CULTURA
David Becerra y su figuración expresionista: Admirador de Picasso y Lucian Freud; la pasión por pintar sin perder la libertad ni la chispa infantil
Por Belisario Bourjac
David Becerra es uno de los pintores tapatíos más interesantes de su generación. Egresado de la Escuela de Artes Plásticas de Guadalajara, su obra, cargada de pincelada suelta, materia viva y texturas evidentes, se centra principalmente en la figura femenina sin caer en pretensiones ilusionistas.
Para David Becerra, la pintura debe hablar de sí misma. A lo largo de esta conversación, el artista reflexiona con honestidad sobre los desafíos de vivir del arte en México: los altibajos emocionales y económicos, la competencia, la falta de valoración cultural y la dificultad de salir de la zona de confort.
Desde sus primeras exposiciones hasta su incursión en la Ciudad de México, David Becerra comparte cómo ha enfrentado el paso del idealismo estudiantil al mundo profesional real, siempre con una actitud positiva y abierta al aprendizaje constante.
Influenciado principalmente por Picasso y Lucian Freud, Becerra defiende una pintura viva, procesual y casi “metapictórica”.
Rechaza encasillarse y mantiene una curiosidad permanente que le permite explorar sin miedo a cambiar. Su proceso creativo es intuitivo y abierto al azar: incorpora elementos de la cotidianidad, lecturas y experiencias personales que se van tejiendo en la obra de forma orgánica.
Más allá de la técnica, David Becerra revela una filosofía madura: prioriza la armonía personal por encima del éxito, mantiene la pasión como eje innegociable y recuerda que la libertad creativa —esa actitud casi infantil— es esencial para cualquier artista verdadero.
GABRIEL IBARRA BOURJAC (GIB): A ver, David, platícame sobre tu vida. ¿Cómo te iniciaste en el mundo del arte? ¿Cómo fueron los inicios?
DAVID BECERRA: Soy egresado de la Escuela de Artes Plásticas de Guadalajara. Digamos que ese fue mi primer acercamiento con el arte de manera formal. Pero, como muchos compañeros, el interés artístico viene desde la infancia. La veta artística está ahí desde que somos niños.
GIB: ¿Pintabas de niño o dibujabas? ¿Qué dibujabas?
DAVID BECERRA: Lo típico: dibujas a tu familia y, ya más grande, en la adolescencia, empiezas a hacer dibujos satíricos de tus compañeros y maestros. Es lo típico del joven que sabe dibujar, al que se le facilita y le gusta expresar de varias maneras. Pero mi origen más formal fue en la Escuela de Artes Plásticas.
GIB: ¿Cuándo empezaste a pintar ya de forma profesional?
DAVID BECERRA: Fue como un año antes de salir de la carrera. Ya estaba consciente de que quería pintar.
GIB: ¿Y decir “esta es mi línea, esta es mi vocación y por aquí me voy a ir”?
DAVID BECERRA: Exacto. Entonces ya participaba en concursos, bienales y exposiciones. Ya tenía acercamientos con el mundo profesional, con galerías y todo eso. Ese último año en la escuela me senté como un fantasma; ya no tenía ganas de estar tomando clases.
GIB: Te urgía pintar…
DAVID BECERRA: Exacto. Fue más o menos en estas fechas, entre 2016 y 2017. A partir de esa época empecé a insistir en el mundo del arte, que no es fácil, pero es muy gratificante. Vas desarrollándote, encontrando tus gustos, tus inquietudes, y definiendo tu estilo.
GIB: ¿Y cómo ha sido la ruta que ha seguido tu vida? ¿Cómo es el camino que te ha tocado transitar?
DAVID BECERRA: Pues es difícil. Se ha ido dando con obstáculos, con bajadas y subidas. Los altibajos son constantes, pero no lo veo distinto a la vida en general. Todas las personas tenemos altibajos en lo profesional y en lo personal. Cuando me pasan en la pintura, no los tomo muy en serio, ni las subidas ni las bajadas.
GIB: No te deprimes.
DAVID BECERRA: Tal vez la depresión me dura poco. Procuro mantener una actitud positiva, aunque sea ingenua. Eso me ayuda a sobrellevar la profesión, porque aunque el arte se valora poco, siempre llegan exposiciones y reconocimientos importantes que te impulsan a seguir.
