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EDUCACIÓN

Entre memorias, revoluciones y la sombra de la FEG: Presentan libros sobre la historia política universitaria de Jalisco

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Por Francisco Junco

En un evento donde las palabras parecían cargar el peso de décadas de disputas políticas, revoluciones latinoamericanas y memorias universitarias, la Biblioteca de la Secretaría de Cultura de Jalisco abrió sus puertas para la presentación de dos libros que removieron viejas heridas, nostalgias militantes y debates todavía vigentes sobre el poder estudiantil en Jalisco.

Los títulos “Una breve historia de la FEG”, de Carlos Castillo Hernández, y “La FEG y la Revolución Sandinista (1985-1986)”, de Francisco Gerardo González Alonso, colocaron nuevamente en la conversación pública a la Federación de Estudiantes de Guadalajara.

La presentación, organizada por la editorial Casa del Mago como parte de la colección “Sala Juárez”, dedicada al centenario de la Universidad de Guadalajara, terminó convirtiéndose más en una reconstrucción oral de la historia política universitaria que en un simple acto editorial.

Las intervenciones avanzaron entre anécdotas, confesiones personales y referencias a un pasado donde la militancia estudiantil no sólo se discutía en las aulas, sino también en las calles, en las marchas y, según relataron los autores, incluso en escenarios de guerra en Centroamérica.

La moderadora Claudia Gamiño explicó que ambos libros nacen de trabajos de investigación que buscan rescatar episodios poco documentados de la vida política universitaria. Recordó que existe muy poca información organizada sobre la FEG y que gran parte de los archivos se encuentran dispersos o prácticamente perdidos.

“Es una historia de la que no hay tantos testimonios”, señaló al destacar que buena parte del trabajo de los autores consistió en rastrear documentos personales, entrevistas y archivos privados.

Óscar Ramón López, investigador universitario, realizó una reflexión sobre la memoria política de Jalisco y el significado histórico de la FEG. Con un tono entre académico y confesional, recordó que conoció a Carlos Castillo durante una asamblea estudiantil y, desde entonces, siguió de cerca la construcción de esta investigación.

Sostuvo que el texto de Carlos Castillo permite comprender cómo los grupos estudiantiles construyeron poder político durante décadas y cómo esas estructuras siguen influyendo en la actualidad universitaria y estatal.

“El libro no sólo enmarca la trayectoria política de las federaciones estudiantiles, sino que permite entender cómo se construyeron relaciones de poder, amistades y grupos familiares que siguen teniendo influencia hasta hoy”, explicó.

El académico recordó que originalmente la tesis de Carlos Castillo llevaba un título mucho más provocador: “No hay coyuntura política que dure 40 años”. Para Ramón López, ese nombre sintetizaba mejor la intención historiográfica del trabajo, pues retrataba el largo trayecto político de la FEG desde 1949 hasta 1989, periodo en el que la organización pasó de ser un brazo político del sistema priista a una estructura vinculada con corrientes de izquierda.

Mientras hablaba sobre la permanencia de ciertos conflictos sociales en Jalisco, Óscar Ramón López evocó una fotografía incluida en el libro donde se protestaba contra el aumento al transporte público hace más de cuatro décadas. “Podría decir 2026 sin ningún problema”, comentó al señalar que algunos reclamos sociales parecen repetirse generación tras generación.

FEG: Versiones de violencia y autoritarismo

Carlos Castillo Hernández tomó posteriormente la palabra y explicó que la motivación principal de su investigación surgió de la curiosidad política y de la ausencia de información documental.

Recordó que, siendo estudiante, escuchó versiones que reducían a la FEG únicamente a violencia y autoritarismo. “Nos ponían videos diciendo que lo peor que le había pasado a Guadalajara era la FEG, y yo me preguntaba qué había realmente detrás de eso”, relató.

El autor aseguró que, al iniciar la investigación, descubrió que muchos de los antiguos dirigentes estudiantiles seguían formando parte de las élites políticas y universitarias del estado. “Uno se da cuenta de que son parte de la cúpula de poder actual de la Universidad de Guadalajara y que además casi no existe información organizada sobre ellos”, señaló.

