OPINIÓN
Petróleo a la baja

Opinión, por Héctor Romero Fierro //
La “CuatroTé” le apostó demasiado al precio del barril de petróleo de la mezcla mexicana de exportación, ya que una parte del presupuesto del año 2020 esta soportada con este producto del que se pensaba podría conservarse en un promedio de $65.00 dólares por barril, sin embargo el precio de este comodity desde el inicio del presente año viene bajando y podemos afirmar que el pasado viernes fue negro para las finanzas del país.
Banco de México, con base en la información proporcionada por PEMEX señala que el el precio de la mezcla mexicana del barril del petróleo de exportación al 6 de marzo bajo a solo $35.75 dólares por barril, lo cual es su peor cotización en mas de tres años y seguirá bajando, se espera llegue a 20 dólares por barril.
Esto viene a descomponer aún mas la economía de nuestro país, y acentúa los graves errores en la conducción económica por parte del presidente Manuel Andres Lopez Obrador (MALO), que no cuentan con planes, acciones concretas y menos proyectos reales para componer la economia.
Solo para que los lectores se den cuenta del grave deterioro, en un solo mes, medido del 6 de febrero al 6 de marzo, la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) perdió el 7%; el peso se depreció contra el dólar un 8%, cerrando arriba de la barrera psicológica de los $20.00 pesos ($20.12), y el precio del petróleo ha caído mas del 21.2%
Lo curioso es que los mas afectados somos los consumidores de gasolinas en México, recordemos que la fórmula que determina el precio final de venta de las gasolinas está ligado al precio del petróleo, si éste baja es técnicamente procedente que baje el precio de las gasolinas en nuestro país, sin embargo, ahora el señor López, quien prometió bajar las gasolinas desde el primer día de su mandato, se niega a aplicar la disminución en beneficio de la población, y contrario a lo esperado, aumenta el precio, cuando en los Estados Unidos baja en automático.
¿Qué dirán de esto sus ciegos seguidores? Pero eso sí, una empresa mexicana esta recibiendo petróleo venezolano a cambio de alimentos y camiones cisterna. Yo pensaba que México prohibía la importación de petróleo crudo por ser un país altamente productor de ese insumo.
Una crisis de este tamaño ya la ha sorteado nuestro país, el problema es que esto se da, precisamente cuando se acaba de conocer la quiebra técnica de PEMEX, su grado de endeudamiento y la monumental pérdida sufrida en el año 2019 de casi $35,000 millones de Dólares, que representa casi el 2.7 % del PIB, lo que significa que esta petrolera perdió en un solo año mas de lo que el país en su conjunto creció, a lo cual se debe sumar a la indebida utilización de mas de 120,000 millones de pesos del Fondo de Estabilización, esto es, en resumen, no solo PEMEX está en quiebra sino también las finanzas del país y con las condiciones económicas vislumbradas a corto plazo será aun peor el 2020.
El déficit gubernamental no será posible cubrirlo y menos cuando PEMEX no da un golpe de timón, se conservan los mismos inútiles funcionarios en la Secretaría de Energía como en la dirección de la paraestatal, lo que implica perder diariamente casi mil millones de pesos. Si la calificación de la deuda de Pemex cae, lo mas seguro al no realizar cambios urgentes y querer continuar el proyecto Dos Bocas, es que arrastre la deuda del país con los efectos negativos ya esperados.
El agrónomo, Director de Pemex, sigue cometiendo errores, ahora provoca muertes de sus propios empleados, ya es necesario que el Sindicato de Pemex logre su destitución, y tratar de politizar el asunto solo lo hunde más, resulta que en uno de los hospitales para sus trabajadores, fallecen lamentablemente varios pacientes que recibían tratamiento de Hemodiálisis, y según un escueto comunicado de Pemex se dice que un lote del medicamento “Heparina” necesario en ese tratamiento, está contaminado por la bacteria “Klebsiella Pneumoniae” y de inmediato la COFEPRIS acusa a Laboratorios PISA de ser los culpables, (parece que ahora PISA es el culpable de todos los males junto con Calderón). Como el “Centro Nacional de Farmacovigilancia” de la COFREPRIS no aparece, Laboratorios PISA realiza su propia investigación y con pruebas se deslinda de la responsabilidad, dando a conocer que existían graves anomalías en el producto que aún conservaba Pemex, “consistentes en reúso y adulteración de los frascos de heparina….además de anomalías y variaciones en el volumen de la solución..”
