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OPINIÓN

La gente sigue muriendo por COVID: El desinterés por vacunarse en la población mexicana

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Bioética, por Omar Becerra Partida //

México desde un inicio se mostró como país incrédulo desde inicios de la pandemia a través de su Presidente, también hemos observado la pésima estrategia de vacunación por parte de la federación mientras otros países ya se preparan para el volver a sus espectáculos masivos, en nuestro país seguimos debatiendo si abrimos escuelas o no.

La población no ha sido vacunada en su mayoría y si a esto le agregamos que muchos ciudadanos no les interesa vacunarse, crea un problema de salud pública mayor.

En los últimos días hemos visto que, en los países de potencial económico, han tenido un interés muy bajo en la aplicación de la vacunación contra el COVID 19, por parte de la población.

¿Qué está pasando?

Según el portal DW. com, en Rusia, el alcalde de Moscú manifestó su preocupación por la lentitud en la vacunación contra el COVID-19 en la capital rusa, por la negativa de muchos de sus habitantes a recibir el antígeno, del que hay abundantes dosis.

«La gente continúa enfermando, la gente se muere y no quiere vacunarse», exclamó Serguei Sabiniana durante una reunión con ciudadanos de la capital rusa la semana pasada, de la que se difundió un video este viernes en su página web.

«Es desolador, pues hace casi seis meses que no hay restricciones a la vacunación», recordó. Moscú lanzó su campaña de vacunación contra el COVID-19 con el preparado Sputnik V en diciembre, y rápidamente extendió el acceso a todas las capas de la población.

Un sondeo del instituto realizado en abril apunta que el 62% de los encuestados no prevé vacunarse, una actitud que podría explicarse por el arraigado sentimiento de desconfianza de gran parte de la población hacia las autoridades.

Sin embargo, Rusia es uno de los países más afectados por la pandemia. Según la agencia de estadísticas Rosta, hasta finales de marzo se habían contabilizado cerca de 250.000 decesos por COVID-19, un balance dos veces superior al que el gobierno había difundido por aquel entonces. (AFP).

En el caso de España, Según el sitio web ConSalud.es, la oficina española de la Comisión Europea ha presentado los resultados del último Eurobarómetro, encuesta realizada entre el 12 de febrero y el 18 de marzo de 2021 a casi 33.000 ciudadanos de la Unión Europea, de los cuales 1.007 eran de España. Como viene siendo habitual desde hace un año, tanto las preguntas como las respuestas están muy determinadas por la pandemia de Covid-19.

En relación a la campaña de vacunación, destaca cómo un 56% de los españoles y en torno a un 44% de los ciudadanos europeos afirma que se ha vacunado o que lo haría “lo antes posible” si pudiera poner ya una dosis. Por su parte, hasta un 20% dice que le gustaría vacunarse en 2021 y un 17% prefiere hacerlo “más tarde”. Únicamente un 6% de los españoles (y un 12% de los europeos) dice que no se vacunaría “nunca”.

Un 76% de los españoles creen que la Unión Europea está desempeñando un papel clave para asegurar el acceso a las vacunas contra la Covid-19 en nuestro país

Sobre esta negativa, el euro barómetro muestra otra respuesta relevante. Se trata de un 63% de los encuestados españoles, quienes opinan que “no entienden por qué la gente se muestra reacia a vacunarse”, un porcentaje más alto que la opinión media europea (56%). En esta línea, hasta un 71% de los ciudadanos tienen claro que “la vacuna es el único modo de terminar con la pandemia”, mientras que un 21% no lo cree así.

También en relación al plan de vacunación, la gran mayoría de los españoles (76%) están de acuerdo en que “la Unión Europea está desempeñando un papel clave para asegurar que podamos tener acceso a las vacunas contra la Covid-19” en nuestro país. De nuevo, la respuesta de los españoles es más positiva que la media de la UE, que se sitúa en un 69% sobre esta pregunta.

¿Pero qué sucede en nuestro país?

Como sabemos Mexico es un país de especulación, costumbres y tradiciones, el hablar de una vacuna da pie a distintas teorías es conspiración, todas muy imaginarias como lo es alguna novela de ciencia ficción.

Según la consulta Mitofsky en su última Encuesta Nacional sobre Coronavirus en México, menciona que el 76.4% dijo que espera vacunarse o ya se les aplicó la vacuna, mientras que el 13.3% dijo que no quiere hacerlo. Esto es un grave factor para la salud de la población mexicana, ya que, si a esto le sumamos los constantes problemas que vive una persona en México: ¿Sería conveniente hacer obligatoria la vacuna contra el COVID 19?

