OPINIÓN
Sindicalismo con visión de país: La CTM puede ser clave en la nueva etapa del T-MEC
Opinión, por Juan Huerta Peres
Leí con interés el posicionamiento de la CTM Nacional sobre la revisión del T-MEC. Considero que constituye una aportación oportuna y responsable, al reconocer la importancia del diálogo, la estabilidad y la cooperación para fortalecer la integración económica de Norteamérica.
En el contexto mundial que vivimos, en el que las tensiones comerciales globales y las reconfiguraciones productivas marcan la agenda internacional, la voz de la central obrera más representativa del país resulta fundamental para orientar el debate hacia soluciones que beneficien tanto a los trabajadores como a la economía nacional.
Me permito compartir algunas reflexiones que, desde la perspectiva del comercio internacional y de la evolución de la agenda económica de Estados Unidos, podrían contribuir a fortalecer la posición institucional de la CTM.
La revisión del T-MEC, que inició formalmente el primero de julio, no es un ejercicio rutinario. Trascenderá los temas laborales tradicionales y la discusión se concentrará, de manera prioritaria, en la capacidad de cada país para ofrecer condiciones que garanticen inversión, competitividad y resiliencia de las cadenas regionales de suministro.
Para las autoridades y los legisladores estadounidenses, el tratado ha dejado de ser únicamente un instrumento comercial; hoy es un mecanismo de seguridad económica para Norteamérica. La pandemia, los conflictos geopolíticos y la competencia tecnológica con Asia han convertido la integración trilateral en un asunto de seguridad nacional para Washington.
En ese contexto, considero que la CTM puede ampliar su agenda estratégica mediante la incorporación de cuatro ejes de interés nacional que resultan indispensables para que México conserve y potencie su posición dentro de la región:
Primero, energía competitiva y suficiente, como condición indispensable para sostener la capacidad industrial y atraer inversiones de largo plazo. Sin un suministro eléctrico confiable, de bajo costo y con una matriz diversificada, las plantas manufactureras enfrentan riesgos de paros técnicos, sobrecostos y pérdida de competitividad frente a otras regiones.
La industria automotriz, aeroespacial, electrónica y de dispositivos médicos —sectores que generan cientos de miles de empleos formales— depende de manera crítica de la disponibilidad energética. La CTM tiene la legitimidad para demandar políticas que equilibren la soberanía energética con la necesidad de precios competitivos y de infraestructura moderna.
Segundo, certidumbre jurídica, mediante el fortalecimiento del Estado de derecho, el respeto a los contratos y la estabilidad regulatoria que demanda la inversión productiva. Los inversionistas, tanto nacionales como extranjeros, requieren reglas claras, tribunales independientes y la certeza de que los acuerdos se cumplirán. Cualquier percepción de arbitrariedad o de cambios súbitos en las reglas del juego desalienta la llegada de capital y pone en riesgo los empleos existentes.
Desde la óptica sindical, la certidumbre jurídica también protege a los trabajadores, porque una economía estable genera mejores condiciones para la negociación colectiva y para el cumplimiento de los derechos laborales.
Tercero, seguridad logística, garantizando la protección de carreteras, puertos, aduanas, ferrocarriles y corredores industriales que hacen posible la continuidad de las cadenas de suministro. El robo de mercancías, los bloqueos y la inseguridad en las vías de comunicación no solo elevan los costos de las empresas, sino que también afectan directamente a los trabajadores del transporte y de la industria.
Una logística segura es sinónimo de empleos estables y de mayor productividad. La CTM puede impulsar, junto con las autoridades federales y estatales, mecanismos de coordinación que protejan los corredores estratégicos del país.
Cuarto, desarrollo del capital humano, impulsando la capacitación permanente de los trabajadores en automatización, digitalización e inteligencia artificial, para responder a las exigencias de la manufactura avanzada y de la nueva economía del conocimiento. El nearshoring y la transformación tecnológica están generando una demanda creciente de personal calificado.
Si México no invierte de manera decidida en la formación de su fuerza laboral, corre el riesgo de quedar rezagado. Los sindicatos tenemos la responsabilidad de promover programas de reconversión laboral, vincularnos con centros de investigación y negociar cláusulas de capacitación en los contratos colectivos. Solo así garantizaremos que los trabajadores no sean desplazados, sino protagonistas de la nueva etapa industrial.
El cumplimiento de los compromisos laborales seguirá siendo un componente esencial del T-MEC; sin embargo, ya no será el único parámetro de evaluación. La competitividad de México dependerá, cada vez más, de su capacidad para ofrecer energía confiable, certidumbre jurídica, seguridad logística, infraestructura moderna y talento especializado.
Estos elementos, en su conjunto, determinarán si el país consolida su papel como socio estratégico de Estados Unidos y Canadá o si enfrenta presiones crecientes durante la revisión del tratado.
Por su representación nacional y su capacidad de interlocución, la CTM puede desempeñar un papel estratégico en esta nueva etapa, contribuyendo no solo a la protección de los derechos de los trabajadores, sino también al fortalecimiento de la competitividad, la productividad y el desarrollo económico del país.
Desde las federaciones estatales, como la de Jalisco, estamos dispuestos a aportar nuestra experiencia y a sumar esfuerzos para que la voz de los trabajadores sea escuchada con claridad y mediante propuestas concretas.
Los tratados abren mercados. La energía, la ley y la seguridad sostienen las inversiones. El capital humano es el factor que transforma esas oportunidades en empleos dignos y en progreso compartido. La revisión del T-MEC es, por tanto, una oportunidad histórica para que el sindicalismo mexicano demuestre que defiende los derechos laborales sin renunciar a la visión de un país competitivo, productivo y justo.
(*) Juan Huerta Peres es secretario general de la Federación de Trabajadores de Jalisco (FTJ) y secretario de Asuntos Económicos, de Acción Ocupacional y Desarrollo Productivo del Comité Ejecutivo de la CTM.



