LOS PELOTEROS
¿Cómo digerir la eliminación de México ante Italia en el Clásico Mundial? Una derrota que duele pero que enseña
Deporte Rey, por Gabriel Ibarra Bourjac
Transcripción de texto a voz
¿Cómo asimilar la derrota de México ante Italia y la eliminación en el Clásico Mundial de Béisbol 2026? La sensación inmediata es de decepción absoluta.
Nadie esperaba que la novena mexicana cayera de forma tan contundente 9-1 ante Italia, un resultado que la dejó fuera en la fase de grupos.
El golpe fue doble: se habían cifrado grandes esperanzas en esta selección —tercera en 2023— y, además, dependía de sí misma para avanzar. Sin embargo, dos derrotas clave (5-3 ante Estados Unidos y esta paliza frente a Italia) sellaron el adiós prematuro.
¿Qué pasó? El béisbol es impredecible, pero en esta ocasión no fue solo un mal día. Italia llegó invicta (4-0 en el Grupo B) y demostró superioridad en todos los aspectos: pitcheo dominante, bateo oportuno, defensa sólida e incluso velocidad en las bases.
Un día antes había vencido 8-6 a Estados Unidos —el gran favorito— y, frente a México, repitió la dosis con autoridad.
El verdugo principal fue Vinnie Pasquantino, primera base de los Kansas City Royals, quien hizo historia al conectar tres jonrones en un solo juego —algo nunca visto en la historia del Clásico Mundial—. Sus batazos solitarios en la segunda, sexta y octava entrada resultaron demoledores.
En el pitcheo, Aaron Nola, de los Philadelphia Phillies, maniató a la ofensiva tricolor durante cinco entradas: permitió apenas cuatro hits, ponchó a cinco bateadores y no admitió carrera. El relevo italiano mantuvo la ventaja, mientras México apenas pudo fabricar una anotación en la séptima entrada.
No fue casualidad. Como anticipé en mi artículo previo al juego, Italia llegaba con un roster plagado de talento de Grandes Ligas —muchos con raíces italianas— y con un béisbol efectivo. Incluso ejecutó un squeeze play que sorprendió y evidenció la desconcentración mexicana en momentos clave.
El pitcheo abrió brechas desde temprano con jonrones de Pasquantino y Jon Berti, y un fatídico quinto inning —marcado por un error en el jardín derecho y un hit con bases llenas— colocó el 5-0 que prácticamente rompió el partido.
En este momento de frustración sobran los comentarios destructivos contra los jugadores o contra el mánager Benjamín Gil.
Ya habrá tiempo para un análisis frío: ¿falló la estrategia?, ¿faltaron ajustes ante el pitcheo rival?, ¿influyeron el cansancio o la presión?
Lo cierto es que Italia fue superior en pitcheo, bateo, defensa y ejecución. México simplemente no encontró respuestas.
Duele porque el béisbol mexicano ha crecido mucho en los últimos años, pero esta eliminación recuerda que el Clásico Mundial no perdona. Italia avanza como líder invicto y, de paso, abre la puerta para que Estados Unidos avance como segundo del grupo.
Para México, toca lamer heridas, aprender y volver más fuerte. El sueño se esfumó en Houston, pero el orgullo tricolor permanece intacto.
El béisbol enseña: a veces se gana con grandeza y, otras, se pierde con lecciones. Ahora toca digerir, analizar y prepararse para lo que viene.



