CULTURA
La pantalla no se apaga: El Festival de Cine de Tequila, resiste entre crisis y solidaridad
Conciencia en la Cultura, por Luis Ignacio Arias
En medio de una semana marcada por incertidumbre y medidas preventivas en Jalisco, el Festival Internacional de Cine de Tequila (FICT) llega a su décima edición convertido en un símbolo involuntario de resistencia cultural. Lo que comenzó como una celebración del cine en Jalisco terminó convirtiéndose en una edición replanteada a contrarreloj, sostenida por alianzas institucionales y por la convicción de una comunidad que se niega a apagar la pantalla.
La suspensión de todas las actividades presenciales, anunciada tras los acontecimientos del 22 de febrero, obligó al festival, planeado del 25 al 28 de febrero, a replantear su estructura, migrando al formato virtual y trasladando algunas actividades y el cierre a Guadalajara, lo que permitirá que la clausura se mantenga viva en un espacio físico.
El Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) anunció que abrirá la Cineteca de la Universidad de Guadalajara para albergar la función de cierre del FICT, proyectando Hijo de familia, dirigida por Rafa Lara, este sábado 28 de febrero a las 16:30 horas. “Creemos que el cine es un espacio de encuentro, diálogo y resistencia cultural”, así lo dio a conocer el FICG en sus redes sociales, como una muestra de la unidad de la comunidad cinematográfica en Jalisco.
La decisión llega después de que el comité organizador del FICT anunciara la suspensión total de sus actividades presenciales “derivado de los acontecimientos recientes en el Estado de Jalisco” y con el objetivo de salvaguardar la integridad de su comunidad cinematográfica, invitados, aliados, prensa y público.
El comunicado oficial precisó que la medida se mantendrá “hasta nuevo aviso”, pero que el festival no detendría su programación: conferencias, conversatorios y actividades formativas se trasladaron de inmediato al entorno virtual.
Además, el festival activó una alianza con Jalisco TV para transmitir una selección especial de películas jaliscienses y obras de homenajeados, con el fin de mantener vivo el espíritu de encuentro que caracteriza al proyecto. El resto de las actividades se distribuirá a lo largo del año, en espera de condiciones más favorables para retomar la presencialidad.
La edición originalmente el FICT había presentado un programa robusto: 64 trabajos en Selección Oficial, diez sedes en el municipio de Tequila, dos homenajes nacionales, cuatro invitados especiales, talleres, clases magistrales, un rally cinematográfico y la presencia de Colombia como País Invitado de Honor.
La inauguración estaba prevista con Eterno adolescente, de Eduardo Esquivel, mientras que la clausura ya contemplaba la proyección de Hijo de familia. También se habían confirmado homenajes a Silverio Palacios y Salvador Sánchez, así como la participación de figuras como Ianis Guerrero y Osvaldo Sánchez.
Sin embargo, la crisis de seguridad no fue el único obstáculo que enfrentó el festival este año. Desde antes de la emergencia, el FICT ya operaba en un contexto de fragilidad institucional. Su director y fundador, Rigoberto Veloz, había señalado que el festival llegaba a su décima edición sin respaldo del gobierno municipal, tras una ruptura que se remonta a la edición pasada, cuando —según relató— el presidente municipal clausuró abruptamente un evento sin explicación.
Desde entonces, no ha habido comunicación oficial. Esta incertidumbre complicó la búsqueda de patrocinadores y la logística previa, al punto de que varias empresas dudaron en participar por la falta de claridad en los permisos.
A pesar de ello, el festival se sostuvo gracias a una red de apoyos solidarios: aliados privados, voluntarios, y hasta un hotel que reabrió temporalmente para hospedar a invitados. El trabajo y la convicción del equipo organizador permitió que el proyecto avanzara, incluso cuando parecía que no habría edición.
Desde el ámbito estatal, Filma Jalisco acompañó al festival con apoyo logístico y técnico, subrayando la importancia de no dejar descobijada a la comunidad cultural en momentos de incertidumbre. Su director, Alejandro Tavares, destacó que la descentralización cinematográfica es una prioridad institucional y que el FICT representa un ejemplo de gestión independiente “por amor al arte”.
A este panorama se suman los ajustes que el festival ya había anunciado antes de la suspensión total. El FICT había comunicado cambios operativos y reacomodos en su programación, anticipando una edición en constante adaptación. Estos ajustes, que en un inicio parecían parte de la dinámica habitual de un festival independiente, terminaron convirtiéndose en la antesala de una reconfiguración completa.
En este contexto, la clausura en la Cineteca FICG adquiere un significado especial. No solo representa la continuidad de un evento que se negó a cancelarse; también simboliza la capacidad de la comunidad cinematográfica de Jalisco para sostenerse mutuamente. El gesto del FICG, sumado al trabajo del FICT, Filma Jalisco, Jalisco TV y decenas de aliados, demuestra que el cine puede seguir siendo un puente de luz incluso en escenarios adversos.
El 28 de febrero las 4:30, el público podrá asistir a la clausura del festival con la proyección de Hijo de familia en la Cineteca de la Universidad de Guadalajara ubicada en Av. periférico Pte. Manuel Gómez Morin 1695.
En un año donde la incertidumbre marcó el rumbo del festival, será también un gesto de apoyo a una comunidad que ha demostrado que, frente a cualquier adversidad, el cine sigue siendo un espacio de encuentro.