Pues ahora resulta, según publicaciones de prensa especializada, que el lote contaminado lo vendió un proveedor patito, amigo del director del Hospital de Pemex y del propio agrónomo Director de la paraestatal, de nombre José Rocher Pérez, quien lo facturó a Pemex derivado de compras sin licitación alguna de por medio. Aunque investigadores médicos solicitan que sean investigadas de inmediato las maquinas de hemodiálisis, las muertes de los trabajadores ya ocurrieron y eso no tiene solución, solo demuestra que los funcionarios de la “CuatroTé” son corruptos y además ineptos, por lo que, insisto, el Sindicato deberá exigir la inmediata destitución del Director del Hospital así como la del Director de Pemex, y la COFEPRIS haciendo a un lado su animadversión contra PISA (porque los dejó en ridículo), debe realizar una investigación a la altura, para que esto no vuelva a ocurrir, garantizando a los pacientes de todo el sector salud que los medicamentos que están importando sí tienen control de calidad y alta seguridad y que no ocurrirá esto con otros tratamientos. Lo barato sale caro.
De por sí no hay confianza de los inversionistas en el país, y el gobierno del señor Lopez solo podrá componer sus fianzas con mayores impuestos, mayor endeudamiento y además exprimiendo a los contribuyentes. Prepárese.
E-mail: hromerof@lgrrabogados.com
Twitter: hectorromerof2
CARTÓN POLÍTICO
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JALISCO
La transparencia del fiscalizador

– Los Juegos del Poder, por Gabriel Ibarra Bourjac
En Jalisco, la transparencia y la rendición de cuentas deberían ser principios innegociables. Sin embargo, la resistencia del auditor superior del Estado, Jorge Alejandro Ortiz Ramírez, a ser auditado por la Unidad de Vigilancia del Congreso revela una paradoja alarmante: el encargado de fiscalizar el gasto público evade la supervisión.
Esta actitud, denunciada por David Rubén Ocampo Uribe, titular de la Unidad, y el diputado Alberto Alfaro García, presidente de la Comisión de Vigilancia, no solo cuestiona la integridad de la Auditoría Superior del Estado de Jalisco (ASEJ), sino que amenaza la confianza en el sistema democrático.
Desde el 10 de julio de 2025, cuando Ocampo asumió su cargo, Ortiz Ramírez ha bloqueado cualquier intento de revisión. Solicitudes de expedientes laborales, nóminas y contratos han sido ignoradas, y un encuentro institucional propuesto para el 19 de agosto quedó en el vacío. “Quería saber si todo está en regla. La respuesta fue negativa. Pedí una reunión pública con agenda común, y tampoco hubo respuesta”, relató Ocampo a Conciencia Pública.
Incluso se le prohibió a personal de la ASEJ pasarle llamadas, limitando el diálogo al secretario técnico, un subordinado que no puede sustituir al titular.
El diputado Alfaro, de Morena, califica esta resistencia como un desafío al Congreso y a la sociedad. “El auditor se siente intocable, como si fuera gobernador. Durante ocho años operó sin contralor, pero ahora que lo hay, se niega a colaborar”, afirmó.
Con el respaldo de 29 de 32 deputados al nombramiento de Ocampo, su legitimidad es incuestionable. “Sabe que abriremos la Caja de Pandora”, añadió, sugiriendo que Ortiz Ramírez teme revelar irregularidades.
La Constitución de Jalisco y la Ley de Rendición de Cuentas otorgan a la Unidad de Vigilancia facultades plenas para revisar la ASEJ sin necesidad de acuerdos previos de la Comisión de Vigilancia, como argumenta Ortiz Ramírez.
Esta interpretación “tecnicista” es, para Ocampo, un escudo para evadir la fiscalización. La pregunta es inevitable: ¿qué oculta el auditor? Denuncias internas apuntan a aviadores, nóminas infladas, “moches” por laudos laborales y tolerancia a incapacidades falsas avaladas por el IMSS.
Una figura clave en estas acusaciones es Sandra Verónica Márquez González, de la Dirección Jurídica, señalada por mantener personal inexistente en nómina y exigir pagos ilegales, prácticas que arrastra desde su paso por el Tribunal de Arbitraje y la Fiscalía, donde se le vinculó al “Clan Trevi” por cobros indebidos.
La ASEJ es un pilar estratégico del gobierno de Jalisco, con autonomía técnica y de gestión para garantizar imparcialidad en la fiscalización de un presupuesto cercano a los 200 mil millones de pesos. Su rol como contrapeso es crucial para generar confianza ciudadana.
