JALISCO
La tragedia que no acaba
Por Gerardo Rico.
“En Jalisco y creo que en México a los maestros que estamos ante grupos de alumnos en primaria y secundaria nunca nos preguntan sobre las modificaciones que se hacen a los programas y planes de estudio. Por el contrario, nos imponen planes sobre planes y siempre terminamos impartiendo la clase de acuerdo a nuestro saber y experiencia”.
Además, tenemos un problema estructural, pues si mal no recuerdo en los últimos 20 años se han modificado como 9 o 10 veces los planes de estudio de la Secretaría de Educación Pública, “cada gobierno que llega los modifica y reestructura de acuerdo a sus intereses. Se trata de políticas de gobierno, no de políticas de Estado que nos pudieran garantizar algún modelo educativo para los próximos 10, 20 o 30 años”, señala Gustavo David Pérez Iñìguez quien es licenciado en Educación Secundaria con especialidad en Física y Maestría en Ciencias de la Educación.
El especialista habla de las diferencias que existen entre lo que conocemos como la Nueva Escuela Mexicana (NEM) del gobierno federal y el Proyecto Educativo Recrea, conocido ahora como Al Estilo Jalisco, que impulsa el gobierno estatal.
“En el primero de los casos se organiza el aprendizaje en seis fases educativas en lugar de los grados tradicionales, priorizando campos formativos, el vínculo comunitario y el uso de los libros de texto gratuito federales, mientras a nivel estatal se buscar empatar con los principios de la NEM, pero añade elementos propios como los Proyectos Integradores, plataformas de recrea digital y un enfoque pedagógico con una perspectiva en educar para la vida y el desarrollo regional de Jalisco”.
Si bien es cierto que desde el año 2000, cuando inició la calificación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con la prueba PISA (Programme for International Student Assessment) por sus siglas en inglés a sus países miembros, México ha sido reprobado, la situación es calificada por organismos internacionales como de rezago crítico y bajo rendimiento.
Al respecto Pérez Iñiguez lamenta que la prueba PISA sea aplicada por el organismo internacional sin ninguna estandarización, indica que la prueba no se adapta al tema cultural del país en cuestión, ni se analizan condiciones socioeconómicas, culturales, etcétera.
El objetivo principal de la prueba PISA es medir la capacidad de los estudiantes de 15 años para aplicar sus conocimientos y habilidades de la vida real en lectura, matemáticas y ciencias.
1.- Es decir evaluar competencias reales: no mide cuánta memoria o teoría escolar tiene el alumno, sino cómo usa lo aprendido para resolver problemas cotidianos.
2.- Comparar sistemas educativos: ofrece datos confiables y comparables entre distintos países para conocer el rendimiento global de la educación, y
3.- Guiar políticas públicas: ayuda a los gobiernos a detectar debilidades y fortalezas en sus escuelas para crear mejores planes de enseñanza.
“No hay un método de cómo enseñarles a los estudiantes a leer y escribir, eso deja mucho que desear. No existen métodos para enseñarle al alumno a determinar cómo hacer ejercicios matemáticos. Los consejos técnicos que sesionan cada mes no se basan más que en lo mismo, es decir ver cómo vas a enseñar al alumno a pensar sin algún método”, apunta el Maestro en Ciencias de la Educación.
Comenta que algo mínimo que debería operar en primarias y secundarias serían talleres de psicología, programación neurolingüística y de resolución de conflictos emocionales.
“A mí dime un método de cómo voy a enseñar a un niño matemáticas u otras actividades académicas, cuando en su casa ha sido violentado de diferentes maneras o los papás salen a trabajar y el menor no tiene el respaldo necesario para desarrollarse dentro de su hogar. Los maestros más bien hablamos con los abuelos o los tíos y en ocasiones nadie responde por el menor”.
Ejemplifica con la secundaria donde da clases, en la colonia Mesa Colorada de Zapopan. Una zona caracterizada por altos índices de violencia intrafamiliar, en la calle, problemas de drogas, embarazos a temprana edad y donde cualquier plan de estudios o modificaciones que hagan cada cambio de gobierno local o federal pasan de noche por no tener acceso a las mínimas herramientas de trabajo para la enseñanza y el aprendizaje.
Es por demás paradójico que mientras el mundo debate los límites éticos y cognitivos de la inteligencia artificial, en México miles de maestros enfrentan la falta de gises, libros actualizados o una conexión estable a internet. Creo que la verdadera crisis educativa del país no es la llegada de nuevas tecnologías, sino la ausencia de herramientas básicas para quienes enseñan.
Ya ni hablemos de planes de estudio, caducos en muchas de las ocasiones en los niveles básicos de la educación en nuestro país. Es imposible pedirles a nuestros profesores que formen a las nuevas generaciones. La llegada de la tecnología no aliviará en lo mínimo las deficiencias del sistema educativo nacional y por el contrario amenaza con abrir la brecha si mantenemos a nuestros maestros desarmados sin capacitación ni herramientas básicas. Una verdadera tragedia que no termina.



