OPINIÓN
Apostando en contra

Entre Nos, por Alfredo Ponce //
Imagine usted, que estamos jugando el famoso quinto partido en el mundial de futbol y el rival es Arabia, por poner solo un ejemplo, aunque podría ser Emiratos, Irán, Irak o China, cualquiera, nos da lo mismo, imagine usted que los periodistas “especialistas”, se unen para hablar mal de nuestra Selección y hacen que la gente, el pueblo, los aficionados, quieran que México, pierda el partido, para esto, se inventan todos los razonamientos que usted se pueda imaginar.
Las redes sociales, se llenan de comentarios de gente enojada, porque el director técnico de la selección, no permite que nos metamos un autogol, para que pierda nuestro equipo. Por supuesto, que en la mente cuerda de ningún fanático del juego de las patadas, esto podría suceder, nadie queremos que México pierda en el futbol. Me pregunto entonces, ¿porque les molesta tanto que Rocío Nahle haya defendido nuestra producción de petróleo? Que alguien me explique por favor.
EL SINDICATO DE PETROLEROS
Para los expertos, que se la pasan opinando y que están muy molestos, porque México no redujo su producción de barriles diarios en 350 mil, como le pedían los poderosos, déjenme recordarles un poco de la historia. Desde 1949, Venezuela, envió a una delegación a diferentes países, para sembrar la semilla, de hacer una reunión, con miras a la unificación de los países que producían petróleo, para que el precio fuera manejado por los productores, no por los compradores, estos países fueron Arabia Saudita, Irán, Irak, Kuwait, Egipto y Siria.
El 10 de septiembre de 1960 se reúnen Venezuela, Irán, Irak, Arabia Saudita y Kuwait, emitiendo el manifiesto de Bagdad. En 1962, se registró la OPEP en la ONU, la sede, en un principio fue en Ginebra y en 1964 se trasladaron a Viena. Actualmente, esta agrupación incluye a Angola, Argelia, Arabia Saudita, Congo, Emiratos Árabes, Irán, Irak, Gabón, Guinea Ecuatorial, Kuwait, Libia, Nigeria y Venezuela. Estos países, producen el 50 por ciento del petróleo en el mundo y son dueños del 75 por ciento de las reservas. Han sido miembros y han dejado de participar, Ecuador, Qatar e Indonesia.
EN LAS DURAS SÍ, EN LAS MADURAS NO
México no pertenece al grupo de la OPEP y ellos recientemente crearon la crisis que estamos viviendo, al aumentar sus producciones y disminuir los precios internacionales de los barriles de petróleo y cuando tomaron esa decisión, no fuimos invitados, simplemente, de pronto nos vimos afectados. Ellos aumentaron la producción y luego nos invitan a que nosotros bajemos nuestra producción. Así de claro y sencillo.
En otras palabras, ya que nos partieron nuestros precios del petróleo que producimos, ellos se dan cuenta, que están afectando la economía mundial y entonces sí, nos invitan a una reunión, en donde nos piden que disminuyamos la producción en 400 mil al principio y después en 350 mil barriles diarios. O sea, que a las fiestas no nos invitan, solamente somos invitados a recibir las malas noticias. Me recuerda el juego de la pirinola, como si solo nos tocara la de “todos ponemos” y nunca nos toca la de “todos ganamos”.
MAS PRECISIÓN
Para ser exactos, México debería estar produciendo, 3 millones de barriles diarios, con la crisis que nos dejaron los gobiernos anteriores, se ha podido llegar a producir 1.8 millones y se está realizando un gran esfuerzo para reactivar la producción. Estados Unidos produce 11 millones de barriles diarios, mientras que Rusia 10.8, Arabia Saudita 10.5, Irak 4.7, Canadá e Irán 4.3 millones de barriles diarios.
Además, parte del proyecto económico de la nación, para salir de la crisis en la que estamos sumidos, es que activemos la producción del petróleo, con lo que debemos tener ingresos y producir crecimiento económico, inversión publica y equilibrio social en los servicios esenciales, como son los de salud por ejemplo, que tanto nos duele.
Disminuir en este momento 400 mil barriles diarios, sería disminuir el 22 por ciento de los ingresos, esto, aunado a la baja de los precios, se convierte en una situación muy peligrosa para la economía, que de por si esta muy afectada.
Pongámoslo de otra forma, se juntan los ricos, invitan a un pobre y le piden que ponga dinero en la coperacha, para pagar el mariachi.
