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OPINIÓN

Señales de colapso: el costo del fracaso en obras y educació

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De primera mano, por Francisco Javier Ruiz Quirrín.

Quizá usted se haya dado cuenta de las señales que nos indican que México se dirige a un colapso económico, político y social. Si sumamos la incapacidad para gobernar y el fracaso en el sistema educativo nacional, no será difícil convencernos de que el abismo podría estar cerca.

¿Por qué en los últimos seis años no se ha podido consolidar el abasto de medicamentos en los hospitales de gobierno, en perjuicio de millones de familias vulnerables?

¿Por qué se ha abandonado a los municipios del país al desaparecer apoyos federales con los cuales se garantizaba una mejor estructura citadina y mejor atención en la seguridad pública?

¿Por qué, a pesar de las versiones oficiales de que la “economía va muy bien”, los precios de la canasta básica de alimentos no permanecen estables y registran aumentos considerables en varios de sus productos, como el tomate, el huevo y el aguacate?

La respuesta podría estar en la suma de la incapacidad para gobernar con el dineral de recursos públicos utilizados para obras faraónicas que hasta hoy son un fracaso:

  1. El Tren Maya ha perdido 14 mil millones de pesos desde que fue inaugurado. En este primer semestre hay registros de pérdidas por 28 millones de pesos diarios, en los que están incluidas las reparaciones por “fallas”, como los descarrilamientos ocurridos cuando menos en tres ocasiones, y la insolvencia por ausencia de pasaje.
  2. Refinería Dos Bocas. ¿Lo recuerda? López Obrador anunció que su costo sería de 8 mil millones de dólares y, a la fecha, ha rebasado los 21 mil millones de dólares y —se dice— solo opera en un 40 por ciento de su capacidad.
  3. La creación de la compañía “Mexicana de Aviación”, una compañía aérea resucitada y obsequiada al Ejército mexicano, costó 38 mil millones de pesos y pierde cada día 2 millones y medio de pesos.
  4. El Tren Interoceánico comenzó con una inversión de 20 mil millones de pesos y alcanzó los 60 mil millones, y solo rescata el 3 por ciento de su costo operativo.
  5. ¿Recuerda el anuncio de AMLO en 2022 para la creación de “Gas Bienestar”?… Solo ha sido puesto en marcha ese servicio en la Ciudad de México por su evidente fracaso. En cinco años ha tenido 282 millones de pesos en pérdidas y más de mil millones de pesos en la operación. No se sabe más porque, a partir de 2025, reservó su información financiera.
  6. ¿Qué podemos decir de Pemex, un barril sin fondo bajo el grito oficial de que “somos dueños de nuestro petróleo”? Son miles de millones de pesos los que día a día pierde, e incrementa su deuda.
  7. Desde luego, hay más ejemplos de empresas de gobierno a las que se destinan millones de nuestros impuestos, pero solo se muestran los preclaros casos de las grandes obras de la 4T. Aquí tiene usted a una “pequeña”: “LitioMx” no ha tenido siquiera un estudio para la exploración del litio mexicano localizado en la alta sierra de Sonora. Ni un solo gramo de ese mineral ha ofrecido, ni siquiera como expectativa.

Eso sí, la nómina no se ha detenido y, en tres años, rebasa los 60 millones de pesos.

¿Podría usted hacer mención de alguna empresa de gobierno que sea exitosa económicamente en la historia de nuestro país en los últimos 50 años? Hasta la Comisión Federal de Electricidad informa de su déficit, “aunque usted no lo crea”.

Los regímenes populistas, como el de Luis Echeverría y el de López Obrador, vibraron con la fiebre de crear empresas oficiales —desde luego, con nuestro dinero— dizque “para competir con la iniciativa privada”. Todas ellas han derrochado el dinero público y han sido fuentes inacabables de corrupción, incluida la 4T, donde se envió al paraíso de la impunidad el enorme fraude cometido en Segalmex, que alcanzó los 15 mil millones de pesos.

Por otro lado, el gobierno de la presidenta Sheinbaum presume, cada vez que puede, la “economía sana” del país y, sobre todo, su “certeza” de tener una de las monedas más sólidas en el mundo: el peso.

Jamás admitirá que la paridad peso-dólar es derivada de la depreciación de la moneda de los Estados Unidos, una estrategia del presidente Donald Trump para atraer inversiones a su país. Sabemos que “cuando a Estados Unidos le da resfriado, México sufre pulmonía”: un fortalecimiento del dólar dispararía su paridad con nuestro peso.

También hay registros no oficiales de que la recaudación fiscal ha disminuido y las bolsas para el mantenimiento de los programas sociales deben garantizarse. Si el gobierno de la presidenta tuviera una mejor recaudación, no habría necesidad de aumentar el impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) a algunos artículos, bajo el pretexto de evitar un mayor consumo, ni de ordenar a Hacienda mayor eficiencia en los requerimientos fiscales.

Con respecto a la llamada “prueba PISA” —impulsada en todo el mundo por la OCDE para calificar el sistema educativo—, por quinto año consecutivo reprueban a esta “Nueva Escuela Mexicana”. No es para menos. Miles y miles de niñas y niños no saben aún leer ni escribir, a pesar de cursar el tercer año de la educación primaria, y aun así son promovidos. Ni hablar de las matemáticas.

Sin embargo, la presidenta Sheinbaum se consuela comparándose con los países que están más reprobados que México y hasta se atreve a asegurar que, en ciencia, estamos mejor.

Finalmente, si unimos el pésimo manejo de los recursos públicos, el abandono a los grupos más vulnerables en los servicios de gobierno y el colapso educativo sostenido por la 4T, usted fácilmente puede concluir que el camino es el incorrecto y que nos acercamos a un voladero.


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