OPINIÓN
Una tradición ancestral: Beneficios del temazcal

Salud y bienestar, por Gabriela Arce Siqueiros //
¿Como están queridos lectores?, espero que hayan tenido una excelente semana. ¿Ya están listos para que les comparta un nuevo artículo sobre bienestar? Es muy importante todo lo que pueda aportar a la salud, porque pienso que si algo nos da la fuerza necesaria para trabajar, disfrutar y motivar nuestra vida cada día. Es precisamente la salud.
El temazcal es una práctica ancestral utilizada por diversas culturas indígenas de Mesoamérica, especialmente por los pueblos nahuas, mayas y zapotecas. Esta tradición, que ha perdurado a lo largo de los siglos, es conocida no solo por sus profundos beneficios físicos, sino también por su impacto emocional y espiritual. En este artículo, exploraremos en detalle qué es un temazcal, cómo se lleva a cabo y los múltiples beneficios que aporta a quienes lo experimentan.
¿QUÉ ES UN TEMAZCAL?
El temazcal, cuyo nombre proviene del náhuatl *temāzcalli* (que significa «casa de vapor»), es un baño de vapor tradicional que se realiza en una estructura especialmente diseñada para este propósito. La estructura del temazcal puede variar, pero típicamente es una construcción circular y baja, hecha de materiales naturales como piedra, adobe o madera. Su forma redondeada simboliza el vientre materno, representando un espacio de renacimiento y purificación.
Dentro del temazcal, se colocan piedras volcánicas previamente calentadas en un fuego exterior. Estas piedras, llamadas *abuelitas* o *abuelitos*, se introducen en el interior de la estructura y se rocían con agua y hierbas aromáticas para generar vapor. Este vapor, junto con la oscuridad y el calor del temazcal, crea un ambiente propicio para la meditación, la introspección y la sanación.
¿CÓMO SE LLEVA A CABO?
La ceremonia del temazcal es guiada por un *temazcalero* o *temazcalera*, una persona con experiencia y conocimiento en la práctica y en el manejo de las energías involucradas. El proceso de un temazcal suele seguir varias etapas, cada una con su propio propósito y simbolismo:
Preparación. Antes de entrar al temazcal, los participantes se reúnen para una charla introductoria. Aquí, el temazcalero explica el propósito de la ceremonia, las reglas a seguir y se realiza una limpieza energética inicial con sahumerios de copal o hierbas como la salvia.
Entrada al Temazcal. Los participantes entran al temazcal en silencio y en un estado de respeto y reflexión. Dentro, se sientan en círculo alrededor del hoyo central donde se colocarán las piedras calientes.
Cantos y Oraciones. Una vez dentro, la ceremonia comienza con cantos tradicionales y oraciones. Estos cantos tienen el propósito de conectar a los participantes con sus ancestros y con la energía de la naturaleza.
Introducción de las Piedras. Las piedras volcánicas calientes se introducen en el temazcal en varias rondas. Cada ronda representa un aspecto diferente de la sanación: física, emocional, mental y espiritual. A medida que las piedras se rocían con agua, el vapor se intensifica, aumentando la temperatura y la humedad dentro del temazcal.
Reflexión y Meditación. Durante cada ronda, se alternan momentos de silencio y reflexión con cantos y oraciones. Los participantes tienen la oportunidad de liberar tensiones, expresar emociones y meditar sobre sus intenciones y deseos.
Cierre y Salida. Al finalizar la ceremonia, los participantes salen del temazcal de uno en uno, agradeciendo a las piedras y a la madre tierra por la experiencia. Afuera, se recomienda descansar, hidratarse y compartir una comida ligera para reponer energías.
BENEFICIOS
Los beneficios del temazcal son múltiples y abarcan aspectos físicos, emocionales y espirituales. A continuación, se detallan algunos de los más destacados:
Desintoxicación. El intenso calor y el vapor del temazcal inducen la sudoración profusa, lo que ayuda al cuerpo a eliminar toxinas y residuos metabólicos a través de la piel. Este proceso de desintoxicación puede mejorar la función del sistema inmunológico y promover una piel más saludable.