GIB: Del idealismo al mundo real, ¿cómo has vivido ese choque? Cuando empiezas a vender y tener ingresos, enfrentas competencia y la falta de valoración del arte. ¿Cómo ha sido tu experiencia?
DAVID BECERRA: Lo vivo como un constante aprendizaje mediante prueba y error. Hay proyectos que no funcionan, pero cada tropiezo te ayuda a no repetirlos. He buscado vender en Estados Unidos, generado colaboraciones y enfrentado también a quienes intentan aprovecharse. Esta experiencia profesional, combinada con la parte meditativa de la pintura, me ha permitido madurar tanto personal como artísticamente.
GIB: ¿Qué pintas? ¿Cuál es tu línea?
DAVID BECERRA: Es una figuración expresionista centrada en la figura femenina. Pinto de forma figurativa pero sin ilusionismo: visible la pincelada, la materia y la textura. Es una pintura que habla de sí misma, casi una metapintura.
GIB: ¿Tienes alguna inspiración de artistas que te llevaron a este punto? ¿O es todo tu aprendizaje plasmado en este estilo?
DAVID BECERRA: Principalmente Picasso, como gran referente, y Lucian Freud, de quien he “robado” bastante. Estoy muy atento a la pintura contemporánea. Estudio obras, tomo lo que me gusta y lo aplico. Mantengo curiosidad y humildad de alumno. Creo que el arte requiere una actitud casi infantil de libertad y pincelada suelta.
GIB: ¿Qué te dice la gente que ve tu obra? ¿Qué te comentan tus compradores?
DAVID BECERRA: Les gusta mucho la pincelada y la soltura con la que pinto. Se me hace curioso porque, aunque yo exploro y no pinto siempre igual, la gente sigue reconociendo mi trabajo. Llegan a la exposición y saben que es mío.
GIB: ¿Ya llegaste al punto de definición de tu estilo? Después de casi 10 años, ¿ya lo tienes claro o todavía estás en un proceso de transformación?
DAVID BECERRA: Tengo un estilo definido, pero que tiene que ver conmigo. Hay obras más acabadas y otras más inconclusas, pero mi mano siempre está ahí. Ya no me preocupa tener un empaquetado muy reconocible. Siento que la manera en que entiendo la pintura es muy específica y eso ya define el estilo.
GIB: ¿Cómo decides lo que vas a pintar?
DAVID BECERRA: Siempre parto de un interés estético inicial, como una forma o un retrato. Sin embargo, la obra se nutre de elementos azarosos: lecturas, vivencias o recuerdos que van surgiendo. Cuando pinto, todo se conecta y se integra en formas, colores y conceptos.
GIB: ¿Son modelos reales?
DAVID BECERRA: Sí, todos son reales. Son amigas o conocidos. A veces no es fácil convencerlos, pero sí, las inmortalizas. Como decía James Cameron con el Titanic: “¡Quiero pintar!”. Las pones en el diván y ya solo tienes que imaginar a Leonardo DiCaprio.
GIB: ¿Y exposiciones?
DAVID BECERRA: Actualmente estoy trabajando en una para Ciudad de México. El año pasado tuve dos exposiciones con Karlos Ibarra y fue mi primera experiencia en Chilangolandia. Me dejó muy buen sabor de boca. Como tapatío que cree mucho en Guadalajara, me sorprendió el movimiento que hay allá. Son casi 20 millones de habitantes, mucha riqueza cultural, más colaboración y globalización. Hay mucho más movimiento.
GIB. ¿Qué tal la experiencia?
DAVID BECERRA: Sí. Se me hizo un muy buen reto profesional salirme de la zona de confort y presentar obra fuera. Quemar las naves en la capital del país es un mayor desafío.
GIB: ¿Qué les dirías a los pintores jóvenes tapatíos que están empezando?
DAVID BECERRA: Centrarse en lo que les gusta y obsesionarse con eso. Mantener la pasión. No perder esa chispa de embarrar pintura en el taller. Muchas veces otros intereses te pueden afectar y terminas dejando de disfrutar lo que te apasiona. Eso no se debe negociar en ninguna profesión.



