Connect with us

OPINIÓN

Una renuncia para meditar: La partida de Juan en Pensiones del Estado

Publicado

el

Spread the love

Opinión, por Pedro Vargas Ávalos 

Juan Partida Morales, Director General del Instituto de Pensiones del Estado de Jalisco (IPEJAL), dio a conocer un escrito el 13 de junio reciente, en el cual informó que se separaba del dicho cargo, el cual se le había conferido por el actual gobernador del Estado, Pablo Lemus Navarro, al inicio de su sexenio el 6 de diciembre de 2024. Anteriormente, se había desempeñado como secretario de la Hacienda estatal, en el período gubernamental de Enrique Alfaro Ramírez. En su comunicado, el funcionario indicó que la separación del cargo se hará efectiva el inminente 30 de junio de este año por motivos personales y familiares.

Es de llamar la atención que este personaje, en el año y medio que dirigió a la institución pensionaria jalisciense, fuera una especie de ave de tempestades. Su trayectoria, siempre al lado del exgobernador Alfaro —desde 2010 en Tlajomulco de Zúñiga, en 2025 en la tesorería de Guadalajara y en 2018 hasta diciembre de 2024— está atada al actuar de ese político de vaivén, con residencia en España (aunque se dice que ya volvió a la Perla Tapatía) y aspiraciones de entrenador futbolístico. Por ello se ganó el citado renunciante el calificativo de “alfarista”.

El virtual exdirector del IPEJAL, casi desde su arribo a la dirección, suscitó constantes críticas por parte de sindicatos y jubilados, sobre todo estos, quienes ordinariamente padecen escasez de medicamentos y mediocres atenciones. Por ello, cuando supieron que el flamante funcionario decidió crear nuevas plazas directivas acompañadas de elevados salarios, a contrapelo de las críticas finanzas de la institución, protestaron enérgicamente. Algunos diputados locales se sumaron a esas protestas y, en general, la opinión pública reprobó las medidas.

Ante esa situación, tras saber que en sesión del Consejo del IPEJAL se había aprobado un aumento de entre el 55 % y el 67 % para 17 funcionarios de primer nivel, así como la creación de al menos varias plazas con sueldos similares, intervino el ejecutivo estatal y manifestó que no se permitirá la creación de nuevas plazas dentro del organismo. “Con esta postura, el Ejecutivo estatal busca reorientar los recursos del IPEJAL en favor de los empleados de base y garantizar un manejo más equitativo de los fondos del Instituto”. (Jalisco Noticias 96.3 FM, 5-II-2026). Entre los incrementos se incluía uno muy jugoso para el propio director general.

Los jubilados y pensionados, así como médicos y empleados de Pensiones, a voz en cuello hablaban contra la dirección general y sus beneficiados: se decía que estos eran protegidos del señor Partida, quien, al sobrevenir el cambio de administración en el Estado, los acogió en su nuevo destino. Desde entonces, las acciones de los nuevos directivos guiados por su protector fueron fuertemente criticadas y pésimamente vistas. Mientras tanto, la falta de medicamentos, las operaciones médicas retardadas, el burocratismo asfixiante —como tratándose de los reembolsos por el pago de medicinas—, la falta de adecuado equipamiento en todos los órdenes, agobiaban a los derechohabientes.

Por lo anterior, al saberse la renuncia del señor Partida, los jubilados y pensionados, además de dirigentes sindicales y muchos empleados de la institución, lo celebraron. Como asegura Gabriel Ibarra en su artículo “Los Juegos del Poder” del 15 de junio: “Juan Partida llegó a la Dirección General presumiendo experiencia y conocimiento profundo del Instituto. Había sido consejero, presidente del Consejo Directivo y, sobre todo, hombre fuerte de las finanzas en el gobierno de Alfaro. Se suponía que su llegada significaría la reingeniería financiera que el IPEJAL urgía para garantizar su viabilidad… Los estudios advertían que, sin cambios profundos, el Instituto tenía una esperanza de vida limitada.

Partida llegó con el discurso salvador. Hoy se va sin demostrar con números que haya cumplido esa promesa. Su carta de salida es un modelo de generalidades. Habla de “avances concretos”, “protección del patrimonio”, “recuperación de inversiones relevantes” y “fortalecimiento institucional”. Pero brilla por la ausencia de cifras concretas. Ni un solo dato duro sobre el estado financiero real del Instituto. Ni reservas actuales, ni déficit actuarial actualizado, ni monto recuperado de las inversiones fallidas heredadas, ni impacto real de las supuestas mejoras en servicios médicos y procesos de pensiones.”

La agrupación “Jubilados Libres A.C.” en comunicación difundida en las redes sociales precisa: “Antes de irse, Juan Partida Morales debe responder”. Y enseguida manifiestan diez puntos que consideran deben aclararse, destacando entre ellos: ¿Cuál es el monto real de las reservas del IPEJAL? ¿Cuál es el déficit actuarial del instituto? ¿Qué cantidades efectivas se han recuperado de las inversiones fallidas? ¿Cuánto se perdió en los malogrados proyectos de Abengoa, Chalacatepec, etc., y cuánto es lo pendiente de recuperar?

También exigen los miembros de ese organismo de jubilados que se aclare lo relativo al oneroso gasto que en las 14 más una nuevas gerencias hizo IPEJAL, todo al parecer con el fin de obtener elevadas jubilaciones. Y en este ramo, ¿cuánto es lo que recibirá de jubilación el director general?, porque se conjetura que deliberadamente maniobró para lograr ese objetivo. Al respecto, se preguntan los jubilados qué información poseía este reprochado director, si por lustros fue miembro prominente del Consejo de Pensiones, y como titular de las finanzas estatales no se sabe que haya hecho algo a favor del IPEJAL.

Finalmente, mencionan dos temas: ¿cuánto se ahorra la institución por concepto de pensionados fallecidos? Este es un capítulo que nunca se revela. Y, por último, si se admite que hay problemas financieros, ¿cómo es posible que se haya adquirido el edificio de El Informador e incursionado en otras operaciones fuera de la entidad? El documento de los jubilados remata con la siguiente verdad: “Los recursos del IPEJAL no son del gobierno. Son el patrimonio de los trabajadores, jubilados y pensionados de Jalisco.”

Así se baja el telón de la dirigencia de Juan Partida Morales al frente del IPEJAL, gestión que se caracterizó por “un caudal de críticas por parte de usuarios y medios de comunicación y la poca reacción para aclarar las polémicas que el manejo de dicha dependencia generaba”. (La Crónica Jalisco, junio 14, 2026).

Pero ese retiro no puede ser simplemente una dimisión. Tal como lo afirma Gabriel Ibarra, el destacado fundador de Conciencia Pública, planteamiento que sufragamos enteramente: “En Jalisco hemos visto demasiados casos donde funcionarios llegan, prometen, gastan, deciden y se van dejando instituciones heridas y ciudadanos desconfiados. El IPEJAL no puede ser otro ejemplo de esa cultura de la impunidad elegante”.


Spread the love
Continuar Leyendo
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Copyright © 2020 Conciencia Pública // Este sitio web utiliza cookies para personalizar el contenido y los anuncios, para proporcionar funciones de redes sociales y para analizar nuestro tráfico. También compartimos información sobre el uso que usted hace de nuestro sitio con nuestros socios de redes sociales, publicidad y análisis, que pueden combinarla con otra información que usted les haya proporcionado o que hayan recopilado de su uso de sus servicios. Usted acepta nuestras cookies si continúa utilizando nuestro sitio web.

Privacy Policy