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MUNDO

La realidad del Siglo XXI: Enfermedades que nos empobrecen, sistemas de salud arcaicos

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Por María Luisa Ramos Urzagaste //

Lo cierto es que el COVID-19 ha expuesto una cruda realidad: no estamos preparados para enfrentar pandemias, epidemias ni nuevas enfermedades. El mundo cruza los dedos para que China logre frenar su expansión. Pues en la mayoría de los países, los sistemas de salud están obsoletos y no son de acceso universal.

El mundo ha cambiado radicalmente en las últimas cuatro décadas. La globalización impulsada por el modelo neoliberal ha provocado un mayor consumismo, una creciente urbanización, un mayor hacinamiento, predominio de alimentos ultraprocesados, el sedentarismo va en ascenso, nuestra vida diaria no se concibe sin el uso de químicos y el aire que respiramos está contaminado.

Esta situación ha generado nuevas vulnerabilidades. Todo esto lleva a que los sistemas sanitarios actuales estén ingresando a una peligrosa zona de obsolescencia. Peor aún, estos sistemas (pobres) no son de acceso universal.

A pesar de ello, el mundo no toma conciencia de que ha ocurrido una especie de metamorfosis epidemiológica, y cada vez tienen más peso las enfermedades no transmisibles, crónicas, como las cardiovasculares y respiratorias crónicas, el cáncer y la diabetes. Han surgido nuevos males, contagiosos, a los cuales los humanos somos altamente vulnerables.

Si bien aún no se reportan casos de COVID-19 en Latinoamérica, el Caribe ni en África, no se debe relajar la vigilancia por el peligro de una expansión global.

Lo cierto es que el coronavirus ya es una especie de pandemia mediática que además está afectando a múltiples sectores como al turismo y el comercio. El FMI ha dicho que habrá una afectación económica.

¿QUIÉN PAGA LOS GASTOS?

Pero mientras los medios y las redes sociales se enfocan primordialmente en el coronavirus, en lo que va del año 2020, se han reportado más de 125 mil casos de dengue en las Américas. En Bolivia, Honduras, México y Paraguay hay más casos de dengue en las primeras cuatro semanas de 2020 que en el mismo periodo de 2019.

El pasado año, más de tres millones de casos de dengue fueron reportados en la región de las Américas, según informó la Organización Panamericana de la Salud (OPS). A Brasil le corresponde el 70% de afectados, con más de dos millones y más del 50% de las muertes. México reportó más de 268.000, seguido por Nicaragua, Colombia y Honduras con más de 100.000 afectados cada uno.

¿Pero quién asume los costos de los tratamientos? ¿Quién debería garantizar la salubridad del entorno? ¿Quién pierde cuando miles de ciudadanos no pueden ir a trabajar o tienen la salud deteriorada?

No, no es un virus el que mató a 41 millones de personas en 2019 en el mundo: según la OMS, las enfermedades no transmisibles, como las enfermedades cardíacas, la diabetes y el cáncer, son responsables de más del 70% de todas las muertes anuales en el planeta.

La OMS advierte que, de continuar las tendencias actuales, habrá un aumento del 60% de los casos de cáncer en el mundo en el transcurso de los próximos dos decenios. El aumento mayor (81%) en el número de casos nuevos tendrá lugar en los países de ingresos bajos y medianos, donde las tasas de supervivencia actualmente son las más bajas.

En los países de América Latina, el cáncer es la segunda causa de muerte. En 2018, se diagnosticaron 3,8 millones de casos y 1,4 millones de personas murieron por esta enfermedad. La OMS dijo que “si las personas tienen acceso a la atención primaria y luego a los sistemas de derivación, es posible detectar temprano el cáncer, tratarlo eficazmente y curarlo”.

Los pronósticos no son alentadores: se prevé que para el 2030, en esta región, el número de personas diagnosticadas con cáncer aumentará un 32% y ascenderá a más de cinco millones de personas por año, debido a que la población está envejeciendo y a la exposición a factores de riesgo, entre otras razones.

A este lóbrego panorama se suma el VIH/SIDA, que mata a casi un millón de personas por año en el mundo. Desde el comienzo de la epidemia, 70 millones de personas contrajeron la infección y alrededor de 35 millones murieron. En la actualidad, 37 millones viven con VIH en el mundo.

NO NOS ALIMENTAMOS, SOLO ‘INGERIMOS’

Cada año, 600 mil personas mueren en América Latina y El Caribe debido a enfermedades relacionadas con la obesidad, diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares.

