde al paso firme que mostró a su llegada a este escenario, en armonía a la experiencia de 50 años en la política, maduro, sereno, sin estridencias.

Este es el día de Estados Unidos. El día de la historia y la esperanza, de la renovación” fue la primera prosa que salió de la boca del ex vicepresidente, de esta forma inició el discurso que, literal, el mundo esperaba, uno que diera tranquilidad y que pudiera enfrentar la suma de todas las crisis actuales, de salud, económica, de seguridad, de medio ambiente, que pusiera a Estados Unidos en el camino de volver a encabezar la agenda geopolítica del que pareciera desplazado a segundos y a veces terceros lugares atrás de China, Rusia y Europa.

Advirtió de manera sutil que va luchar por recuperar la preponderancia del país de las barras y las estrellas en el orbe, baste leer Con la unidad podemos hacer cosas importantes. Podemos hacer de Estados Unidos una fuerza que dirige el bien en todo el mundo”.

Del análisis de la estructura de la pieza oratoria se concluye que el concepto de unidad es el que prevaleció, fue el eje de donde emergieron las menciones a los valores, sobre todo al de la verdad, que tiene destinatario conocido y que contrasta con las mentiras comprobadas de Trump, “Yo seré el presidente de todos. Lucharé por aquellos que sí me respaldaron y los que no. Nos enseñaron en las últimas semanas una verdad dolorosa: hay verdades y hay mentiras. Y llama a defender la verdad y derrotar las mentiras”.

En esta parte del discurso se sintió en el ambiente de los presentes en la ceremonia y de los millones en la televisión como retumbaban las palabras del presidente republicano Abraham Lincoln: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.”

El influyente periódico “The Washington Post” le contabilizó a Donald Trump más de 25 mil mentiras al hoy residente de la Florida, aquí algunas: su presidencia comenzó el 20 de enero de 2017, con la que aseguró había sido “la audiencia más grande que haya presenciado alguna vez una toma de posesión, punto”, absurdo por decir lo menos, continuó con la siguiente “No creo que nadie haya hecho lo que hicimos durante los primeros 100 días”, siguió señalando, , sin pruebas, que el expresidente Barack Obama había colocado un “micrófono” en “mis teléfonos”. Mintió repetidas veces sobre la atención médica, la economía, la inmigración y el comercio. Incluso llegó a afirmar que, bajo su plan fiscal propuesto, “probablemente pagaría más (impuestos) de lo que estoy pagando en la actualidad”, lo que, a diferencia del resto de sus afirmaciones, podría haber sido literalmente cierto, porque, como sabemos ahora, apenas pagó impuestos.

Pero todo eso fue apenas el comienzo. Trump mintió sobre prácticamente todo desde entonces. Mentiras grandes y pequeñas, significativas y sin sentido. Mintió sobre haber pagado por el silencio de una estrella porno. Mintió, a pesar de pruebas fotográficas, cuando dijo que nunca había conocido a una mujer que lo acusó de violación.

Mintió sobre el motivo por el que estaba siendo sometido a un juicio político, y sobre la razón por la que debió haber sido acusado, al afirmar que su llamada telefónica con el presidente ucraniano había sido “perfecta”, y al asegurar que el fiscal especial Robert S. Mueller lo había exonerado. Mintió acerca de intervenir de forma engañosa un mapa de huracanes con un marcador Sharpie.

Y así siguió, con una mentira tras otra.

Las mentiras más recientes son las más graves, tanto para los ciudadanos como para la democracia de Estados Unidos. Sin dudarlo, Trump dijo cualquier cosa sobre la pandemia que le hubiese parecido políticamente útil, sin importar si era cierto o tuviera sentido. Como olvidar éstas: el coronavirus no afecta prácticamente a nadie. Ya estamos saliendo de la pandemia. Para su campaña mencionaba repetidamente, ya casi llega una vacuna. La inmunidad colectiva nos salvará. Tenemos demasiados casos porque hacemos muchas pruebas. Los médicos y hospitales mienten sobre las muertes para conseguir dinero. La prensa habla del COVID-19 para perjudicarlo. Cuando llegue el 4 de noviembre, nunca más volveremos a saber sobre el virus.

