Religión
Cardenal Robles Ortega: 50 años de vocación y servicio sacerdotal
Por Mario Ávila
Con una solemne procesión, en la que participaron cardenales, arzobispos, obispos y presbíteros de las diócesis en las que ha desarrollado su ministerio episcopal, inició la celebración eucarística por los 50 años de la ordenación sacerdotal del arzobispo de Guadalajara, cardenal José Francisco Robles Ortega.
Para agradecer a Dios por esta fecha relevante, tuvo lugar una multitudinaria misa en el Santuario de los Mártires Mexicanos, en la que participaron alrededor de seis mil fieles, entre familiares, amigos, religiosas y laicos, quienes se congregaron para unirse a esta acción de gracias. Entre ellos destacaron 500 sacerdotes y más de 50 obispos procedentes de diferentes países, además del nuncio apostólico en México, Joseph Spiteri.
La homilía por el 50 aniversario de la ordenación sacerdotal del cardenal José Francisco Robles Ortega inició con la lectura del mensaje de felicitación enviado por el papa León XIV.
La felicitación cordial y fraterna llegó a través de un documento oficial emitido desde el Palacio Vaticano, que fue leído por el nuncio apostólico en México, monseñor Joseph Spiteri. En él se destacó la diligente actividad, la solicitud apostólica y el ministerio de profunda espiritualidad que el arzobispo de Guadalajara ha ejercido con esmero en las comunidades de Toluca, Monterrey y Guadalajara.
Asimismo, el Santo Padre reconoció su servicio ante la Curia Romana y la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), al afirmar que «ha demostrado una fidelidad filial hacia la Iglesia y su Magisterio, e igualmente hacia Nos, que por voluntad del Señor ejercemos el ministerio petrino».
Al concluir su mensaje, el papa León XIV deseó al señor cardenal buena salud y abundantes gracias en la predicación del Evangelio, e impartió su bendición apostólica para él, sus seres queridos y todo el pueblo que le ha sido confiado.
Vale la pena destacar que la imagen de la Virgen de Zapopan acompañó la celebración, como patrona de la Arquidiócesis de Guadalajara desde el 12 de octubre de 1989. «La Generala» se hizo presente en esta solemne acción de gracias como un signo de la cercanía maternal de María.
El cardenal José Francisco Robles Ortega ha manifestado, durante sus 14 años como arzobispo, una especial veneración por la Virgen de Zapopan. Su amor por la Santísima Virgen nació desde la infancia, cuando su madre lo llevaba a la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, en Mascota, Jalisco, donde sirvió como monaguillo. Asimismo, profesa una profunda devoción por Nuestra Señora del Rosario de Talpa, patrona de la Diócesis de Tepic, a la que pertenece su tierra natal.
La ceremonia se convirtió en un día de gratitud que quedará en su corazón y en la historia de la propia Iglesia. La sencillez y la fidelidad marcaron el mensaje que el cardenal José Francisco Robles Ortega compartió durante la celebración de sus 50 años de ministerio sacerdotal.
En su homilía, el arzobispo de Guadalajara hizo memoria del camino recorrido, agradeció a Dios por el don de la vocación y reconoció a quienes, con su testimonio y cercanía, contribuyeron a la maduración de su llamado al sacerdocio.
Sus palabras renovaron su confianza en el Señor e invitaron a perseverar con un corazón agradecido, humilde y dócil a la voluntad de Dios. Así se vivió la celebración por el 50 aniversario del ministerio sacerdotal del cardenal José Francisco Robles Ortega, en una jornada de acción de gracias que reunió a obispos, sacerdotes, religiosas, religiosos, autoridades civiles y miles de fieles para agradecer a Dios por cinco décadas de entrega al servicio del Evangelio.
Cada momento vivido durante la celebración en el Santuario de los Mártires Mexicanos, enclavado en lo alto del cerro del Tesoro, en el extremo sur de la Zona Metropolitana de Guadalajara, fue un testimonio de comunión, cercanía y cariño de la Iglesia de Guadalajara hacia su arzobispo.
«Al llegar al Pentecostés de mi vida sacerdotal, mi primer sentimiento no puede ser otro que la gratitud. Confieso que siempre he considerado difícil hablar de la propia vocación, porque esta pertenece al misterio mismo de Dios antes que a nuestros méritos», expresó el cardenal Robles Ortega.
El arzobispo de Guadalajara también agradeció a su familia por haber sido el primer espacio donde escuchó la llamada del Señor y dijo: «Doy gracias a mi familia, porque fue allí donde aprendí a escuchar por primera vez la voz del Señor. Ninguna vocación nace aislada; la llamada de Dios necesita un entorno donde pueda germinar con sencillez».
También hizo un balance de su caminar sacerdotal: «Al mirar hacia atrás, no veo únicamente los años transcurridos y las responsabilidades asumidas; veo, sobre todo, la paciencia de Dios. Si tuviera que resumir lo que estos 50 años significan para mí, elegiría la palabra fidelidad: no la mía, sino la de Dios».
Finalmente, dirigió un mensaje a los presbíteros presentes: «Queridos hermanos: antes de ser ministros, somos discípulos. No permitamos que la costumbre apague el asombro de la vocación ni que las fatigas del camino nos resten la alegría del Evangelio».
Uno de los momentos más significativos de la celebración fue la consagración realizada con el primer cáliz del cardenal José Francisco Robles Ortega, el mismo que utilizó en su cantamisa, en 1976, en la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, en su natal Mascota, Jalisco.
Restaurado especialmente para esta ocasión, el cáliz volvió a acompañarlo en el altar como un signo de continuidad y gratitud, al unir el inicio de su ministerio sacerdotal con la celebración de sus 50 años de servicio a la Iglesia.
Como muestra del cariño y la cercanía del presbiterio de Guadalajara, los sacerdotes de la Arquidiócesis entregaron al cardenal José Francisco Robles Ortega una réplica de Nuestra Señora de los Dolores de Mascota, durante la celebración por sus 50 años de ministerio sacerdotal.
La imagen tiene un profundo significado para el señor cardenal, pues esta advocación mariana ha estado presente desde su infancia. Él mismo ha recordado cómo su madre lo llevaba de la mano a rezar ante la Virgen, sembrando en su corazón una fe que acompañaría el nacimiento de su vocación.
Este obsequio representa no solo el afecto de su presbiterio, sino también un homenaje a sus raíces y a la devoción mariana que ha marcado su camino sacerdotal.
El segundo obsequio nació de la oración: un ramillete espiritual ofrecido por la comunidad, en el que se incluyeron 68 mil 919 eucaristías, 40 mil 350 visitas al Santísimo Sacramento, 59 mil 520 comuniones espirituales, 88 mil 74 rosarios, 37 mil 79 oraciones, 82 mil 203 obras de misericordia y 153 mil 622 horas de trabajo, con la intención de que el Señor siga santificando su ministerio y lo fortalezca para continuar sirviendo con fidelidad a su Iglesia.
Una vez concluida la celebración eucarística en el Santuario de los Mártires Mexicanos, dio inicio el festejo con motivo del 50 aniversario del ministerio sacerdotal del cardenal José Francisco Robles Ortega.
Los invitados se trasladaron al Seminario Menor, donde cardenales, obispos, sacerdotes, familiares y demás asistentes compartieron una comida en honor del arzobispo de Guadalajara. Tras la bendición de los alimentos, las notas del mariachi acompañaron este momento de convivencia fraterna.



