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Venezuela: Último suspiro de la guerra fría

ANÁLISIS INTERNACIONAL

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Encuestas levantadas por el instituto Datanálisis indican que la gran mayoría de los venezolanos (67.9%) desaprueba al presidente, y le gustaría verlo fuera del gobierno este año a poco más de un tercio; 35%, en noviembre de 2018 apoyaría una intervención militar externa para removerlo del poder, y 63% apoyarían una solución negociada para su salida.

Por Colaboración de Sociedad Iberoamericana (MSIA)

La crisis de Venezuela es una expresión de la compleja dinámica del cambio de era en ciernes en el planeta la cual, reclama a gritos un giro radical en las relaciones internacionales. De manera que es inútil que la potencia hegemónica de Occidente, los EUA, apele a exigencias apegadas a la geopolítica de la Guerra Fría, las áreas de influencia.

De hecho, las coaliciones establecidas a favor o en contra del arbitrario régimen de Nicolás Maduro son reminiscencias de la moribunda confrontación ideológica de la segunda mitad del siglo XX, con algunos puntos fuera de curva, como Turquía, integrante de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Irán, Rusia y de China, opuestos a la interferencia externa encabezada por Washington, teniendo en el remolque a la Unión Europea y a varios países iberoamericanos.

No obstante, es patente que esa “lógica” binaria no representa ninguna solución para el embrollo venezolano y, por el contrario, puede agravarlo considerablemente, con potenciales repercusiones bastante negativas para todos los países de la región.

Una intervención militar externa, como la sugerida por algunos lunáticos del “establishment” de relaciones exteriores de Washington, además de inviable en un país como Venezuela, no sería avalada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, debido al seguro veto de Rusia y de China. De manera sintomática, el 26 de enero, las dos potencias vetaron una resolución de “pleno apoyo” al diputado Juan Guaidó, presidente en turno de la Asamblea Nacional Venezolana, quien cuatro días antes con el respaldo de la mayoría de la Asamblea se proclamó presidente interino del país, estableciéndose una dualidad de poder.

Además, aunque se intentara, una invasión tendrá como resultado más probable una desgarradora convulsión, involucrando a fuerzas extranjeras, una parte de las Fuerzas Armadas y los grupos paramilitares que apoyan ciegamente al gobierno, en un país donde existen cientos de miles de armas automáticas en manos de civiles y paramilitares.

A propósito, en la esfera iberoamericana es importante destacar que aunque el ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil se alineó al grupo más numeroso, el vice-presidente Hamilton Mourão, descartó de manera rápida cualquier posibilidad de una participación militar brasileña en una eventual operación militar en el país vecino.

Por lo demás, las amenazas externas, reforzadas por el ultimátum de la UE, concediendo ocho días para la realización de nuevas elecciones, solamente han servido para reforzar el antojo de Maduro.

Encuestas levantadas por el instituto Datanálisis indican que la gran mayoría de los venezolanos (67.9%) desaprueba al presidente, y le gustaría verlo fuera del gobierno este año a poco más de un tercio; 35%, en noviembre de 2018 apoyaría una intervención militar externa para removerlo del poder, y 63% apoyarían una solución negociada para su salida.

Era de esperarse que Washington rápidamente diera su apoyo irrestricto al diputado Juan Guaidó en el cargo de presidente interino, decretando el bloqueo de 7 mil millones de dólares de activos financieros de la petrolera estatal PDVESA en los EUA. Pero además respondió maniobrando el timón intervencionista y así nombró al veterano truculento Elliott Abrams el representante especial para Venezuela, con esto indicando un regreso al Corolario Roosevelt de la Doctrina Monroe, la famosa “diplomacia de las cañoneras” de principios del siglo XX.

Abrams deberá coordinar las iniciativas diplomáticas para el cambio de Maduro por Guiadó. Él es un antiguo servidor del aparato de operaciones de inteligencia clandestinas estadounidenses, un “guerrero frío” por vocación, cuyo papel en la década de 1980 fue clave en el escándalo Irán-Contras y en la manipulación de las guerras civiles de Nicaragua y El Salvador.

Abrams se destacó por su aberración a dos instituciones históricas de Iberoamérica: las Fuerzas Armadas y la Iglesia Católica. Por eso impulsó con firmeza lo que se conoció al final de la década de los 1980s como el “Manual Bush para destruir a las Fuerzas Armadas del continente”, un verdadero complot destinado a erradicar de influencia institucional y de capacidades operativas y tecnológicas de las Fuerzas Armadas de los países iberoamericanos, acción considerada crucial para los estrategas del naciente Nuevo Orden Mundial comandado por el poder angloamericano.

Igualmente, Abrams fue unos de los organizadores del llamado Proyecto Democracia, unido en torno al National Endowment for Democracy (NED) entidad creada en la misma época para promover “cambios de régimen” en todo el mundo, bajo el disfraz de la promoción de la democracia, aglutinando individuos, organizaciones y grupos políticos de los países-blanco para la agenda de Washington.

Su nominación evidencia que los neoconservadores están al frente de una buena parte de las relaciones exteriores del gobierno de Donald Trump hacia el Hemisferio Occidental. Ese es el obstáculo nodal que no permite que se establezca una nueva dinámica de respeto mutuo en las relaciones hemisféricas. El panorama en Venezuela se complica por la asociación de Guaidó a aquellas redes del NED.