Y fue precisamente el 4 de noviembre que nuestros vecinos registraron un récord de 104,004 nuevas infecciones y que el número de muertos superó los 233,000.

Biden vuelve a exhibir a su antecesor cuando habla de que “la democracia es preciosa, es frágil; pero en estos momentos, mis amigos, la democracia ha prevalecido”. Y como no se pronunciaría al respecto cuando Trump y sus abogados, Giuliani por delante, difamaron de manera incesante y maliciosa el proceso electoral, todas sus pruebas fueron rechazadas, a muchos nos vino a la mente las falsas afirmaciones que hizo para deslegitimar y preparar el escenario para controvertir su adverso resultado, olvidándose de la verdad, la lógica y la coherencia, incluso al precio de socavar el sistema democrático que juró proteger.

Aferrarse a una relección lo llevó a crear un mundo virtual donde todo lo que no le favoreciera en la votación era trampa, incluso mencionó que la votación por correo postal concluiría en fraude, excepto cuando la realizaron personas o lugares que lo apoyan. Afirmaba sin razón que los gobernadores demócratas enviaron boletas por correo a perros, que algunas boletas fueron “arrojadas a los ríos”, que las elecciones de 2020 fueron las más “inexactas y fraudulentas de la historia”, a pesar de que votaron por él más de 74 millones de personas, un absurdo descalificar esta elección, donde esos números arrojaron la mayor cantidad de votos alcanzada por un candidato republicano desde que existe esta forma de elegir presidente.

Toda esta trama del fraude electoral no tuvo eco más que en sus millones de seguidores, que de votantes pasaron a ser fanáticos violentos, el seis de enero quedará marcado para siempre en la historia de Estados Unidos como la fecha en que la “turba pensó que podía usar la violencia para silenciar al pueblo”, señalaba contundente Biden.

Continuó hablándole a los provocadores de los disturbios del Capitolio “este sitio tan sagrado donde hace unos días la violencia quiso sacudir los cimientos de la democracia, nos unimos para la transferencia pacífica del poder, como hemos hecho desde hace más de dos siglos”.

Me pregunto, ¿cómo sus seguidores no se comportarían de esa manera a pesar de que la conducta de Trump, no tuvo –todavía- consecuencias jurídicas de ningún tipo?, a pesar de que le comprobó al mundo racional que las acciones que le vimos en los últimos cuatro años, carecían de una lógica simple, demostró su incapacidad para ejercer el cargo, perdió sus demandas y las elecciones, pero en su mente nunca renunciará a sus acusaciones de fraude, “al final solo habrá logrado una cosa: habrá desperdiciado su última y mejor oportunidad de demostrar que podía admitir la verdad y, por una vez, hacer lo correcto para el país en vez de para sí mismo”, sentencia el rotativo del Río Potomac.

Con estos antecedentes y para que no quedara ninguna duda, el mandatario entrante para tomar más distancia aún mencionó “Les doy mi palabra de que siempre diré la verdad, defenderé la Constitución, defenderé a los Estados Unidos de América, y les daré lo mejor a ustedes”

Biden también se mostró empático con sus no votantes, les dejó claro que será el presidente de todos, que luchará por aquellos que sí lo respaldaron y los que no, pero no les entregó un cheque en blanco los llamó a defender la verdad y derrotar las mentiras.

La parte filosófica del discurso se dio en la referencia a San Agustín relacionando el amor a la verdad y al respeto, el nacido en Tagaste, defendió en Contra Académicos la capacidad racional humana para poseer la verdad, una indubitable, en la que cualquiera que sea el nivel de duda al que el hombre acceda, pueda estar cierto del principio de no contradicción: donde de dos proposiciones disyuntivas contradictorias, una es verdadera y la otra es falsa.

Si se le aplicara este principio agustiniano a Trump, quedaría de la siguiente manera: a) Le pagó a una estrella porno por su silencio y b) No le pagó a una estrella porno por su silencio, a estas alturas ya sabemos cual es la proposición verdadera y cual la falsa y así con cada una de sus mentiras.