Sin embargo, la resistencia de Ortiz Ramírez recuerda épocas oscuras de la Contaduría Mayor de Hacienda, antecesora de la ASEJ, donde se rumoraba que las cuentas públicas se “lavaban” mediante acuerdos entre bancadas legislativas. Funcionarios corruptos encontraban en estos arreglos una vía para encubrir irregularidades, otorgando un poder desmedido al titular del organismo.
Hoy, la ASEJ debería ser un modelo de integridad. El Plan Estatal de Desarrollo y Gobernanza 2024-2030, liderado por Cynthia Cantero Pacheco, establece la transparencia y la participación ciudadana como ejes rectores de la gestión pública. Este plan, construido con la voz de más de 675,000 jaliscienses, vincula el presupuesto a resultados medibles, exigiendo apertura y rendición de cuentas.
La opacidad de Ortiz Ramírez contradice este espíritu, debilitando la credibilidad de una institución que debería ser ejemplo.
La pasividad de otros actores institucionales agrava el problema. El silencio del Congreso en pleno y la inacción de la Fiscalía Anticorrupción alimentan percepciones de complicidad o indiferencia. Mientras, rumores de una posible reelección de Ortiz Ramírez, tras ocho años en el cargo, generan rechazo. “Un gobernador dura seis años y se va. Este señor pretende quedarse otros ocho. Es inadmisible”, sentenció Alfaro.
¿Cómo puede hablarse de rendición de cuentas si el fiscalizador se coloca por encima de la ley? La resistencia de Ortiz Ramírez no es un simple desencuentro burocrático; es una afrenta al sistema de pesos y contrapesos.
“La opacidad reina en la Auditoría. Si el auditor desconoce la ley, ¿cómo fiscaliza al estado?”, cuestiona Ocampo. La sociedad, cada vez más vigilante, exige respuestas. Ortiz Ramírez tiene una oportunidad: abrir las puertas de la ASEJ, entregar la información solicitada y demostrar que no hay nada que ocultar. De lo contrario, su silencio seguirá alimentando sospechas de irregularidades.
La transparencia no es negociable, y Jalisco merece una Auditoría Superior que predique con el ejemplo. Es hora de que el fiscalizador rinda cuentas.
JALISCO
MC: espejismos de unidad y fractura a la vista

– Crónicas de Pacheco, por Daniel Emilio Pacheco
Movimiento Ciudadano en Jalisco ya abrió el telón de su renovación interna con la elección de 64 nuevos coordinadores municipales en la vieja casona de Av. La Paz. En apariencia, un ejercicio de normalidad partidista: discursos de unidad, promesas de cercanía con la gente, rostros nuevos para el escaparate y la certeza de que el partido naranja seguirá marcando la pauta en la política local.
Una postal impecable para las páginas de los diarios amigos… pero un espejismo apenas capaz de ocultar las fracturas internas que corroen al partido naranja. Pues, bajo el barniz del entusiasmo, se esconde un mapa con claroscuros que la dirigencia difícilmente podrá negar.
Los números de la elección de 2024 fueron generosos en sus bastiones metropolitanos: Guadalajara, Zapopan y Tlajomulco volvieron a confirmar la hegemonía emecista. En la capital, 308 mil votos aseguraron la continuidad; Zapopan, con 323 mil sufragios, consolidó la plaza más codiciada del estado; y Tlajomulco refrendó, una vez más, su condición de vivero político del grupo alfarista con 94 mil papeletas a su favor. Una trinidad metropolitana que otorga poder y recursos, pero que no resuelve la fragilidad en el resto del estado.
Porque más allá del brillo urbano, MC perdió terreno en Puerto Vallarta —joya turística entregada al PVEM en sociedad con Morena—, cedió Ciudad Guzmán, enclave agroindustrial del sur, y vio escaparse Tepatitlán, bastión alteño que durante años se pensó inmune a los embates opositores. En Tlaquepaque y Tonalá, el retroceso fue aún más doloroso: en el primero, los 109 mil votos no alcanzaron para retener la presidencia municipal; en el segundo, apenas 47 mil sufragios lo relegaron a un segundo lugar incómodo detrás de Morena. Un tropiezo estratégico en el oriente metropolitano que desnuda la vulnerabilidad del proyecto.
Mirza Flores, encargada de administrar esta renovación interna, habla de “liderazgos de territorio, cercanos a la gente”. El discurso suena bien, pero la tarea es monumental: reconstruir la cohesión de un partido que, en su expansión, ha multiplicado corrientes, intereses y pleitos internos. Porque el problema no es solo perder municipios: es perderlos mientras el partido se enreda en disputas de candidaturas, pugnas entre cuadros y una dirigencia que debe demostrar que puede arbitrar sin fracturar.