Mejora de la Circulación. El calor del temazcal dilata los vasos sanguíneos, lo que mejora la circulación y facilita el transporte de oxígeno y nutrientes a los tejidos. Esto puede ayudar a aliviar dolores musculares y articulares, y promover una recuperación más rápida de lesiones.
Relajación Muscular. El calor y la humedad del temazcal relajan los músculos y los tejidos conectivos, lo que puede aliviar la tensión muscular y reducir la rigidez. Esto es especialmente beneficioso para personas con problemas de espalda, artritis o tensión crónica.
Estimulación del Sistema Respiratorio. La inhalación del vapor caliente y de las hierbas aromáticas utilizadas en el temazcal puede ayudar a limpiar las vías respiratorias, despejar la congestión y mejorar la función pulmonar. Esto es particularmente útil para personas con afecciones respiratorias como el asma o la bronquitis.
-Reducción del Estrés y la Ansiedad. La atmósfera cálida y envolvente del temazcal, combinada con la meditación y los cantos, crea un ambiente de relajación profunda que puede ayudar a reducir el estrés y la ansiedad. La liberación de endorfinas durante la sesión también contribuye a una sensación de bienestar y tranquilidad.
-Liberación Emocional. La ceremonia del temazcal proporciona un espacio seguro para que los participantes expresen y liberen emociones reprimidas. El calor y el vapor pueden facilitar la apertura emocional, permitiendo a las personas confrontar y procesar sentimientos difíciles o dolorosos.
Conexión con la Naturaleza y los Ancestros. El temazcal es una práctica profundamente arraigada en la espiritualidad indígena. Participar en un temazcal puede ayudar a las personas a reconectar con la naturaleza, honrar a sus ancestros y reconocer su lugar en el ciclo de la vida.
Renovación y Renacimiento. La estructura del temazcal y el proceso de la ceremonia simbolizan un viaje de purificación y renacimiento. Los participantes a menudo emergen del temazcal con una sensación de renovación, claridad mental y un sentido renovado de propósito y dirección en sus vidas.
Profundización de la Meditación. El ambiente del temazcal, libre de distracciones y lleno de energía espiritual, facilita la meditación profunda y la introspección. Esto puede llevar a experiencias de autoconocimiento, revelaciones personales y una mayor comprensión de uno mismo y de su camino espiritual.
CONCLUSIÓN
El temazcal es mucho más que un baño de vapor; es una experiencia integral que nutre el cuerpo, la mente y el espíritu. A través de la combinación de calor, vapor, cantos y reflexión, esta práctica ancestral ofrece una vía poderosa para la sanación y el bienestar. Ya sea para desintoxicarse físicamente, liberar tensiones emocionales o buscar una conexión espiritual más profunda, el temazcal sigue siendo una herramienta valiosa y relevante en la búsqueda del equilibrio y la armonía en la vida moderna.
Me despido de ustedes y les recuerdo. Que juntos podemos trabajar hacia soluciones que promuevan la salud. Gracias por su atención y su compromiso con este artículo. Siempre quedo atenta a sus comentarios.
E-mail: siqueiros.arte@gmail.com
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JALISCO
La transparencia del fiscalizador

– Los Juegos del Poder, por Gabriel Ibarra Bourjac
En Jalisco, la transparencia y la rendición de cuentas deberían ser principios innegociables. Sin embargo, la resistencia del auditor superior del Estado, Jorge Alejandro Ortiz Ramírez, a ser auditado por la Unidad de Vigilancia del Congreso revela una paradoja alarmante: el encargado de fiscalizar el gasto público evade la supervisión.
