JALISCO
Séptimo Congreso de Cultura de Paz: Llaman a pasar de la reflexión a la acción
Por Diego Morales Heredia.
La paz no debería aparecer solamente como respuesta cuando el daño ya está hecho. Antes de una agresión, de la discriminación, de que una mujer viva con miedo o de que un niño aprenda que la violencia es una manera de resolver sus diferencias, existe un espacio para prevenir, educar, dialogar y construir comunidad.
Bajo esa premisa se desarrolló en Guadalajara el Séptimo Congreso de Cultura de Paz “¡La Paz a Tiempo!”, encuentro realizado en las instalaciones de la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco (CEDHJ), que reunió a organizaciones de la sociedad civil, instituciones, especialistas y representantes de distintos sectores.
La jornada, impulsada por Conciencia y Acción México Educación para la Paz, A. C., encabezada por Patricia Alvarado, planteó que la construcción de la paz no puede limitarse a reaccionar frente a las consecuencias de la violencia, sino que requiere prevención, educación, respeto a los derechos humanos y participación colectiva.
Durante más de cinco horas se desarrollaron conferencias y espacios de reflexión sobre derechos humanos, responsabilidad social, mediación, justicia restaurativa, victimología, duelo y reconciliación, además de expresiones artísticas y actividades encaminadas a fortalecer la cultura de paz.
La paz debe llegar antes
Patricia Alvarado, presidenta de Conciencia y Acción México Educación para la Paz, A. C., puso en el centro de su mensaje la necesidad de actuar antes de que las distintas manifestaciones de violencia provoquen consecuencias que, en muchos casos, resultan irreversibles.
“Hay momentos en la vida en los que ya no podemos esperar. Esperar a que la violencia termine sola. Esperar a que alguien más haga lo que nos corresponde”, expresó.
La reflexión llevó la discusión hacia realidades que enfrentan actualmente las familias y las comunidades: personas desaparecidas, violencia contra las mujeres, discriminación y las distintas formas de violencia que alcanzan también a niñas y niños.
De ahí, explicó, surge el sentido de llamar al encuentro “¡La Paz a Tiempo!”: que la paz llegue antes del golpe, del abandono, de la discriminación, de la desaparición y antes de que una palabra se convierta en una herida que permanezca toda la vida.
El planteamiento fue también un llamado a dejar de observar los problemas sociales como algo ajeno y a asumir que la transformación del entorno implica responsabilidades individuales y colectivas. “La paz no es solamente ausencia de guerra. La paz también es justicia. Es dignidad. Es igualdad. Es educación. Es respeto a los derechos humanos”, señaló Alvarado.
Construirla, agregó, significa también escuchar al otro sin pretender destruirlo y aprender a resolver las diferencias sin recurrir a la violencia.
La pregunta lanzada a los asistentes resumió buena parte de esa filosofía: “¿Qué puedo hacer yo, hoy, para que alguien viva un poco mejor?”.
Para Alvarado, las transformaciones no necesariamente comienzan con grandes acciones. Una palabra puede modificar el día de una persona; escuchar puede ayudar a recuperar la esperanza y actuar oportunamente puede abrir un camino. “Hoy sembramos conciencia para cosechar paz”, expresó.

Derechos humanos, justicia y dignidad
Como anfitriona del encuentro, la presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco, Luz del Carmen Godínez González, destacó que el congreso permitió reunir a personas provenientes de distintos ámbitos alrededor de una misma convicción.
“Es un honor ser la sede de este congreso. Estoy llena de gratitud. Nos reunimos personas provenientes de distintos espacios, pero unidas por una convicción profunda: la paz, la presencia de justicia y la dignidad para todas las personas”, manifestó.
Godínez González sostuvo que el encuentro representaba mucho más que un ejercicio académico y lo definió como un espacio para reflexionar sobre la posibilidad de construir una sociedad más humana, incluyente y solidaria.
Frente a los desafíos que enfrenta la sociedad, planteó que la respuesta no puede ser permanecer inmóviles, sino actuar desde el ámbito en el que cada persona tenga la posibilidad de incidir.
“Queremos sembrar una esperanza. Los momentos que vivimos como sociedad nos dejan grandes desafíos; podemos quedarnos estáticos, pero todos debemos tomar acción. La labor de generar una sociedad diferente es de todos, incidiendo donde nos toque”, expresó.