Todo el conflicto interior que vivió el converso en su tránsito del maniqueísmo al cristianismo respecto a la fe y la razón, Biden lo resumió magistralmente en las siguientes ocho palabras: “La fe y el raciocinio nos muestran el camino”.

Me explico, para San Agustín estos dos conceptos –fe y razón-no se oponían, se complementaban, haciendo un solo pensamiento al unirlos con la verdad: la esencia de la verdad es Dios. Biden profesa la religión católica, el segundo presidente con este culto, JFK antes, por tanto no desconoce el pensamiento donde se pone a Dios como esencia de la verdad.

Biden Jr. entiende que el fundamento de la verdad está en las ideas y razones eternas, en el espíritu de Dios sabe que la verdad coincide con ellas, y ellas, las rationes, ideae, species aeternae, son las que constituyen el auténtico ser y esencia de la verdad y puesto que estas ideas son de Dios, se puede afirmar que Dios es la verdad en el pensamiento del Santo, entiendo a la perfección que para la idiosincrasia de México mezclar asuntos de Dios con la política raya en el escándalo, allende la frontera es fundamental, no se puede entender el uno sin la otra, para hacer análisis se debe mantener la mente abierta.

Joe Biden se dio tiempo para hacerle un guiño a sus aliados ubicados en la extrema izquierda Sanders, Alexandra Ocasio, y para los movimientos sociales de Antifa y Black Live Matters “Pocos momentos han sido más desafiantes para nuestra nación. Y hablo del impacto de la pandemia del coronavirus, del grito de justicia racial. Tenemos que confrontar la supremacía blanca, el terrorismo doméstico. Para restaurar el alma de Estados Unidos se requiere más que palabras”.

Otro ingrediente que resalto es el hecho de que el Presidente de los Estados Unidos es abogado, fue Senador, presidió la Comisión de Justicia de la Cámara Alta de 1987 a 1995, por ello mencionó en repetidas ocasiones el concepto de justicia que integrado a los de fe, razón y verdad, darán el contenido sustancial a todas las futuras acciones del gobierno recién inaugurado.

Como usted amable lector se habrá dado cuenta, tratar de analizar en un espacio tan breve de manera multidimensional y dialéctica, éste que debiera ser catalogado como uno de los mejores discursos de la historia contemporánea de los Estados Unidos, incluso superior a los del expresidente Barak Obama, -tan solo por las circunstancias que vive el planeta y el propio país vecino-, es una tarea titánica, ya en los días subsecuentes se irán desarrollando, comentando y analizando los temas que se plantearon.

En tanto ansío el regreso de la axiología a la política hago votos para que el mensaje del fin del odio llegue hasta donde tenga que llegar:“Tenemos que terminar con esta guerra civil que pone el rojo contra el azul, republicanos contra demócratas, conservadores contra liberales”. Palabras que son atemporales válidas en épocas pretéritas, presentes y futuras, vigentes para todos los líderes y seguidores de todos los países del mundo, que desean de que por fin predomine la inteligencia emocional.

*Candidato a Doctor en Administración Pública por la Universidad Anáhuac

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Carlos V e Italia

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Opinión, por Miguel Ángel Anaya Martínez //

Mi primo Francisco I y yo estamos por completo de acuerdo: Los dos queremos Milán», Carlos V.

Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico (1500 -1558), fue la figura más relevante para que el imperio español se convirtiera en la primera potencia mundial durante el Siglo XVI. Se convirtió en rey de España con tan solo 16 años y cuatro después, recibió de su abuelo Maximiliano I la corona del Sacro Imperio Romano Germánico, convirtiéndose así, en uno de los personajes más poderosos de la historia.

Las campañas de conquista del emperador Carlos V en Italia llevaron a avivar la rivalidad con su primo, el rey francés, Francisco I (1494-1547). Dicho territorio era una de sus principales diferencias, en concreto la posesión del Ducado de Milán, que se encontraba en constante disputa entre Francia, España y la familia Sforza.

Para los españoles, la importancia de Milán radicaba en la necesidad de conservar sus posesiones en el sur peninsular y su conexión con el Tirol que era de vital para el comercio. En noviembre de 1521, tras una serie de enfrentamientos, las tropas del emperador Carlos V tomaron el Ducado de Milán, para entregarlo, posteriormente a Francesco II Sforza.

