OPINIÓN
Sin “asquito” a la alianza PAN-PRI-MC
Opinión, por Gerardo Rico
Ahora que el exgobernador Emilio González Márquez generó diversas opiniones en medios de comunicación al sugerir una alianza entre los partidos Acción Nacional y Revolucionario Institucional con Movimiento Ciudadano en Jalisco, para enfrentar a Morena en los comicios intermedios de 2027, no hizo más que recordarme distintos episodios de su controvertida administración 2006-2012, cuando después de 18 años el PAN entregó el gobierno estatal al PRI.
Incluso, el 12 de mayo de 2015, el entonces dirigente municipal panista en Guadalajara, Jorge Sanz Cerrada, lo expulsó de su partido bajo el cargo de “alta traición”, tras comprobarse su apoyo directo a los candidatos de Movimiento Ciudadano durante el proceso electoral para gobernador de 2012. Esta sanción fue ratificada posteriormente a nivel estatal por el PAN Jalisco el 20 de mayo. Sin embargo, la dirigencia nacional, encabezada en aquel entonces por Gustavo Madero Muñoz, no dio continuidad a la petición de los panistas jaliscienses y el propio exgobernador González Márquez emitió una carta para defenderse.
“Pretenden hacerme responsable del momento electoral que están viviendo. Mientras fui miembro de la dirigencia o candidato del PAN, respondí con resultados a la confianza del partido; ahora otros tratan de evadir esa responsabilidad culpando a terceros. Soy y seguiré siendo panista, seguiré apoyando al PAN. Esa decisión la tomé hace muchos años y hoy la ratifico en medio de esta equivocada estrategia electoral. No es quemando la casa como se construyen triunfos electorales”.
Posterior a este episodio, reapareció en la vida interna de su partido hasta agosto de 2022, cuando el líder nacional Marko Cortés Mendoza lo nombró delegado de la dirigencia nacional en Quintana Roo.
Pero escribir de Emilio González Márquez es recordar distintos episodios de su administración. No se le recuerda como un gran orador, ni mucho menos como un genio de la política o alguien cercano al pueblo. Muchos lo recordamos por las clases de Biblia en Casa Jalisco y el intento de subsidiar con 15 millones de pesos la construcción del Santuario de los Mártires.
Rememoraba un amigo periodista, a quien comenté sobre este artículo, que fue el político que hacía chistes sobre los condones y los matrimonios del mismo sexo, temas que —decía él mismo— le daban “asquito”.
Sin duda alguna, el hecho que marcó su administración y la posterior derrota del PAN en las elecciones de 2012 fue la mentada de madre que dirigió a quienes se oponían a sus políticas públicas. Aquí una de las tantas crónicas escritas después del 23 de abril de 2008, durante un evento en Expo Guadalajara:
“Todo iba bien en el decimocuarto Banquete del Hambre. Dicen que estaba más efusivo que de costumbre hasta que tomó la palabra. ‘Yo tengo poco de gobernador, pero a lo mejor ya se dieron cuenta de que a mí lo que algunos poquitos dicen ¡me vale madre!, ¡así de fácil! Déjenme decirles que yo estoy comprometido con este movimiento y traigo aquí un pinche papelito que dice Gobierno del Estado de Jalisco, Secretaría de Finanzas de Jalisco’”.
“Y más eufórico aún: ‘Óscar (Óscar García Manzano, secretario de Finanzas de Jalisco), ¿dónde andas?, cabrón, hasta que hiciste algo bueno por Jalisco’”.
“‘Martín Hernández (Martín Hernández Balderas, secretario de Desarrollo Social), ¡felicidades, chingaos, ya hacía falta!’. Y enseguida mostraría un papelito con muchos ceros y se dirigiría al cardenal Juan Sandoval Íñiguez, presente en el evento, pidiéndole perdón de antemano. ‘Este es un cheque, no me importa, me cae. Don Juan, absuélvame desde allá’. Y vendría la carcajada general y la opinión solicitada al cardenal, quien asentaría con la cabeza. ‘Además, estamos haciendo un buen desmadre, don Juan, ¿sí o no? Digan lo que quieran… perdón, señor cardenal… ¡Chinguen a su madre!’”.
Este pasaje es un reflejo de lo que fue aquella administración estatal: cercana y alineada con la Iglesia Católica, convirtiendo a la institución religiosa en un poder fáctico a través del cardenal Sandoval Íñiguez durante ese sexenio.
Y las vueltas que da la vida —más aún la vida política—. El entonces gobernador González Márquez cortejó políticamente al presidente municipal de Tlajomulco, Enrique Alfaro, e incluso buscó acercarlo al presidente Felipe Calderón. Todo con un solo objetivo: desbarrancar al PRI e impedir que ganara la gubernatura en los comicios de 2012, luego de que en las elecciones de 2009 recuperara la presidencia municipal de Guadalajara con Jorge Aristóteles Sandoval, obtuviera la mayoría en el Congreso del Estado y lograra importantes triunfos en distintos municipios.
Cuando Enrique Alfaro fue presidente municipal de Tlajomulco (2010-2011), González Márquez le brindó apoyo y recursos para proyectos municipales, lo que cimentó una alianza tácita por encima de los intereses partidistas. En la contienda por la gubernatura de 2012, el PAN presentó como candidato oficial a Fernando Guzmán, pero diversos actores políticos —como el PRD— y analistas señalaron que Emilio González operaba a favor de Enrique Alfaro para restarle votos al candidato priista Aristóteles Sandoval.
Desde la aparición de Morena en el espectro político nacional, González Márquez ha propuesto la alianza de diferentes partidos, como ya sucedió en 2024, donde el principal perjudicado fue el PAN ante la debacle priista. Es por ello que en Jalisco sus dirigentes descartan participar con otros partidos y han anunciado que irán solos en la contienda del próximo año. Las vueltas que da la vida… y cómo se pierde el “asquito” a cualquier tipo de alianzas políticas.



