OPINIÓN
Día Mundial de los Docentes
Educación, por Isabel Venegas //
El pasado 5 de octubre celebramos el Día mundial de los docentes, y como buenos profesores lo hacemos con tarea: Instituida desde 1994, esta festividad debiera presentar como “el pastel del cumpleañero” un informe relativo al cumplimiento de los criterios en referencia a los derechos y responsabilidades del personal docente y las normas para su formación inicial y perfeccionamiento, la contratación, el empleo, y las condiciones de enseñanza y aprendizaje.
El festejo de este 2021 se encuentra enmarcado por el golpe de la pandemia Covid, mismo que ha sacado a relucir una serie de deficiencias que, de cara a la era del conocimiento y a las nuevas tecnologías digitales, han dejado a la docencia en un rezago brutal, profundizando la enorme brecha de desigualdad que ya se venía observando en la educación para México y en general, para América Latina.
«En el Día Mundial de los Docentes no solo rendimos homenaje a todos los educadores. Pedimos a los países que inviertan en ellos y les den prioridad en los esfuerzos mundiales de recuperación de la educación para que todos los alumnos tengan acceso a un docente cualificado y respaldado. ¡Apoyemos a nuestros docentes!» Mensaje conjunto UNESCO, OIT, UNICEF.
Hacer la tarea de evaluación para poder analizar los resultados que tenemos en materia de formación de formadores, convoca a toda la sociedad a brindar apoyos, ser más solidarios y comprensivos con un gremio que es no solo influyente, sino determinante para el avance en materia económica, social y cultural. Según los resultados que este año se presentan, llama la atención que solo 17 de los 27 países de América Latina y el Caribe que participaron en el Informe Mundial sobre el Aprendizaje y la Educación de Adultos de la UNESCO del año 2019, indicaron proveer un formación en servicio a los educadores de jóvenes y adultos.
Otro dato significativo es el que presenta el Instituto de Estadística de la UNESCO, donde señala que se necesita contratar a unos 69 millones de nuevos docentes para alcanzar los objetivos de educación e impartir educación universal primaria y secundaria de aquí a 2030. ¿Cómo se podrá atender la escasez de docentes a nivel mundial, si la mayoría de los países –principalmente en América Latina-, no están cuidando las condiciones de desarrollo de sus plantillas académicas?
La profesión de la docencia requiere de actualización para habilitar credenciales en materia de educación ambientalista, prevención de la violencia, pedagogías alternativas y modelos de inclusión, entre otras muchas agendas que son prioritarias y que requieren altos estándares de capacitación, mientras que al mismo tiempo se tienen condiciones laborales cada vez más precarias.
La demanda de los trabajadores de la educación implica llamados urgentes a considerar el trabajo en la justa proporción de su retribución, esquemas de prestaciones que observen el desgaste que significa atender espacios que pueden estar en crisis continuas, que demandan de planeación y adecuaciones constantes, lo que a su vez significa el doble o triple de horas trabajadas y que ahora, con las condiciones de educación híbrida, en la mayoría de los planteles escolares obliga la necesidad de atender correos, mensajes de whatsapp o plataformas alternas (como classroom) agotando las horas del día, y consumiendo los descansos de fines de semana o los días festivos.
Celebrar la voz del educador, es admirar su motivación, su compromiso y los logros, pero las evaluaciones deben observar también la forma en la que se cuida su figura sin que el “bonito espíritu” o “su vocación de servicio” se vuelvan el recurso con el que se explota laboralmente a un sector clave en la transformación de cualquier nación.
Asegurar que en nuestras instituciones educativas (públicas y privadas) se atiende el cumplimiento de los derechos y responsabilidades del personal docente, a través de las normas para su formación inicial y perfeccionamiento, la contratación, el empleo, y las condiciones de enseñanza y aprendizaje; fortalece la institucionalidad con la que se desdoblan las competencias básicas de alfabetización, parte fundamental del aprendizaje a lo largo de toda la vida; solo así se asegura la educación como herramienta que permite la formación de una sociedad capaz de ejercer otros derechos económicos, políticos, sociales y culturales.
Mat. y M. en C. Isabel Alejandra María Venegas Salazar
E-mail: isa venegas@hotmail.com


