OPINIÓN
Lo que vale la reforma
Opinión, por Miguel Ángel Anaya //
En el año 2013, el entonces Presidente Enrique Peña Nieto (que en ese momento estaba bien evaluado por la mayoría de los mexicanos) presentó un paquete de reformas constitucionales. Su proyecto de gobierno tenía la visión de hacer a México más abierto política y económicamente; entre aquellas reformas se encontraba la energética, donde se proponía, entre otras cosas que la generación y comercialización de energía quedaran abiertas bajo condiciones de competencia y libre concurrencia, también se fortalecían los organismos de regulación autónomos.
Pasaron solamente 8 años desde su aprobación y en un hecho anunciado desde la campaña (no podemos señalar sorpresas) el Presidente López Obrador ha propuesto una nueva reforma eléctrica que plantea, en términos generales, regresar a las condiciones que nuestro país tenía antes del año 2013. Los nuevos cambios, proponen modificar los artículos 25, 27 y 28 constitucionales para buscar lo siguiente:
Desaparecer las subsidiarias y afiliadas a la CFE para que se centralice la operación de los generadores de energía de nuestro país. No desaparece por completo la inversión de la IP, pero si le pone un tope máximo del 44% de la producción nacional, el 56% restante sería para las empresas públicas. Pone fin a los contratos de autoabastecimiento; este punto es relevante ya que bajo el nuevo esquema las empresas y hogares que son autosuficientes en su consumo de energía ya sea por contar con paneles solares o algún otro generador, bajo la nueva ley tendrían que pagar tarifas a la CFE. También propone desaparecer los organismos autónomos como la Comisión Reguladora de Energía o la Comisión de Hidrocarburos. Finalmente trata el tema del litio, energético que es importantísimo ya que se utiliza en las empresas farmacéuticas y principalmente las tecnológicas.
Los puntos relacionados al Litio hay que revisarlos aún con más cautela, este elemento es considerado el nuevo oro blanco y se cree que próximamente será el sustituto del petróleo. México tiene el yacimiento con mayor potencial en el mundo, en el, se calculan reservas de 243 millones de toneladas; el precio actual del litio es de 8 mil dólares por tonelada y se prevé que para 2027 cueste 17 mil dólares, ¡saquen cuentas! Para la extracción del Litio no habría concesiones, solamente el estado intervendría en la explotación de estos yacimientos.
Para los que se han posicionado a favor de estos cambios, el que se aprueben es un paso importante para lograr la soberanía energética de nuestro país y se estaría garantizando en buena medida el futuro económico de las nuevas generaciones. Si nos remitimos a la experiencia, las empresas públicas que han monopolizado algún producto, por lo general han presentado problemas financieros, para ejemplo PEMEX, Luz y Fuerza del Centro, entre otras. Para los detractores de esta nueva reforma, los cambios en la ley representarían un retroceso al cerrarnos al mercado internacional y evitar una fuerte inversión privada en nuestro país que generaría empleos, además, consideran que contraviene el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. El tema es complejo y el debate sobre esta reforma no tendría que ser ideológico, debe ser técnico y apegado a la realidad.
La reforma también viene a agitar el tablero electoral, Morena y sus tradicionales aliados cuentan con 277 votos en la Cámara de Diputados y requieren 57 más para lograr la mayoría calificada; necesitan alianzas para modificar la ley. PAN y Movimiento Ciudadano han dejado ver que votarán en contra de la propuesta, por su parte el PRI ha pedido que se analice y ha convocado a foros de discusión. Acción Nacional criticó esta postura y señaló que en caso de que el Revolucionario Institucional vote a favor de la reforma se romperá la posible alianza PAN-PRI con miras al 2024. Aún faltan 2 años y medio para el inicio oficial de las campañas, pero claramente la carrera presidencial ya comenzó.
Así pues, en la votación de esta reforma se juega el futuro energético de nuestro país y se dictará la visión económica que compartiremos con otros países, pero, también se juega pensando en la elección de 2024. Lo que voten nuestros legisladores pesará y pesará bastante. Esperemos conciencia y prudencia en sus decisiones.


