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Justicia

Presentan «Culpa fabricada», el libro que denuncia cómo se construyen los culpables en Estados Unidos

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Por Belisario Bourjac

La injusticia no tiene fronteras, la justicia muchas veces responde al dinero y al poder más que a la verdad”, resaltó el periodista Gabriel Ibarra Bourjac al participar en la presentación del libro “Culpa fabricada”, escrito por el empresario jalisciense Juan Sevilla Covarrubias.

Algo que Juan desea dejar en claro es que la intención de este libro no es ofender al gobierno de Estados Unidos, más bien es dar a conocer una realidad que muchas veces pasa desapercibida con la esperanza de que se tomen medidas correctivas para reducir o evitar estas acciones y conductas vergonzosas”, precisó Gabriel Ibarra Bourjac.

 Y luego puntualizaría: El objetivo no es confrontar, sino promover la reflexión y el cambio. Juan espera que este libro resuene como una advertencia y un llamado a la conciencia dentro de la comunidad exportadora a actuar con integridad, prudencia y valentía, porque a veces quienes dicen defender la justicia pueden en la sombra convertirse en la fuente misma de la traición”.

En la presentación del libro participó de igual forma el ingeniero e historiador José Luis Ortiz en un evento que se distinguió por su emotividad y que estuvo conectado vía Zoom con audiencia en cinco países de América, incluyendo Estados Unidos.

UNA OBRA BIEN SUSTENTADA

Durante la presentación, el historiador José Luis Ortiz inició su intervención agradeciendo la confianza depositada en él y en el periodista Gabriel Ibarra Bourjac para acompañar al autor en este evento. Ortiz describió la obra como “bien sustentada, bien escrita y corregida”, destacando su excelente portada y, sobre todo, el profundo sentido de fe en Dios que distingue al autor. “No obstante las adversidades de este peregrinar, no las transmitió con el hígado. Hace el libro con la cabeza”, afirmó.

El historiador ofreció un recorrido por los 15 capítulos del libro. Resaltó el primer capítulo, donde Sevilla evoca su juventud pueblerina, y se detuvo en los momentos más dramáticos: la trampa relatada en el capítulo 4, el arresto y el inicio del cautiverio en el capítulo 5, el traslado a 1,600 millas de distancia y la comparecencia ante el juez en el capítulo 7, donde el autor aparece esposado y lleno de vergüenza frente a su familia.

José Luis Ortiz subrayó el papel fundamental que jugaron la esposa del autor, doña Cecilia, y su hijo Juan, como “bastones fundamentales” durante todo el proceso. También mencionó la muerte de la madre de Sevilla en medio del calvario y la dura sentencia: cinco años de libertad condicional, seis meses de arraigo domiciliario, 100 horas de servicio comunitario y una multa de 10 mil dólares.

“Lo curioso y triste de esta historia —señaló— es que Juan ganó 1,795 dólares con esa operación, la compañía 40,000, y el gobierno gastó 408,000 dólares para buscarle culpas”. Ortiz elogió la entereza del autor, quien, a pesar de declararse culpable por recomendación de su abogado sabiendo que era inocente, evitó caer en el rencor. “No le metió el hígado al libro”, concluyó, antes de ceder la palabra a Gabriel Ibarra Bourjac.

INTERVENCIÓN DE GABRIEL IBARRA BOURJAC

El periodista Gabriel Ibarra Bourjac calificó la obra no solo como Culpa Fabricada, sino también como Historia de una Infamia. El periodista estableció una analogía entre el caso de Juan Ramón Sevilla y el abuso de poder sufrido por el exgobernador de Sonora, Carlos Armando Biebrich, durante el gobierno de Luis Echeverría en los años setenta.

“Juan Ramón fue víctima del exceso de poder y de la soberbia del imperio”, afirmó, refiriéndose a Estados Unidos.

El comunicador destacó que “no hay sistemas perfectos” y que el poder “atropella cuando considera necesario hacerlo, sin medir si lastima a un ciudadano o a una familia”.

Tras reconocer el carácter y la resiliencia de Sevilla, Ibarra elogió el sólido apoyo familiar que recibió de su esposa Cecilia y sus hijos Juan, Andrea y Cecilia Jr., así como el respaldo de amigos cercanos, entre ellos Juan Carlos González Íñigo, quien ayudó en uno de los momentos más difíciles tras la sentencia.

Narró cómo Sevilla llegó a Estados Unidos creyendo en el “sueño americano”, se convirtió en vendedor estrella al incrementar las ventas de su empresa en un 61% y, sin embargo, terminó envuelto en una “pesadilla orquestada por agentes y fiscales” del gobierno estadounidense.

