OPINIÓN
El termómetro municipal: Los alcaldes de Jalisco… ¡reprobados!
Opinión, por Pedro Vargas Ávalos
La vida nacional no puede valorarse si no se consideran sus municipalidades. El municipio es una entidad jurídico-política que cuenta con territorio, población y autonomía. Todos los mexicanos radicados en la República viven en una circunscripción municipal: existen 2,478, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que es el organismo autónomo de México cuya misión es reunir, medir y dar a conocer datos sobre la población, el territorio y la economía nacional.
Esa cifra incluye 2,462 municipios distribuidos en los 31 estados del país y 16 demarcaciones territoriales (alcaldías) correspondientes a la Ciudad de México. Jalisco cuenta con 125, y en el filo quedó el 126 (Capilla de Guadalupe), que por egoísmos políticos se obstruyó y, a la fecha, no se ha destrabado, por lo que sigue adscrito a Tepatitlán.
El gobierno de cada municipalidad se ejerce a través de una corporación que se llama ayuntamiento, integrado por regidores, síndico y presidido por el presidente municipal o alcalde. Por excepción, puede haber concejos conformados por concejales y síndicos. En todos funciona un secretario del Ayuntamiento, pero este no forma parte constituyente de esa agrupación.
Ordinariamente, sus periodos son de tres años y, entre las normas que los regulan —desde luego, prioritariamente están las constituciones políticas, tanto federal como del estado—, sobresale la Ley Orgánica Municipal, que, según cada entidad federativa, recibe un nombre específico. En la nuestra se denomina Ley del Gobierno y la Administración Pública Municipal del Estado de Jalisco.
Periódicamente, comúnmente cada trimestre, el INEGI y las encuestadoras de carácter particular llevan a cabo estudios demoscópicos que, en conclusión, orientan a los ciudadanos para valorar a sus autoridades municipales, que, por cierto, son los mandos más cercanos a la población.
De allí el sumo interés por saber cómo los califica la comunidad. Y, derivado de ello, viene la interrogante de si, al renovarse el cuerpo municipal, los votantes los ratificarán o elegirán planillas de un partido distinto al que administra.
Del mencionado enorme mosaico de localidades con gobierno municipal, el INEGI selecciona 91. Y nos referimos al ente institucional porque no tiene matices partidistas, lo cual sí puede existir en el caso de las encuestadoras particulares, que funcionan a base de honorarios, es decir, les pagan quienes solicitan sus servicios.
De las municipalidades mexicanas escogidas de acuerdo con lo antedicho, figuran seis jaliscienses: Guadalajara, Zapopan, San Pedro Tlaquepaque, Tonalá, Tlajomulco de Zúñiga y Puerto Vallarta. Claro que lo ideal sería que estuviesen las 125, pero con los resultados de aquellas podemos darnos una idea de cómo andan las demás. Entre esos municipios faltantes se encuentran ciudades muy importantes: Lagos de Moreno, Ciudad Guzmán (Zapotlán el Grande), Autlán de Navarro, El Grullo, Tepatitlán de Morelos, Ocotlán y Arandas.
Pero también otros lugares como La Barca, Atotonilco el Alto, Poncitlán, Zapotlanejo, San Juan de los Lagos, Colotlán, Tala, Teocaltiche, Yahualica de González Gallo y Chapala. Todos los pueblos antedichos los mencionamos de manera enunciativa y, por lo tanto, sin menospreciar la importancia de los demás municipios de Jalisco.
Ahora vayamos al grano y veamos la ubicación de los alcaldes o presidentes municipales, en su ámbito de resolución de problemas, quienes dirigen las seis más importantes municipalidades jaliscienses dentro de las 91 que integran la muestra total que el INEGI designó nacionalmente. Las personas opinantes son mayores de 18 años y valoran la efectividad del gobierno de su localidad para resolver las principales problemáticas que encaran. Es oportuno recordar que “municipio” proviene del latín municipium, compuesto de munus —oficio, obligación— y capere —tomar o asumir—.
