ENTREVISTAS
La visitón crítica de Arturo Gleason sobre la crisis del agua: Antes de invertir 15 mmdp debe haber un diagnóstico
Por Mario Ávila
Los primeros mil 100 millones de pesos para el nuevo canal de Atequiza —hoy altamente contaminado— y los 14 mil millones más para el acueducto Chapala-Guadalajara y la modernización de la planta de tratamiento de Miravalle podrían no resolver el problema de abasto y calidad de agua para la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), en opinión del doctor Arturo Gleason Espíndola, para quien lo primero que debe hacerse es un diagnóstico hídrico para generar un plan que resuelva los problemas de fondo de manera urgente, a corto, mediano y largo plazo .
El académico de la Universidad de Guadalajara lamentó que se actúe y se invierta solo en obra, sin tener una idea clara de las condiciones en las que se encuentran los 8 mil 500 kilómetros de redes de distribución de agua, un millón 200 mil cuentas instaladas en 100 mil hectáreas, más de 100 kilómetros de conducciones de agua con grandes acuíferos y múltiples tanques de regulación.
Se preguntó quién, en su sano juicio, “paga una operación quirúrgica sin un diagnóstico a fondo o sin consultar varias opiniones antes de pagar”, y censuró el hecho de solicitar recursos sin contar con un diagnóstico integral.
Para el experto hídrico Arturo Gleason —ingeniero civil, maestro en Gestión Pública y doctor en Urbanismo—, la simple asignación de obras millonarias explica, en buena medida, la designación del ingeniero Ismael Jáuregui Castañeda como nuevo director general del SIAPA, a quien consideró, desde su nombramiento, un profesional sin el perfil adecuado para el cargo, al provenir de la Dirección de Obras Públicas del municipio de Zapopan.
“El nuevo director —dijo— se vio desde un principio que no iba a cuestionar al gobernador, Pablo Lemus, ya que un experto en agua le diría: ‘permítame, primero vamos a evaluar los recursos hídricos, su calidad y la infraestructura’”.
Explicó que la mejor inversión de los primeros mil 100 millones de pesos sería destinarlos a recorrer las 100 mil hectáreas, realizar levantamientos de tuberías, válvulas, tanques de regulación y recargas a las conducciones. “No es un trabajo de 30 o 40 millones de pesos; son recorridos largos, se requiere documentación y digitalización de planos. Pero como el nuevo director no sabe de esto, entonces él solo va a hacer las obras que el gobernador le diga”.
“Yo volvería a decirle a las autoridades —expuso— que actúen con responsabilidad, que incluyan a los sectores en la participación, porque este problema está creciendo y, mientras más dejen de buscar consensos con gente con experiencia y sustento técnico, y si siguen actuando con base en imposiciones, se habrá de complicar más el problema”.
Gleason Espíndola se refirió también al anuncio del SIAPA sobre la limpieza de tanques como parte del mantenimiento que tradicionalmente se realiza en Semana Santa. Por ello, reiteró su llamado a integrar una mesa de trabajo multidisciplinaria y ciudadana “para definir los alcances de un diagnóstico que permita identificar las causas del problema con evidencia científica y definir acciones urgentes. No más improvisación, sí más orden”.
Alerta acciones sobre las rodillas
Arturo Gleason, profesor investigador de la Universidad de Guadalajara con más de 30 años de experiencia, lanzó un fuerte llamado: “No más cheques en blanco” a obras hídricas que no estén sustentadas en análisis técnicos y científicos rigurosos.
El especialista advirtió que los 15 mil millones de pesos anunciados para resolver la crisis del agua en la ZMG se están definiendo “sobre las rodillas”, con una evidente falta de transparencia técnica y financiera. “El dinero es del pueblo, no del gobierno”, enfatizó.
Por ello, exigió un diagnóstico preciso, exhaustivo y profundo antes de justificar cualquier gasto. “¿Quién, en su sano juicio, pagaría algo sin tener claridad?”, cuestionó.
Arturo Gleason señaló que lo urgente es identificar de inmediato el origen de la contaminación en las tres fuentes principales de suministro de la Zona Metropolitana de Guadalajara: el 60% proviene del lago de Chapala, el 30% de pozos profundos y el 10% de la presa Calderón.
“Tenemos 8 mil 500 kilómetros de redes que surten a un millón 200 mil cuentas. Debemos analizar desde la fuente hasta la conducción”, explicó.
El investigador consideró irresponsable afirmar que la solución pasa únicamente por un nuevo acueducto o una planta de tratamiento sin antes realizar un diagnóstico completo de las tres fuentes, especialmente del vulnerable canal de Atequiza. “Hay que cortar la infección de inmediato, priorizar las zonas más afectadas e ir de lo más urgente a lo menos urgente para responderle a la población”.
Se debe frenar el ingreso de nuevos municipios al SIAPA
El doctor Arturo Gleason consideró que, en estos momentos de crisis, debe cerrarse la puerta a la integración de nuevos municipios, como Tlajomulco, al Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA).
“Antes de crecer el organismo, debemos garantizar la cantidad y calidad del agua que hoy se suministra a la Zona Metropolitana”, enfatizó.
El investigador de la Universidad de Guadalajara señaló que el SIAPA requiere una reestructuración profunda, no basada en intereses políticos, sino en una estructura técnica, dinámica y democrática, con personal probado capaz de trabajar con equipos multidisciplinarios.
“El nuevo director tiene experiencia en obra, pero se necesita también experiencia en planeación y gobernanza hídrica, involucrando a la población y a los diferentes sectores”, explicó.
Gleason recordó que el sistema hidrosanitario urbano consta de siete etapas —desde la captación hasta el tratamiento— y criticó la falta de planos actualizados de redes de distribución y colectores. “No se puede operar eficientemente un sistema del que no se tienen los mapas ni los manuales operativos”, concluyó.
Al finalizar, el doctor Arturo Gleason Espíndola hizo un llamado urgente a las autoridades: “Necesitamos un plan emergente de atención inmediata”.
Insistió en identificar y mapear los puntos de contaminación, estableciendo alianzas con instituciones como la Universidad de Guadalajara y el ITESO para determinar el origen del problema, ya sea en Chapala o en la infraestructura local.
Recordó que la Ley General de Aguas exige un diagnóstico hídrico preciso para otorgar recursos federales. “Hay 140 colonias con problemas graves de olor y color entre las mil 400 que atiende el SIAPA. Más que un plan general, urge un programa de acciones inmediatas para dar atención prioritaria a estas colonias y resolver el problema antes de este verano”, concluyó.