Es decir, de ninguna forma, la “lógica” de Washington puede presentar una solución factible y no incendiaria para el proceso venezolano. Hasta el momento Guaidó no ha mostrado disposición para entablar negociones con Maduro, cuyo régimen bolivariano cooptó a gran parte de las Fuerza Armadas, aunque cada día más seccionadas; y ante el fraccionamiento, existen indicios de que ellas busquen negociar la salida de Maduro. Lo que es claro es que no existe una solución sin la participación de las Fuerzas Armadas y el Principio de no Intervención.

Así, el enfoque del problema necesita eliminar radicalmente la agenda beligerante de los “neocons” y del NED. En este contexto, los gobiernos de México y de Uruguay, han respondido con la Doctrina Estrada que nació precisamente contra las intervenciones de los EUA en el Hemisferio Occidental.

En síntesis, no hay posibilidad de resolución de la crisis con el viejo andamiaje corroído de la Guerra Fría. Es siempre útil recordar las oportunas advertencias del ex comandante del Ejército brasileño Eduardo Vilas Boas sobre el error histórico cometido por su país durante la confrontación ideológica:

“En las décadas de 1960, 70 y 80, cometimos un error: permitimos que la línea de confrontación de la Guerra Fría se adentrase en la sociedad brasileña y nos dividiera. Y, Brasil, quien venía con fuerte sentido de proyecto, con ideología de desarrollo, perdió la cohesión y ese sentido de proyecto (…) Vean, entonces, el error que cometimos. Nos falta ese sentido de proyecto. Necesitamos recuperar eso, pues no estamos libres de acontecer una nueva Guerra Fría que nos venga a dividir nuevamente”.

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Política Global: Ante su derrumbe estratégico global, Estados Unidos invoca la Doctrina Monroe

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Fuente: Movimiento de Solidaridad Iberoamericana (MSI) ///

En una entrevista concedida a la red CNN el 3 de marzo, el consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Bolton, se encontró ante la pregunta del periodista Jake Tapper: ¿Cómo se explica que Estados Unidos se opongan al gobierno de Nicolás Maduro, si mantiene vínculos estrechos con gobiernos autoritarios en Egipto, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos? Bolton no se hizo del rogar y astutamente respondió que la situación de Venezuela es completamente diferente, pues el país se sitúa en el Hemisferio Occidental. Luego más rápido que un rayo en pleno siglo XXI, invocó la Doctrina Monroe para legitimar la hegemonía norteamericana en el Hemisferio, el cual ha sido tratado como el patio trasero.

En este gobierno no tenemos miedo a usar la frase Doctrina Monroe. Ese es un país de nuestro Hemisferio; ha sido el objetivo de los presidentes, desde Ronald Reagan, tener un Hemisferio completamente democrático”, dijo (Washington Post, 04/03/2019).

La centenaria Doctrina Monroe se refiere a los postulados presentados por el presidente estadounidense James Monroe (1817-1825) sobre la no intervención de las potencias europeas en los asuntos de los países americanos, “América para los americanos”, decía. En el momento en el que fue anunciada, en 1820, Estados Unidos no había salido de dos costosas guerras con Gran Bretaña y todavía no había tomado la ruta colonial que lo condujo a la categoría de mayor superpotencia del planeta.

Más tarde, el presidente Theodore Roosevelt (1901-1909) reformuló la concepción de la doctrina, el famoso “corolario Roosevelt” de la Doctrina Monroe; éste le atribuyó a Estados Unidos el papel de “policía mundial” apto para exigir el buen comportamiento de aquellas naciones juzgadas de incapaces de mantener el orden interno y cumplir con sus obligaciones, en especial en lo tocante a sus deudas externas. En el mensaje al Congreso en el que anunció el corolario, Roosevelt mencionó específicamente “a las naciones bañadas por el Mar Caribe”, algunas de las cuales ya habían sido objeto de intervenciones militares estadounidenses. Por eso tal política externa fue debidamente adjetivada de “Política del gran garrote” (Big Stick, en inglés).

De manera que a partir del Corolario, la frase que sintetizaría la Doctrina Monroe sería más acorde con la realidad si se sustituyese por “América para los estadounidenses”.

El excepcionalismo estadounidense, expresado en las zonas de influencia mencionadas ahora por Bolton, fue claramente expresado en 1912 por el presidente William Howard Taft:

No está muy distante el día en el que tres barras y estrellas a tres puntos equidistantes marcarán nuestro territorio: una en el Polo Norte, otra en el Canal de Panamá y la tercera en el Polo Sur. Todo el Hemisferio será nuestro de hecho tanto, por virtud de la superioridad de nuestra raza, así como ya lo es nuestro moralmente.”

Por consiguiente, como Bolton no es hombre de desperdiciar palabras, su mención de la Doctrina Monroe no es de ninguna forma gratuita, sino que viene a reforzar la voluntad de Donald Trump de tratar al Hemisferio Occidental como una especia de último reducto para la conservación de su capacidad hegemónica en franca declinación; ambición opuesta a la aparición del nuevo escenario mundial multipolar y cooperativo aun incipiente, centrado en la integración euroasiática encabezada por China y por Rusia, estas emblemáticamente calificadas de “potencias contestatarias” por los estrategas estadounidenses.

EL GRAN CARIBE

Esa debilidad en su hegemonía es lo que ahora obliga a los EU a regresar con más vigor a la nombrada “geopolítica del Gran Caribe.” Por Gran Caribe se entiende un eje de poder que cuenta, entre otros recursos, con grandes reservas de petróleo; es el conjunto de territorios bañados por las aguas del mar Caribe, e incluye las islas del Caribe y los países costeños: Venezuela, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala, Belice y México.