Los números distritales tampoco ayudan: de 20 distritos locales, MC apenas ganó 6; de los federales, ninguno y los plurinominales fueron para los exfuncionarios que necesitaban fuero y los “liderazgos” escogidos. Esto significa que, aunque controla alcaldías claves, su voz legislativa es reducida y carece de peso real en el Congreso federal.
Un contraste brutal: músculo en los municipios, anemia en las cámaras. Y esa asimetría no se corrige con discursos ni asambleas, sino con operación política en campo, con la capacidad de seducir al votante rural, al comerciante alteño, al campesino del sur que aún ve en el naranja una marca citadina, aburguesada y distante.
Pero lo verdaderamente corrosivo no está en las urnas, sino en los pasillos. La disputa Alfaro–Lemus ha dejado de ser un rumor y se ha convertido en un hecho palpable. Enrique Alfaro se resiste a entregar el control de candidaturas y cuadros, mientras Pablo Lemus mueve sus piezas con paciencia quirúrgica, tejiendo su propia red de operadores que responden solo a él. Entre ambos, Mirza Flores aparece como árbitro incómodo, obligada a conciliar lo irreconciliable: mantener la disciplina de un ejército que ya no reconoce un solo general.
El grupo Alfaro–Lemus sabe que esta es su última gran prueba antes de 2027. Si logran ordenar candidaturas y mantener la paz interna, MC llegará con posibilidades de sostener el gobierno estatal. Pero si insisten en los métodos de imposición y en los arreglos de cúpula, el costo será alto: perderán distritos clave, y con ellos, la capacidad de negociar en el Congreso y de sostener el control territorial.
Los cuadros históricos, los que alguna vez creyeron en la “ola naranja” como una alternativa fresca, se encuentran marginados o desplazados por nuevas caras que responden a intereses de grupo. La operación interna dejó cicatrices: candidaturas impuestas, militantes que sienten haber sido utilizados y un éxodo silencioso hacia Morena y el PVEM que ya se empieza a notar en las regiones.
En política, decía siempre la vieja guardia, no basta con administrar victorias: hay que blindarlas. Movimiento Ciudadano gobierna hoy con holgura en las ciudades, pero su debilidad en la periferia y en el interior del estado es evidente. Las plazas que perdió en 2024 son recordatorio de que el poder es un animal volátil: se escurre por las rendijas más pequeñas y muerde cuando menos se le espera.
La renovación municipal, que en el discurso se vende como ejercicio democrático, en los hechos es un intento de tapar grietas con retórica. En lugar de cohesión, lo que se advierte es una carrera por controlar posiciones rumbo al 2027. Cada comité local es, en realidad, una ficha en el tablero de negociación entre Alfaro y Lemus.
La batalla del 2027 no se jugará únicamente en los edificios de avenida Hidalgo o en los mítines de funcionarios públicos en la Casa Ciudadana. Se librará en los tianguis de Tonalá -donde el Ayuntamiento ha prendido focos rojos-, en los talleres de Arandas -Cuando se habla de la inseguridad que hay en las carreteras de la zona-, en los mercados de Lagos de Moreno -Al momento de hablar de un nuevo ejecutado o desaparecido- y en las colonias populares de Tlaquepaque -Explicando por qué el SIAPA no otorga el servicio que cobra: agua-. Ahí, donde los discursos sobran y lo que cuenta son los servicios públicos, la seguridad y la cercanía real de quienes gobiernan.
La verdadera batalla de 2027 no será contra Morena ni contra el PVEM. Será contra sí mismo. Porque, como tantas veces en la historia política de este país, los partidos no caen por la fuerza del adversario, sino por la podredumbre que incuban dentro.
Hoy MC es un cascarón brillante en la superficie, pero carcomido por dentro. Se vende como movimiento fresco, pero huele ya a partido viejo: facciones enfrentadas, candidaturas negociadas en lo oscurito y un liderazgo que se desgasta en administrar pleitos en lugar de ganar territorios.
Si no corrigen el rumbo, el espejismo de unidad que hoy pregonan se desmoronará al primer soplo de la contienda. Y entonces, la historia no hablará de una derrota electoral, sino de un suicidio político en cámara lenta. Una crónica que, como tantas en la política mexicana, no se escribirá con tinta… sino con epitafios.
En X: @DEPACHECOS