Varias guerras le secundaron, y en 1525 Francisco I fue vencido y hecho prisionero en la Batalla de Pavía, entonces fue​ Trasladado a Madrid donde enfermó, si fallecía ponía en una situación complicada a toda Europa occidental por lo que comenzó la premura de firmar un acuerdo.

Tras la “negociación” Francisco I fue obligado a firmar el Tratado de Madrid (1526), por el cual debería renunciar a sus derechos sobre importantes zonas de la península itálica (Milanesado, Génova, Nápoles) y otros territorios vecinos del reino de Francia (Borgoña, Artois, Tournai y Flandes). Volvió a Francia para tramitar los acuerdos del tratado dejando a sus dos hijos mayores como rehenes para garantizar su compromiso.

Este no fue el fin de los conflictos entre franceses y españoles, tampoco fue el fin de Francisco I, que regresó a gobernar Francia, pero la historia nos muestra valiosas lecciones.

Primeramente, la política como la vida misma, es un juego de intereses, cuando estos son altos, seguramente el nivel de personajes involucrados también lo será, y las decisiones tomadas serán proporcionales al nivel de cosas que estén en juego; intereses extraordinarios llevarán a decisiones excepcionales.

Segundo, incluso los personajes más fuertes, en una situación de premura serán capaces de ceder y de tomar decisiones desesperadas. Francisco I fue obligado a dejar a sus hijos a merced de los españoles y a firmar el territorio que tanto había peleado, porque simple y sencillamente no le quedaba de otra.

Tercero, las victorias y las derrotas muy pocas veces son definitivas. A pesar de que Francisco I fue derrotado en 1525 y el tratado de Madrid se selló en 1526, las guerras continuaron y fue hasta 1544 que se detuvo el conflicto tras firmar el tratado de paz de Creppy, esto sucedió tan solo 3 años antes del fallecimiento del rey francés. La paz fue efímera pues en 1551 volvieron los conflictos entre Francia y España.

Estamos en plena época electoral, en dos semanas comenzarán las campañas para conquistar al electorado mexicano, los intereses por gobernar son altísimos, las fuerzas políticas se juegan el poder, el territorio y el presupuesto de México, una de las potencias económicas del mundo. Eso es lo que representa el ganar o perder el 2 de junio.

Seguramente, aquellos que sientan de cerca la victoria o la derrota tomarán decisiones desesperadas para conseguir el objetivo; la guerra sucia, las descalificaciones y las victimas de persecución política estarán a la orden del día, pero habrá que recordar que no todo está permitido, que en la guerra también existen reglas mínimas.

La decisión que se tome el 2 de junio será importantísima para definir el rumbo del país durante los próximos años. Suceda lo que suceda esperemos que los que tomen el poder no se mareen y que aquellos que queden como oposición sean políticos responsables y no entreguistas pues habrá que recordar que, como muestra la historia, ni la victoria ni la derrota son totalmente definitivas.

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El desencanto en América Latina: Democracia y la exigencia de un gobierno eficiente

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A título personal, por Armando Morquecho Camacho //

En el vasto escenario de nuestra historia, no importa que tan oscura o lúgubre sea la etapa, la democracia se ha alzado como un faro de esperanza y autodeterminación para las sociedades. Sin embargo, como cualquier estructura monumental, su resiliencia depende críticamente de los cimientos que la sustentan.

De esta manera, la democracia puede ser tan sólida como la Acrópolis de Atenas o tan perdurable como el Coliseo Romano, pero sin un gobierno eficaz, la democracia se tambalea, y su promesa se desvanece, recordando a monumentos que alguna vez fueron símbolos de grandeza y que, a lo largo de los siglos, cayeron en la ruina, tal como el Templo de Bel ubicado en Palmira, Siria.