JUGADA MAESTRA
Contra lo que muchos critican, a mi me parece una jugada maestra, el haber cedido solo el 5 por ciento de la producción, en beneficio de regular el precio a la alza. La postura es clara, si yo no aumenté la producción para disminuir el precio, por qué me pides que ahora la disminuya. Cada país debería disminuir la producción que aumentó hace unos meses y quedamos como estábamos. Por otro lado, el apoyo de los Estado Unidos con la disminución de 250 mil barriles diarios, les representa, solamente el 2 por ciento de aportación de su producción, pero de todas maneras siguen teniendo sus reservas intactas.
A cambio de ello, están comprando un seguro de vida a su economía, ya que si nosotros caemos en una crisis económica extrema, lo primero que sucedería, seria una migración masiva de mexicanos, que no pueden solventar en tiempos normales y menos en estos tiempos de pandemia, así es que la aportación de Mr. Trump, es para cuidar sus fronteras y mantener su paz social y por mas que digan los agoreros de las desgracias, todo esto fue por medio de unas llamadas telefónicas y no se ha firmado nada que nos comprometa. Ya quisiera ver a los críticos del momento, haber dicho lo mismo cada que un ex presidente pedía préstamos internacionales, hipotecando varias generaciones de nuestras familias y todos calladitos y algunos hasta aplaudían.
Yo por lo pronto, aplaudo el éxito de la negociación y sigo pidiendo que nos pongamos la camiseta verde, por mas que algunas fuerzas extrañas quieran que sigamos siendo perdedores, por lo pronto, veo un gran triunfo a nivel internacional en esta negociación.
Nos encontramos en una semana.
E-mail: drponce@hotmail.com
CARTÓN POLÍTICO
Edición 804: Lo piden los expertos: Una nueva Corte de Justicia sin extremos ideológicos
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JALISCO
La transparencia del fiscalizador

– Los Juegos del Poder, por Gabriel Ibarra Bourjac
En Jalisco, la transparencia y la rendición de cuentas deberían ser principios innegociables. Sin embargo, la resistencia del auditor superior del Estado, Jorge Alejandro Ortiz Ramírez, a ser auditado por la Unidad de Vigilancia del Congreso revela una paradoja alarmante: el encargado de fiscalizar el gasto público evade la supervisión.
Esta actitud, denunciada por David Rubén Ocampo Uribe, titular de la Unidad, y el diputado Alberto Alfaro García, presidente de la Comisión de Vigilancia, no solo cuestiona la integridad de la Auditoría Superior del Estado de Jalisco (ASEJ), sino que amenaza la confianza en el sistema democrático.
Desde el 10 de julio de 2025, cuando Ocampo asumió su cargo, Ortiz Ramírez ha bloqueado cualquier intento de revisión. Solicitudes de expedientes laborales, nóminas y contratos han sido ignoradas, y un encuentro institucional propuesto para el 19 de agosto quedó en el vacío. “Quería saber si todo está en regla. La respuesta fue negativa. Pedí una reunión pública con agenda común, y tampoco hubo respuesta”, relató Ocampo a Conciencia Pública.
Incluso se le prohibió a personal de la ASEJ pasarle llamadas, limitando el diálogo al secretario técnico, un subordinado que no puede sustituir al titular.
El diputado Alfaro, de Morena, califica esta resistencia como un desafío al Congreso y a la sociedad. “El auditor se siente intocable, como si fuera gobernador. Durante ocho años operó sin contralor, pero ahora que lo hay, se niega a colaborar”, afirmó.
Con el respaldo de 29 de 32 deputados al nombramiento de Ocampo, su legitimidad es incuestionable. “Sabe que abriremos la Caja de Pandora”, añadió, sugiriendo que Ortiz Ramírez teme revelar irregularidades.
La Constitución de Jalisco y la Ley de Rendición de Cuentas otorgan a la Unidad de Vigilancia facultades plenas para revisar la ASEJ sin necesidad de acuerdos previos de la Comisión de Vigilancia, como argumenta Ortiz Ramírez.
Esta interpretación “tecnicista” es, para Ocampo, un escudo para evadir la fiscalización. La pregunta es inevitable: ¿qué oculta el auditor? Denuncias internas apuntan a aviadores, nóminas infladas, “moches” por laudos laborales y tolerancia a incapacidades falsas avaladas por el IMSS.
Una figura clave en estas acusaciones es Sandra Verónica Márquez González, de la Dirección Jurídica, señalada por mantener personal inexistente en nómina y exigir pagos ilegales, prácticas que arrastra desde su paso por el Tribunal de Arbitraje y la Fiscalía, donde se le vinculó al “Clan Trevi” por cobros indebidos.