Esta actitud, denunciada por David Rubén Ocampo Uribe, titular de la Unidad, y el diputado Alberto Alfaro García, presidente de la Comisión de Vigilancia, no solo cuestiona la integridad de la Auditoría Superior del Estado de Jalisco (ASEJ), sino que amenaza la confianza en el sistema democrático.
Desde el 10 de julio de 2025, cuando Ocampo asumió su cargo, Ortiz Ramírez ha bloqueado cualquier intento de revisión. Solicitudes de expedientes laborales, nóminas y contratos han sido ignoradas, y un encuentro institucional propuesto para el 19 de agosto quedó en el vacío. “Quería saber si todo está en regla. La respuesta fue negativa. Pedí una reunión pública con agenda común, y tampoco hubo respuesta”, relató Ocampo a Conciencia Pública.
Incluso se le prohibió a personal de la ASEJ pasarle llamadas, limitando el diálogo al secretario técnico, un subordinado que no puede sustituir al titular.
El diputado Alfaro, de Morena, califica esta resistencia como un desafío al Congreso y a la sociedad. “El auditor se siente intocable, como si fuera gobernador. Durante ocho años operó sin contralor, pero ahora que lo hay, se niega a colaborar”, afirmó.
Con el respaldo de 29 de 32 deputados al nombramiento de Ocampo, su legitimidad es incuestionable. “Sabe que abriremos la Caja de Pandora”, añadió, sugiriendo que Ortiz Ramírez teme revelar irregularidades.
La Constitución de Jalisco y la Ley de Rendición de Cuentas otorgan a la Unidad de Vigilancia facultades plenas para revisar la ASEJ sin necesidad de acuerdos previos de la Comisión de Vigilancia, como argumenta Ortiz Ramírez.
Esta interpretación “tecnicista” es, para Ocampo, un escudo para evadir la fiscalización. La pregunta es inevitable: ¿qué oculta el auditor? Denuncias internas apuntan a aviadores, nóminas infladas, “moches” por laudos laborales y tolerancia a incapacidades falsas avaladas por el IMSS.
Una figura clave en estas acusaciones es Sandra Verónica Márquez González, de la Dirección Jurídica, señalada por mantener personal inexistente en nómina y exigir pagos ilegales, prácticas que arrastra desde su paso por el Tribunal de Arbitraje y la Fiscalía, donde se le vinculó al “Clan Trevi” por cobros indebidos.
La ASEJ es un pilar estratégico del gobierno de Jalisco, con autonomía técnica y de gestión para garantizar imparcialidad en la fiscalización de un presupuesto cercano a los 200 mil millones de pesos. Su rol como contrapeso es crucial para generar confianza ciudadana.
Sin embargo, la resistencia de Ortiz Ramírez recuerda épocas oscuras de la Contaduría Mayor de Hacienda, antecesora de la ASEJ, donde se rumoraba que las cuentas públicas se “lavaban” mediante acuerdos entre bancadas legislativas. Funcionarios corruptos encontraban en estos arreglos una vía para encubrir irregularidades, otorgando un poder desmedido al titular del organismo.
Hoy, la ASEJ debería ser un modelo de integridad. El Plan Estatal de Desarrollo y Gobernanza 2024-2030, liderado por Cynthia Cantero Pacheco, establece la transparencia y la participación ciudadana como ejes rectores de la gestión pública. Este plan, construido con la voz de más de 675,000 jaliscienses, vincula el presupuesto a resultados medibles, exigiendo apertura y rendición de cuentas.
La opacidad de Ortiz Ramírez contradice este espíritu, debilitando la credibilidad de una institución que debería ser ejemplo.
La pasividad de otros actores institucionales agrava el problema. El silencio del Congreso en pleno y la inacción de la Fiscalía Anticorrupción alimentan percepciones de complicidad o indiferencia. Mientras, rumores de una posible reelección de Ortiz Ramírez, tras ocho años en el cargo, generan rechazo. “Un gobernador dura seis años y se va. Este señor pretende quedarse otros ocho. Es inadmisible”, sentenció Alfaro.
