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OPINIÓN

Poderoso caballero, don Dinero: Estados Unidos, México y el costo de vivir a crédito

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Opinión, por Pedro Vargas Ávalos.

“Poderoso caballero es don Dinero” se convirtió en una locución universalmente reconocida por la importancia del efectivo para vivir. Ciertamente, el dinero no es la felicidad, pero muchos dicen, con buen sentido del humor, que al menos representa algo así como el 95 por ciento. En consecuencia, quien debe siempre anda preocupado, pero si la deuda es muy elevada, la preocupación se torna en zozobra.

La deuda pública (DP), también llamada deuda soberana, es aquella que tienen los Estados independientes con ciudadanos u otros países. La globalización, sumada a los esfuerzos por desarrollarse y encarar problemas de todo tipo —incluidos los malos gobiernos y la militarización reprobable—, ha hecho que los países experimenten un crecimiento notable de ese rubro en los últimos tiempos. Por ello, la DP se ha convertido en uno de los principales motivos de aflicción en muchas de las economías importantes del mundo.

Según los especialistas del sector, lo aconsejable para todo país es que su deuda no rebase la mitad de su PIB, aunque se asegura que las naciones muy avanzadas, debido a sus altas recaudaciones, pueden llegar hasta el 60 por ciento. Por el contrario, si el país es pobre, lo aconsejable es que no supere el 40 por ciento.

México es una potencia respetable en el concierto internacional: ocupa el lugar 12 entre las economías más grandes del mundo, según el Fondo Monetario Internacional. En América Latina ocupa el segundo lugar, detrás de Brasil. Nuestra República Mexicana debe, a la fecha, alrededor de veinte mil millones de dólares, que, como ya sabemos, es la moneda utilizada mundialmente para medir todo tipo de asunto económico. La suma antedicha equivale aproximadamente al 50 por ciento del producto interno bruto nacional (PIB). Por lo tanto, estamos en un porcentaje aceptable.

Ahora veamos cómo está la deuda pública de Estados Unidos, la superpotencia limítrofe de nuestro país. Los números fríos nos dicen que, en este 2026, ya superó los 40 billones de dólares, equivalentes a unos 680 billones de pesos mexicanos. Si ya de por sí causa un fuerte impacto esa cuantía, aumenta el asombro al enterarnos de que, en relación con el PIB estadounidense, representa más del 122 por ciento.

Nos dice un especialista que esta deuda se duplicó en apenas nueve años: en enero de 2017 era de 19.95 billones de dólares; en cambio, para agosto de este año rebasó los 40 billones, es decir, aumentó a más del doble. Esto se debe a la excéntrica política de Donald Trump —con él, la deuda crece nada menos que 202 mil millones de dólares mensualmente—, quien, en contraste, se ha enriquecido exorbitantemente junto con la camarilla de superricos que lo acompaña en su desgobierno oligárquico.

Hay regímenes que poseen mayores niveles porcentuales de endeudamiento, como Japón, con un 204 por ciento, pero el monto de lo que adeudan los nipones es de 8.9 billones de billetes verdes. Es revelador que la enorme potencia que es China deba 22.3 billones de dólares, con lo que se convierte en la segunda nación más endeudada del mundo, aunque se encuentra muy lejos, en cuanto al importe, del pasivo del Tío Sam, donde cada estadounidense debe 116 mil dólares, es decir, casi 2 millones de pesos, incluidos los niños recién nacidos. Si solo consideramos a los contribuyentes, cada primo debe 360 mil dólares, es decir, 6.12 millones de pesos (Ángel Balderas, Tribuna de Querétaro, 27 de agosto de 2026).

Considerando los números anteriores, la deuda de Estados Unidos es 30 veces mayor que la de nuestro país. En ese comparativo y respecto al PIB, la diferencia es abismal, pues México debe el equivalente al 50.4 por ciento de su PIB, un nivel inferior al que ya tenía Estados Unidos en el año 2000.

Tal como están las cosas, no sería nada raro que se desencadenara una situación de deuda impagable estadounidense, lo que significaría una crisis horrorífica para el mundo entero. Los entendidos en la materia nos dicen que, por tal motivo, los países tenedores de deuda estadounidense se han estado deshaciendo de ella, especialmente Japón y China, lo cual, evidentemente, preocupa a la potencia norteña. Los petrodólares la han salvado hasta el momento de la debacle, pues los hidrocarburos —en su mayor parte— se negocian en dólares, además de que Washington tiene la posibilidad de imprimir billetes, aunque no haya sustento económico para ello. Al respecto, el dilema es hasta cuándo puede durar esa prerrogativa de imprimir dinero.

Para concluir este tema de los adeudos de los países, anotamos que la DP mexicana creció en más de un billón 150 mil millones de pesos en el último año. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público informó que, al cierre de abril, los pasivos totales del país llegaron a 18 billones 680 mil 848 millones de pesos y representan la mitad de la economía nacional. Una calificadora —Standard & Poor’s (S&P)— dictaminó que “el lento crecimiento económico de México, las restricciones presupuestarias y la materialización de pasivos contingentes podrían dar lugar a una consolidación fiscal muy gradual y a un aumento moderado de la deuda pública”, por lo que proyectó una calificación especulativa para el país.

Sobre el tema, la autoridad hacendaria nacional precisó que el hecho de que la deuda se encuentre en el 50 por ciento del PIB es una métrica que se compara de manera favorable frente a otros países, por lo que se tiene una trayectoria sostenible de la deuda pública (La Jornada, 1 de junio de 2026).

Como agregado final, diremos que la deuda pública del estado de Jalisco ascendió, en julio del presente año, a poco más de 28 mil 692 millones de pesos, lo cual no es poca cosa, pero no excede las posibilidades de la entidad, cuyo presupuesto para este año es de 181 mil 548 millones 876 mil 515 pesos.

En el ámbito nacional, la Ciudad de México, Nuevo León y el Estado de México son las entidades más endeudadas. Jalisco figura en el séptimo lugar, lo que, sin alarmarnos, constituye un punto que se debe vigilar en un rubro tan sensible.

Para tener una visión completa —no solo la oficial—, debemos señalar que, según Lorena Meeser, de la revista Visión Empresarial, con base en datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP), con cifras al cierre de 2024 y proyecciones para 2025-2026, la suma que adeuda Jalisco es de 35 mil millones de pesos, cantidad que —debemos recordar— se manejaba en los difíciles tiempos de Enrique Alfaro, que, por fortuna para los jaliscienses, ya son una etapa pasada.

Se decía hace años que “las grandes deudas son un privilegio de la riqueza”; sin embargo, nosotros preferimos la frase que expresó el científico Benjamín Franklin: “Es mejor acostarse sin cenar que levantarse con deudas”.


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