La titular de la CEDHJ puso así el acento en una de las ideas que atravesó el congreso: la cultura de paz no corresponde exclusivamente a las instituciones encargadas de proteger los derechos humanos, sino que demanda la participación de la sociedad civil, las autoridades, las empresas, la academia, las familias y las comunidades.
En la jornada participó también Marcela Figueroa, CEO de Marsanto, quien resaltó la educación, el arte y el conocimiento como herramientas para promover la convivencia y la paz. “Celebramos este momento, nos da mucho gusto reunirnos. Celebremos la paz con educación, arte y conocimiento”, manifestó.
De la mediación a la justicia restaurativa
El congreso llevó estos planteamientos a diferentes ámbitos mediante un programa de conferencias que permitió analizar la construcción de la paz desde diversas perspectivas.
Rodolfo Carlos Torres Gutiérrez presentó la conferencia “La paz fundamentada en los derechos humanos”, mientras que Olga Alonso Hurtado abordó la “Responsabilidad social en México”.
La mediación como herramienta para enfrentar las diferencias antes de que los conflictos escalen fue analizada por Alma E. Garza Oliva, con la conferencia “Las bondades de la mediación”.
Por su parte, el doctor Emilio José García Mercader abordó la justicia restaurativa, la cultura de paz, la victimología y la atención a la víctima, incorporando a la discusión una dimensión fundamental: qué sucede después de la violencia y cómo atender a quienes han padecido sus consecuencias.

La doctora Gema Catalina Rico Lemus presentó “Duelo y reconciliación en la cultura de paz”, con una reflexión sobre los procesos posteriores al daño y las herramientas necesarias para avanzar hacia la reconciliación y la reconstrucción de las relaciones.
De esta manera, la jornada transitó desde la prevención hasta la atención de las consecuencias de la violencia, colocando el diálogo, la mediación, los derechos humanos y la justicia restaurativa como instrumentos para construir alternativas.
“La paz hecha a mano”
Uno de los momentos más emotivos del congreso llegó con la entrega del galardón “La paz hecha a mano” a Cielo Tejido, proyecto que tiene sus raíces en Etzatlán, Jalisco, y que nació de la iniciativa de Lorena Ron y su madre, Paloma Siordia.
Su historia comenzó con una idea sencilla: tejer para embellecer su comunidad. Sin embargo, aquella actividad encontró pronto un significado más profundo. Entre hilos, colores y manos trabajando juntas, el tejido se convirtió también en una manera de sanar, generar vínculos y construir belleza desde lo colectivo.
Los pabellones creados por Lorena y Paloma tuvieron impacto en su comunidad y despertaron el interés de otras mujeres, quienes paulatinamente se incorporaron a esta práctica hasta formar una comunidad dedicada a compartir y preservar el arte del tejido.
El galardón fue entregado también a Jorge García Ramírez, quien protagonizó una lucha por la educación inicial pública en Sonora que lo llevó a permanecer 99 días en huelga de hambre, como parte de su exigencia para colocar este derecho en la agenda pública.
Su reconocimiento incorporó al congreso otra dimensión de la cultura de paz: la defensa de causas sociales y la búsqueda de transformaciones mediante formas de resistencia pacífica.
La entrega del reconocimiento adquirió así una carga particularmente emotiva. No se premió solamente una expresión artística, sino una experiencia surgida desde la comunidad que encontró en el tejido una herramienta de encuentro, participación y fortalecimiento de los vínculos sociales.
En un congreso dedicado a plantear que la paz debe construirse antes de que aparezca la violencia, Cielo Tejido mostró que la paz también puede construirse desde las manos y desde la comunidad: hilo por hilo, persona por persona.
La música como instrumento de paz
El arte tuvo también un espacio dentro del encuentro. El artista Beto Gallardo participó con una propuesta sobre prevención del delito y cultura de paz desde la perspectiva de la música como instrumento para generar convivencia y contribuir a la reconstrucción del tejido social.
Su participación rompió por momentos con el formato tradicional de las conferencias y logró involucrar a los asistentes mediante la música, convirtiéndose en uno de los momentos más dinámicos de la jornada.
La propuesta reforzó otra de las conclusiones del congreso: la cultura de paz puede construirse desde diferentes lenguajes y espacios, no solamente desde las instituciones o los discursos, sino también mediante el arte, la educación y las expresiones culturales capaces de generar identidad y comunidad.
Como parte de las actividades, se realizó además la firma de la Alianza por la Paz por Jalisco, con el propósito de sumar voluntades y fortalecer la colaboración entre los diferentes actores involucrados en la promoción de una cultura de paz.
“Sembremos conciencia, cosechemos paz”
Después de las conferencias, la entrega del galardón y la firma de la Alianza por la Paz por Jalisco, el congreso concluyó con la inauguración del mural “Sembremos conciencia, cosechemos paz”, una expresión que retomó simbólicamente el mensaje que acompañó toda la jornada.
La construcción de la paz, coincidieron las distintas voces participantes, no puede quedar únicamente en declaraciones, congresos o actos institucionales. El desafío está en trasladar esas reflexiones hacia las familias, las escuelas, las instituciones y las comunidades.
Porque la paz no se decreta ni aparece espontáneamente cuando termina la violencia. Se construye con educación, justicia, dignidad, diálogo, arte, mediación, participación y respeto a los derechos humanos. Ese fue, finalmente, el llamado del Séptimo Congreso de Cultura de Paz: no esperar a que el daño esté hecho para comenzar a hablar de paz, sino aprender a construirla a tiempo.