Al igual que la majestuosidad de la Acrópolis de Atenas, la democracia se erige como un monumento a la autodeterminación y la participación ciudadana. La Acrópolis, con sus columnas dorias, jónicas y corintias, simboliza la diversidad y la fortaleza en la unidad. Del mismo modo, la democracia abraza la diversidad de opiniones y experiencias, construyendo un tejido social robusto donde cada ciudadano es una columna que sustenta la estructura democrática.

Comparativamente, el Coliseo Romano se yergue como un monumento a la capacidad de adaptación y al poder de la organización. Aunque la democracia no es un espectáculo para multitudes, su funcionamiento eficaz requiere una administración organizada y la adaptación constante a los desafíos cambiantes. El Coliseo, con sus elaborados sistemas de pasadizos y maquinaria, es testamento de cómo una sociedad bien organizada puede superar incluso las adversidades más desafiantes.

No obstante, como nos recuerda la historia de monumentos caídos, como la Gran Muralla Maya en Copán o las estatuas de Buda en Bamiyán, la grandeza puede desvanecerse si no se preservan y nutren adecuadamente. De manera análoga, la democracia puede enfrentarse al riesgo de colapso si sus cimientos no son mantenidos con la debida diligencia y si sus pilares no son resguardados contra las fuerzas que buscan socavarla.

En el contexto actual de América Latina, el desencanto con la democracia se ha arraigado debido a la inseguridad, la violencia y la corrupción. Los cimientos de la democracia son tan esenciales como las piedras que conforman la Acrópolis; si el estado de derecho es laxo y la transparencia es solo una fachada, la democracia se convierte en un monumento vacío, susceptible a las embestidas de la desconfianza ciudadana.

De esta manera, el descontento ha allanado el camino para el surgimiento de figuras como Nayib Bukele en El Salvador. Su ascenso al poder ha sido alimentado, en parte, por la percepción de la ciudadanía de que la democracia convencional ha fallado en abordar sus preocupaciones más apremiantes. Bukele ha capitalizado el descontento y ha prometido una nueva era de eficiencia y seguridad, alineándose con la creciente tendencia global de líderes populistas que desafían el statu quo.

La afirmación de que la democracia, por sí sola, no es suficiente para garantizar la estabilidad y el bienestar de una sociedad se vuelve aún más relevante cuando consideramos la importancia de un gobierno eficaz y comprometido con el estado de derecho y la protección de los derechos ciudadanos. La democracia, en su esencia, es un sistema que busca la participación ciudadana, la toma de decisiones colectiva y la protección de los derechos fundamentales. Sin embargo, para que este sistema funcione de manera efectiva, es esencial contar con un gobierno que no solo respalde estos principios, sino que también los aplique de manera constante y vigorosa.

La corrupción, esa corrosiva enfermedad que socava la integridad de las instituciones, actúa como una termita devoradora de los cimientos democráticos. Cuando los funcionarios públicos se ven tentados por la corrupción, se erosiona la confianza de la ciudadanía en las instituciones democráticas. La percepción de que los líderes actúan en beneficio propio, en lugar de servir al interés público, debilita la legitimidad de la democracia. El ciudadano común, al sentir que sus esfuerzos y contribuciones son ignorados o explotados, puede volverse apático o cínico respecto a la participación en el proceso democrático.

La falta de transparencia, por otro lado, puede actuar como un velo opaco que oculta las acciones gubernamentales al escrutinio público. Una democracia verdaderamente robusta requiere la rendición de cuentas y la accesibilidad de la información. Cuando los ciudadanos no tienen acceso a datos cruciales sobre las decisiones gubernamentales o la asignación de recursos, se debilita su capacidad para tomar decisiones informadas y participar plenamente en la vida democrática.

La ineficacia institucional, como otra forma de erosión interna, puede obstaculizar la capacidad del gobierno para abordar los desafíos de manera eficiente. Si las instituciones democráticas no son capaces de implementar políticas efectivas, resolver problemas cruciales o garantizar la igualdad y la justicia, la democracia puede convertirse en un concepto vacío, incapaz de satisfacer las necesidades y aspiraciones de la sociedad.

En este contexto, la democracia se enfrenta a la amenaza de convertirse en un mero espejismo, un sistema político en el que la participación ciudadana es una formalidad sin verdadero impacto. La ciudadanía, desilusionada por la corrupción, la falta de transparencia y la ineficacia, podría perder la fe en el sistema democrático, abriendo así la puerta a alternativas menos convencionales y, a veces, más autoritarias.