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la oficina regional de la Organización Mundial de la Salud, también comentó estar a favor de la obligatoriedad, argumentando que otras vacunas como la del sarampión ya son obligatorias en la región.

Sin embargo, expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se manifestaron esta semana en contra de que los gobiernos obliguen a sus ciudadanos a vacunarse contra el coronavirus.

Para ellos es preferible persuadir, pues la obligatoriedad podría causar el rechazo.

Según nuestro criterio es de vital importancia que usted querido lector se ponga la vacuna, para así poder erradicar por completo la pandemia, y volver a la vida que considerábamos normal hace tiempo.

Los contagios y los muertos crecerán en esta última mitad del año, si no nos convencemos que la solución al problema ya está aquí, y es por medios de los cuidados respectivos y la vacuna.

Si no nos cree, es muy sencillo dar una vuelta a urgencias de cualquier hospital público o privado sobre el aumento de casos.

La pandemia aún no termina, cuidémonos, es necesario en esta ocasión pensar en colectividad y manejar principios Kantianos, como la unión europea.

Todos hemos perdido amigos, familiares y conocidos en esta época de pandemia por respeto a los que se fueron y desearon tener esta oportunidad en la vida, hágalo vacúnese por usted y su familia.

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1 Comment

1 Comments

  1. Rafael Gargiulo

    27 de julio de 2021 at 10:21

    Porque si la inoculación es tan segura no ha sido autorizada ni incluida en ninguna farmacopea del mundo? Ninguna marca comercial es encontrada ni incluida al día de hoy en la EMA ni en la FDA. Y porque los laboratorios detrás de las marcas comerciales tienen incluida cláusulas de indemnidad si son tan seguras? Que estudios en mediano y largo plazo tienen estas inoculaciones?

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CARTÓN POLÍTICO

Edición 804: Lo piden los expertos: Una nueva Corte de Justicia sin extremos ideológicos

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JALISCO

La transparencia del fiscalizador

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– Los Juegos del Poder, por Gabriel Ibarra Bourjac

En Jalisco, la transparencia y la rendición de cuentas deberían ser principios innegociables. Sin embargo, la resistencia del auditor superior del Estado, Jorge Alejandro Ortiz Ramírez, a ser auditado por la Unidad de Vigilancia del Congreso revela una paradoja alarmante: el encargado de fiscalizar el gasto público evade la supervisión.

Esta actitud, denunciada por David Rubén Ocampo Uribe, titular de la Unidad, y el diputado Alberto Alfaro García, presidente de la Comisión de Vigilancia, no solo cuestiona la integridad de la Auditoría Superior del Estado de Jalisco (ASEJ), sino que amenaza la confianza en el sistema democrático.

Desde el 10 de julio de 2025, cuando Ocampo asumió su cargo, Ortiz Ramírez ha bloqueado cualquier intento de revisión. Solicitudes de expedientes laborales, nóminas y contratos han sido ignoradas, y un encuentro institucional propuesto para el 19 de agosto quedó en el vacío. “Quería saber si todo está en regla. La respuesta fue negativa. Pedí una reunión pública con agenda común, y tampoco hubo respuesta”, relató Ocampo a Conciencia Pública.

Incluso se le prohibió a personal de la ASEJ pasarle llamadas, limitando el diálogo al secretario técnico, un subordinado que no puede sustituir al titular.

El diputado Alfaro, de Morena, califica esta resistencia como un desafío al Congreso y a la sociedad. “El auditor se siente intocable, como si fuera gobernador. Durante ocho años operó sin contralor, pero ahora que lo hay, se niega a colaborar”, afirmó.

Con el respaldo de 29 de 32 deputados al nombramiento de Ocampo, su legitimidad es incuestionable. “Sabe que abriremos la Caja de Pandora”, añadió, sugiriendo que Ortiz Ramírez teme revelar irregularidades.

La Constitución de Jalisco y la Ley de Rendición de Cuentas otorgan a la Unidad de Vigilancia facultades plenas para revisar la ASEJ sin necesidad de acuerdos previos de la Comisión de Vigilancia, como argumenta Ortiz Ramírez.

Esta interpretación “tecnicista” es, para Ocampo, un escudo para evadir la fiscalización. La pregunta es inevitable: ¿qué oculta el auditor? Denuncias internas apuntan a aviadores, nóminas infladas, “moches” por laudos laborales y tolerancia a incapacidades falsas avaladas por el IMSS.

Una figura clave en estas acusaciones es Sandra Verónica Márquez González, de la Dirección Jurídica, señalada por mantener personal inexistente en nómina y exigir pagos ilegales, prácticas que arrastra desde su paso por el Tribunal de Arbitraje y la Fiscalía, donde se le vinculó al “Clan Trevi” por cobros indebidos.