La prevalencia de la obesidad en adultos en América Latina y el Caribe se ha triplicado desde los niveles que había en 1975 y afecta a casi un cuarto de la población. El aumento más considerable en adultos se observó en el Caribe, donde creció de 6% en 1975 a 25%, un incremento de 760.000 a 6,6 millones de personas.

El ritmo de la vida y los problemas hacen que las personas coman cualquier cosa. Comer no significa necesariamente nutrirse o alimentarse, tiene que ver más bien con el verbo ingerir, y a menudo consumimos productos muy procesados, que conducen al deterior de la salud, como la obesidad.

LA POBLACIÓN MUNDIAL ENVEJECE A MAYOR RITMO

Otro aspecto muy actual en la discusión de nuestros sistemas de salud es el referido a la atención de los adultos mayores.

Según la ONU, el envejecimiento de la población está a punto de convertirse en una de las transformaciones sociales más significativas del siglo XXI, con consecuencias para el mercado laboral y financiero y la demanda de bienes y servicios así como para la estructura familiar y los lazos intergeneracionales.

Los países deben tomar previsiones. Para 2050, una de cada seis personas en el mundo tendrá más de 65 años y solo el 5,6% de la población mundial vive en países que, conforme a la legislación nacional, ofrecen una cobertura de los cuidados de larga duración a toda persona que los necesite.

Nuestros países son parte del 94% que no cuenta con esas atenciones y cuidados adecuados.

ENFERMEDADES DE CARÁCTER SOCIAL

En un informe de un relator especial de la ONU sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental, indicó que los estereotipos y la estigmatización en el marco de la comunidad, la familia, la escuela y en el trabajo socavan las relaciones saludables y desmantelan los entornos de apoyo e inclusión que se requieren para la buena salud mental y el bienestar de todos.

“La xenofobia y la intolerancia generan entornos emocionales y psicosociales hostiles y erosionan la calidad de las relaciones humanas, lo que genera desconfianza y desprecio en el seno de la vida social” y recomienda a los Estados formular políticas encaminadas a reducir o eliminar la toxicidad del entorno físico y psicosocial.

La reducción de las desigualdades es una condición indispensable para promover la salud mental y atenuar los principales factores de riesgo, como la violencia y la exclusión social.

Son tantos los millones de personas que sufren de depresión, ansiedad y otros trastornos que esta área de la salud es una de las mayores fuentes de ingreso de las empresas transnacionales farmacéuticas por ventas de ansiolíticos. Por ejemplo, en España son los medicamentos más vendidos.

Y es que hay un problema serio, de fondo: las políticas actuales de salud mental se han visto afectadas en gran medida por el predominio del modelo biomédico y las intervenciones biomédicas.

Dicho modelo, que rige desde el siglo XVIII, no corresponde a la realidad social, económica y ambiental del mundo actual.

El enfoque biomédico estima que cualquier patología tiene una única causa, de naturaleza estrictamente física, lo que conlleva a que se busca curar la dolencia mediante una manipulación quirúrgica o farmacológica.

Según el relator de la ONU, “ese modelo ha dado lugar no solo al abuso de la coacción en el caso de discapacidades psicosociales, intelectuales y cognitivas, sino también a la medicalización de las reacciones normales a las múltiples presiones de la vida, incluidas las formas moderadas de ansiedad social, tristeza, timidez, absentismo escolar y comportamiento antisocial”.

Este es un desafío importante para un modelo de salud pública que aborde nuevos problemas sociales, más allá del modelo biomédico reduccionista.

El relator concluye que “las tendencias mundiales apuntan a una proliferación de políticas y prácticas que socavan activamente los principios universales de derechos humanos o que aplican esos derechos de manera selectiva. (…) La falta de voluntad política para invertir de manera integral en salud mental y bienestar exacerba ese ciclo de discriminación, desigualdad, exclusión social y violencia”.

ENFERMEDADES QUE EMPOBRECEN

El siglo pasado, la humanidad logró avances importantes en el combate de enfermedades como la tuberculosis, el sarampión, la difteria, tos ferina, fiebre amarilla, polio, hepatitis, entre otras, mediante el uso de vacunas.

Pero la pobreza persiste y la insalubridad mata a millones con enfermedades que se pueden prevenir, si los Estados tomaran medidas adecuadas. Pese a los progresos históricos que se han hecho para reducir su carga mundial, las enfermedades transmisibles siguen siendo un importante problema.