¿Cómo puede hablarse de rendición de cuentas si el fiscalizador se coloca por encima de la ley? La resistencia de Ortiz Ramírez no es un simple desencuentro burocrático; es una afrenta al sistema de pesos y contrapesos.
“La opacidad reina en la Auditoría. Si el auditor desconoce la ley, ¿cómo fiscaliza al estado?”, cuestiona Ocampo. La sociedad, cada vez más vigilante, exige respuestas. Ortiz Ramírez tiene una oportunidad: abrir las puertas de la ASEJ, entregar la información solicitada y demostrar que no hay nada que ocultar. De lo contrario, su silencio seguirá alimentando sospechas de irregularidades.
La transparencia no es negociable, y Jalisco merece una Auditoría Superior que predique con el ejemplo. Es hora de que el fiscalizador rinda cuentas.
JALISCO
MC: espejismos de unidad y fractura a la vista

– Crónicas de Pacheco, por Daniel Emilio Pacheco
Movimiento Ciudadano en Jalisco ya abrió el telón de su renovación interna con la elección de 64 nuevos coordinadores municipales en la vieja casona de Av. La Paz. En apariencia, un ejercicio de normalidad partidista: discursos de unidad, promesas de cercanía con la gente, rostros nuevos para el escaparate y la certeza de que el partido naranja seguirá marcando la pauta en la política local.
Una postal impecable para las páginas de los diarios amigos… pero un espejismo apenas capaz de ocultar las fracturas internas que corroen al partido naranja. Pues, bajo el barniz del entusiasmo, se esconde un mapa con claroscuros que la dirigencia difícilmente podrá negar.
Los números de la elección de 2024 fueron generosos en sus bastiones metropolitanos: Guadalajara, Zapopan y Tlajomulco volvieron a confirmar la hegemonía emecista. En la capital, 308 mil votos aseguraron la continuidad; Zapopan, con 323 mil sufragios, consolidó la plaza más codiciada del estado; y Tlajomulco refrendó, una vez más, su condición de vivero político del grupo alfarista con 94 mil papeletas a su favor. Una trinidad metropolitana que otorga poder y recursos, pero que no resuelve la fragilidad en el resto del estado.
Porque más allá del brillo urbano, MC perdió terreno en Puerto Vallarta —joya turística entregada al PVEM en sociedad con Morena—, cedió Ciudad Guzmán, enclave agroindustrial del sur, y vio escaparse Tepatitlán, bastión alteño que durante años se pensó inmune a los embates opositores. En Tlaquepaque y Tonalá, el retroceso fue aún más doloroso: en el primero, los 109 mil votos no alcanzaron para retener la presidencia municipal; en el segundo, apenas 47 mil sufragios lo relegaron a un segundo lugar incómodo detrás de Morena. Un tropiezo estratégico en el oriente metropolitano que desnuda la vulnerabilidad del proyecto.
Mirza Flores, encargada de administrar esta renovación interna, habla de “liderazgos de territorio, cercanos a la gente”. El discurso suena bien, pero la tarea es monumental: reconstruir la cohesión de un partido que, en su expansión, ha multiplicado corrientes, intereses y pleitos internos. Porque el problema no es solo perder municipios: es perderlos mientras el partido se enreda en disputas de candidaturas, pugnas entre cuadros y una dirigencia que debe demostrar que puede arbitrar sin fracturar.
Los números distritales tampoco ayudan: de 20 distritos locales, MC apenas ganó 6; de los federales, ninguno y los plurinominales fueron para los exfuncionarios que necesitaban fuero y los “liderazgos” escogidos. Esto significa que, aunque controla alcaldías claves, su voz legislativa es reducida y carece de peso real en el Congreso federal.