La ASEJ es un pilar estratégico del gobierno de Jalisco, con autonomía técnica y de gestión para garantizar imparcialidad en la fiscalización de un presupuesto cercano a los 200 mil millones de pesos. Su rol como contrapeso es crucial para generar confianza ciudadana.

Sin embargo, la resistencia de Ortiz Ramírez recuerda épocas oscuras de la Contaduría Mayor de Hacienda, antecesora de la ASEJ, donde se rumoraba que las cuentas públicas se “lavaban” mediante acuerdos entre bancadas legislativas. Funcionarios corruptos encontraban en estos arreglos una vía para encubrir irregularidades, otorgando un poder desmedido al titular del organismo.

Hoy, la ASEJ debería ser un modelo de integridad. El Plan Estatal de Desarrollo y Gobernanza 2024-2030, liderado por Cynthia Cantero Pacheco, establece la transparencia y la participación ciudadana como ejes rectores de la gestión pública. Este plan, construido con la voz de más de 675,000 jaliscienses, vincula el presupuesto a resultados medibles, exigiendo apertura y rendición de cuentas.

La opacidad de Ortiz Ramírez contradice este espíritu, debilitando la credibilidad de una institución que debería ser ejemplo.

La pasividad de otros actores institucionales agrava el problema. El silencio del Congreso en pleno y la inacción de la Fiscalía Anticorrupción alimentan percepciones de complicidad o indiferencia. Mientras, rumores de una posible reelección de Ortiz Ramírez, tras ocho años en el cargo, generan rechazo. “Un gobernador dura seis años y se va. Este señor pretende quedarse otros ocho. Es inadmisible”, sentenció Alfaro.

¿Cómo puede hablarse de rendición de cuentas si el fiscalizador se coloca por encima de la ley? La resistencia de Ortiz Ramírez no es un simple desencuentro burocrático; es una afrenta al sistema de pesos y contrapesos.

“La opacidad reina en la Auditoría. Si el auditor desconoce la ley, ¿cómo fiscaliza al estado?”, cuestiona Ocampo. La sociedad, cada vez más vigilante, exige respuestas. Ortiz Ramírez tiene una oportunidad: abrir las puertas de la ASEJ, entregar la información solicitada y demostrar que no hay nada que ocultar. De lo contrario, su silencio seguirá alimentando sospechas de irregularidades.

La transparencia no es negociable, y Jalisco merece una Auditoría Superior que predique con el ejemplo. Es hora de que el fiscalizador rinda cuentas.

 

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JALISCO

MC: espejismos de unidad y fractura a la vista

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– Crónicas de Pacheco, por Daniel Emilio Pacheco

Movimiento Ciudadano en Jalisco ya abrió el telón de su renovación interna con la elección de 64 nuevos coordinadores municipales en la vieja casona de Av. La Paz. En apariencia, un ejercicio de normalidad partidista: discursos de unidad, promesas de cercanía con la gente, rostros nuevos para el escaparate y la certeza de que el partido naranja seguirá marcando la pauta en la política local.

Una postal impecable para las páginas de los diarios amigos… pero un espejismo apenas capaz de ocultar las fracturas internas que corroen al partido naranja. Pues, bajo el barniz del entusiasmo, se esconde un mapa con claroscuros que la dirigencia difícilmente podrá negar.

Los números de la elección de 2024 fueron generosos en sus bastiones metropolitanos: Guadalajara, Zapopan y Tlajomulco volvieron a confirmar la hegemonía emecista. En la capital, 308 mil votos aseguraron la continuidad; Zapopan, con 323 mil sufragios, consolidó la plaza más codiciada del estado; y Tlajomulco refrendó, una vez más, su condición de vivero político del grupo alfarista con 94 mil papeletas a su favor. Una trinidad metropolitana que otorga poder y recursos, pero que no resuelve la fragilidad en el resto del estado.

Porque más allá del brillo urbano, MC perdió terreno en Puerto Vallarta —joya turística entregada al PVEM en sociedad con Morena—, cedió Ciudad Guzmán, enclave agroindustrial del sur, y vio escaparse Tepatitlán, bastión alteño que durante años se pensó inmune a los embates opositores. En Tlaquepaque y Tonalá, el retroceso fue aún más doloroso: en el primero, los 109 mil votos no alcanzaron para retener la presidencia municipal; en el segundo, apenas 47 mil sufragios lo relegaron a un segundo lugar incómodo detrás de Morena. Un tropiezo estratégico en el oriente metropolitano que desnuda la vulnerabilidad del proyecto.