La mitad de la población mundial, al menos, está privada de servicios de salud esenciales, según se desprende de un informe del Banco Mundial y la OMS.

Las prioridades han cambiado, hay enfermedades que se atienden como emergencia cuando en realidad se pueden prevenir si se promueve un sistema sanitario vigilado y fuerte.

En el informe quinquenal 2013-2017, la OMS dijo que “resulta totalmente inaceptable que la mitad del mundo aún carezca de cobertura para servicios de salud que son absolutamente esenciales” y propone que para 2017-2021 se priorice una cobertura sanitaria universal.

Asimismo, cada año hay un gran número de familias que se ven sumidas en la pobreza porque no pueden pagar de su propio bolsillo la atención sanitaria. La falta de acceso a los medicamentos es uno de los obstáculos más complejos para mejorar la salud.

LOS DESAFÍOS

Este comprimido panorama muestra lo lejos que estamos de los principios establecidos en la Constitución de la OMS referido a que “la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

Al ser las actuales enfermedades predominantes producto del mundo globalizado, de un sistema económico altamente consumista y por ende contaminador, los Estados deberían responder a sus ciudadanos con enfoques holísticos, adecuados a esta realidad.

Por esta misma razón, es clave que instituciones internacionales como la OMS y la OPS lideren los nuevos desafíos, desburocratizadas, guardando distancias con las transnacionales que lucran con la salud y defendiendo el bienestar de los más necesitados.

Es imperativo regular el monopolio que poseen las trasnacionales farmacéuticas con patentes sobre medicamentos, a favor de la población.

Hace falta superar no solo la visión reduccionista biomédica, pero también asumir el principio de precaución ante nuevas tecnologías, como la transgénica, que pueden exacerbar más la deteriorada salud de millones.

El involucramiento de las universidades públicas y centros de investigación es clave, pues quienes lideran hoy las investigaciones, el desarrollo de nuevas medicinas y enfermedades son las transnacionales farmacéuticas, en los sectores más lucrativos, buscando solo incrementar sus ganancias.

En algunos países, las movilizaciones sociales piden un incremento en el presupuesto que se destina a la salud, lo cual es justo, pero habría que ir más allá que eso, pues se trata de buscar un enfoque que no solo cure las enfermedades, pero también las prevenga.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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MUNDO

Las otras muertes registradas durante la pandemia: El negocio del miedo y las verdades a medias

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Política Global, por Jorge López Portillo Basave //

Como usted sabe la mayoría de los países han iniciado una campaña de vacunación intensiva vs Covid19 para adultos de acuerdo a sus propias capacidades. Hasta hoy hemos visto que dicho virus afecta mucho más a personas de edad media y avanzada que a personas de edad media y joven o infantes. Aunque los jóvenes y niños también padecen de Covid19, parece que su cuerpo esta mejor equipado para combatirlo sin tener mayores problemas. Veremos si las variantes del bicho siguen esa tendencia.

Durante el 2020 los ciudadanos han aceptado medidas de confinamiento y de restricciones no pensadas posibles en la era moderna. Con el pretexto de la salud se ha obligado a millones a seguir “remedios” que han servido u otros que sólo han sido un fraude.

La ambición desmedida se ha unido con la ciencia y el pánico para obtener poder y dinero para unos cuantos, a costa de la salud física y mental de miles de millones.

Antes de ordenar y aceptar otra medida universal de emergencia, de favor consideremos los números y efectos de la medida de emergencia del 2020.

¿SE NOS PASÓ LA MANO?

Medidas draconianas y vacunas para jóvenes y niños sin saber sus efectos a largo plazo y a pesar de que la enfermedad del Covid19 les afecte poco.

En fecha reciente la ONU publicó un estudio hecho para medir los efectos en niños, adolescentes y mujeres en el sur de Asia integrado por ocho países, a un año de las drásticas medidas de confinamientos masivos. Iré al grano, según dicho reporte estas medidas causaron la muerte a cuando menos 228 mil niños.

Así es, un cuarto de millón de inocentes fallecieron porque sus padres o tutores se tuvieron que fletar o incluso festejaron las medidas de encierros, cancelación o dilación de servicios médicos y educativos así como el “distanciamiento social” impuestos por las autoridades para tratar de frenar el contagio del el Covid-19.