Para elevar la democracia a nuevas alturas y preservar su integridad, es imperativo abordar estos problemas internos con determinación. Los gobiernos deben comprometerse activamente en la lucha contra la corrupción, promoviendo la transparencia y fortaleciendo las instituciones. Además, es esencial fomentar la participación ciudadana informada y empoderar a la sociedad para que exija rendición de cuentas y eficacia gubernamental.

En conclusión, la analogía entre la democracia y una estructura arquitectónica persiste. La comparación con monumentos caídos nos recuerda que, al igual que las civilizaciones antiguas que preservaron y fortalecieron sus monumentos, la democracia necesita constantes esfuerzos de preservación y mejora. La ciudadanía, al igual que las columnas de la Acropolis, debe ser la fuerza que sostiene la democracia, exigiendo transparencia, participación y rendición de cuentas. Solo entonces, la democracia puede superar los embates del tiempo y las amenazas internas, emergiendo como una estructura fuerte y duradera que honra las aspiraciones y derechos de la sociedad que la abraza.

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Apple Vision Pro: Realidad virtual o ¿dolor de cabeza real?

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Política Global, por Jorge López Portillo Basave //

Okay, debo confesar que si pudiera pedir a un amigo que me lo traiga del “gabacho” y pagarme las decenas de miles de pesos que cuesta el “APPLE Vision Pro” para experimentar y decidir si me los quedo o los regreso ¡lo haría! ¡sin duda alguna! Pero es mucha lana para experimentar en especial para algo que no sé ¿qué tanto usaré? Por el momento y como la mayoría del planeta, hablaré de lo que estudios, periodistas y usuarios han declarado. De momento el APPLE Vision Pro no está a la venta en nuestro país por lo que tengo tiempo para ahorrar. Jajaja. Digamos experimentar en cabeza ajena.

Iniciemos con detalles de la publicación del estudio de la Universidad de Standford que encabezó Jeremy Bailenson, director del Departamento de “Estudios de Realidad Virtual e Interacción Humana”.  El también especialista en comunicaciones y comportamiento humano dijo que este era el momento oportuno para realizar un estudio sobre los efectos físicos inmediatos por el uso de este equipo incluyendo efectos sicológicos y de comportamiento. En el estudio cuando menos 11 científicos de dicha universidad utilizaron por horas el equipo de APLLE para dar sus opiniones.

Los usuarios de Standford encontraron efectos positivos y negativos. Comentan que utilizaban los lentes de RV para ir por la calle incluso comprando café o interactuando con personas del mundo real. Como nota significativa de su movilidad es importante decir que su campo de visión se reducía cuando menos un 45% lo que ha obligado a la empresa APPLE a emitir un comunicado en el que piden a los clientes no utilizar el equipo mientras manejan ya que se ha visto a usuarios manejando con los lentes de RV e incluso no manejando sino utilizando autos con la función de Auto manejo de Inteligencia Artificial. Standford también comentó que, a pesar de los múltiples y significativos avances, las imágenes no son aún tan buenas como las de la realidad o el ojo humano.

Uno de los efectos más positivos es que los participantes podían tener reuniones virtuales con múltiples personas o presenciar eventos de manera VR. esta ventaja será muy significativa ya que las personas inmersas reportaban la percepción de estar sentados junto a los demás participantes y poder verlos al girar la cabeza.

Los efectos negativos son importantes para cuando menos un 30% de los participantes. El uso por escasos 10 minutos o en la mayoría de los casos por el uso prolongado de este equipo provocó dolores de cuello a varios usuarios por el peso de los equipos, severos dolores de vista y de cabeza por la alteración de la realidad en la pantalla o la luz emitida y confusión o mareos incluso falta de coordinación al comer por la alteración de los sentidos y percepción de distancia o posición vertical. 

