JALISCO
Un nuevo paradigma para las víctimas: llaman a transformar la justicia y erradicar la revictimización
Por Francisco Junco
La presentación del libro El Nuevo Paradigma de la Victimología: Perspectiva de Género, Interseccionalidad y Justicia sin Revictimización reunió en El Colegio de Jalisco a académicos, especialistas en derechos humanos y autoridades que coincidieron en la necesidad de replantear la manera en que las instituciones comprenden a las víctimas y responden a las distintas formas de violencia que persisten en la sociedad mexicana.
Durante el acto, la doctora Jacqueline Garza Placencia destacó que la obra elaborada por las doctoras Lucero Moreno Murguía y Elizabeth Leticia Sousa Mosqueda logra visibilizar a las mujeres, madres e hijas afectadas por desapariciones y feminicidios como actores sociales con capacidad de incidencia en los procesos de búsqueda de verdad y justicia, alejándose de las visiones tradicionales que históricamente las relegaron a un papel pasivo.
La académica afirmó que “la revictimización no inicia en la fiscalía, ni en el laboratorio forense, sino en el aula” y explicó que uno de los principales méritos del libro radica en su capacidad para traducir conceptos complejos de la victimología crítica y los derechos humanos a un lenguaje accesible, sin perder profundidad analítica, permitiendo que estudiantes, investigadores y operadores de justicia comprendan con mayor claridad los desafíos que enfrentan las víctimas dentro de los sistemas institucionales.
La comentarista señaló que las autoras proponen abandonar los enfoques culpabilizantes e individualizantes que han caracterizado a buena parte de la victimología clásica, para adoptar una visión estructural e interseccional que permita identificar cómo factores como género, condición económica, discapacidad, raza u origen étnico influyen en el acceso a la justicia.
“Las autoras proponen abandonar los enfoques culpabilizantes e individualizantes para transitar hacia una comprensión estructural, interseccional y centrada en los derechos”, señaló durante su intervención.
Asimismo, expuso que la obra cuestiona una de las premisas históricas de la victimología tradicional, que es la tendencia a examinar el comportamiento de las víctimas antes que las condiciones sociales y estructurales que favorecen la violencia, una práctica que termina reproduciendo mecanismos de exclusión y desconfianza institucional.
La especialista resaltó además que el texto incorpora aportaciones provenientes de los feminismos, la criminología crítica y la teoría interseccional, construyendo una propuesta metodológica orientada a transformar la investigación penal y evitar la reproducción de estereotipos de género que afectan especialmente a mujeres y grupos históricamente discriminados.
“La victimología clásica no contradice el derecho patriarcal, lo complementa”, enfatizó al abordar una de las tesis centrales desarrolladas por las autoras.
Otro de los ejes de la presentación giró en torno al análisis del caso García Andrade contra México, resuelto recientemente por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, considerado por las investigadoras como un ejemplo paradigmático de violencia feminicida, impunidad institucional y lucha sostenida por la verdad y la justicia.
Garza Placencia recordó que la sentencia reconoce la responsabilidad internacional del Estado mexicano por la desaparición y feminicidio de Lidia Alejandra García Andrade, ocurrido en Ciudad Juárez, y destacó que fueron necesarios más de 24 años de exigencias de justicia por parte de familiares y colectivos para alcanzar ese reconocimiento internacional.
“Nombrar a Liliana, situarla en su contexto y reconocer su maternidad no es un recurso narrativo accesorio; es un acto político y jurídico que desmonta el paradigma de la víctima culpable y le devuelve la dignidad a una vida que el sistema intentó reducir a un hecho criminal”, citó la académica.
La presentación continuó con la participación de la doctora Elizabeth Leticia Sousa Mosqueda, quien explicó que la obra nació de la convicción de que la victimología contemporánea requiere abandonar la neutralidad aparente que durante décadas invisibilizó experiencias de sufrimiento y exclusión.
