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Oficial: Atlas ha sido vendido, Grupo PRODI nuevo dueño de los rojinegros
Por Diego Morales Heredia
El Atlas cambió de manos. La Asamblea de la Federación Mexicana de Futbol aprobó la operación y Grupo PRODI adquirirá la propiedad del club, en una transacción acordada con Orlegi Sports que marca el cierre de un ciclo y el inicio de otro para la institución rojinegra.
El movimiento, anunciado este 23 de abril, aún está sujeto a la autorización de la Comisión Nacional Antimonopolio, pero ya tiene una ruta definida: Orlegi se mantendrá al frente de la operación hasta el 30 de junio y, a partir del 1 de julio, PRODI asumirá el control total del equipo.
Con ello se concreta la salida de Orlegi, grupo que tomó al Atlas en uno de sus momentos más inestables y que, durante su gestión, logró reconfigurar al club en lo deportivo, institucional y financiero.
El punto más alto fue el histórico bicampeonato de la Liga MX, además de la consolidación de una estructura de formación y el desarrollo de infraestructura como la Academia AGA.
Alejandro Irarragorri, presidente de Orlegi Sports, aseguró que el proceso se llevó a cabo bajo criterios de orden y transparencia, y expresó su confianza en que la nueva propiedad dará continuidad al proyecto. En la misma línea, el grupo saliente planteó la operación como una transición planificada para preservar la estabilidad del club.
Por su parte, Grupo PRODI confirmó que alcanzó un acuerdo para avanzar en la adquisición y que, una vez concluidas las autorizaciones regulatorias, presentará un plan integral para el futuro del Atlas. Su discurso apunta a una “nueva época”, con énfasis en el desarrollo deportivo, la infraestructura y el fortalecimiento institucional.
El grupo encabezado por José Miguel Bejos asume el reto con una narrativa que mezcla identidad y ambición: mantener la esencia rojinegra, respetar la historia del club y, al mismo tiempo, construir un equipo competitivo con visión de largo plazo. También ratificaron que el Atlas permanecerá en Guadalajara y que su proyecto buscará impactar tanto dentro como fuera de la cancha.
La transición, según ambos comunicados, se realizará de manera ordenada y sin afectar la operación cotidiana del equipo, que seguirá funcionando con normalidad durante el proceso.
Se cierra así una etapa que transformó al Atlas de un club históricamente rezagado a uno que alcanzó la gloria reciente, y se abre otra cargada de expectativas. En el papel, el discurso es claro: continuidad, crecimiento y respeto a la identidad.
En la práctica, la afición rojinegra, curtida en promesas, será quien mida si el cambio de dueño significa realmente un nuevo comienzo o solo otro capítulo en la larga historia de reconstrucciones del club.