Carlos Castillo narró que buena parte de su trabajo consistió en entrevistar antiguos dirigentes estudiantiles, activistas y personajes cercanos a las luchas universitarias de las décadas de los setenta y ochenta. Incluso relató cómo logró entrevistar a Trino Padilla López después de insistir varias veces en las oficinas universitarias y apuntó que esa entrevista fue “muy interesante” porque permite entender cómo concebían el poder dentro de la universidad.

Para el joven historiador, el principal objetivo del libro es abrir nuevamente el debate sobre la FEG y evitar lecturas simplistas. “No se trata de negar la violencia ni los asesinatos, pero tampoco podemos quedarnos sólo en eso. Hay que entender las estructuras políticas, las familias de poder y las contradicciones que existían dentro de la propia Federación”, explicó.

La participación de la FEG en la Revolución Sandinista de Nicaragua

La segunda parte de la presentación se concentró en el libro de Francisco Gerardo González Alonso, conocido entre universitarios como “El Súper”, quien narró con detalle su experiencia como integrante de una brigada internacionalista enviada por la FEG a Nicaragua en plena Revolución Sandinista.

El arquitecto recordó que creció en Lagos de Moreno dentro de un ambiente profundamente conservador y anticomunista. “En las iglesias nos decían que los comunistas eran el diablo”, relató. Sin embargo, aseguró que su llegada a Guadalajara y el contacto con estudiantes de Filosofía, Letras y Psicología transformaron su visión política.

González Alonso relató cómo terminó participando en movimientos estudiantiles dentro de la Facultad de Arquitectura y posteriormente se integró a las corrientes de izquierda que surgieron dentro de la FEG en los años ochenta. Esa militancia, explicó, fue la que lo llevó a Nicaragua en 1985, en plena guerra entre el gobierno sandinista y la contrarrevolución financiada por Estados Unidos.

“Cuando llegamos a Nicaragua, lo primero que vimos fueron pintas rojinegras que decían: ‘Entre cristianismo y revolución no hay contradicción’”, recordó. Su testimonio avanzó entre relatos sobre combates, viajes a comunidades cercanas a la frontera hondureña y convivencias con brigadistas internacionales provenientes de Alemania, Italia y Estados Unidos.

Uno de los ejes centrales del libro son los testimonios de familias sandinistas que participaron en la revolución. Entre ellos destaca el relato de una anciana identificada como “la abuela revolucionaria”, quien recordó el asesinato de familiares y la incorporación de su nieta, de apenas 13 años, a la guerrilla sandinista.

“Siempre somos sandinistas aunque nos maten”, citó González Alonso al recordar las palabras de la mujer durante una entrevista grabada en Nicaragua. El relato estremeció a varios asistentes, especialmente cuando narró la muerte en combate de Yelva María Antúnez, una adolescente guerrillera fallecida en 1979, poco antes del triunfo revolucionario.

“El Súper” también relató cómo los internacionalistas mexicanos eran recibidos con respeto debido al respaldo que la FEG había brindado a la Revolución Sandinista desde Guadalajara. Incluso aseguró que figuras cercanas a la dirigencia estudiantil apoyaron económicamente brigadas médicas y de reconstrucción enviadas a Nicaragua.

Durante la ronda de preguntas, uno de los asistentes cuestionó las diferencias entre la antigua FEG y la actual Federación de Estudiantes Universitarios (FEU). La discusión derivó en un análisis sobre la despolitización de las nuevas generaciones y el debilitamiento de las organizaciones estudiantiles contemporáneas.

Carlos Castillo atribuyó ese fenómeno al avance del modelo neoliberal y a la precarización social. “Vivimos tan ahogados que mucha gente ya no quiere escuchar más malas noticias ni involucrarse políticamente”, sostuvo.

Por su parte, Gerardo González afirmó que en los años ochenta existía una intensa circulación de información política entre estudiantes. Recordó que la FEG distribuía revistas latinoamericanas, materiales sobre Cuba y El Salvador, además de organizar círculos de estudio y debates ideológicos. “Teníamos otra manera de ver el mundo porque leíamos y discutíamos mucho más”, dijo.


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