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JALISCO

Segundo informe de Laura Imelda en Tlaquepaque: Presupuesto humanista y confrontación política marcan su segundo informe

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Por Francisco Junco.

Los banderines guindas ondeaban bajo la enorme carpa y, a través del equipo de sonido, se repetía una frase que buscaba quedarse en la memoria de los asistentes: “Laura Imelda, incansable… no se cansa de transformar”. Afuera y adentro aparecían cartulinas con los nombres de las colonias: “Juan de la Barrera con Laura Imelda”, decía una de ellas. Había porras, música y gente que había llegado desde antes de las 17:30 horas. Unos minutos antes de las seis apareció Laura Imelda Pérez Segura, también vestida de guinda. Entró bajo el toldo, pero todavía tardaría prácticamente una hora en llegar al escenario.

La alcaldesa avanzó lentamente entre la gente. Abrazó, saludó, sonrió para las fotografías y escuchó a quienes lograban acercarse. No parecía tener prisa. Cerca de 10 mil personas se habían congregado en la Unidad Deportiva Valentín Gómez Farías.

Dos minutos antes de las siete de la noche, finalmente subió al estrado. Los honores a la bandera y el himno nacional abrieron formalmente el segundo informe, pero enseguida regresó la política: “¡Presidenta, presidenta, presidenta!”, retumbó desde las gradas y entre las filas de invitados.

“Gracias a todos ustedes, por todas esas muestras de afecto. Gracias por acompañarme en esta ocasión y en este camino que hemos emprendido hace ya dos años, con el primer gobierno de la esperanza de San Pedro Tlaquepaque”, expresó Laura Imelda al comenzar su mensaje, antes de agradecer a su familia, a los trabajadores municipales y al equipo que la ha acompañado durante sus primeros dos años de administración.

La fotografía política también estaba armada. Entre los asistentes se encontraban el diputado federal Alfonso Ramírez Cuéllar, legisladores locales y federales, representantes de los poderes Legislativo y Judicial, empresarios y dirigentes de distintos sectores. También acudieron autoridades municipales metropolitanas, entre ellas Verónica Delgadillo, alcaldesa de Guadalajara, de Movimiento Ciudadano; el morenista Sergio Chávez, de Tonalá; María Elena Farías, de El Salto, y representación de Juanacatlán. Pablo Lemus no estuvo presente, pero Laura Imelda le envió un saludo desde el escenario.

Si había alguna duda sobre el sello político que la presidenta municipal quería imprimir a su informe, ella misma se encargó de despejarla. Reivindicó a Andrés Manuel López Obrador como padre de la Cuarta Transformación y a Claudia Sheinbaum como continuadora del proyecto. A partir de ahí, la rendición de cuentas dejó de ser solamente una enumeración de programas municipales: Laura Imelda colocó los resultados de Tlaquepaque dentro de la disputa entre dos modelos políticos y asumió sin matices su pertenencia a la 4T.

“Nuestro gobierno es orgullosamente emanado de la Cuarta Transformación, donde los tres principios fundamentales son inquebrantables: no mentir, no robar y no traicionar al pueblo, porque al margen de la ley, nada; por encima de la ley, nadie”, sostuvo la presidenta municipal, al colocar la honestidad y el combate a la corrupción como la columna vertebral de su administración.

Los números llegaron después. Laura Imelda aseguró que el llamado Presupuesto Humanista pasó de 2 mil 600 millones a cerca de 3 mil 200 millones de pesos, lo que describió como un crecimiento del 25%, y fijó como objetivo alcanzar los 4 mil millones en 2027 sin incrementar impuestos. En programas sociales, informó que la cobertura municipal alcanza a casi 100 mil familias, mientras que Bienestar Tlaquepaque llegó a 9 mil 967 tarjetas y Mujeres Líderes de Esperanza benefició a 7 mil 200 jefas de familia.

Fue ahí donde la alcaldesa marcó una de sus diferencias políticas más claras con el gobierno estatal. Cuestionó que en Jalisco no exista un convenio para otorgar apoyos a personas con discapacidad permanente de entre 30 y 64 años y responsabilizó a Movimiento Ciudadano de haber rechazado recursos para ese sector en el Congreso. También llevó la confrontación al terreno educativo al defender la entrega municipal de alrededor de 86 mil mochilas con útiles escolares, realizada con una inversión superior a los 50 millones de pesos.

“En Tlaquepaque sí hay mochilas con útiles de calidad. Lo que no hay es la aportación que le toca al gobierno estatal. Pero es totalmente falso que nuestra niñez se quede sin útiles escolares”, afirmó, en uno de los momentos en que su informe dejó el tono administrativo y entró abiertamente en la confrontación política.