En junio de 2010 en el lanzamiento de la Iniciativa de Seguridad para la Cuenca del Caribe, la entonces secretaria de Estado de EU, Hillary Clinton llegó a afirmar: “…había la percepción de que Estados Unidos estaba ausente de la región [caribeña]. Bueno, estamos de regreso. Estamos de regreso al 100 por ciento”.

La antigua trama actualizada se expuso hace unos años en un artículo aparecido en julio de 2012 en el sitio de la agencia de espionaje privada Stratfor, titulado “La fuente del poder estadounidense.” Los autores, los periodistas Robert D. Kaplan y Karen Hooper, explican:

El poderío geopolítico estadounidense tiene su origen, históricamente, no en Europa ni en Asia, sino en el Gran Caribe. El Gran Caribe es el mundo que, de Yorktown a las Guayanas, es decir, de los estados meso atlánticos a las selvas del Norte de América del Sur. El Hemisferio Occidental, como el estratega holandés-americano Nicholas J. Spykman explicó en 1942, no se divide entre América del Norte y del Sur. Se divide entre las latitudes al norte de la gran barrera de la selva del Amazonas y las latitudes al sur de ella. En otras palabras, bajo una óptica geopolítica, Venezuela no es, absolutamente, un país sudamericano, sino caribeño. La mayor parte de su población de 28 millones vive en el norte, a lo largo del mar Caribe, lejos de las selvas del sur”.

Aunque los encabezados periodísticos hablen hoy del Medio Oriente y de Asia, para muchos presidentes de Estados Unidos, de principios del siglo XIX a inicios del siglo XX, las crisis de política exterior se centraron en el Gran Caribe. Fue un proceso de un siglo para que el joven Estados Unidos, tomase de las potencias europeas el dominio del Gran Caribe. El Gran Caribe -el golfo de México y el Caribe, propiamente dicho- es de hecho una extensión de las aguas azules del territorio continental de Estados Unidos. La influencia sobre él se debe a la construcción del canal de Panamá, a principios del siglo XX.  Cuando Estados Unidos pudo asegurar el dominio del Gran Caribe, el país se convirtió en el hegemón del Hemisferio Occidental, faltándole tan solo el Ártico canadiense y el cono sur de América del Sur (en especial las zonas de sombra de Bolivia, Ecuador y Perú), efectivamente, además del cinturón de seguridad establecido por la Armada de Estados Unidos en las Indias Occidentales. Y con el Hemisferio Occidental bajo su dominio, Estados Unidos pudo, a partir de ahí, afectar el equilibrio de poder en el Hemisferio Oriental. Las victorias estadounidenses en las dos guerras mundiales y en la Guerra fría fueron construidas originalmente sobre la geopolítica del Gran Caribe.

No obstante, cuando las distancias se colapsan, en un mundo más densamente poblado y crecientemente unido por la tecnología, el Gran Caribe vuelve nuevamente al palco.” 

EL MUNDO DE HOY

En aquel entonces. Estados Unidos empezaba su malhadada intervención en el conflicto de Siria, luego de haber encabezado la devastadora intervención militar en Libia, que convirtió al país más próspero de África en un infierno terrenal de luchas armadas ente tribus y pandillas, y en una plataforma de entrenamiento y de exportación de yijadistas para intervenciones en otros países blanco de los planes de Washington, como la misma Siria.

Hoy, los resultados de la súper extensión militar de Estados Unidos y las limitaciones estratégicas de su pauta hegemónica está a la vista de todos:

1) la incapacidad de someter a Siria y a Irán al plan de “cambio de régimen”;

2) el trastorno de las relaciones con Turquía, miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que se alió a Rusia y a Irán para solucionar el conflicto de Siria;

3) el papel cada vez más firme de Rusia como contestataria del excepcionalismo hegemónico, en el Medio Oriente, en especial, y en su alianza de hecho con China;

4) el fracaso de las negociaciones con Corea del Norte, provocado por la falta de intención de cualquier contrapartida estadounidense al desmantelamiento del programa nuclear militar del país asiático, frustrante para los aliados regionales de Corea del Sur y Japón, y que deja el camino abierto para una mayor influencia de China y de Rusia en la posible normalización de las relaciones en la península coreana;

5) el tremendo choque con Europa Occidental en torno de cuestiones como el acuerdo nuclear con Irán y las sanciones contra Rusia, que se ha hecho evidente en las recientes conferencias de Varsovia y de Múnich. Sin sorpresa, Italia acaba de anunciar su intención de participar activamente en la Iniciativa Cinturón y Ruta China, punta de lanza de los esfuerzos para la integración económica de Eurasia.

Gobierno brasileño propone la construcción de 8 plantas nucleares

El Ministerio de Minas y Energía (MME) anunció su intención de retomar a gran escala el programa nuclear nacional con la construcción de entre cuatro y ocho nuevas plantas nucleares. La información fue confirmada en una nota divulgada por el ministerio para defender la terminación de la planta Angra 3.

Para el sector nuclear, la conclusión de Angra 3 es importante, porque escalará toda la cadena productiva del sector, desde la producción de combustible hasta la generación de energía. Esto se vuelve más importante cuando se toma en cuenta que Brasil necesitará invertir en energía para el futuro, en función del aumento de la demanda y el agotamiento del potencial hidroeléctrico “, dice la nota reportada por el periódico O Estado de Saõ Paulo del 22 de enero de este año.

La nota prosigue afirmando que “El Plan Nacional de Energía 2030 (PNE) prevé la construcción de entre cuatro y ocho plantas nucleares en el país. Escenario que tiende a confirmarse por el PNE 2050.”

