JALISCO
Con el apoyo del Arzobispado de Guadalajara: Casa Gardenias, 37 años dando la mano a los más necesitados
Por Mario Ávila
En el próximo mes de octubre, Casa Gardenias Tapatías, A.C., cumplirá 38 años asistiendo a los grupos sociales vulnerables en Guadalajara, 15 años de los cuales ha realizado su labor desde la casa recibida en comodato por el Arzobispado de Guadalajara, con quien ha trabajado mano a mano para atender las necesidades de los que menos tienen.
De ello habló Iovani Manuel Román, presidente de la asociación civil, quien no solo agradece la generosidad de la Iglesia y, en particular, del cardenal Francisco Robles Ortega, sino que plantea la necesidad de seguir atendiendo a la comunidad que ya los identifica plenamente como un gran apoyo para resolver sus necesidades inmediatas.
A la finca ubicada sobre la calle Federico Medrano 479, entre Matamoros y Pérez Verdía, en el sector Reforma, una zona altamente vulnerable, llegan de día o de noche personas necesitadas con la intención de resolver alguna urgencia, sabedoras de que ahí encontrarán la solución.
A su alrededor se encuentran colonias impactadas socialmente, como San Juan de Dios, Analco, la vieja Central Camionera, el Parque Morelos y la colonia Las Conchas, entre muchas otras, por lo que la gente ya sabe a dónde llegar y qué puerta tocar, con la plena confianza de que puede solicitar cualquier tipo de apoyo.
“La gente ya nos conoce, sabe que puede llegar por insulina, puede venir por diálisis, por medicamentos, por si se le afectó una llanta de su silla de ruedas y, aunque no contamos con recurso económico de manera directa, porque en Casa Gardenias Tapatías, A.C. no bajamos recursos directamente, trabajamos de la mano con amigos”, explicó el presidente y líder de este trabajo comunitario que, por casi cuatro décadas, ha dejado sentir su presencia en una zona importante de la ciudad.
Iovani Manuel Román revela que ellos trabajan como una casa de enlace entre personas con grandes necesidades y gente de buen corazón que siempre tiende la mano con generosidad. Cuentan con grandes amigos, como un par de psicólogas, dos doctores, abogados como Luis Octavio Cotero Bernal, y personas generosas como Eduardo Almaguer, Idolina Cosío y los esposos Gabriel Ibarra y Alma Chávez.
Además —dijo—, cuentan con un equipo muy grande de voluntariado: un grupo de jóvenes que les ayudan a empacar, repartir y atender. Es un equipo bastante amplio en el que se apoya Casa Gardenias Tapatías, que cuenta además con una administradora, un presidente, un secretario y un tesorero, como lo obliga la ley para la asistencia social.
“Tenemos un oficinista en la colonia Villaseñor que sirve para contactos y cuestiones legales, pero todo se hace en la casa de Analco, aunque la comida la realizamos en la cocina de un salón de eventos ubicado sobre la calle Ángulo y Alameda. Ahí preparamos la comida y la repartimos directamente a la gente, no en hospitales, porque ya hay mucha gente que los atiende; nosotros vamos directamente a donde la gente está pernoctando”.
Manuel Román recuerda con satisfacción la visita que les hizo, en la Navidad pasada, la titular de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco, Luz del Carmen Godínez González, para acompañarlos en una cena navideña que estaba prevista para 150 personas, pero que terminó sirviendo casi 235 platos, debido a la alta demanda.
Un día antes de esta entrevista, por ejemplo, la noche del pasado jueves, Iovani Manuel Román estuvo hasta altas horas en las inmediaciones de dos templos, entregando 500 piezas de pan a personas vulnerables que deambulan por la zona.
Y explicó a detalle su labor: “Nosotros trabajamos de la mano con personas en situación de calle, madres buscadoras, trabajadoras sexuales, tanto hombres como mujeres; ayudamos en la prevención de enfermedades de transmisión sexual, con personas portadoras de VIH, atendemos migrantes, apoyamos en traslados —el más lejano ha sido hasta Nicaragua—, trabajamos con Ciencias Forenses para la recuperación y entrega de cuerpos, así como con la Comisión de Víctimas y la Comisión de Búsqueda”.
Incluso, la cochera de Casa Gardenias Tapatías ha servido como sala de velación de cuerpos, ya que hay familias que carecen de recursos incluso para una capilla.
“A nosotros, con el enlace que tenemos con funerarias, nos regalan a veces ataúdes que reutilizamos: los desinfectamos, renovamos la tela y les damos otro uso. La mayoría corresponde a muertes no esclarecidas, pero cuando tenemos cuerpos para cremación, reutilizamos los ataúdes”.
“La casa sirve de velatorio, de comedor y de baño para que la gente venga a bañarse, comer y descansar; tenemos personas con distintos tipos de discapacidad. Por lo tanto, no tenemos más que agradecer al señor cardenal, Francisco Robles Ortega, por estos 15 años que hemos trabajado de la mano con usted, y esperamos seguir haciéndolo muchos años más”.
Además de la Iglesia —abundó—, Casa Gardenias Tapatías obtiene recursos a través de enlaces con panaderías, que les proporcionan hasta 100 cajas de charolas con entre 70 y 80 panes cada una, que reparten directamente a la gente.
También cuentan con el apoyo de comerciantes de la Central de Abastos, del Rastro Municipal, del Aeropuerto Internacional y de varias empresas que realizan donaciones para formar y repartir despensas a familias de escasos recursos.
“Contamos con la supervisión de la Comisión Estatal de Derechos Humanos del Estado de Jalisco y de todo ello se informa también al cardenal José Francisco Robles Ortega, a quien le quieren pedir 15 o 20 años más del comodato de la propiedad, para que siga siendo un punto de encuentro para la gente”.
La gente sabe que a Casa Gardenias puede llegar a tocar a cualquier hora del día o de la noche. Cuando hay heridos, los atienden en el lugar; si es necesario, llegan ambulancias o se les ayuda a trasladarlos al Hospital Civil o a algún centro de socorro.


