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Renuncia a la dirigencia de la CTM: El relevo terso de Carlos Aceves a Tereso Medina con candidato de unidad
Por Belisario Bourjac
Anunciada formalmente el 4 de febrero de 2026, esta decisión rompe con una tradición casi centenaria: por primera vez en los 90 años de existencia de la CTM, un secretario general en funciones deja el cargo voluntariamente y en vida, en lugar de permanecer hasta su muerte, como ocurrió con figuras emblemáticas como Fidel Velázquez Sánchez (más de 55 años al frente), Leonardo Rodríguez Alcaine o Joaquín Gamboa Pascoe.
Aceves del Olmo, nacido el 5 de noviembre de 1940 y con 85 años al momento del anuncio, había asumido la dirigencia el 8 de enero de 2016, tras el fallecimiento de Gamboa Pascoe.
Durante su década al mando, navegó por un periodo de profundos cambios en el mundo laboral mexicano: la reforma laboral de 2019 (que impulsó la democracia sindical, la libertad de negociación colectiva y el fin de los contratos de protección), los ajustes posteriores bajo los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, y el distanciamiento formal de la CTM con el PRI en 2024, debido a desacuerdos con la dirigencia de Alejandro Moreno Cárdenas («Alito»).
En su carta dirigida al Comité Nacional de la CTM, Aceves explicó con claridad y sobriedad los motivos de su decisión: recomendaciones médicas y la necesidad de dedicar mayor tiempo a su familia. Reconoció que el liderazgo exige una «entrega total y permanente» en un contexto laboral exigente, y que, tras una «reflexión profunda», optó por no buscar la reelección.
Subrayó que concluiría íntegramente su periodo estatutario, el cual finaliza el 23 de febrero de 2026 —justo un día antes del 90 aniversario de la fundación de la CTM (24 de febrero de 1936)—. Instruyó al Comité Nacional a garantizar una transición «ordenada, institucional y estatutaria», priorizando la unidad, la madurez política y la disciplina interna, e impulsando una planilla de unidad para el XVII Congreso Nacional Ordinario convocado para el 24 de febrero.
Esta salida voluntaria contrasta con la larga tradición de liderazgos vitalicios en la CTM, donde los relevos solo ocurrían por fallecimiento. El anuncio generó sorpresa y reconocimiento en amplios sectores: medios como La Jornada, Infobae, El Universal y Quadratín destacaron que se trata de un «cierre de ciclo» responsable y congruente con su trayectoria.
Algunos analistas lo interpretaron como un paso hacia la modernización de la central, alineada con los principios de renovación y democracia promovidos en la «Cuarta Transformación», aunque no exento de tensiones internas.
El proceso sucesorio se activó de inmediato. Aspirantes como Tereso Medina Ramírez (líder en Coahuila, perfilado como posible primer dirigente del norte en la historia de la CTM), Alfonso Godínez, Fernando Salgado (secretario general sustituto) y otros generaron movimientos y respaldos.
Inicialmente, hubo menciones de polarización y fracturas, con debates sobre romper el viejo corporativismo y evitar que la CTM quede «al servicio de un partido». Sin embargo, la estructura cetemista avanzó hacia una planilla de unidad: para mediados de febrero de 2026, Tereso Medina se registró como candidato principal, con amplio consenso interno, y la central se perfiló para ratificar una dirigencia unificada en el congreso del 24 de febrero, evitando una contienda abierta que pudiera debilitar la organización.
La renuncia de don Carlos Aceves del Olmo no solo cierra una década de liderazgo pragmático y dialogante —en la que defendió conquistas históricas mientras adaptaba la CTM a reformas modernas—, sino que simboliza un cambio generacional y de estilo en el sindicalismo mexicano.
A sus 85 años, deja un legado de estabilidad en tiempos turbulentos, y abre la puerta a una CTM que, en su nonagésimo aniversario, busca renovarse sin perder su esencia: defender los derechos de los trabajadores con unidad y patriotismo.
En palabras del propio Aceves, esta decisión fue «personal y responsable». Para millones de afiliados cetemistas y para el movimiento obrero en general, representa el fin de una era y el inicio de otra, en un México transformado donde el sindicalismo debe evolucionar hacia mayor democracia interna y autonomía. Don Carlos se retira con dignidad, dejando una central más alineada con los tiempos actuales, pero fiel a su lema histórico: «Unidad y Trabajo».
LA ERA DE FIDEL VELÁZQUEZ; FUNDADA HACE 90 AÑOS
La Confederación de Trabajadores de México (CTM) es la central sindical obrera más importante y longeva del país, fundada el 24 de febrero de 1936 en el marco del gobierno de Lázaro Cárdenas del Río.
Su creación representó la culminación de un proceso de unificación del movimiento obrero mexicano, impulsado por el contexto revolucionario y la necesidad de organizar a los trabajadores frente a la explotación capitalista, el imperialismo y las divisiones internas en el proletariado.
ORÍGENES Y FUNDACIÓN (1933-1936)
El camino hacia la CTM inició en 1933 con la formación de la Confederación General de Obreros y Campesinos de México (CGOCM), liderada por Vicente Lombardo Toledano, un intelectual marxista que buscaba una central única.