El uso de la tecnología es atractiva y divertida, declararon los especialistas, pero los efectos físico-biológicos y sicológicos son significativos. Algunos no podían encontrar su propia boca para poner comida después de un par de horas de uso del equipo. Al cerrar los ojos para repasar algo recordaban cosas que no existieron lo que les confundía en su movilidad en el mundo real. Otro efecto importante es el de visión borrosa posterior al uso de los mismos.

Un usuario de nombre @Rjey en “X” dijo que era el equipo de tecnología más asombroso que había utilizado en su vida pero que “no podía soportar los dolores de cabeza a los escasos diez minutos de uso del equipo, por lo que no puedo esperar ni un minuto más en regresarlo” por lo que fue uno de los cientos de clientes que decidieron en pocos días regresar sus equipos y solicitar el reembolso de su dinero.

No solo las dificultades por el peso o las tallas del equipo sino también por las capacidades técnicas para algunos de los usuarios más especializados como algunos ingenieros que al regresar sus equipos indicarán que el aumento en la productividad no era tan rentable como para justificar la inversión, otro alegó que al usarlos para programar y crear aplicaciones la función de enfoque no era tan buena y le causaba molestia en la vista. 

La productividad llegará poco a poco, pero por el momento muchos de los programas que corren en APPLE no están soportados en esta nueva máquina por lo que hay que estar entrando y saliendo lo que afecta el rendimiento y la experiencia dicen otros más.

Otra dificultad es que, si usted usa lentes para ver, no puede usar este equipo por encima de ellos. Es decir, o usa lentes de contacto o no ve nada. Según ZDNET los siete principales problemas por los que un cliente regresa su equipo son:

1. No sellan bien la luz externa lo que afecta la visión de los lentes; 2. El efecto de estrés en los ojos es real y no hay forma de evitarlo; 3. El peso del equipo – poco menos de un kilo- es significativo y además de cansancio provoca molestia; 4. La tecnología es genial pero no está totalmente desarrollada para ser utilizada en lugar de una computadora o cel. con la misma eficiencia o servicios; 5. El mundo del ciber espacio virtual es aún muy solitario; 6. Es muy caro para lo que ofrece y 7. Mucha gente solo lo quiere para vivir la experiencia y el cúmulo de problemas y  de precio la hacen poco conveniente.

De cualquier manera, el éxito de este tipo de tecnologías está creciendo y muy pronto veremos que se convierten en regulares. Hoy el Pro Vision es como esos celulares viejos que eran como un portafolios y ahora son del tamaño de una mano de niño.

De paso y aprovechando las quejas, Mark Zuckerberg dueño de Meta y de la empresa contraria Quest 3. El fundador de Facebook dice que su empresa y su equipo Quest es mucho mejor como equipo y además mucho, mucho más barato y podemos ver su video en “X” o en Instagram @Zuck para ver las comparaciones que hace de su producto vs Apple.

He de decir que constando 7 veces menos Quest 3 puede ser una opción por la cual me incline para jugar al VR a pesar de que como el propio Mark admite, la visión en Apple es mucho mejor pero no se justifica por las pérdidas en ergonomía, en funciones y en precio.

Los directivos de APPLE han dicho que este podría ser el mejor producto de la empresa en la historia. Se calculaban ventas iniciales por 160 mil unidades. Al 8 de febrero en 5 días de venta llegaron a las 200 mil unidades.  Pero las quejas apenas comienzan. Veremos cómo se desenvuelven las ventas y las cancelaciones en el primer semestre.

No hay que equivocarnos, este es el futuro, hay que ver en qué tipo de problemas y de soluciones nos involucra. Pero seguro estoy en que en unos años casi todos usaremos ese tipo de tecnología de una forma o de otra. A pesar de las molestias, imaginemos las ventajas para las reuniones. Claro los críticos y yo entre ellos podemos alegar que si con el Covid19 todo el mundo se encerró y las personas ahora sufren por múltiples consecuencias, esto podría justificar el no salir de casa para nada.

La vida en sueño” de Calderón de la Barca podría ser una vida virtual en la que el cuerpo esté en estado vegetal y el cerebro viajando o interactuando con terceros. Ya nos lo han dicho en muchas películas de ciencia ficción, pero parece que ahora ya podemos ver el primer acto de dicha realidad no real.

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