“Su historia no es la de un delincuente, sino la de un ejecutivo elegido para fabricar un caso donde no existía delito”, enfatizó. Ibarra señaló que el libro denuncia una trama perversa en la que agentes construyen narrativas para obtener condenas y ascensos, y criticó el selectivo funcionamiento de las leyes de exportación de Estados Unidos: “rigurosas con los débiles y tolerantes con los poderosos”.

Finalmente, resaltó las reflexiones del epílogo, donde Sevilla reconoce que la injusticia no tiene fronteras y que la justicia muchas veces responde más al dinero y al poder que a la verdad. “El objetivo del libro no es confrontar, sino promover la reflexión y el cambio”, concluyó Ibarra, expresando su admiración por la fortaleza, el valor y el carácter de Juan Ramón Sevilla.

BIOGRAFÍA DEL AUTOR

Juan Ramón Sevilla Covarrubias nació en Autlán de Navarro, Jalisco, aunque sus raíces más profundas se encuentran en Juchitlán, Jalisco. Ha vivido más de 20 años en Estados Unidos, donde cursó parte de su educación básica.

Es ingeniero en Comunicaciones y Electrónica por la Universidad de Guadalajara y cuenta con estudios de administración y negocios en la Universidad Autónoma de Guadalajara.

Posee doble nacionalidad mexicana y estadounidense. Ha desarrollado una destacada trayectoria profesional de más de 15 años en empresas estadounidenses en Chicago, Los Ángeles y Cleveland. Es fundador y presidente de Cientec, que fundó en Guadalajara.

Asimismo, fundó varias empresas, entre ellas JS Engineering (1987), Sevilla Covarrubias y Asociados (1996), Physical Test Solutions (2005) y North American Environmental Systems (2010). Ha impartido conferencias en más de 10 países y visitado más de 50. Es un apasionado del béisbol, especialmente de los Los Ángeles Dodgers.

INTERVENCIÓN DE JUAN SEVILLA: “NO ME AVERGÜENZO DE NADA”

“Quiero agradecer profundamente a mis amigos José Luis y Gabriel por su apoyo incondicional para hacer posible la presentación de este libro. Sin su entusiasmo y respaldo, este evento no habría sido posible”.

Gracias también a todos ustedes por acompañarnos, tanto de manera presencial como a través de Zoom desde diferentes países. El libro fue escrito originalmente en inglés porque los hechos ocurrieron en Estados Unidos.

Durante todo el proceso, documenté detalladamente cada evento, incluso reproduciendo correos electrónicos. Cambié los nombres por cuestiones legales. Aunque hoy mi idioma predominante es el español, crecí en Estados Unidos, donde realicé mi primaria y llegué a dominar el inglés.

Viví en Estados Unidos en tres etapas. En las primeras dos, admiraba profundamente ese país; lo consideraba casi infalible, con una justicia legítima. La tercera etapa fue un duro golpe de realidad. Entendí que, aunque quizá exista menos injusticia y corrupción que en otros lugares, también la hay.

El libro es un drama con elementos de suspenso, pero sobre todo es un libro de terror. Durante tres años, mi familia y yo vivimos con la espada de Damocles sobre nuestras cabezas, con el temor constante de perder nuestra libertad.

Muchos me preguntan por qué escribí este libro. No fue por venganza ni por rencor. Jamás he guardado odio contra Estados Unidos, los agentes o las personas involucradas. Escribí para abrir los ojos de muchas personas que, como yo antes, creen que existen países o instituciones perfectas.

Quise compartir la lección de que ningún sistema es infalible y que la confianza siempre debe ir acompañada de prudencia.

Durante el proceso, tuve que convertirme en mi propio investigador. Estudié más de 100 casos similares de violación de las leyes de embargo en Estados Unidos y enviaba la información a mis abogados. Era mi libertad la que estaba en juego.

No tenía recursos para contratar un gran bufete, así que me defendí con estudio y dedicación.

El libro también muestra cómo la ambición de ascender puede llevar a algunas personas a perder la sensibilidad humana, convirtiendo a los individuos en simples números o escalones para sus metas.

Finalmente, quiero agradecer el enorme apoyo de mi familia —especialmente mi esposa Ceci y mis hijos—, de mis amigos y, sobre todo, de Dios. Su fe y respaldo fueron decisivos para superar esta prueba.

Agradezco también las más de 50 cartas de apoyo que recibí de personas de México, Estados Unidos y 12 países más. Esos gestos de solidaridad nunca los olvidaré.

Hoy comparto esta historia con humildad, pero también con la frente en alto. No me avergüenzo de nada, porque siempre actué defendiendo a mi empresa, a mi jefe y a mis principios.

Que Dios los bendiga a todos. Muchas gracias”.


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