Actualmente, solo existen dos plantas nucleares en operación, Angra 1 y 2, las cuales generan el 1.1% de la generación nacional de electricidad.

Los planes de expansión de generación nuclear fueron casi olvidados por los últimos gobiernos, por la conjunción de situaciones. Una la falta de los recursos destinados a las inversiones públicas, debido a que la prioridad era el cumplimiento del servicio de la deuda pública-; la otra por la negligencia de los gobiernos con la energía nuclear, apoyada en argumentos ambientalistas radicales. Por eso, la conclusión de Angra 3 deberá ser fundamental para marcar el cambio del rumbo imprescindible para la seguridad energética del país.

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MUNDO

POLÍTICA GLOBAL /// Conferencia de Múnich: orden unilateral o multipolar

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Por Elisabeth Hellenbroich (De Solidaridad Iberoamericana) ///

La quincuagésima quinta Conferencia de Seguridad de Múnich (CSM), realizada entre el 15 y el 17 de febrero, fue dedicada al tema: “¿Quién recogerá las piezas?” La pregunta se refiere al actual orden mundial en colapso, a dos años de gobierno de Donald Trump y su política exterior errática. El encuentro de Múnich abrió de par en par las puertas de las divergencias en el campo occidental al aflorar debates centrados en si el futuro orden mundial deberá fundarse en el “unilateralismo” o en “multilateralismo”.

De un lado estuvo el vicepresidente Mike Pence, en contraste con la canciller alemana, Angela Merkel, cuya defensa de un orden global multipolar fue aplaudida de pie, mientras que el discurso de Pence dejó a los asistentes literalmente congelados.

Además, a pesar de todos los intentos de aislar a Rusia, el canciller ruso, Serguéi Lavrov hizo un llamado vehemente a la reconstrucción de la “casa común europea”; enfatizó que Rusia está coordinando estrechamente su política euroasiática con China, al mismo tiempo que deploraba profundamente la pérdida de las oportunidades ofrecidas luego de la Guerra fría para crear un espacio común europeo en los campos económico, cultural y legislativo. Sus palabras tuvieron en contraparte las del representante de China, Yang Jiechi, quien ofreció una visión osada de un orden mundial reformado y apeló a la Unión Europea (UE) a estrechar la cooperación con su país.

LA POSICIÓN DE ESTADOS UNIDOS

Pence insto a Europa a seguir el “liderato” estadounidense. La que sigue es su definición de liderato estadounidense en el mundo:

(Trump) tomó medidas decisivas para hacer todavía más fuertes las fuerzas armadas más poderosas de la historia del mundo, teniendo la mayor inversión en nuestra defensa nacional desde los días de Ronald Reagan. (…) Iniciamos la modernización de nuestro arsenal nuclear. Y, el mes pasado, el presidente Trump reveló la nueva estrategia de defensa contra proyectiles de nuestra nación. (…) Trump ha liderado a nuestros aliados de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) para renovar su compromiso con nuestra defensa común.” Estados Unidos, exigió Pence, “espera que cada miembro de la OTAN ponga en marcha un plan creíble para alcanzar la meta de 2 por ciento (de su PIB, en la defensa –n.e). Y hasta 2024, esperamos que todos nuestros aliados inviertan el 20 por ciento de los gastos de defensa en adquisiciones” (de armamentos y equipos –n.e.).

Pence hizo una fuerte crítica indirecta a Alemania, al afirmar que Estados Unidos no permitiría una alianza dividida por interferencia política o por el uso de recursos energéticos. Exigió que, imitando a Estados Unidos, “todos los socios de Europa deberían adoptar una posición fuerte contra el (gasoducto ruso-alemán) Nord Strem II. Y recomendamos que otros hagan lo mismo.” A manera de justificación, argumentó que Occidente no puede defenderse “si nuestros aliados siguen dependiendo de Oriente.”

Además, como era de esperarse, dedicó un ataque especial a Rusia en el que destacó que “luego de años de violaciones rusas de nuestro tratado de décadas, Estados Unidos anunciaron planes para retirarse del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio.”

La otra diana fue Irán. Pence afirmó, y con ello demostró la obsesión patológica de demonizar el país, que “el régimen iraní defiende abiertamente otro holocausto y busca los medios para conseguirlo. El mismo ayatola Jamanei dice que la misión de la República Islámica de Irán es borrar a Israel del mapa.”

En referencia a la reunión de Varsovia sobre Paz y Seguridad en Oriente Medio afirmó: “Llegó la hora de que todos nosotros actuemos. Llegó el momento de que nuestros socios europeos dejen de minar las sanciones de Estados Unidos contra este régimen revolucionario asesino (sic). Llegó el momento de que nuestros socios estén presentes con nosotros y con el pueblo iraní, nuestros aliados y amigos de la región. Llegó el momento de que nuestros socios europeos se retiren del “acuerdo nuclear con Irán” y se unan a nosotros, mientras hacemos las presiones económicas y diplomáticas para dar al pueblo iraní, a la región y al mundo la paz, la seguridad y la libertad que merecen.”

MERKEL DEFIENDE EL ORDEN MUNDIAL MULTILATERAL

En un discurso contundente y aplaudido de pie, Merkel no dejó ninguna duda de que cuando los intereses estadounidenses y alemanes, así como los de la UE, “chocan”, la respuesta no puede ser la sumisión ciega a la presión unilateral. Sus observaciones se centraron en principios indispensables para reforzar los intereses soberanos de Alemania:

1)Alemania no cederá al dictamen de Trump de sacrificar el gasoducto Nord Stream II, del cual participan cinco naciones europeas, una campaña conducida en tonos casi histéricos por parte de Estados Unidos, que amenazan con sancionar a las empresas alemanas y europeas, para obligar a comprar el GLP estadounidense.