En obra pública, Laura Imelda presumió uno de los incrementos presupuestales más importantes de su administración: afirmó que la inversión pasó de 250 millones a mil millones de pesos, con intervenciones en las 370 colonias del municipio. Destacó pavimentaciones, redes hidrosanitarias, banquetas y proyectos de movilidad, además de la solución integral para Juan de la Barrera y Ojo de Agua, donde se invierten 160 millones de pesos para atender problemas de inundaciones que persisten desde hace décadas.

La seguridad fue otro de los terrenos que utilizó para marcar diferencias con el pasado. Reportó una reducción del 30 % en los delitos y del 40 % en los homicidios dolosos, además de señalar que la Policía Municipal pasó de 36 a más de 100 patrullas operativas. Habló de más de 220 cámaras conectadas al C4 y presumió la recuperación de mercancías robadas por un valor superior a los 60 millones de pesos. También lanzó una crítica a administraciones anteriores, cuando, dijo, aparecían los camiones recuperados, pero “mágicamente ya estaban vacíos”.

“La honestidad es la regla y no la excepción”, sentenció Laura Imelda al hablar de los resultados en la recuperación de carga. La frase fue breve, pero encajó en el hilo político que había construido desde el inicio: presentar los indicadores de gobierno no solamente como resultados administrativos, sino como consecuencia de una manera distinta, según su planteamiento, de ejercer el poder.

El agua apareció inevitablemente en el informe. Tlaquepaque ha sido uno de los municipios donde la crisis del SIAPA golpeó con mayor fuerza y Laura Imelda volvió a colocarse del lado de los vecinos inconformes. Informó que el Ayuntamiento distribuyó más de 12 millones de litros mediante pipas, instaló 50 cisternas y puso en operación 24 unidades de abastecimiento. También señaló que su gobierno ha destinado más de 400 millones de pesos a obras de infraestructura hidráulica que, sostuvo, corresponde ejecutar al organismo operador.

La presidenta recordó, además, que su administración recibió una deuda aproximada de 210 millones de pesos, correspondiente a 211 cuentas, y sostuvo que ha cumplido sus obligaciones, incluido un pago de 7.6 millones de pesos ante el Tribunal de Justicia Administrativa. Asimismo, mencionó inspecciones en 160 colonias por problemas relacionados con el suministro. Señaló que cerca de 60 habían sido revisadas y que, en al menos 50, de acuerdo con lo expuesto en el informe, se encontraron irregularidades.

“Aquí no hay divisiones ni rompimientos, hay continuidad y amor al pueblo”, sostuvo Laura Imelda hacia el cierre, con las imágenes de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum como marco. Fue también una definición hacia el interior de su propio movimiento: la alcaldesa reivindicó la continuidad de la 4T y llamó a mantener al pueblo como protagonista frente al riesgo, dijo, de regresar a prácticas de corrupción, privilegios y abuso de poder.

Entre los anuncios de proyectos futuros apareció uno que puede modificar la movilidad del sur metropolitano: el Cablebús. Laura Imelda informó que el proyecto ya fue incorporado a la Cartera de Inversión de la Secretaría de Hacienda y que su primera etapa pretende conectar el Cerro del Cuatro con Colón y Periférico. También anunció que la cancha de la Unidad Deportiva Valentín Gómez Farías, el mismo espacio que la noche de este sábado albergó su informe, será utilizada por el equipo profesional de tercera división Alfareros de Tlaquepaque.

La alcaldesa presentó, además, al municipio como un espacio que busca crecer en turismo, cultura y deporte. Informó que el Mundial Social reunió a más de 100 mil personas en cinco sedes y dejó, según los datos municipales, una derrama económica superior a los 200 millones de pesos. Recordó también los 450 mil asistentes al Festival de Muertos y los 262 mil visitantes de La Judea. No fueron cifras presentadas de manera aislada: formaron parte de su argumento de que Tlaquepaque puede aprovechar su identidad cultural mientras amplía los programas sociales y recupera infraestructura.

“Tlaquepaque atraviesa una etapa de transformación”, fue el mensaje que quedó al final. Afuera, las pancartas de las colonias seguían levantadas; bajo la carpa todavía predominaba el guinda y la palabra “incansable” se había repetido una y otra vez durante el evento. Laura Imelda había tardado casi una hora en llegar al escenario porque decidió detenerse a abrazar, saludar y tomarse fotografías. Al final del informe, aquella caminata entre sus seguidores adquiría también un significado político: la alcaldesa no solo rindió cuentas, sino que utilizó el escenario para dejar claro de qué lado está, qué proyecto representa y bajo qué bandera pretende continuar gobernando Tlaquepaque.


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