Mirza Flores, encargada de administrar esta renovación interna, habla de “liderazgos de territorio, cercanos a la gente”. El discurso suena bien, pero la tarea es monumental: reconstruir la cohesión de un partido que, en su expansión, ha multiplicado corrientes, intereses y pleitos internos. Porque el problema no es solo perder municipios: es perderlos mientras el partido se enreda en disputas de candidaturas, pugnas entre cuadros y una dirigencia que debe demostrar que puede arbitrar sin fracturar.

Los números distritales tampoco ayudan: de 20 distritos locales, MC apenas ganó 6; de los federales, ninguno y los plurinominales fueron para los exfuncionarios que necesitaban fuero y los “liderazgos” escogidos. Esto significa que, aunque controla alcaldías claves, su voz legislativa es reducida y carece de peso real en el Congreso federal.

Un contraste brutal: músculo en los municipios, anemia en las cámaras. Y esa asimetría no se corrige con discursos ni asambleas, sino con operación política en campo, con la capacidad de seducir al votante rural, al comerciante alteño, al campesino del sur que aún ve en el naranja una marca citadina, aburguesada y distante.

Pero lo verdaderamente corrosivo no está en las urnas, sino en los pasillos. La disputa Alfaro–Lemus ha dejado de ser un rumor y se ha convertido en un hecho palpable. Enrique Alfaro se resiste a entregar el control de candidaturas y cuadros, mientras Pablo Lemus mueve sus piezas con paciencia quirúrgica, tejiendo su propia red de operadores que responden solo a él. Entre ambos, Mirza Flores aparece como árbitro incómodo, obligada a conciliar lo irreconciliable: mantener la disciplina de un ejército que ya no reconoce un solo general.

El grupo Alfaro–Lemus sabe que esta es su última gran prueba antes de 2027. Si logran ordenar candidaturas y mantener la paz interna, MC llegará con posibilidades de sostener el gobierno estatal. Pero si insisten en los métodos de imposición y en los arreglos de cúpula, el costo será alto: perderán distritos clave, y con ellos, la capacidad de negociar en el Congreso y de sostener el control territorial.

Los cuadros históricos, los que alguna vez creyeron en la “ola naranja” como una alternativa fresca, se encuentran marginados o desplazados por nuevas caras que responden a intereses de grupo. La operación interna dejó cicatrices: candidaturas impuestas, militantes que sienten haber sido utilizados y un éxodo silencioso hacia Morena y el PVEM que ya se empieza a notar en las regiones.

En política, decía siempre la vieja guardia, no basta con administrar victorias: hay que blindarlas. Movimiento Ciudadano gobierna hoy con holgura en las ciudades, pero su debilidad en la periferia y en el interior del estado es evidente. Las plazas que perdió en 2024 son recordatorio de que el poder es un animal volátil: se escurre por las rendijas más pequeñas y muerde cuando menos se le espera.

La renovación municipal, que en el discurso se vende como ejercicio democrático, en los hechos es un intento de tapar grietas con retórica. En lugar de cohesión, lo que se advierte es una carrera por controlar posiciones rumbo al 2027. Cada comité local es, en realidad, una ficha en el tablero de negociación entre Alfaro y Lemus.

La batalla del 2027 no se jugará únicamente en los edificios de avenida Hidalgo o en los mítines de funcionarios públicos en la Casa Ciudadana. Se librará en los tianguis de Tonalá -donde el Ayuntamiento ha prendido focos rojos-, en los talleres de Arandas -Cuando se habla de la inseguridad que hay en las carreteras de la zona-, en los mercados de Lagos de Moreno -Al momento de hablar de un nuevo ejecutado o desaparecido- y en las colonias populares de Tlaquepaque -Explicando por qué el SIAPA no otorga el servicio que cobra: agua-. Ahí, donde los discursos sobran y lo que cuenta son los servicios públicos, la seguridad y la cercanía real de quienes gobiernan.

La verdadera batalla de 2027 no será contra Morena ni contra el PVEM. Será contra sí mismo. Porque, como tantas veces en la historia política de este país, los partidos no caen por la fuerza del adversario, sino por la podredumbre que incuban dentro.

Hoy MC es un cascarón brillante en la superficie, pero carcomido por dentro. Se vende como movimiento fresco, pero huele ya a partido viejo: facciones enfrentadas, candidaturas negociadas en lo oscurito y un liderazgo que se desgasta en administrar pleitos en lugar de ganar territorios.

Si no corrigen el rumbo, el espejismo de unidad que hoy pregonan se desmoronará al primer soplo de la contienda. Y entonces, la historia no hablará de una derrota electoral, sino de un suicidio político en cámara lenta. Una crónica que, como tantas en la política mexicana, no se escribirá con tinta… sino con epitafios.

En X: @DEPACHECOS

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