JALISCO
Elizabeth Mejía: poesía desde el cuerpo y la vida cotidiana
Conciencia en la Cultura, por Luis Ignacio Arias
Elizabeth Mejía (Zapopan, 1998) es poeta, historiadora y performer, autora del libro Descíframe o te devoro, un poemario de 29 textos que reúne la experiencia de crecer y habitar la vida cotidiana desde el cuerpo de una mujer joven en México. Publicado inicialmente de manera independiente en 2023 y reeditado en 2024 por la editorial Hormiga Negra, el libro reúne experiencias de la vida cotidiana, atravesadas por la violencia, la precariedad, la espiritualidad y las contradicciones de su tiempo.
A partir de esta obra, Mejía reflexiona sobre su proceso creativo y la manera en que la poesía se ha vuelto para ella un registro íntimo y una forma de resistencia.
Descíframe o te devoro surge de un periodo de cinco años de escritura, entre 2017 y 2022, en los que Elizabeth reunió materiales dispersos y los convirtió en un cuerpo coherente. “Busqué que todos los poemas tuvieran un hilo conductor, ejes temáticos en común”. Ese hilo es la experiencia de ser mujer joven en México, atravesada por la violencia estructural, la precariedad, la espiritualidad y la vida urbana.
Nacida en 1998, Elizabeth pertenece a una generación que creció bajo la violencia desatada por la guerra contra el narcotráfico y que aprendió a mirar el mundo desde ese contexto. “Vivimos una guerra cotidiana, una guerra civil al final de cuentas”. Su poesía no describe esa violencia desde la distancia: la encarna.
Además de ese contexto, Mejía subraya que su escritura nace de lo cotidiano y de los elementos que conforman la vida de su generación, incluido el mundo digital. “Puede que esté hablando de internet, pero eso no quiere decir que sea banal; habla de una cosmovisión, de una mentalidad, de una generación”. Para ella, el poema funciona como un documento histórico y, al mismo tiempo, como un collage de experiencias: fragmentos de conversaciones, imágenes urbanas, crisis personales y sensaciones que se acumulan y desembocan en el texto.
Elizabeth habla de la mujer que corre para alcanzar el camión, la que llora cuando las cosas no salen, la que responde chiflidos, la que malabarea el salario, la que forma anticuerpos y sigue caminando. “Soy yo, mujer, que toma el camión, que corre el camión, que llora cuando no le salen las cosas”. En esa acumulación de gestos y escenas se revela una poética que no teme nombrar lo simple ni lo doloroso. Para ella, escribir es un acto sensorial: “Mi quehacer es muy sensorial y apegado a lo que uno siente”.
La primera edición del libro fue independiente, editada por Víctor Villalobos y publicada en marzo de 2023. La preventa salió adelante “gracias al cielo y a todos los santos que he puesto de cabeza”. La segunda edición, bajo el sello Hormiga Negra, implicó una revisión profunda de los textos y una producción más cuidada. “La segunda edición, ya bajo todas las de la ley, salió y salió muy bien”. La portada refleja la estética del libro: “como un cuchillazo con glitter”.
El título del libro proviene de un ensayo de la antropóloga argentina Rita Segato sobre las asesinadas de Ciudad Juárez y la violencia como lenguaje. Elizabeth retoma la frase para nombrar la crueldad que atraviesa los cuerpos de las mujeres, pero también para señalar la posibilidad de leer, resistir y transformar. “No es solo un tema el que aborda el poemario, sino varios temas sucediendo al mismo tiempo”. En su obra conviven la violencia y la ternura, la espiritualidad y la ciudad, el miedo y el deseo de vivir. Su poesía, dice, es roja y morada: “atmósferas rojas, tintas moradas, como cielos de octubre”.
Aunque Descíframe o te devoro es su primer libro, Elizabeth no es ajena al trabajo colectivo ni a la exploración interdisciplinaria. Desde 2015 ha participado en fanzines, lecturas, antologías y proyectos culturales. Su obra forma parte de compilaciones como Diez balas: poesía escrita por mujeres en Guadalajara, Tiempo de mujeres, Ciudad Poema y Lectura Marina. Además, ha desarrollado un alter ego performático, Sátira, con el que experimenta la poesía desde el cuerpo y el sonido. “Últimamente he pensado la poesía en otros formatos… a nivel sonoro, corporal, performance”. Para ella, el poema no se limita a la página: es acción, gesto, archivo vivo.
En paralelo a la circulación de este libro, Elizabeth trabaja en un segundo proyecto: Control deseo, un poemario de 22 textos que nació de una ruptura amorosa. A diferencia del primero, este sí fue un proyecto planeado desde el inicio. “Ahí sí me senté a escribir poema por poema… ya más maduro el proceso de creación”. El libro explora la relación entre deseo, control, ansiedad y poder, e incorpora arquetipos y animales simbólicos como la cabra y el toro. “Control deseo ya es el hijo planeado”. Aunque la voz poética cambia, los temas persisten: la vida cotidiana, la violencia, el ser mujer en estado de guerra, la espiritualidad como refugio y brújula.
Elizabeth concibe la poesía como una forma de registrar aquello que atraviesa una vida. Esa idea se extiende más allá del libro y alcanza su trabajo con Sátira y el proyecto colectivo Neofantasías: archivo sensorial contra el olvido, donde explora la poesía desde el cuerpo, el sonido y otros formatos.
En su escritura permanecen la vida cotidiana, la experiencia de ser mujer, la violencia y la espiritualidad, elementos que, lejos de aparecer como temas aislados, forman parte de una misma mirada sobre su tiempo. Para Mejía, escribir también es una forma de resistencia: “Lo personal es político y lo político es personal”