2) En respuesta a la amenaza de Trump de imponer tarifas a los automóviles alemanes, cuyas importaciones fueron calificadas por la Secretaría de Comercio estadounidense de “amenaza a la seguridad nacional,” Merkel afirmó que recibió tal declaración como “choque,” pues, hoy, más automóviles BMW se producen en Carolina del Sur y se exportan de allí que de las fábricas de BMW de Baviera.

3) En línea con su ministro de Relaciones Exteriores, Heiko Maas, Merkel subrayó que el principio orientador de la política exterior de Alemania no es el “unilateralismo,” sino el “multilateralismo.”

4) Dejó claro que Alemania y muchos otros socios europeos, reflejando la posición de la canciller de la UE, Federica Mogherini, no aceptará las exigencias de Estados Unidos para abolir el tratado nuclear con Irán.

5) No obstante que sea crítica de lo que califica la violación rusa del tratado de proyectiles de alcance intermedio (INF), afirmó que quiere mantener el diálogo con Rusia y China, dado el carácter “bilateral” del INF, Europa está más amenazada con su abolición.

Merkel, así hizo explícitas las “líneas de fractura” en Múnich, aunque su compromiso de fomentar el diálogo con Rusia no haya sido tan enfático como necesario, si se considera lo que está en juego para el futuro.

LAVROV DEFIENDE LA “CASA COMÚN EUROPEA”

El discurso de Serguéi Lavrov sobre cómo será el continente europeo en el futuro fue corto y directo. A partir de la observación de que en el continente europeo y en la región euroatlántica en general, “surgen cada vez más nuevos mal entendidos y los más antiguos se profundizan,” afirmó: “Creo que, en estas circunstancias, es relevante y hasta oportuno retomar la idea de la Casa Europea, por más extraño que esto pueda parecer en la situación actual.”

En referencia a la visión del general Charles de Gaulle aseveró: “Muchos grandes políticos modernos percibieron la necesidad de reunir las potencialidades de absolutamente todos los estados europeos. Déjenme mencionar a Charles de Gaulle, quien presentó el concepto de una Gran Europa del Atlántico a los Urales, una Europa Pacífica, sin divisiones o enfrentamientos de bloques, lo que, en su opinión, convertía a Europa en artificial y estéril. El canciller Helmut Kohl y el presidente François Mitterrand también hablaron sobre la importancia de una sociedad más amplia posible con Rusia, en nombre de la estabilidad y de la seguridad.”

Lavrov lamentó que los europeos se hayan involucrado en un enfrentamiento sin sentido con Rusia y que estén “sufriendo pérdidas de miles de millones con las sanciones que fueron impuestas desde el exterior.”

Sin embargo, observó también que el mundo sigue cambiando rápidamente y que, en términos prácticos, la UE ya no tiene el monopolio de la agenda de integración regional. En lugar de ello, el “equilibrio de poder se está modificando en el enorme continente euroasiático, principalmente, a causa de los nuevos centros de la región Asia-Pacífico. La Unión Económica Euroasiática (EAEU) se convirtió en una parte inalienable del paisaje geopolítico, como quedó evidenciado por los resultados concertados alcanzados por ella y por el deseo demostrado por decenas de estados y de asociaciones, de firmar acuerdos preferenciales con la EAEU”.

La República Popular de China, que está promoviendo el concepto de la Iniciativa y Ruta, está dando la propia contribución para mejorar Eurasia. De la misma forma, existen proyectos que tienen que ver con la integración abierta de la plataforma SCO (Organización de Cooperación de Shanghái). (…) Se están haciendo esfuerzos para crear un espacio euroasiático común con el alineamiento de la EAEU y entre esas dos organizaciones y la SCO.”

El representante ruso dijo creer que los socios europeos se beneficiarán de la adhesión a tales proyectos. Sobre la creación de un espacio común de Lisboa a Vladivostok y el proceso de un diálogo estable entre la Comisión Europea y la Comisión Económica Euroasiática. “La hora pasó hace mucho tiempo. Estamos listos para eso.”

Defendió, igualmente, la profundización de la cooperación EU-EAEU y recalcó, como lo hicieran los representantes chinos, que ambos países están a favor de un nuevo orden mundial reforzado multilateralmente y que rechace decisiones unilaterales y chantajes.

LA VISIÓN MULTILATERAL DE CHINA

Un contrapunto real a los planes unilaterales de Estados Unidos fue el discurso de Yang Jiechi, miembro del Comité central del Partido Comunista Chino y director de la Comisión Central de Relaciones Exteriores del partido. En sus palabras, el sistema de gobierno mundial está siendo desafiado y “enfrenta a una elección consecuente entre el unilateralismo y el multilateralismo, enfrentamiento y diálogo, aislamiento y apertura.” Resaltó: “El multilateralismo ofrece una forma efectiva de mantener la paz y promover el progreso, y el mundo necesita del multilateralismo, hoy más que nunca.” Para China, la Organización de Naciones Unidas (ONU) es el “símbolo del multilateralismo.”