Volviendo a la encuesta, se llevó las palmas como el mejor estimado de la nación el primer munícipe de Ciudad del Carmen, Campeche, Pablo Gutiérrez Lazarus, morenista que tiene licencia porque busca ser candidato de su partido. Su calificación lo tiene bien posicionado. Pero de allí nos vamos recorriendo el rol de alcaldes y alcaldesas para encontrar alguno de nuestra tierra tapatía y, hasta el sitial 27, localizamos al mejor evaluado, que es el mandamás de Zapopan, el empresario Juan José Frangie, de extracción emecista. Pero no se deben echar las campanas al vuelo porque su calificación es de 35.2 sobre cien, o sea, como que no es para presumir.
Prosiguiendo la búsqueda de alcaldes jaliscienses, el siguiente es el presidente de Tlajomulco de Zúñiga, quien logró un 33.9 por ciento y ostenta el sitial 33 de la lista encuestada. También proviene de las filas emecistas y le encanta bailar. Su población es dinámica y parece ser un gigante que despertó, entre otras cosas porque está conurbado con la capital estatal, factor muy significativo para crecer.
Largo es el tramo que se camina para hallar a la siguiente mandataria municipal, que ahora es una dama y su color es guinda; se trata de la morenista Laura Imelda Pérez Segura, primera edil de San Pedro Tlaquepaque, quien, de la valoración de diciembre pasado a la actual, subió diez puntos, pero, aun así, apenas se colocó en el puesto 73. Su crecimiento mencionado permite pensar que para la siguiente encuesta estará mejor colocada, dependiendo de su empeño.
Otra dama viene enseguida, aunque ya más alejada del primer lugar, puesto que ostenta el sitial 80 con apenas un porcentaje de 18.8, lo cual nos indica que no es el mejor camino, para ser bien apreciada por los ciudadanos, salir mucho en los medios, dar difusión a cualquier movimiento y desplegarse como modelo en pasarela. Los retos de la Perla Tapatía —de donde es mandataria— son muchos y abrumadores, por lo que urge que Verónica Delgadillo García, de MC, redoble sus esfuerzos, aunque no salga demasiado en la prensa.
Muy cercano a la guadalajarense encontramos al alcalde de Tonalá, el lugar por donde sale el sol, según los habitantes prehispánicos del lugar. Él, Sergio Armando Chávez Dávalos, es de Morena y, como ya gobierna por segunda vez, tal parece que ha perdido empuje, como el que manifestaba en su anterior periodo. Pero está a tiempo de recobrar terreno y hacer la carrera del indio.
Finalmente, tenemos al ocupante del penúltimo lugar de los 91 municipios encuestados, y este ya lejano escalón le pertenece al verde ecologista Luis Ernesto Munguía González, quien dio la sorpresa cuando ganó la elección anterior. El paradisiaco destino costero del estado es un sitio excelente para lucir y hacer méritos; sin embargo, tal parece que no quiere o no puede con el paquete este presidente municipal: los señalamientos de atrasos en servicios y el burocratismo imperante han acarreado muchas críticas no solo contra el señor Munguía, sino que han dado mala publicidad a Puerto Vallarta, la joya turística de Jalisco.
De los demás poblados con ayuntamiento en nuestra entidad federativa, los decires de muchos coterráneos, al hablar de sus autoridades, en su mayoría no son en su favor, sino que suelen enderezar ásperas críticas. En consecuencia, es indispensable que se fajen estos jefes municipales y cumplan decentemente sus encargos.
En razón de lo anterior, no nos queda más que expresar una frase lapidaria que se decía en el pueblo hace años, cuando de calificar a los políticos se trataba: estos alcaldes, de acuerdo con la reciente encuesta del INEGI, “están de plano reprobados”.




