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Mal augurio para la elección 2027 vislumbra el consejero Arturo Castillo
Por Mario Ávila
El contexto en el que comienza el proceso electoral del 6 de junio de 2027 representa un mal augurio, según la opinión del consejero electoral Arturo Castillo Loza, quien, con cierta preocupación, dijo que hoy se muestra el escenario perfecto para la celebración de una elección cuestionada.
Advierte el funcionario electoral que son tres los argumentos que le han hecho pensar que el arranque se da en una situación adversa para el árbitro electoral: 1. Los partidos no están dispuestos a sujetarse a las leyes que ellos mismos diseñaron; 2. Hay una tendencia de los poderes del Estado a asignarle más tareas al INE y menos presupuesto; y 3. El INE parece haber claudicado en su función de vigilar y arbitrar las elecciones y obligar a que los partidos políticos se sujeten a los tiempos electorales, en detrimento de la equidad en la contienda.
En el marco de la sesión extraordinaria en la que dio inicio el proceso electoral, el consejero Castillo Loza aseguró que estos factores constituyen, “a mi juicio, el escenario perfecto para una elección cuestionada, porque los partidos políticos no están dispuestos a jugar conforme a las reglas que ellos mismos diseñaron, ya que, cuando se les aplican, reprochan al árbitro por no dejarlos jugar”.
Dijo, además, que el Poder Legislativo está asfixiando presupuestalmente al INE y, por ende, a la democracia. De ahí que, en su opinión, México podría llegar al 6 de junio de 2027 con votos contados, pero con resultados cuestionados, y este sería un fracaso político del que nadie puede declararse ajeno.
Sin embargo, advirtió que todavía estamos a tiempo de corregir el rumbo, “pero se requiere un alto grado de autocrítica, responsabilidad política y compromiso con la legalidad por parte de todos los actores. La salida exige que los partidos respeten la ley, que los gobiernos actúen con absoluta neutralidad, que la Cámara de Diputados garantice los recursos necesarios y que el INE recupere su capacidad de arbitrar y de rendir cuentas”.
De los tres factores, en opinión del consejero electoral, el tercero es el más grave, ya que, desde su perspectiva, el INE parece haber claudicado en su función de vigilar y arbitrar las elecciones: “En los últimos meses, el árbitro ha renunciado a vigilar que los partidos políticos se sujeten a los tiempos electorales, a evitar que partidos y gobiernos se inmiscuyan en la organización y observación de las elecciones y a garantizar que solo se cuenten los votos válidos. Y no porque desconozca la norma, sino porque renunció a vigilar eficazmente su cumplimiento y, por ende, estas decisiones afectarán directamente la equidad de la contienda”.
Lamentó que algunos partidos y actores electorales hayan adelantado sus actividades, pese a la regulación electoral que se autoimpusieron desde 2007, “al grado de que algunos han presumido de que llevan 75 días en campaña, antes siquiera de haber iniciado el proceso electoral, y casi todos han guardado silencio frente a la inacción del árbitro”.
También —recalcó— unos y otros han configurado una campaña cuyos contenidos bordan en el límite de la calumnia, pero reprochan al INE por limitar la libertad de expresión que ellos mismos coartaron en la Constitución desde 2003, y es previsible que ningún partido político quiera asumir la responsabilidad de la sobrerrepresentación legislativa que han preservado en la Constitución desde 1997



