OPINIÓN
El gran vacío del retiro: Cuida el saldo de tu ahorro en Afore
Consejos para tu jubilación, por Arturo Pérez Díaz
E-mail: amper61@hotmail.com
Durante décadas, la conversación sobre las pensiones en México se concentró en las semanas cotizadas, la edad de retiro y el salario registrado ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Sin embargo, se ha descuidado un elemento fundamental: el saldo acumulado en la cuenta individual de Afore. Para los trabajadores que cotizan bajo la Ley de 1997, este ahorro será determinante para financiar su futura pensión.
Las cifras muestran una realidad preocupante. Durante el ejercicio fiscal 2025, un total de 92 mil 571 personas solicitaron la devolución de recursos de su cuenta individual de Afore tras recibir una Resolución Negativa de Pensión por parte del IMSS o del ISSSTE. En otras palabras, cerca de 100 mil trabajadores no lograron reunir los requisitos necesarios para obtener una pensión y tuvieron que retirar el dinero acumulado en su fondo para el retiro.
Este dato refleja una problemática que suele pasar desapercibida: miles de trabajadores llegan al final de su vida laboral sin haber construido una estrategia adecuada para alcanzar una pensión. En muchos casos, la falta de semanas cotizadas, los periodos prolongados de informalidad laboral o la insuficiente planeación financiera terminan por cerrarles la puerta al derecho pensionario.
Sin ahorro para el retiro
La situación se vuelve más compleja al analizar la cultura del ahorro voluntario en México. De acuerdo con información de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), apenas el 1.82 por ciento de los trabajadores afiliados al IMSS y al ISSSTE realiza aportaciones voluntarias a su cuenta Afore.
Dicho de otra forma, más del 98 por ciento de los trabajadores depende exclusivamente de las aportaciones obligatorias realizadas por patrones, gobierno y empleados.
La falta de aportaciones voluntarias adquiere mayor relevancia cuando se observan los saldos promedio acumulados por edad. Los trabajadores de entre 26 y 30 años cuentan con un saldo promedio de 62 mil 857 pesos en sus cuentas individuales. En contraste, quienes se encuentran entre los 61 y 65 años, edad en la que muchos comienzan a tramitar su pensión, registran un saldo promedio de apenas 115 mil 084 pesos.
Esta cantidad representa un crecimiento limitado después de varias décadas de vida laboral.
La diferencia entre generaciones también resulta significativa. Los trabajadores que cotizan bajo la Ley del Seguro Social de 1973 conservan el derecho a una pensión calculada mediante factores como el salario promedio y las semanas cotizadas. Para ellos, una parte del saldo acumulado en la Afore suele retirarse en una sola exhibición al momento de pensionarse, incluida la subcuenta de vivienda.
Sin embargo, la situación es distinta para quienes pertenecen al régimen de la Ley de 1997. En estos casos, los recursos acumulados en la cuenta individual no se entregan al trabajador al momento del retiro, sino que constituyen la base financiera para el pago de su futura pensión. Los trabajadores de la Ley de 1997 requieren un saldo elevado, cercano a los tres millones de pesos, para aspirar a los 60 años a una pensión aproximada de 17 mil pesos mensuales.
Pérdida de ahorros
Por ello, la supervisión constante del saldo de la Afore debe considerarse una práctica indispensable. Revisar periódicamente el estado de cuenta permite identificar posibles inconsistencias en las aportaciones patronales y verificar que los recursos estén siendo administrados adecuadamente por la Afore.
Existen momentos en los que los mercados financieros afectan temporalmente el ahorro para el retiro. Durante la pandemia de COVID-19, en 2020, millones de trabajadores observaron disminuciones en el valor de sus cuentas. Situaciones similares pueden presentarse ante conflictos internacionales o periodos de volatilidad económica. Muchas personas se sorprenden al descubrir que el saldo de su ahorro puede fluctuar dependiendo de las condiciones del mercado.
La magnitud del sistema de ahorro para el retiro demuestra la relevancia de esta tarea. Al cierre del cuarto trimestre de 2025, el sistema administraba 69.7 millones de cuentas individuales. De éstas, el 74.6 por ciento correspondía a trabajadores registrados; el 12.1 por ciento a trabajadores asignados con recursos depositados en Siefores, y el 13.2 por ciento a trabajadores asignados con recursos depositados en el Banco de México.
Adicionalmente, existen 2.5 millones de cuentas resguardadas en el Fondo de Pensiones para el Bienestar y 5.5 millones de cuentas inhabilitadas. En conjunto, el universo total alcanzó 77.8 millones de cuentas individuales, de acuerdo con la Consar.
Otro dato relevante es la composición por edades de los trabajadores que actualmente cotizan para una futura jubilación. La mayor concentración se encuentra entre los 36 y 50 años de edad, segmento que representa el 29.7 por ciento del total de cotizantes registrados ante el sistema.
Muchos de estos trabajadores desconocen incluso en qué Afore se encuentra su dinero. Quienes sí lo saben enfrentan otra dificultad: la limitada capacidad de ahorro derivada de salarios que apenas alcanzan para cubrir los gastos cotidianos.
Incluso existen propuestas para permitir que los recursos acumulados en las cuentas Afore puedan destinarse al fortalecimiento del Salario Base de Cotización mediante esquemas como la Modalidad 40, con el propósito de incrementar las pensiones de los trabajadores que cotizan bajo la Ley de 1973 y que no cuentan con recursos suficientes para realizar aportaciones adicionales.
Informarse a tiempo sigue siendo la mejor inversión para el futuro. Revisar periódicamente los rendimientos que ofrece cada Afore puede marcar una diferencia importante. Para quienes aún están lejos de la jubilación, comparar opciones y evaluar un posible cambio de administradora puede contribuir a mejorar los resultados de largo plazo. Además, las comisiones de las Afores se encuentran homologadas desde 2026, lo que facilita la comparación entre instituciones.
¿Cuándo empezar?
Busque asesoría especializada cuando tenga dudas sobre su situación pensionaria. La pensión no se construye al final de la vida laboral; se construye día a día, desde el primer empleo y durante toda la trayectoria laboral. Sin embargo, uno de los momentos más importantes ocurre alrededor de los 55 años de edad, cuando comienzan a definirse los factores que influirán en el monto de la pensión futura.
Mejorar la pensión es posible si se analiza la situación personal con oportunidad. Una adecuada planeación puede permitir superar los niveles promedio de ingreso que actualmente reciben muchas personas jubiladas, tanto en el régimen de la Ley de 1973 como en el de la Ley de 1997.

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Arturo Pérez Díaz es periodista independiente. Ha sido docente de Política, Opinión Pública y Mercadotecnia Política, así como asesor profesional en Comunicación Pública.