Usted puede consultar esta cifra y otros datos interesantes en el estudio titulado “Estudio de los efectos directos e indirectos de la respuesta en contra de la pandemia del Covid-19 en el sur de Asia”.

Estos países son: India, Bangladesh, Pakistán, Sri Lanka, Bután, Maldivas, Nepal y Afganistán. Su población total acumulada es de 1.8 miles de millones de personas, han reportado 13 millones de enfermos de coronavirus y 113 mil muertes por ese virus. Es decir que hubo más del doble de muertes de menores por los encierros que las muertes totales por la pandemia.

Claro que muchos alegarán que hubo menos muertes de COVID gracias a los encierros y eso no se sabrá nunca, pero lo que sí se sabe es que hay miles de muertes más por sus medidas generales y muy prolongadas. Los excesos son malos, hasta los de protección.

En este estudio que poco se ha difundido, encontramos indicios de la tragedia autogenerada. Muchos dirán que fue por error, por ignorancia pero pocos tendrán el valor de admitir o denunciar que fue por soberbia y por ambición que acompañando al miedo nos obligan a aplicar medidas de emergencia por largos periodos.

El estudio evalúa temas como desnutrición, mortandad infantil, inmunización en contra de otras enfermedades que a diferencia del Covid19, sí matan o incapacitan a los menores, enfermedades mentales y acceso a la educación. En algunos de esos países la mortandad infantil creció hasta en un 15%, y las enfermedades mentales en más de un 21% , ni qué decir del daño sicológico temporal o permanente.

En dicho estudio también se encontró que hubo 3.5 millones de embarazos no deseados por falta de acceso a medidas preventivas y 400 mil de las mismas fueron entre adolescentes.

Conocer el efecto total de las medidas como los encierros tardará años, pero algunos de sus primeros “resultados” no son nada alentadores. Dentro de esas 228 mil muertes encontramos casi seis mil por falta de atención en malaria, tifoidea y tuberculosos.

Otro ejemplo es el de las 11 mil mujeres que fallecieron por mala o nula atención durante el parto o el embarazo.

Aunque no es parte del grupo de países que forman parte de ese estudio, veamos que en el 2019 en EUA fallecieron más de 4 mil menores ahogados en albercas, ríos o lagos, en comparación con los 170 que han muerto por Covid19, y no veo a nadie obligando al cierre de las actividades acuáticas o mandando con la policía clases de natación para todo aquel que quiera subirse a una lancha o comprar un traje de baño. Ni que decir de las muertes por accidentes vehiculares o por bebidas alcohólicas.

Las muertes de menores y mujeres aquí mencionadas en los países del Sur de Asia, son adicionales a las que se daban en ese grupo poblacional durante los años del 2019 y 2018 y se han relacionado directamente con las carencias y efectos que causaron las medidas relacionadas con la pandemia.

¿Se atreverá alguien a realizar un estudio similar a nivel mundial?, más aun, ¿se atreverán a publicarlo?

Yo estaba esperando aplicarme la vacuna de inmediato, de hecho sigo pensando que es un milagro de la ciencia moderna la tecnología utilizada por Moderna y Pfizer, pero creo que el aplicar vacunas obligatorias a nuestros menores debiese ser tema de estudio detenido.

En resumen “las medidas generalmente restrictivas impuestas para atender y atenuar el contagio y la expansión del Covid-19 han contribuido en el aumento de las muertes” sentenció el médico Atnafu Getachew Asfaw responsable de la investigación, valiente y aún empleado de la OMS-ONU que debería darle una clase al titular de la OMS, el filósofo Tédros Adhanom, y a varios más que a catorce meses del inicio de sus “medidas temporales”, no han aprendido nada.

Por lo general el Covid-19 mata a personas en condiciones especiales de enfermedad o debilidad previa, pero la pobreza generalizada y la ignorancia matan mucho más. Si las cifras del sur de Asia fuesen similares en proporción al resto del mundo, podríamos decir que por cada muerto de Covid19 habríamos generado otros dos por los encierros. Naturalmente el sur de Asia es pobre y muchos podrían decir que esa es una de las razones por las que los encierros causaron tanto daño. Si es así, entonces podríamos decir que dichos efectos se repitieron en los países medios y pobres del resto del planeta.

Algunos han tratado de alinear las muertes de Covid-19 por raza pero si vemos países o regiones de varios países, veremos que eso no es constante, pero lo que sí es constante es la mala alimentación y sus múltiples enfermedades asociadas. Si queremos estar mejor debemos comer y actuar mejor.

