JALISCO
La paridad llegó ya a la tierra ejidal en Jalisco
Por Mario Ávila
La lucha de la mujer por conquistar la equidad y la paridad de género en todos los terrenos de la sociedad ha llegado ya a la comunidad ejidal en el estado; al menos eso ocurre en el Ejido de El Rincón, una pequeña población del sur de Jalisco, encavada dentro del municipio de Zapotiltic, en donde las mujeres que asisten como ejidatarias a las asambleas son hoy ligera mayoría.
De ello quedará constancia este fin de semana cuando se celebre el festejo del 90.º aniversario de la creación del ejido El Rincón, ocurrido en el mes de septiembre de 1926 con la llegada a esta región del país de la Reforma Agraria, que fue una de las consecuencias más representativas producto de la Revolución Mexicana.
El escenario será muy diferente en esta tierra al que se veía 90 años atrás, cuando los campesinos, todos ellos varones ataviados con indumentaria de manta, sombrero, huaraches y machete en mano, se reunían todos los días con el alba en la zona conocida como “La Playa”, a las afueras de las instalaciones de la Hacienda de El Rincón, para iniciar la jornada de trabajo.
Hoy, el Ejido de El Rincón tiene un registro de poco más de 180 ejidatarios y ejidatarias, en espera de que algunos otros regularicen su documentación para formalizar su ingreso formal a la comunidad ejidal, que fue la fuente de inspiración de “El Barzón”, una composición musical de protesta, mediante la que se reprochaba el acaparamiento de las tierras por parte de los grandes hacendados, especialmente durante los 34 años del gobierno de Porfirio Díaz.
Se trata de una canción que bien podría considerarse pionera, en lo que 70 años más tarde se gestara en las calles de Nueva York como movimiento de la música de rap, un género musical y artístico centrado en el discurso rítmico y de poesía urbana. Por cierto, la letra de la canción de El Barzón remata al final con una sentencia revolucionaria que dice: “¡Viva la revolución!, ¡muera el supremo gobierno! Se me reventó el barzón y siempre seguí sembrando”.
Los festejos del 90 aniversario del ejido El Rincón incluyen una ceremonia de pase de lista de los primeros ejidatarios fundadores; la develación de una placa alusiva a la integración del primer Comisariado Ejidal; una conferencia sobre la historia de las haciendas; un conversatorio sobre los ejidos y en especial una breve historia sobre la conformación del Ejido El Rincón; una misa ofrecida por el párroco Francisco Mejía Urzúa y una comida en el Polifórum Municipal.
El Comisariado Ejidal es presidido por Ramón Figueroa Eufracio y cuenta con el apoyo del tesorero Daniel Isaías y la tesorera, Ma. Del Rosario Huerta García, quienes han sido testigos de uno de los cambios más significativos del ejido, además de la nutrida participación de las mujeres, que es la reconversión de cultivos, en donde el maíz prácticamente se extinguió; la caña de azúcar aún se conserva, aunque ha venido a menos, y han crecido considerablemente las parcelas que optan por la siembra del aguacate y los cultivos de invernadero.
Recordar que el ejido es el resultado social de la lucha armada mexicana que fue la Revolución de 1910, en la que los campesinos exigieron la devolución de las propiedades comunales tras haber sido despojados durante el porfiriato por las leyes liberales de desamortización y el latifundismo.
Una de las demandas campesinas más recurrentes durante la Revolución Mexicana fue que la tierra fuera para el que la trabaja y, como tal, quedó plasmada en la Constitución de 1917, específicamente en el Artículo 27 constitucional, que dio rango legal al ejido como una figura de propiedad social, colectiva, inalienable (no se podía vender), inembargable e imprescriptible.