La investigadora sostuvo que el libro no pretende ser únicamente una reflexión académica, sino una toma de postura frente a las desigualdades que enfrentan miles de personas al momento de buscar justicia, particularmente mujeres víctimas de violencia y familiares de personas desaparecidas.
“Las víctimas no son expedientes, no son estadísticas, son personas con historias, con ausencias y con derechos que deben ser reconocidos”, expresó.
Sousa Mosqueda señaló que el caso García Andrade ocupa un lugar central dentro de la obra porque demuestra cómo las instituciones pueden fallar sistemáticamente cuando ignoran los contextos estructurales de violencia que enfrentan las mujeres y sus familias.
La autora destacó además el papel de las madres buscadoras, quienes, pese a enfrentar amenazas, indiferencia institucional y riesgos personales, se han convertido en protagonistas fundamentales en la construcción de verdad, memoria y justicia dentro del país.
“La neutralidad, cuando hablamos del dolor humano, termina convirtiéndose en invisibilización”, afirmó durante su mensaje.
Por su parte, la doctora Lucero Moreno Murguía relató que el libro surgió de largas conversaciones académicas y personales en las que ambas investigadoras se cuestionaron por qué las víctimas continúan siendo observadas con sospecha incluso cuando son quienes han sufrido directamente la violencia.
La especialista explicó que gran parte de la tradición victimológica ha sostenido la idea de las llamadas “víctimas culpables”, una noción que termina trasladando la responsabilidad de los hechos violentos hacia quienes los padecen, en lugar de analizar las fallas estructurales que los hacen posibles.
“¿Hasta dónde traía la falda, señorita? ¿Qué horas eran? ¿Qué hacía usted sola en la calle?”, ejemplificó al describir las preguntas que frecuentemente reproducen prácticas de revictimización.
Moreno Murguía subrayó que el nuevo paradigma planteado en la obra incorpora enfoques interdisciplinarios que permiten comprender la violencia desde dimensiones sociales, culturales e institucionales que tradicionalmente permanecían fuera de los análisis jurídicos convencionales.
También insistió en que no existen víctimas universales ni modelos ideales de víctima, por lo que resulta indispensable reconocer las diferencias y contextos particulares que atraviesan cada experiencia de violencia y exclusión.
“La verdadera vocación tanto de la victimología como de la criminología y del derecho penal es la liberación, es la emancipación”, sostuvo.
Entre los asistentes estuvo el presidente de El Colegio de Jalisco, Enrique Ibarra Pedroza, quien consideró que el texto constituye una aportación relevante para fortalecer la protección de los derechos humanos y contribuir a la construcción de políticas públicas orientadas a evitar nuevas formas de victimización y revictimización.
El académico señaló que instituciones como fiscalías, organismos de atención a mujeres y centros de formación profesional deben apropiarse de este tipo de conocimientos para impulsar cambios culturales que acompañen cualquier reforma legal, pues advirtió que las leyes por sí solas resultan insuficientes para transformar la realidad.
“Tenemos que construir una cultura de que cada día sea menos y que un día ya no llegue a haber ninguna victimización ni ninguna revictimización”, manifestó.
La presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco, Luz del Carmen Godínez González, quien aprovechó el encuentro para informar que durante el presente año el organismo acumula aproximadamente mil 652 quejas, lo que representa un incremento cercano al 15 por ciento respecto al mismo periodo anterior.
La presidenta atribuyó parte de ese crecimiento a una mayor cultura de denuncia entre la población y destacó que actualmente la institución ha emitido 11 recomendaciones, además de avanzar en mecanismos de conciliación con autoridades municipales y estatales para lograr una reparación más efectiva de los derechos vulnerados.
“Todas las recomendaciones están siendo aceptadas y hemos estado trabajando de manera muy coordinada para que los puntos de acuerdo puedan ser cumplidos”, afirmó, al destacar la disposición de las autoridades para atender las observaciones emitidas por la Comisión Estatal de Derechos Humanos.




