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El retiro en riesgo: Pensiones IMSS, el peligro de los datos erróneos
Consejos para tu jubilación, por Arturo Pérez Díaz
Tener tres décadas de trabajo no significa que un trabajador tenga asegurada una jubilación. Por una simple diferencia en el nombre inscrito en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), miles de personas están enfrentando el riesgo de perderla.
Detrás de las semanas cotizadas y los montos finales de jubilación, existe un problema grave: los errores en los datos personales de los asegurados.
Nombre mal escrito, fechas incorrectas, duplicidad de números de seguridad social o inconsistencias en la CURP pueden parecer fallas menores en apariencia. No obstante, en la práctica, estos errores pueden traducirse en retrasos, reducción de beneficios o incluso la negación de una pensión.
Un problema estructural en la información
El IMSS reconoce la importancia de mantener datos precisos en su base institucional. A través del trámite denominado “Solicitud de corrección de datos del asegurado” (IMSS-02-012), los derechohabientes pueden regularizar información clave como nombre, fecha de nacimiento, sexo, lugar de nacimiento, CURP o Número de Seguridad Social (NSS). Este trámite es posible en línea: https://serviciosdigitales.imss.gob.mx/correcciondatosasegurado-web-ciudadano/wizard/correccionDatosAsegurado/
El problema se agrava cuando el trabajador se acerca al momento de pensionarse. En esa etapa, cualquier discrepancia se vuelve crítica porque se rechaza el trámite o, en algunos casos, se emite una resolución negativa cuando el error es trascendente, por ejemplo, en la cantidad de cotizaciones semanales del asegurado.
El impacto directo en la pensión
El cálculo de una pensión en el IMSS depende de varias variables: semanas cotizadas, salario base de cotización, edad y vigencia de derechos. Todos estos elementos están ligados al NSS y a la identidad del trabajador. En el pasado, el trámite de alta dependía del patrón; cuando se cambiaba de empleo, el nuevo patrón volvía a dar de alta al empleado y le asignaba un NSS nuevo. El trabajador no imaginaba que su número de afiliación debía ser único. Al tener dos números, no puede pensionarse, porque sus cotizaciones están divididas en dos cuentas. En ese caso, el trámite urgente es la unificación de NSS.
Si existe un error en el nombre o en la CURP, el sistema informático del IMSS no funcionará correctamente y puede negar información al trabajador por inconsistencias en los datos. Esto puede provocar que semanas cotizadas no sean reconocidas o que los salarios reportados no se integren, afectando el promedio salarial.
Uno de los problemas más comunes es la duplicidad del NSS, donde un trabajador aparece con dos o más números distintos. Esta situación puede derivar en pérdidas significativas en el monto final de la pensión si no se corrige a tiempo. Imaginemos que se detecta el error a los 64 años: la primera afectación es que no podrá jubilarse por vejez a los 65 años y tendrá que esperar el tiempo necesario para la corrección. Lo peor es cuando el IMSS emite una negativa, por ejemplo, en el reconocimiento de semanas cotizadas, lo que puede dejar fuera de la jubilación a muchas personas.
El procedimiento para corregir datos en el IMSS es gratuito y puede realizarse tanto en línea como de manera presencial en las subdelegaciones.
Para iniciar el trámite, el asegurado debe contar con documentos básicos como acta de nacimiento, identificación oficial (INE), CURP y NSS.
En el proceso digital se solicita información adicional como historial laboral, datos de contacto y motivo de la aclaración.
El tiempo de resolución prometido puede ser relativamente corto: tres días hábiles para correcciones simples y hasta quince días en casos más complejos como duplicidad u homonimia. Sin embargo, en la práctica, estos plazos suelen ser mayores.
Lo preocupante es que muchos trabajadores desconocen este procedimiento o lo posponen hasta etapas críticas, cuando ya están cerca del retiro.
Falta de cultura preventiva
Uno de los principales retos es la ausencia de una cultura de verificación temprana de datos. A pesar de que el IMSS recomienda revisar periódicamente la información personal y la de los beneficiarios, esta práctica no está generalizada.
En muchos casos, los trabajadores descubren inconsistencias después de décadas de vida laboral. Para entonces, el proceso de corrección puede volverse más complejo, especialmente si existen documentos antiguos, registros incompletos y, sobre todo, empresas que desaparecieron.
Esto revela una falla sistémica: el sistema depende de la iniciativa del usuario para detectar errores que, en muchos casos, son responsabilidad institucional. Por ejemplo, el IMSS podría realizar jornadas de verificación de datos de forma temprana. Verificar cada 10 años los expedientes de afiliados sería una acción relevante, ya que podría evitar problemas como la desvinculación del NSS con la CURP, la duplicidad de NSS o la falta de reconocimiento de cotizaciones. Dejar solo al trabajador frente a este problema refleja una burocracia fría.
Digitalización: avance con retos
El IMSS ha avanzado en la digitalización de sus servicios, permitiendo que la corrección de datos pueda realizarse en línea las 24 horas del día. Sin embargo, esto no significa que la resolución sea inmediata.
Este avance facilita el acceso y reduce tiempos de traslado. No obstante, por parte del afiliado, se requiere contar con documentos digitalizados (INE, CURP y NSS) y habilidades tecnológicas básicas, como el uso de correo electrónico.
Consecuencias legales y administrativas
La Ley del Seguro Social establece que los datos proporcionados al IMSS deben ser verídicos y que cualquier intento de obtener beneficios mediante engaño constituye fraude.
Sin embargo, en la mayoría de los casos, los errores no responden a intentos fraudulentos, sino a fallas administrativas. No se trata de que una persona pretenda apropiarse de semanas cotizadas de otra con el mismo nombre, sino de duplicidades generadas por patrones o por el propio IMSS, especialmente en décadas pasadas, cuando no existían mecanismos eficientes para evitar homonimias.
Los registros de las décadas de 1980 y 1990 presentan deficiencias y falta de digitalización, lo que complica el reconocimiento de cotizaciones. En estos casos, una política de afirmativa ficta podría brindar un enfoque más humano, apoyando a quienes cuentan con evidencia mediante cruces de información con Infonavit, Afores y el Registro Nacional de Población (Renapo).
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Arturo Pérez Díaz es periodista independiente. Ha sido docente de Política, Opinión Pública y Mercadotecnia Política, así como asesor profesional en Comunicación Pública.
E-mail: Amper61@hotmail.com


