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OPINIÓN

Las Colmenas de Zapopan: Una apuesta seria contra la desintegración social

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Los Juegos del Poder, por Gabriel Ibarra Bourjac

En medio de un Jalisco golpeado por la violencia, la desintegración familiar y el reclutamiento constante de jóvenes por parte del crimen organizado, merece especial atención el modelo de Colmenas impulsado por Movimiento Ciudadano en Zapopan.

Lo que inició como una iniciativa de Pablo Lemus Navarro durante su gestión como alcalde se ha convertido en una política pública con continuidad. Actualmente, existen cinco Colmenas en Zapopan, ubicadas en colonias de alta vulnerabilidad: Miramar, Villa de Guadalupe, San Juan de Ocotán, Valle de los Molinos y ahora El Centinela, ubicada en la zona de Mesas Coloradas, un sector históricamente marcado por la marginación, pero que en los últimos años ha comenzado a transformar su rostro con la intervención del gobierno municipal.

Este lunes fue inaugurada la quinta Colmena de Zapopan en la colonia El Centinela, con una inversión de 66 millones de pesos y una superficie superior a los 4 mil 800 metros cuadrados.

Además, en Guadalajara se construyeron seis Colmenas durante la administración de Pablo Lemus, sumando un total de 11 en el Área Metropolitana. El proyecto también se extenderá al interior del estado: próximamente iniciará la construcción de una Colmena en Lagos de Moreno y otra en Puerto Vallarta. Con ello, se busca replicar este modelo en distintas regiones de Jalisco.

Lo más relevante de esta estrategia es su enfoque en la reconstrucción del tejido social. Cada Colmena funciona como un centro comunitario integral que ofrece ludoteca, talleres de oficios, aulas de computación, espacios de música, huertos urbanos, cocina comunitaria y áreas destinadas a la convivencia.

No se trata solamente de infraestructura: es una apuesta por generar oportunidades de desarrollo personal y colectivo, especialmente para niñas, niños, jóvenes y familias que habitan en zonas marginadas.

Juan José Frangie Saade y Pablo Lemus han logrado algo poco frecuente en la política mexicana: continuidad. Con más de una década gobernando Zapopan —dos administraciones de Lemus y ahora la segunda de Frangie— han podido planear a mediano y largo plazo, fortalecer la recaudación vía predial y canalizar recursos hacia programas de alto impacto social.

María Gómez Rueda, coordinadora general de Construcción de Comunidad de Zapopan, lo resumió bien: “No basta con apostar por el desarrollo económico si no invertimos también en el desarrollo humano y comunitario”.

Sin embargo, es necesario mirar el contexto con realismo. Jalisco enfrenta una profunda crisis de seguridad y desintegración social. Se mantiene entre los estados con mayor número de personas desaparecidas en el país.

En este escenario, las Colmenas representan un esfuerzo valioso, aunque insuficiente si no se acompaña de una estrategia mucho más agresiva en materia de seguridad, generación de empleo juvenil y fortalecimiento del núcleo familiar.

Con poco más de cuatro años por delante en su administración estatal, Pablo Lemus tiene la oportunidad de expandir significativamente este modelo en todo Jalisco. El verdadero éxito de las Colmenas no se medirá por la cantidad de inauguraciones ni por los metros cuadrados construidos, sino por su capacidad real para disminuir la violencia, el abandono escolar y la captación de jóvenes por parte del crimen organizado en las colonias donde operan.

La metáfora expresada por el niño Jonás durante la inauguración resulta poderosa: “Una colmena como la de las abejas, donde todas trabajan juntas y se ayudan”. Ese es el gran desafío: transformar colonias fragmentadas y golpeadas por la violencia en comunidades organizadas y solidarias.

Zapopan ha encontrado una fórmula interesante que podría exportarse a distintas regiones del estado. Habrá que observar cómo se replica este modelo fuera de la Zona Metropolitana de Guadalajara y, sobre todo, si logra traducirse en resultados tangibles: menos delincuencia juvenil, menos desapariciones y una reducción de la impunidad que tanto lastima a la sociedad jalisciense.

Que el Estado cumpla con su misión de brindar seguridad y proteger a las personas frente a quienes violentan y atropellan sus derechos. Esa es la gran responsabilidad que tiene Pablo Lemus como gobernador: cambiar el presente incierto por un futuro de paz y seguridad para las familias de Jalisco.


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