El Ejido Salmoral, ubicado en el municipio de La Antigua, Veracruz, es reconocido oficialmente por instituciones como la Procuraduría Agraria como el primer ejido constituido legalmente en México el 3 de enero de 1923, sin embargo, el reparto agrario se consolidó durante el gobierno de Lázaro Cárdenas (1934-1940), cuando el reparto de tierras se amplió de forma masiva en todo el país, convirtiendo al ejido en el pilar del campo mexicano.
Sin embargo, 70 años más tarde, en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, en el año de 1992 se modificó el Artículo 27 constitucional y se promulgó una nueva Ley Agraria, permitiendo que los ejidatarios, mediante asamblea calificada, pudieran decidir si adoptaban el dominio pleno para vender, rentar o certificar sus parcelas como propiedad privada.
Según datos del Registro Agrario Nacional (RAN), en México hay 3.1 millones de ejidatarios en 27 mil 144 ejidos, y que abarcan aproximadamente la mitad de la superficie cultivada total del país, 8 millones de hectáreas de un total de 16 millones.
Jalisco cuenta con aproximadamente 1,407 ejidos (y 58 comunidades indígenas, sumando 1,465 núcleos agrarios), mientras que el número estimado de ejidatarios y sujetos de derechos agrarios supera los 150 mil en la entidad, con lo que Jalisco ocupa el quinto lugar en México con mayor cantidad de núcleos agrarios, en una superficie de más de 2.2 millones de hectáreas certificadas en la entidad.
El Barzón:
Esas tierras del rincón
Las sembré con un buey pando
Se me reventó el barzón y sigue la yunta andando
Cuando llegué a medias tierras, el arado iba enterrado
Se enterró hasta la telera, el timón se deshojó
El yugo se iba pandeando, el barzón iba rozando
El sembrador me iba hablando, yo le dije al sembrador:
No me hable cuando ande arando
Se me reventó el barzón y sigue la yunta andando
Cuando acabé de piscar, vino el rico y lo partió
Todo mi maíz se llevó, ni pa’comer me dejó
Me presentó aquí la cuenta:
Aquí debes veinte pesos de la renta de unos bueyes
Cinco pesos de magueyes, una nega, tres cuartillos
De frijol que te prestamos, una nega tres cuartillos
De maíz que te habilitamos, cinco pesos de unas fundas
Siete pesos de cigarros, seis pesos, pues no sé de qué
Pero todo está en la cuenta
Además de los veinte reales que sacaste de la tienda
Con todo el maíz que te toca, no le pagas a la hacienda
Pero cuentas con mis tierras para seguirlas sembrando
Y ahora vete a trabajar, pa’ que sigas abonando
No’más me quedé pensando, sacudiendo mi cobija
Haciendo un cigarro de hoja
Ay, que patrón tan sinvergüenza
Todo mi maíz se llevó
Para su maldita troje
Se me reventó el barzón
Y sigue la yunta andando
Cuando llegué a mi casita
Me decía mi prenda amada:
¿’Ontá el maíz que te tocó?
Le respondí yo muy triste:
El patrón se lo llevó, por lo que debía en la hacienda
Pero me dijo el patrón que contara con la tienda
Y ahora voy a trabajar
Para seguirle abonado
Veinte pesos diez centavos
Unos que salgo restando
Me decía mi prenda amada:
Ya no trabajes con ese hombre, hombre
Si nomás nos está robando
Anda al salón de sesiones
Que te lleve mi compadre
Ya no le hagas caso al padre, él y sus excomuniones
¿Qué no ves a tu familia que ya no tiene calzones?
Ni yo tengo ya faldilla, ni tú tienes pantalones
No’más me quedé pensando
¿Ay, por qué dejé a mi patrón?
Me decía mi prenda amada:
Que vaya el patrón al cuerno, como si estuviéramos de hambre
Si te has seguido creyendo lo que te decía el cura
De las penas del infierno
¡Viva la revolución!, ¡muera el supremo gobierno!
Se me reventó el barzón y siempre seguí sembrando.
Autor: Anónimo