La ASEJ es un pilar estratégico del gobierno de Jalisco, con autonomía técnica y de gestión para garantizar imparcialidad en la fiscalización de un presupuesto cercano a los 200 mil millones de pesos. Su rol como contrapeso es crucial para generar confianza ciudadana.
Sin embargo, la resistencia de Ortiz Ramírez recuerda épocas oscuras de la Contaduría Mayor de Hacienda, antecesora de la ASEJ, donde se rumoraba que las cuentas públicas se “lavaban” mediante acuerdos entre bancadas legislativas. Funcionarios corruptos encontraban en estos arreglos una vía para encubrir irregularidades, otorgando un poder desmedido al titular del organismo.
Hoy, la ASEJ debería ser un modelo de integridad. El Plan Estatal de Desarrollo y Gobernanza 2024-2030, liderado por Cynthia Cantero Pacheco, establece la transparencia y la participación ciudadana como ejes rectores de la gestión pública. Este plan, construido con la voz de más de 675,000 jaliscienses, vincula el presupuesto a resultados medibles, exigiendo apertura y rendición de cuentas.
La opacidad de Ortiz Ramírez contradice este espíritu, debilitando la credibilidad de una institución que debería ser ejemplo.
La pasividad de otros actores institucionales agrava el problema. El silencio del Congreso en pleno y la inacción de la Fiscalía Anticorrupción alimentan percepciones de complicidad o indiferencia. Mientras, rumores de una posible reelección de Ortiz Ramírez, tras ocho años en el cargo, generan rechazo. “Un gobernador dura seis años y se va. Este señor pretende quedarse otros ocho. Es inadmisible”, sentenció Alfaro.
¿Cómo puede hablarse de rendición de cuentas si el fiscalizador se coloca por encima de la ley? La resistencia de Ortiz Ramírez no es un simple desencuentro burocrático; es una afrenta al sistema de pesos y contrapesos.
“La opacidad reina en la Auditoría. Si el auditor desconoce la ley, ¿cómo fiscaliza al estado?”, cuestiona Ocampo. La sociedad, cada vez más vigilante, exige respuestas. Ortiz Ramírez tiene una oportunidad: abrir las puertas de la ASEJ, entregar la información solicitada y demostrar que no hay nada que ocultar. De lo contrario, su silencio seguirá alimentando sospechas de irregularidades.
La transparencia no es negociable, y Jalisco merece una Auditoría Superior que predique con el ejemplo. Es hora de que el fiscalizador rinda cuentas.
JALISCO
MC: espejismos de unidad y fractura a la vista

– Crónicas de Pacheco, por Daniel Emilio Pacheco
Movimiento Ciudadano en Jalisco ya abrió el telón de su renovación interna con la elección de 64 nuevos coordinadores municipales en la vieja casona de Av. La Paz. En apariencia, un ejercicio de normalidad partidista: discursos de unidad, promesas de cercanía con la gente, rostros nuevos para el escaparate y la certeza de que el partido naranja seguirá marcando la pauta en la política local.
Una postal impecable para las páginas de los diarios amigos… pero un espejismo apenas capaz de ocultar las fracturas internas que corroen al partido naranja. Pues, bajo el barniz del entusiasmo, se esconde un mapa con claroscuros que la dirigencia difícilmente podrá negar.
Los números de la elección de 2024 fueron generosos en sus bastiones metropolitanos: Guadalajara, Zapopan y Tlajomulco volvieron a confirmar la hegemonía emecista. En la capital, 308 mil votos aseguraron la continuidad; Zapopan, con 323 mil sufragios, consolidó la plaza más codiciada del estado; y Tlajomulco refrendó, una vez más, su condición de vivero político del grupo alfarista con 94 mil papeletas a su favor. Una trinidad metropolitana que otorga poder y recursos, pero que no resuelve la fragilidad en el resto del estado.
Porque más allá del brillo urbano, MC perdió terreno en Puerto Vallarta —joya turística entregada al PVEM en sociedad con Morena—, cedió Ciudad Guzmán, enclave agroindustrial del sur, y vio escaparse Tepatitlán, bastión alteño que durante años se pensó inmune a los embates opositores. En Tlaquepaque y Tonalá, el retroceso fue aún más doloroso: en el primero, los 109 mil votos no alcanzaron para retener la presidencia municipal; en el segundo, apenas 47 mil sufragios lo relegaron a un segundo lugar incómodo detrás de Morena. Un tropiezo estratégico en el oriente metropolitano que desnuda la vulnerabilidad del proyecto.