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MUNDO

El impacto del confinamiento social: Avance del e-commerce, adiós a grandes centros comerciales

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Economía Global, por Alberto Gómez R. //

La economía digital sigue avanzando y, al tiempo que se continúa conformando el contexto para el Gran Reseteo económico global, los modelos de negocio se transforman y otros desaparecen. Tal es el caso de los enormes centros comerciales (shopping malls) específicamente en Estados Unidos, donde se concentra la mayor cantidad de espacios comerciales de todo el mundo, con 2.2m2 por habitante; comparativamente, en China son 0.37m2 por persona –una sexta parte que EE.UU.- que ahora tiene en su territorio algunos de los más grandes centros comerciales a nivel mundial.

La desaparición de los centros comerciales estadounidenses -en serios problemas financieros a la par del crecimiento del e-commerce- se ha desarrollado durante décadas.

Pero después de años de especulación sobre cuál podría ser la causa última de su ruina, y cuándo, parece que la pandemia del coronavirus de 2020 parece marcar el punto de no retorno para cientos de centros comerciales en los EE.UU.

Esto se debe a que debido al confinamiento social, restricciones de proximidad y cierre de tiendas físicas durante muchos meses debido a la pandemia, obligaron a los consumidores a aprender a comprar más de las cosas que les gustan, quieren y necesitan en línea, luego de que se ordenaron estrictas restricciones de distanciamiento social para ayudar a detener una marea de casos crecientes de COVID-19.

Los propietarios de centros comerciales ya estaban lidiando con la caída de los alquileres minoristas y la migración de más compradores estadounidenses a las compras en línea mucho antes de la pandemia, que en la primera mitad de 2020 ayudó a acelerar la bancarrota de minoristas de Estados Unidos cuando los cierres de tiendas alcanzaron un récord: más de 8,700 tiendas de grandes cadenas minoristas cerraron durante 2020, entre estas: Stein Mart, Men’s Wearhouse, Lord & Taylor, Microsoft, GNC, JCPenney, Victoria’s Secret, Nordstrom, Sears, Ascena Retail Group (AnnTaylor, LOFT, Lou & Grey, Lane Bryant, Justice, Catherines), Pier 1 Imports, Forever 21, GAP (casi 400 tiendas cerradas), Macy’s, Bed, Bath & Beyond; Express, Neiman Marcus, The Frye; Walmart; y otras muchas.

El espacio vacante es difícil de llenar durante la peor crisis de salud mundial en un siglo, lo que ejerce una presión a la baja sobre los alquileres cobrados y podría significar el fin de aproximadamente el 30-35% de los centros comerciales de EE. UU., Según un equipo de analistas de Morgan Stanley dirigido por Richard Hill, jefe de investigación de bienes raíces comerciales de EE. UU.

Los alquileres de los centros comerciales ya cayeron un 42% estimado este año desde su pico de 2007 de $278 dólares por pie cuadrado según el área bruta alquilable, mientras que el comercio electrónico representó una participación del 44% de las ventas de tiendas en centros comerciales en 2020, contra solo el 8% en 2010, según el equipo.

Para 2021 anticipan una recuperación en los alquileres de los centros comerciales a aproximadamente el 24% de sus máximos históricos de 2007, pero no lo suficiente para evitar el cierre de más centros comerciales. (marketwatch.com)

En los últimos años, el comercio electrónico se ha convertido en una parte indispensable del marco minorista global. Como muchas otras industrias, el panorama minorista ha experimentado una transformación sustancial tras la llegada de internet y, gracias a la digitalización en la vida cotidiana moderna, los consumidores de prácticamente todos los países ahora se benefician de las ventajas de las transacciones en línea. A medida que el acceso y la adopción de internet aumentan rápidamente en todo el mundo, el número de compradores digitales sigue aumentando cada año. En 2020, más de dos mil millones de personas compraron bienes o servicios en línea, y durante el mismo año, las ventas minoristas electrónicas superaron los 4.2 billones de dólares estadounidenses en todo el mundo.