En 1935, ante la intromisión del expresidente Plutarco Elías Calles en los asuntos laborales y el apoyo de Cárdenas a las huelgas, se creó el Comité Nacional de Defensa Proletaria (CNDP), integrando a sindicatos independientes, la Confederación Sindical Unitaria de México (CSUM) de orientación comunista y otros grupos.
Del 21 al 24 de febrero de 1936 se celebró el Congreso Constituyente en la Ciudad de México, con más de 4,000 delegados representando a cientos de miles de trabajadores. Se declaró la creación de la CTM como «la única central de trabajadores del campo y de la ciudad».
Su lema inicial reflejaba aspiraciones socialistas: «Por una sociedad sin clases», luchando contra la estructura semifeudal, el imperialismo y por la independencia económica. Lombardo Toledano fue elegido primer secretario general (1936-1941), con Fidel Velázquez como secretario de Organización y Propaganda.
La CTM surgió como aliada del Estado cardenista, apoyando la expropiación petrolera (1938), la reforma agraria y la expansión de derechos laborales. Representó un pacto corporativo: el Estado garantizaba conquistas (como el IMSS en 1943) a cambio de control y apoyo político al Partido de la Revolución Mexicana (antecesor del PRI).
La era de Fidel Velázquez Sánchez (1941-1997)
En 1941, Fidel Velázquez Sánchez (1900-1997) desplazó a Lombardo Toledano, orientando la CTM hacia un sindicalismo pragmático, nacionalista y anticomunista. Hubo un breve interinato de Fernando Amilpa (1947-1950), pero Fidel regresó y permaneció hasta su muerte, ejerciendo un liderazgo casi absoluto por más de 55 años.
Bajo su mando, la CTM se consolidó como pilar del sistema priista durante el «milagro mexicano» (1940-1970). Negoció aumentos salariales, prestaciones y estabilidad laboral en un modelo de sustitución de importaciones. Participó en la «unidad nacional» durante la Segunda Guerra Mundial, apoyando la política de conciliación de clases.
Sin embargo, reprimió disidencias internas (expulsiones de comunistas y purgas en los 40-50) y controló huelgas para evitar parálisis económicas.
La CTM creció enormemente: federaciones en los 32 estados, sindicatos nacionales de industria y millones de afiliados. Fidel Velázquez fue sinónimo de poder: influyó en designaciones presidenciales, obtuvo curules plurinominales y recursos estatales. Su frase emblemática: «No traicionaremos a la Revolución Mexicana».
Críticos lo acusaron de charrismo (control autoritario) y subordinación al Estado, pero sus defensores destacan conquistas como el aguinaldo, vacaciones pagadas y seguridad social.
Transición post-Fidel y declive relativo (1997-2016)
Tras la muerte de Fidel en 1997, la CTM entró en una fase de menor hegemonía, afectada por la apertura económica (TLCAN 1994), privatizaciones y pérdida de influencia priista tras la alternancia de 2000.
- Leonardo Rodríguez Alcaine (1997-2005): Líder del SUTERM (electricistas), mantuvo la línea institucional hasta su fallecimiento.
- Joaquín Gamboa Pascoe (2005-2016): Exlíder de la Federación del DF, murió en el cargo.
La CTM enfrentó retos: independencia sindical, competencia de otras centrales (como UNT) y reformas laborales neoliberales. Siguió aliada al PRI, pero con menor peso en el Congreso y en negociaciones nacionales.
Carlos Aceves del Olmo y el presente (2016-2026)
Carlos Humberto Aceves del Olmo (nacido en 1940) asumió el 8 de enero de 2016 tras la muerte de Gamboa. Con trayectoria como diputado, senador y secretario general sustituto desde 2010, lideró durante una década en un contexto de cambios profundos: la reforma laboral de 2019 (gobierno de AMLO), que impulsó democracia sindical, libertad de contratación colectiva y fin del contrato de protección; y ajustes de 2023 bajo Claudia Sheinbaum.
Carlos Aceves mantuvo el diálogo con el gobierno federal (Morena), defendiendo conquistas históricas mientras adaptaba la CTM a la «cuarta transformación». En 2024, rompió formalmente con el PRI por desacuerdos internos, marcando un distanciamiento del corporativismo tradicional.
En febrero de 2026, con 85 años y por recomendación médica y motivos familiares, Aceves anunció que no buscaría reelección y concluiría su mandato el 23 de febrero de 2026, un día antes del 90 aniversario de la CTM (24 de febrero).
Es el primer secretario general en dejar el cargo voluntariamente en vida, rompiendo con la tradición de líderes que morían en funciones (como Fidel, Rodríguez Alcaine y Gamboa). Instruyó una transición ordenada conforme a estatutos, impulsando una planilla de unidad para el XVII Congreso Nacional.
Ahora la CTM elige a su nuevo secretario general y las diversas organizaciones y liderazgos han acordado postular una planilla de unidad que encabezará Tereso Medina para encabezar la organización durante el periodo 2026-2032, que en este proceso histórico CTM pasó de una central combativa y de izquierda (1936) a una institucional y negociadora, pilar del desarrollo económico y social mexicano.
Defendió derechos laborales para millones, pero enfrentó críticas por control autoritario y subordinación política. Hoy, con millones de afiliados declarados y cientos de sindicatos, busca renovarse en democracia interna, justicia social y alineación con políticas transformadoras, manteniendo su lema: «Unidad y trabajo».