Sobre las relaciones China-Rusia, afirmó que los dos países “trabajarán para elevar su sociedad estratégica de coordinación amplia a nuevas plataformas. China sigue siendo un firme defensor de la integración europea. Nos congratulamos con una Europa más unida, estable y próspera, y apoyamos a Europa para que desempeñe un papel importante y constructivo en los asuntos internacionales.”

El gobierno mundial tiene que reformarse, afirmó Yang Jiechi. Subrayó que China. Con una posición clara contra el unilateralismo y el proteccionismo, está “inyectando energía positiva en un mundo de incertidumbres.” Se refirió a muchos proyectos en los que China está comprometida con entidades como la Organización de la Unión Africana, la Liga Árabe, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y –caribeños, el BRICS, la SCO y otras. Dijo, además, que con la creación del Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura y del Nuevo Banco de Desarrollo, China ha hacho contribuciones importantes para la mejora del gobierno económico internacional: “China contribuyó con 30 por ciento al crecimiento económico mundial, más que cualquier otro país del mundo. La enorme demanda generada por 1 400 millones de chinos que están subiendo en la escala de la renta proporcionarán al mundo todavía más oportunidades en términos de inversión y cooperación en el mercado.”

El tipo de proyectos en los que China está participando actualmente es impresionante y, en muchos de ellos, participa Rusia. Mencionó, para finalizar, la Iniciativa Cinturón y Ruta, una especie de la nueva Ruta de la Seda, descrita por él como un importante “bien público internacional,” con el cual China contribuye al mundo y a la cooperación para el desarrollo común: “China y más de 150 países y organizaciones internacionales firmaron acuerdos de cooperación que representan valore superiores a los 6 billones de dólares en comercio acumulado entre China y los países participantes… El servicio de tren de carga es un ejemplo poderoso de cómo la cooperación del Cinturón y Ruta puede impulsar el progreso y la prosperidad comunes de China y de Europa con comunicación más eficaz.”

La reunión de la CSM ilustró los fascinantes cambios que están ocurriendo en la arquitectura mundial y ofrece, para los que en Europa quieren armar el rompecabezas de forma constructiva, nuevas oportunidades para ampliar la cooperación mínima en política, economía y cultura.

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Presentan libro: La misión de Rusia, en el actual cambio de época

La ideas centrales del orden unilateral

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En el actual cambio de época

Por Lorenzo Carrasco

La irrupción estratégica a escala global de Rusia es, sin lugar a dudas, uno de los mayores acontecimientos universales modernos. Lo que nos proponemos en este libro, al compilar varios artículos sobre ese tema, es indagar el papel que tendrá en el cambio de época histórica que se gesta. Ya en sí mismo, el resurgimiento de Rusia constituye un evento no lineal, si partimos del papel que las potencias occidentales atribuían a un país que salía del cautiverio comunista de setenta años y que se suponía debería quedar preso de un nuevo orden mundial unilateral después de superada la Guerra fría.

El derrumbe del Muro de Berlín en 1989 y la disolución del Imperio soviético en 1990 provocó la euforia de los ideólogos del poder hegemónico angloamericano, quienes creían tener la oportunidad de su vida para hacer realidad un viejo sueño: imponer una asfixiante estructura de poder mundial sobre los escombros, no solo de los estados nacionales de los países cubiertos del paraguas soviético, sino sobre absolutamente todos los demás, es decir un sistema maltusiano de soberanías limitadas dirigido por un poder financiero y militar global.

La agenda unimundista impuso el examen de admisión para poder ingresar al sistema de la globalización financiera, disciplinarse al designio de la denominada soberanía limitada bajo pretextos diversos (medio ambiente, derechos humanos, problemas indígenas), cuestiones de identidad, como la ideología de género etc., y como garantía, la utilización de fuerza militar cual política externa angloamericana unilateral. Nada del programa era original, sencillamente se apegaron ipsis litteris al ideario del Leviatán del ideólogo británico Thomas Hobbes cerebro de la política exterior de las potencias coloniales, veamos: “bellum omnium contra omnes” (la guerra de todos contra todos) en semejante guerra nada es injusto. En esta guerra de todos contra todos se da una consecuencia: que nada puede ser injusto. Las nociones de derecho e ilegalidad, justicia e injusticia están fuera de lugar. Donde no hay poder común, la ley no existe; donde no hay ley, no hay justicia. En la guerra, la fuerza y el fraude son las dos virtudes cardinales.” (Leviatán, Capítulo XIII).

¿Acaso no fueron la invasión a Panamá en diciembre de 1989 y la Guerra del Golfo en 1991 las señales inequívocas del trato hobbesiano que recibirían las naciones rebeldes de esa agenda unimundista?

Fue también en este clima dónde surge la unificación alemana, que bien podría haber sido el mensaje de un renacimiento económico global, pero de inmediato vilipendiada por la primera ministra inglesa Margaret Thatcher como si fuese el peligro del advenimiento de un Cuarto Reich; una nueva Alemania nazi. Luego, los Tratados de Maastricht, firmados en febrero de 1993, fueron la camisa de fuerza que se colocó a las naciones europeas para controlar el desarrollo económico a la par de su sometimiento a la agenda contracultural o postmoderna claramente anticristiana, mediante la dictadura ejercida por la burocracia de la Unión Europea (UE) enseñoreada en Bruselas.

LAS IDEAS CENTRALES DEL ORDEN UNILATERAL

Tres documentos, entre muchos otros, son característicos de este orden. El primero, El Fin de la Historia y el Último Hombre publicado en 1992 por Francis Fukuyama. La tesis central transcurría en que, con la disolución del imperio soviético, el occidente liberal sería el Titán victorioso de la Guerra fría. La muerte del comunismo y la lucha de clases creaban las condiciones para el establecimiento de un Gobierno Mundial universal y evidentemente, eterno.