Un contraste brutal: músculo en los municipios, anemia en las cámaras. Y esa asimetría no se corrige con discursos ni asambleas, sino con operación política en campo, con la capacidad de seducir al votante rural, al comerciante alteño, al campesino del sur que aún ve en el naranja una marca citadina, aburguesada y distante.
Pero lo verdaderamente corrosivo no está en las urnas, sino en los pasillos. La disputa Alfaro–Lemus ha dejado de ser un rumor y se ha convertido en un hecho palpable. Enrique Alfaro se resiste a entregar el control de candidaturas y cuadros, mientras Pablo Lemus mueve sus piezas con paciencia quirúrgica, tejiendo su propia red de operadores que responden solo a él. Entre ambos, Mirza Flores aparece como árbitro incómodo, obligada a conciliar lo irreconciliable: mantener la disciplina de un ejército que ya no reconoce un solo general.
El grupo Alfaro–Lemus sabe que esta es su última gran prueba antes de 2027. Si logran ordenar candidaturas y mantener la paz interna, MC llegará con posibilidades de sostener el gobierno estatal. Pero si insisten en los métodos de imposición y en los arreglos de cúpula, el costo será alto: perderán distritos clave, y con ellos, la capacidad de negociar en el Congreso y de sostener el control territorial.
Los cuadros históricos, los que alguna vez creyeron en la “ola naranja” como una alternativa fresca, se encuentran marginados o desplazados por nuevas caras que responden a intereses de grupo. La operación interna dejó cicatrices: candidaturas impuestas, militantes que sienten haber sido utilizados y un éxodo silencioso hacia Morena y el PVEM que ya se empieza a notar en las regiones.
En política, decía siempre la vieja guardia, no basta con administrar victorias: hay que blindarlas. Movimiento Ciudadano gobierna hoy con holgura en las ciudades, pero su debilidad en la periferia y en el interior del estado es evidente. Las plazas que perdió en 2024 son recordatorio de que el poder es un animal volátil: se escurre por las rendijas más pequeñas y muerde cuando menos se le espera.
La renovación municipal, que en el discurso se vende como ejercicio democrático, en los hechos es un intento de tapar grietas con retórica. En lugar de cohesión, lo que se advierte es una carrera por controlar posiciones rumbo al 2027. Cada comité local es, en realidad, una ficha en el tablero de negociación entre Alfaro y Lemus.
La batalla del 2027 no se jugará únicamente en los edificios de avenida Hidalgo o en los mítines de funcionarios públicos en la Casa Ciudadana. Se librará en los tianguis de Tonalá -donde el Ayuntamiento ha prendido focos rojos-, en los talleres de Arandas -Cuando se habla de la inseguridad que hay en las carreteras de la zona-, en los mercados de Lagos de Moreno -Al momento de hablar de un nuevo ejecutado o desaparecido- y en las colonias populares de Tlaquepaque -Explicando por qué el SIAPA no otorga el servicio que cobra: agua-. Ahí, donde los discursos sobran y lo que cuenta son los servicios públicos, la seguridad y la cercanía real de quienes gobiernan.
La verdadera batalla de 2027 no será contra Morena ni contra el PVEM. Será contra sí mismo. Porque, como tantas veces en la historia política de este país, los partidos no caen por la fuerza del adversario, sino por la podredumbre que incuban dentro.
Hoy MC es un cascarón brillante en la superficie, pero carcomido por dentro. Se vende como movimiento fresco, pero huele ya a partido viejo: facciones enfrentadas, candidaturas negociadas en lo oscurito y un liderazgo que se desgasta en administrar pleitos en lugar de ganar territorios.
Si no corrigen el rumbo, el espejismo de unidad que hoy pregonan se desmoronará al primer soplo de la contienda. Y entonces, la historia no hablará de una derrota electoral, sino de un suicidio político en cámara lenta. Una crónica que, como tantas en la política mexicana, no se escribirá con tinta… sino con epitafios.
En X: @DEPACHECOS