OPINIÓN
Mago Rodríguez: Cronista de la vida diaria
– Las historias detrás de lo cotidiano
Conciencia en la Cultura, por Luis Ignacio Arias:
Durante meses, Mago Rodríguez pasó buena parte de sus días entre hospitales, salas de espera y tratamientos médicos. Mientras acompañaba a sus padres en procesos de enfermedad, observaba. Escuchaba conversaciones ajenas, registraba escenas cotidianas y acumulaba historias que más tarde encontrarían un lugar en El mal de ojo no termina, libro ganador de la convocatoria Maleta de Hemingway.
Aquellas experiencias no solo se transformaron en materia narrativa; también terminaron por definir la mirada de una autora que encontró en la crónica una forma de comprender el mundo.
La escritora reconoce que durante años escribió sin saber exactamente qué escribía. Antes de publicar, la escritura formaba parte de su vida cotidiana y de un proceso personal que la llevó a registrar recuerdos, emociones y experiencias. “Yo escribía mis cosas, escribía diario, escribía lo de siempre, pero no escribía crónica”. La sorpresa llegó cuando ingresó al taller del cronista David Izazaga, donde descubrió que aquellos textos construidos a partir de experiencias reales pertenecían precisamente a ese género. “Yo llegué a ella de sorpresa, porque me dijeron: ‘Sí, lo que tú escribes es crónica’”.
Lejos de los grandes acontecimientos, Rodríguez encontró sus historias en la vida diaria. Para ella, una crónica puede surgir de una conversación durante un trámite burocrático, de una vecina que comparte sus preocupaciones o de un encuentro inesperado en el transporte público. “A veces no buscas nada y encuentras; a veces lo encuentras de chiripada y a veces sí lo buscas hasta dar con él”.
Esa capacidad de observación es una de las características que han definido su trabajo y que la llevaron a desarrollar una escritura centrada en personas comunes y situaciones aparentemente ordinarias.
Esa forma de mirar se manifiesta con especial intensidad durante sus recorridos diarios. En una ocasión, quedó fascinada por una pasajera que realizaba una rutina de maquillaje en un autobús de madrugada, mientras viajaba desde Tlajomulco hacia Guadalajara. Lo que para otros era una escena irrelevante, para ella se convirtió en una historia potencial. “Decía David que hay un ojo ya de cronista que vas como viendo. Yo veía alrededor y nadie la veía”. La anécdota resume una idea que atraviesa toda su obra: la atención a aquello que suele pasar desapercibido.
Creció en una familia trabajadora donde los libros eran escasos, pero las lecturas llegaban de otras maneras. Su padre recuperaba periódicos y revistas que encontraba en el edificio donde laboraba y se los llevaba para que pudiera leerlos. Entre caricaturas, reportajes, historias de supervivencia y publicaciones populares, comenzó a formarse una lectora que encontraba fascinante la experiencia humana. “Yo sí era lectora de todo”, afirma al recordar aquellos años.
Más adelante estudió Sociología, una carrera a la que llegó después de ser rechazada en dos ocasiones en Derecho. Aunque nunca ejerció profesionalmente la disciplina, reconoce que encontró en ella una extensión natural de sus intereses. “Yo quería una carrera que tuviera que ver con política, con comunicación, con andar en argüendes”.
Durante las investigaciones de campo descubrió que le interesaban menos las cifras que las personas que habitaban detrás de ellas. “A mí me gustaba mucho la investigación de campo porque yo me sentaba con la gente a platicar. Regresaba con lo que tenía que hacer, pero también con mis historias”.
Buena parte de esas experiencias terminaron encontrando un sitio en El mal de ojo no termina. El libro reúne episodios que abarcan distintas etapas de su vida: la llegada de su familia desde Colima a Guadalajara, los años de formación, las relaciones familiares, la enfermedad de sus padres y la reconstrucción de una vida propia tras la pérdida. “Creo que era lo más cercano en mí. Fue una etapa que yo necesitaba”.
La enfermedad de sus padres ocupa un lugar importante dentro del libro. Durante años asumió el papel de cuidadora principal y encontró en la escritura una forma de procesar la experiencia. “Pasa mucho por tu cabeza desde ‘¿Estoy haciendo bien?’ hasta ‘¿Estoy tomando las decisiones correctas?’”. Muchas de las crónicas nacieron literalmente dentro de hospitales, mientras esperaba diagnósticos o acompañaba tratamientos. “Para mí fue un desahogo estar ahí cuidando, porque no es solo cuidar a tu enfermo; son todas las historias que hay alrededor”.
Para Rodríguez, una de las mayores enseñanzas de la crónica consiste precisamente en cuestionar las simplificaciones. Escuchar historias le ha permitido descubrir que las personas rara vez encajan en categorías absolutas. “El ser humano no es ni blanco ni negro, es gris y todos los colores”. Esa convicción aparece con frecuencia en sus reflexiones sobre la literatura y sobre la necesidad de aproximarse a los demás desde la empatía en lugar del juicio inmediato.
La publicación de su libro tampoco fue un camino sencillo. Participó en varias ocasiones en la convocatoria antes de conseguir el reconocimiento. Hubo momentos en que consideró abandonar el proyecto, pero continuó corrigiendo y reescribiendo los textos. La experiencia terminó reforzando una idea que comparte con frecuencia: la escritura exige perseverancia. “La práctica hace al maestro, no hay de otra”.
Aunque actualmente explora otros géneros, como el cuento y el guion, la crónica sigue siendo el espacio donde mejor expresa su manera de entender el mundo. Ahí convergen la observación, la escucha y el interés por las vidas de los otros. Cuando se le pregunta qué representa la literatura en su vida, la respuesta resume buena parte de su trayectoria: “Es una ventana para ver las cosas desde otro punto de vista, para ser más empáticos hacia el ser humano”.
En esa búsqueda de historias que habitan hospitales, calles, camiones o conversaciones casuales, Mago Rodríguez continúa encontrando las preguntas que alimentan su escritura y la materia prima de una obra construida a partir de la observación de lo cotidiano.