Los usuarios de Internet pueden elegir entre varias plataformas en línea para buscar, comparar y comprar los artículos o servicios que necesitan. Si bien algunos sitios web se dirigen específicamente a clientes B2B (empresa a empresa), a los consumidores individuales también se les presenta una gran cantidad de posibilidades digitales. A partir de 2020, los mercados en línea representan la mayor parte de las compras en línea en todo el mundo. A la cabeza de la clasificación mundial de sitios web minoristas en línea en términos de tráfico se encuentra Amazon: el gigante del comercio electrónico con sede en Seattle (EE.UU.) que ofrece comercio electrónico, servicios informáticos, electrónica de consumo y contenido digital registró más de 5.200 millones de visitantes únicos en junio de 2020, y tan sólo en el cuarto trimestre alcanzó ventas por más de 100 mil millones de dólares. Gran parte de su éxito es debido al estratégico manejo de la información que poseen de los consumidores (data), y a la inversión permanente en tecnología y la mejora continua en su cadena de suministro (logística).

En términos del Valor Bruto de la Mercancía (GMV), sin embargo, Amazon ocupa el tercer lugar detrás de los competidores chinos Taobao y Tmall. Ambas plataformas son operadas por Alibaba Group, el principal proveedor de comercio en línea en Asia.

En 2020, el valor de las ventas minoristas de comercio electrónico en China ascendió a alrededor de 2.3 billones de dólares estadounidenses, frente a los 1.8 billones del año anterior. Se pronosticó que esta cantidad alcanzaría los 3.57 billones de dólares estadounidenses en 2024. Las proyecciones para 2021 son que al menos el 50% de las compras hechas en China se harán en línea. Tan sólo tres grandes empresas de ventas en línea (Alibaba, JD.com, y Pinduoduo) tienen casi el 80% del mercado.

La mayoría de los principales minoristas en línea ya se están preparando para el siguiente paso en las transacciones comerciales: la compra con criptomonedas como el Bitcoin (BTC). PayPal, una de las mayores compañías de pago por Internet del mundo ya acepta pagos hechos con Bitcoin y otras criptomonedas; de la misma manera, Visa y Mastercard aceptan ya pagos con BTC, con lo que se continúa fortaleciendo el ecosistema de las Finanzas Descentralizadas (DeFi); esto una de las razones por las que el Bitcoin ha alcanzado un nuevo histórico de precio: $64,600 dólares.

Al parecer las predicciones hechas por expertos comienzan a cumplirse, ya que algunas de ellas, las más conservadoras, dicen que el precio de la criptomoneda madre, el Bitcoin, alcanzará en 2021 un precio de al menos $100 mil dólares por unidad.

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MUNDO

Las disputas por Mar de China Meridional: Tensión internacional aumenta, sube precio de los commodities

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Economía Global, por Alberto Gómez R. //

La escalada de tensiones internacionales se acrecienta. Al asumir el cargo presidencial el demócrata Joe Biden, era seguro que Estados Unidos buscaría por la vía bélica tratar de conservar su poderío ya en franco declive, ante el ascenso de nuevos poderes económicos, políticos y militares en el orbe, que han significado el fin de la hegemonía estadounidense.

Washington y sus aliados en Oriente –entre ellos Japón- evidencian a cada movimiento sus intenciones sobre su gran rival: China. Las disputas por el Mar de la China Meridional escalan de tono, a la par que se lanzan acusaciones de uno y otro bando tratando de legitimar su presencia militar en la región.

El mar de la China Meridional o el mar del Sur de China es el nombre usado comúnmente para referirse al principal cuerpo de agua del Sudeste Asiático, pues sus aguas bañan las costas de ocho países de la región. La Organización Hidrográfica Internacional (IHO, por sus siglas en inglés) acuñó el nombre South China Sea (su traducción en español es mar del Sur de China) en su publicación Limits of Oceans and Seas en 1953.

Los Estados que limitan con el Mar de China Meridional son los siguientes: Brunéi, Camboya, China, Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur, Taiwán, Tailandia y Vietnam.

Vietnam, Malasia y Filipinas desde hace algunos años han reclamado ante la Corte Internacional de Justicia su soberanía en las plataformas continentales que se extienden sobre esta región del Mar de China Meridional, logrando fallos a favor de estos, pero que China se niega a acatar, haciendo caso omiso, bajo el reclamo más del 80 por ciento de la región como suya.

Esta región es rica en recursos pesqueros, petróleo y gas natural, y las rutas marítimas que pasan por el Mar de China Meridional son de las más transitadas del mundo, es por ello que esta zona es tan importante para los países en disputa. Naciones occidentales como Estados Unidos y el Reino Unido también alegan que los conflictos en este mar comprometen la libre navegación en los mares y el comercio internacional, por lo que de escalar a un conflicto mayor, podrían adherirse otras naciones.