Mirza Flores, encargada de administrar esta renovación interna, habla de “liderazgos de territorio, cercanos a la gente”. El discurso suena bien, pero la tarea es monumental: reconstruir la cohesión de un partido que, en su expansión, ha multiplicado corrientes, intereses y pleitos internos. Porque el problema no es solo perder municipios: es perderlos mientras el partido se enreda en disputas de candidaturas, pugnas entre cuadros y una dirigencia que debe demostrar que puede arbitrar sin fracturar.
Los números distritales tampoco ayudan: de 20 distritos locales, MC apenas ganó 6; de los federales, ninguno y los plurinominales fueron para los exfuncionarios que necesitaban fuero y los “liderazgos” escogidos. Esto significa que, aunque controla alcaldías claves, su voz legislativa es reducida y carece de peso real en el Congreso federal.
Un contraste brutal: músculo en los municipios, anemia en las cámaras. Y esa asimetría no se corrige con discursos ni asambleas, sino con operación política en campo, con la capacidad de seducir al votante rural, al comerciante alteño, al campesino del sur que aún ve en el naranja una marca citadina, aburguesada y distante.
Pero lo verdaderamente corrosivo no está en las urnas, sino en los pasillos. La disputa Alfaro–Lemus ha dejado de ser un rumor y se ha convertido en un hecho palpable. Enrique Alfaro se resiste a entregar el control de candidaturas y cuadros, mientras Pablo Lemus mueve sus piezas con paciencia quirúrgica, tejiendo su propia red de operadores que responden solo a él. Entre ambos, Mirza Flores aparece como árbitro incómodo, obligada a conciliar lo irreconciliable: mantener la disciplina de un ejército que ya no reconoce un solo general.
El grupo Alfaro–Lemus sabe que esta es su última gran prueba antes de 2027. Si logran ordenar candidaturas y mantener la paz interna, MC llegará con posibilidades de sostener el gobierno estatal. Pero si insisten en los métodos de imposición y en los arreglos de cúpula, el costo será alto: perderán distritos clave, y con ellos, la capacidad de negociar en el Congreso y de sostener el control territorial.
Los cuadros históricos, los que alguna vez creyeron en la “ola naranja” como una alternativa fresca, se encuentran marginados o desplazados por nuevas caras que responden a intereses de grupo. La operación interna dejó cicatrices: candidaturas impuestas, militantes que sienten haber sido utilizados y un éxodo silencioso hacia Morena y el PVEM que ya se empieza a notar en las regiones.
En política, decía siempre la vieja guardia, no basta con administrar victorias: hay que blindarlas. Movimiento Ciudadano gobierna hoy con holgura en las ciudades, pero su debilidad en la periferia y en el interior del estado es evidente. Las plazas que perdió en 2024 son recordatorio de que el poder es un animal volátil: se escurre por las rendijas más pequeñas y muerde cuando menos se le espera.
La renovación municipal, que en el discurso se vende como ejercicio democrático, en los hechos es un intento de tapar grietas con retórica. En lugar de cohesión, lo que se advierte es una carrera por controlar posiciones rumbo al 2027. Cada comité local es, en realidad, una ficha en el tablero de negociación entre Alfaro y Lemus.
La batalla del 2027 no se jugará únicamente en los edificios de avenida Hidalgo o en los mítines de funcionarios públicos en la Casa Ciudadana. Se librará en los tianguis de Tonalá -donde el Ayuntamiento ha prendido focos rojos-, en los talleres de Arandas -Cuando se habla de la inseguridad que hay en las carreteras de la zona-, en los mercados de Lagos de Moreno -Al momento de hablar de un nuevo ejecutado o desaparecido- y en las colonias populares de Tlaquepaque -Explicando por qué el SIAPA no otorga el servicio que cobra: agua-. Ahí, donde los discursos sobran y lo que cuenta son los servicios públicos, la seguridad y la cercanía real de quienes gobiernan.
La verdadera batalla de 2027 no será contra Morena ni contra el PVEM. Será contra sí mismo. Porque, como tantas veces en la historia política de este país, los partidos no caen por la fuerza del adversario, sino por la podredumbre que incuban dentro.
Hoy MC es un cascarón brillante en la superficie, pero carcomido por dentro. Se vende como movimiento fresco, pero huele ya a partido viejo: facciones enfrentadas, candidaturas negociadas en lo oscurito y un liderazgo que se desgasta en administrar pleitos en lugar de ganar territorios.
Si no corrigen el rumbo, el espejismo de unidad que hoy pregonan se desmoronará al primer soplo de la contienda. Y entonces, la historia no hablará de una derrota electoral, sino de un suicidio político en cámara lenta. Una crónica que, como tantas en la política mexicana, no se escribirá con tinta… sino con epitafios.
En X: @DEPACHECOS