El segundo documento El Choque de Civilizaciones escrito en 1996 por el profesor de Harvard, Samuel Huntington, defendía la tesis de que con el fin de la Guerra fría, el sistema de dominación maniqueo debía de desplazarse de la lucha del liberalismo occidental contra el comunismo, hacia un choque de civilizaciones, principalmente entre el Occidente cristiano y el mundo musulmán, pero también entre el Occidente y la China en ascensión. Si bien existía ya en la época el grupo Al Qaeda comandado por la figura de Osama Bin Laden, es verdad que su creación fue obra de las agencias de inteligencia de Estados Unidos, Gran Bretaña, Israel, Arabia Saudita y Paquistán, con el propósito de combatir a la Unión Soviética en la Guerra de Afganistán.

Irónicamente, Bin Laden fue el primero en entender el cambio de orientación de la lucha contra el comunismo hacia el choque de civilizaciones. Si esta no hubiese sido su intención, de cualquier forma sirvió perfectamente para dar veracidad al nuevo maniqueísmo de Huntington.

La Guerra del Golfo en 1991, los bombardeos continuos y la invasión norteamericana de Irak en 2003, crearon las condiciones para el surgimiento de una forma diabólicamente radical de extremismo islámico. El nacimiento del Estado Islámico en 2014 como la Primavera Árabe, iniciada tres años antes, tenían el propósito de derrocar los regímenes seculares en el mundo árabe, establecer estados clericales y exterminar las minorías cristianas en el Medio Oriente. Como nos explica el sacerdote argentino Alfredo Sáenz en su artículo en este libro, las comunidades originarias del cristianismo en el Medio Oriente fueron casi eliminadas, sin que las potencias occidentales levantaran su voz y sus armas en su defensa.

Estaban así creadas las condiciones de un choque total de civilizaciones. El Estado Islámico se alimentaba de brigadas de jóvenes provenientes del propio Occidente para enfrentar una Europa apóstata. Un terrorismo islámico occidental que ayudado por olas de migrantes musulmanes pretendía dar muerte a una civilización culturalmente suicida.

EL GRAN TABLERO MUNDIAL

El tercer documento, El Gran tablero Mundial, la supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos, fue escrito en 1997 por el exconsejero de Seguridad Nacional estadounidense, Zbigniew Brzezinski. En el libro, Brzezinski retoma la orientación geopolítica británica que causó las dos Guerras Mundiales en el siglo XX, intentando establecer un nuevo cerco contra Rusia, política que orientó la actual extensión de la OTAN hacia las fronteras de Rusia, así como el cambio de régimen en Ucrania.

Para Brzezinski la subversión de Ucrania impediría el resurgimiento de Rusia como una potencia euroasiática. De la misma forma, consideraba contrario a los intereses hegemónicos estadounidenses el establecimiento de coaliciones euroasiáticas entre países como China, Rusia o Irán. La crisis ucraniana y la incorporación de Crimea a Rusia, provocaron lo que Brzezinski también deseaba, el alejamiento entre Rusia y Europa Occidental, especialmente Alemania.

Con base a las premisas de los tres trabajos anteriores fue fundado en 1997 el Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense (Project for the New American Century – PNAC) del cual participaron importantes miembros del Partido Republicano, a saber: Donald Rumsfeld, Paul Wolfowitz, Jeb Bush, Dick Cheney, Francis Fukuyama y muchos otros ligados al Complejo Industrial Militar estadounidense. El axioma del proyecto era que ya estarían dadas las condiciones para un dominio hegemónico planetario hacia el siglo 21, una Pax Americana.

 

Explota en nuevo orden mundial iniciado en 1991

Es claro que el llamado Nuevo Orden Mundial iniciado en 1991, o el proyecto de Un Nuevo Siglo Estadounidense de 1997, explotó por la derrota del Estado Islámico en Siria, especialmente después de la caída de Alepo en diciembre de 2016, cerrando el espacio para la continuación de bombardeos, por lo menos en lo que toca al Oriente Medio. Quiere decir que el intento de crear un gobierno mundial ha fracasado. No obstante, no quiere decir que podemos regresar a las condiciones de la Guerra fría, por más que el poder angloamericano insista en separar a Rusia del destino europeo, como pretendía Brzezinski en su tablero geopolítico. Putin ha insistido, una y otra vez, que Rusia es una nación que tiene sus raíces en Europa así lo dijo el canciller ruso, Sergei Lavrov en su artículo: Bases espirituales de la política exterior rusa. “Rusia es esencialmente una rama de la civilización europea”. Por otro lado, regresar al espíritu de la Guerra fría en un mundo en que no existen las reglas de esferas de influencia definidas, establecidas en el mundo anterior a 1990, es caminar hacia el abismo de la guerra termonuclear.

El declive estratégico evidente de los Estados Unidos tanto en relación con Europa y con el resto del Mundo, no presupone un cambio de potencia hegemónica y de moneda de reserva mundial como la que se experimentó en el inicio del siglo 20, en el relevo del Imperio Británico y la libra esterlina por los Estados Unidos y el dólar. No hay más espacio histórico para una nueva hegemonía. El hecho que ni Europa Continental, ni China, ni Rusia, tengan capacidad de sustituir a los Estados Unidos, no implica evidentemente que estos permanecerán dando las órdenes al mundo, por más que insistan en su excepcionalismo enfermo.

