OPINIÓN
Salario, semanas y edad: Los tres puntos clave en tu pensión del IMSS
Consejos para tu jubilación, por Arturo Pérez Díaz
E-mail: amper61@hotmail.com
Hoy, en esta columna, analizaremos tres decisiones que pueden cambiar para siempre el monto de tu pensión. La jubilación no comienza el día en que dejas de trabajar; inicia muchos años antes, cuando decides planearla, logrando visualizar incluso una cifra en tu mente. Muchas personas imaginan una jubilación de 15 mil pesos mensuales, a valores de 2026.
Sin embargo, miles de trabajadores afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) bajo la Ley de 1973 llegan al momento de pensionarse sin conocer los factores que realmente determinan el monto que recibirán durante el resto de su vida como pago mensual de jubilación, o creen, equivocadamente, que año con año se les aumentará la pensión de forma significativa hasta llegar a los 65 años con el 100 % de la pensión.
El resultado suele ser una triste decepción. Muchas personas descubren demasiado tarde que pudieron haber obtenido una pensión considerablemente mayor si hubieran tomado algunas decisiones con anticipación. Y, como siempre, el «si hubiera» no existe.
Entre todos los elementos que intervienen en el cálculo de una pensión, existen tres que sobresalen por su impacto: el número de semanas cotizadas, el salario promedio de las últimas 250 semanas y la edad en la que se decide pensionarse.
Conocerlos puede marcar la diferencia entre una pensión apenas suficiente y una que brinde tranquilidad financiera en la vejez. Advierto que los motivadores te dirán que la edad es mental y que nunca serás viejo. Mi experiencia es acorde con la ley: a los 60 años tendrás una edad avanzada, pero a los 65 habrás llegado a la vejez. Lo que no debemos negar es que hay viejitos muy sanos, pero también otros muy afectados por la vida y el abandono. Generalmente, un jubilado con un salario base bajo sufrirá una vejez precaria.
PRIMER FACTOR: LAS SEMANAS COTIZADAS DEL TRABAJADOR
Uno de los errores más frecuentes es pensar que cumplir con el requisito mínimo de 500 semanas cotizadas (Ley de 1973) es suficiente para obtener una buena pensión.
En realidad, las 500 semanas únicamente otorgan el derecho a solicitar una pensión bajo la Ley de 1973. No garantizan, de ninguna manera, que la pensión sea buena.
Debes considerar que por cada año adicional de cotización —equivalente a 52 semanas— se generan incrementos anuales que mejoran el porcentaje de la pensión. Si llegas solo con 500 semanas, no tendrás esos incrementos.
Por ello, resulta indispensable conocer cuántas semanas tienes registradas y evaluar si aún existe la oportunidad de incrementar ese número antes de iniciar el trámite de pensión.
Algunos especialistas consideran el siguiente tabulador de referencia de semanas de cotización:
- 500 semanas: Apenas alcanza para pensionarse por cesantía en edad avanzada bajo la Ley de 1973. Invertir en Modalidad 40 (M40) no resulta costeable.
- Entre 500 y 1,000 semanas: Se cumple con el requisito mínimo y crecen las posibilidades de obtener una pensión más elevada. Debe analizarse cuidadosamente si conviene invertir en la Modalidad 40.
- Entre 1,000 y 1,500 semanas: El panorama es mucho más favorable. Es una buena cantidad de semanas y ya resulta atractivo pensar en invertir para aumentar la pensión. Se podría aspirar a pensiones de entre 15 mil y 35 mil pesos.
- Más de 1,500 semanas: Normalmente se cuenta con mejores condiciones para desarrollar estrategias que permitan incrementar el monto de la pensión. Es una excelente cantidad de cotizaciones. Con una buena estrategia se puede llegar a pensiones de entre 40 mil y 80 mil pesos.
Las semanas, por sí solas, no garantizan una pensión elevada. Sin embargo, constituyen la base sobre la cual se construye una buena estrategia de retiro.
SEGUNDO FACTOR: EL SALARIO PROMEDIO DE LAS ÚLTIMAS 250 SEMANAS
Otro aspecto que genera frecuentes confusiones es el salario utilizado para calcular la pensión. Muchas personas creen que el IMSS toma en cuenta «los últimos cinco años». Técnicamente, esto no es exacto.
La ley establece que el cálculo se realiza con el promedio del salario base de cotización correspondiente a las últimas 250 semanas efectivamente cotizadas. Esto significa que, si durante los últimos cinco años existieron periodos sin cotizar, el Instituto continuará retrocediendo hasta completar las 250 semanas requeridas.
La consecuencia es evidente: mientras mayor sea el salario promedio registrado durante ese periodo, mayor será el monto de la pensión.
Por ello, los años previos al retiro representan una etapa estratégica. En muchos casos es posible mejorar el salario de cotización y, con ello, incrementar significativamente la pensión futura.
EL HÉROE DE LA JUBILACIÓN: M40
Aquí es donde suele aparecer la llamada Modalidad 40, un esquema que permite continuar cotizando voluntariamente con un salario superior, siempre que se cumplan los requisitos legales.
No obstante, es importante entender que la Modalidad 40 no es una receta para todos los casos.
Existen trabajadores que ya cotizan con el salario máximo permitido por el IMSS (25 UMAs). Para ellos, realizar aportaciones adicionales representa un gasto innecesario.
EQUILIBRIO ENTRE SEMANAS Y SALARIO
Un error muy común consiste en creer que basta con tener muchas semanas cotizadas o, por el contrario, un salario elevado para llegar a la pensión dorada.
La realidad demuestra que ambos elementos deben trabajarse de manera conjunta, porque es perfectamente posible encontrar personas con más de dos mil semanas cotizadas que reciben una pensión modesta debido a que cotizaron con salarios bajos.
También ocurre el caso contrario: trabajadores con excelentes salarios, pero con pocas semanas de cotización, cuya pensión termina siendo menor de lo esperado.
Existe otro error frecuente: comparar la pensión con la de un compañero de trabajo. Dos personas pueden haber laborado en la misma empresa, desempeñado funciones similares e incluso percibido salarios parecidos, pero obtener pensiones completamente distintas debido a las diferencias en sus semanas cotizadas y en su edad al retirarse.
TERCER FACTOR: LA EDAD TAMBIÉN TIENE UN PRECIO
La tercera gran decisión consiste en determinar el momento adecuado para pensionarse.
Bajo la Ley de 1973 del IMSS es posible solicitar la pensión desde los 60 años. Sin embargo, hacerlo implica recibir únicamente el 75 % de la cuantía correspondiente.
Posteriormente, el porcentaje aumenta cinco puntos porcentuales por cada año adicional hasta alcanzar el 100 % a los 65 años.
Por esta razón, elegir la edad de retiro requiere un análisis financiero serio.
En algunos casos conviene esperar uno o dos años adicionales para incrementar tanto el porcentaje por edad como el salario promedio mediante una estrategia de cotización.
LA MEJOR INVERSIÓN ES LA INFORMACIÓN
Uno de los errores más costosos consiste en tomar decisiones sin conocer previamente el impacto económico en la pensión. Cualquier duda que tengas, puedo apoyarte a través de mi red de contactos.

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Arturo Pérez Díaz es periodista independiente. Ha sido docente de Política, Opinión Pública y Mercadotecnia Política, así como asesor profesional en Comunicación Pública.