Los ejercicios militares llevados a cabo por las naciones circundantes a dicha zona, se han venido desarrollando con mayor frecuencia y amplitud cada vez. En 2019 Taiwán llevó a cabo los mayores ejercicios militares en su historia, bajo un escenario que simulaba la invasión de China sobre su territorio.

Taiwán es una nación insular (isla) a 180 km al este de China, reclamada por el gobierno popular chino como extensión de su territorio bajo argumentos históricos que datan de hace 1700 años, cuando comenzó la explotación de la isla por los chinos. Taiwán ha sido motivo de invasiones y guerras entre países no sólo de oriente, sino de países occidentales como Holanda, Reino Unido, Estados Unidos y Japón.

Aunque Taiwán es territorio de China, son dos gobiernos y visiones del mundo totalmente distintas; mientras el taiwanés es un gobierno democrático y abiertamente occidentalizado con reminiscencias de la China Imperial, el gobierno del Partido Comunista Chino (PCCH), impuso un nuevo orden totalmente cerrado a las influencias de occidente a partir del fin de la guerra civil china, en 1949.

Al incrementarse las tensiones políticas entre Taiwán y China, EE.UU. juega el papel de defensor del país insular, ya que es el pretexto ideal para su presencia militar en aquella zona, ahora continuamente patrullada por la armada china, que aumenta en poder y número su vigilancia, así como las maniobras militares que buscan demostrar el poderío del gigante asiático, y disuadir a sus adversarios de cualquier maniobra en su contra.

Las relaciones entre China y EE.UU. podrían desencadenar un conflicto bélico de alcances mayores si los halcones de Washington continúan con su discurso belicista y confrontador, aun a sabiendas que en una guerra armada con China, Estados Unidos perdería, según cálculos hechos por las súper-computadoras del Pentágono.

El clima de tensiones políticas internacionales, impactan directamente en la economía global, agregando a este coctel la crisis económica del covid-19, que ahora comienza a mostrar su verdadero impacto.

En una columna de opinión de The Wall Street Journal, el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, racionalizó y defendió el rescate ultra radical -antes inimaginable y verdaderamente atroz- de los titulares de activos (acciones y bonos) desde hace un año por parte de la Fed, cuando en tan sólo tres meses emitió 3 billones de dólares y adquirió activos con ellos, anunciando en los medios tales adquisiciones, así como muchos más billones para futuras compras, para inflar aún más los precios de los activos, haciendo inmensamente ricos a sus titulares. Esta es la razón por la que la desigualdad de la riqueza sigue continua en aumento, incrementando así en 85.6 billones de dólares al 10% superior de los estratos más ricos en EE.UU. Esto quiere decir que el 1% de aquel país –los más ricos- entre el 4º. Trimestre del 2019 y el del 2020, han aumentado su riqueza en 11.7 millones de dólares por persona.

Sin embargo, todo este mar de dinero requiere de legitimidad para continuar su ciclo económico y alargarlo el mayor tiempo posible, porque saben que de ello depende su supervivencia como potencia mundial y es por ello que, como su negocio más rentable son las guerras, comienzan a provocar una oleada de inestabilidad en varias regiones del mundo y no únicamente en el Mar de la China Meridional, sino en Asia, Europa Oriental y Latinoamérica.

Las tensiones políticas internacionales generalmente tienen impacto en algunos commodities como el petróleo, oro, plata, granos, así como en acciones de empresas de logística y del ramo tecnológico, lo que genera un aumento en el precio de los insumos y productos elaborados. Aunado a lo anterior, los conflictos o problemas en puntos geoestratégicos para el tránsito marítimo y comercio internacional, como el Mar de China Meridional, el Canal del Suez –que estuvo cerrado durante 6 días y provocó pérdidas de miles de millones de dólares- o el estrecho de Ormuz –por donde transita el 21% del petróleo líquido mundial y un 1/3 del gas natural del mundo- con la tensión constante entre EE.UU. e Irán que ponen en riesgo ese importante paso marítimo, han provocado el aumento exagerado en el precio de los servicios logísticos, que se refleja en los bolsillos de los consumidores tan fuertemente golpeados desde 2020 con la caída de la economía mundial y el descenso de la demanda, que ha generado graves distorsiones al ciclo económico natural, incrementando las desigualdades económicas en todo el mundo.

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