Esto nos presenta una paradoja histórica que cuestiona la llamada “trampa de Tucídides”, según la cual el declive de una potencia y su eventual sustitución por otra emergente, implica necesariamente un conflicto bélico total. Si bien esta trampa puede haber sido válida desde las Guerras del Peloponeso descritas por Tucídides, en el presente histórico implicaría la total destrucción de la civilización. De hecho la doctrina nuclear de la Destrucción Mutua Asegurada durante la Guerra fría (MAD en su sigla en inglés) era ya el preludio de esta inflexión en la historia de la Humanidad, que la oligarquía angloamericana ignoró a lo largo de los últimos 30 años. El desarrollo de las armas hipersónicas anunciadas por el presidente Putin el 1 de marzo de 2018 prueba que la proyección de poder de una potencia sobre otra resulta absolutamente inocua. Avances tecnológicos semejantes están siendo desarrollados por China.

Esta realidad singular nos lleva a otro aspecto más profundo. El anuncio de Putin sobre la impresionante colección de nuevas súper armas estratégicas, no solamente muestra una superioridad tecnológica militar rusa, sino por fortuna, una oportunidad, especialmente dirigida a los Estados Unidos, de explorar un camino de entendimiento dirigido a un nuevo orden mundial multipolar y cooperativo, que es la condición sine qua non para sembrar el camino del progreso y la paz mundial.

Tanto el presidente Putin como el canciller Serguei Lavrov han insistido en el camino que llaman “un espacio común de paz, seguridad igual e indivisible y cooperación mutua en la zona, del Atlántico al Pacífico,” lo que permitiría la sintonía de esfuerzos para echar a andar un gran proyecto de integración euroasiática del cual China está dispuesta a encabezar. El desarrollo de Eurasia, abrigando dos tercios de la población mundial, representa un corredor de estabilidad en una región atravesada por zonas de conflicto endémicas. Romper con las viejas ideas de la geopolítica británica actualizadas por Brzezinski, y unir a los mismos Estados Unidos a los beneficios económicos del esfuerzo, es el único camino a un mundo cooperativo. Es, pues, claro que la misión de Rusia es ser la liga entre Oriente y Occidente.

 

Cardenal Juan Sandoval: “Rusia no es comunista; regresa al cristianismo”

El Cardenal Juan Sandoval Iñiguez tras recomendar la lectura del libro La misión de Rusia en el cambio actual de época,  porque abre una perspectiva amplia y completa de lo que pasa con el Nuevo Orden Mundial y el papel que juega aquel gran país y su líder Vladimir Putin.  

El líder religioso católico hizo la invitación al participar en la presentación del libro referido editado por el Foro de Guadalajara en la sede de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco, (México).

Al explicar la condición que vive actualmente el Nuevo Orden Mundial y el gigante euroasiático, desvirtuado por occidente, dijo que “Rusia no es comunista, sino un país místico”, que vive una férrea fe cristiana.

En una semblanza histórica recorrió aspectos socio políticos desde la Guerra Fría, la Perestroika y el nuevo orden mundial y calificó que este libro resulta “interesantísimo” como un moderno referente de la transformación de este gran país, Rusia.

Luego, afirmó que, “el comunismo pasó y ahora Rusia vuelve a su cristianismo”. Se refirió al presidente Vladimir Putin como el mandatario más hábil del mundo. “Es un cristiano como jefe de Estado. Habla del cristianismo no confesional, sino hecho práctica. Habla del cristianismo como el motor de la cultura rusa”.

Ponderó la religiosidad del Estado ruso que ha llevado a cabo su transformación, saliendo del comunismo. Hizo una analogía respecto al pueblo mexicano “que en algunos sectores se dice fervoroso de sus creencias religiosas pero que lamentablemente se limitan a asistir a misa una vez por semana, aunque la presencia icónica de “la morenita” resulta importante para la religiosidad, algo similar, representa Fátima para los rusos.

El moderador Antonio Álvarez Esparza dijo que el libro “La Misión de Rusia”, enriquece el acervo de actividades del Foro Guadalajara, cuya primera edición fue en 2012, con el tema “Por la unión de los Estados Nacionales, la Justicia social y el bien común”.

La segunda edición en 2014, tuvo por título “Las bases para un nuevo orden internacional justo. La Política como forma superior de Caridad”. Recordó que en 2013 se llevó a cabo el Foro Sindical Brasil-México, patrocinado por la central de Sindicatos Brasileños (CSB) y la Federación Revolucionaria de Obreros y Campesinos del Estado de Jalisco, en la ciudad de Rio de Janeiro, en Brasil.

Explicó que el libro contiene tres partes en 158 páginas. Estos tres capítulos son: La propuesta para un nuevo orden mundial; Rusia y Occidente; y acercamiento histórico de los dos pulmones católico y ortodoxo.

Participó también en la presentación del libro Lorenzo Carrasco, quien junto con su esposa, Silvia Palacios, coordinaron la edición respaldada por la editorial Capax Dei, la Federación Revolucionaria de Obreros y Campesinos del Estado de Jalisco (FROC) el Movimiento de Solidaridad Iberoamericano (MSla), representado en Guadalajara por Ángel Palacios y Verónica Cruz, y por el informativo Página Iberoamericana.

Este compendio contiene textos de: Vladimir Putin, presidente de Rusia; Dr. Ján Carnogurský, Padre Alfredo Saénz SJ, Elisabeth Hellenbroich, Anno Hellenbroich, Paolo Raimondi, Silvia Palacios, con la traducción de Luis Nava y fecha de edición enero de 2019.

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