OPINIÓN
El shock de la soberanía: El T-MEC y la economía, rehenes del narcotráfico y la defensa presidencial
Los juegos del poder, por Gabriel Ibarra Bourjac
Transcripción de texto a voz
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El discurso de la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, pronunciado al conmemorarse el segundo año de su victoria electoral, fue duro, fuerte y radical, dividiendo las opiniones en el país.
En el fondo, el debate resucita una pregunta clave en el ambiente de presiones internacionales: ¿México y Estados Unidos son amigos o enemigos?
Este conflicto se ha convertido en un frente abierto que tiene el potencial de afectar la vida cotidiana y la economía de millones de mexicanos.
El efecto Rocha y la crisis de credibilidad
El choque entre los gobiernos de México y Estados Unidos se detonó por las presiones y acusaciones del gobierno norteamericano contra diez mexicanos, entre ellos el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por supuestos pactos y apoyo financiero de «Los Chapitos» para ganar la elección. La defensa que ha hecho la presidenta choca con este contexto.
Para una parte de la opinión pública, esta defensa, sustentada en el discurso de la soberanía, es vista como una forma de encubrimiento político para proteger a personajes de un partido que, según las acusaciones, se ha relacionado o ha hecho pactos con el crimen organizado.
La lista de señalamientos se extiende hacia otros líderes morenistas. Se apunta al exgobernador de Tabasco y exlíder de los senadores de Morena en la Cámara de Senadores, Adán Augusto López Hernández, cuyo exjefe de seguridad, Hernán Bermúdez Requena, es señalado de encabezar al grupo criminal “La Barredora” en el sureste del país.
También han trascendido versiones que vinculan al secretario de Educación, Mario Delgado, con el presunto financiamiento de campañas proveniente del huachicol fiscal, caso en el que se involucra al hijo del expresidente, Andy López Beltrán.
La amenaza del T-MEC
El principal riesgo de estos jaloneos diplomáticos radica en su impacto sobre la relación económica, especialmente ante la próxima revisión de los acuerdos del T-MEC. Las negociaciones se anticipan más complicadas que las anteriores, como ya advirtió el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.
Esta incertidumbre se cierne sobre la mesa donde se establecerán las reglas del juego para sectores vitales como la industria automotriz, los aranceles, las inversiones, la migración y la estabilidad del empleo.
Donald Trump ha señalado en varias ocasiones que quien gobierna México en muchas regiones es el crimen organizado y el narcotráfico, no la presidenta, lo que tensa aún más el ambiente.
El enfrentamiento mantiene en vilo a los estados con grandes plantas automotrices y cadenas productivas que dependen de la relación con el exterior: Coahuila, Nuevo León, Guanajuato, Puebla, Aguascalientes, San Luis Potosí, Querétaro, Jalisco y Sonora. Ahí reside la gente que no vive de discursos, sino de turnos, nóminas, exportaciones y decisiones que se toman lejos de la mesa de la mañanera.
Justicia y economía en veremos
El ambiente está tenso y se desarrolla en un momento de gran incertidumbre económica. México requiere generar un millón y medio de empleos al año; sin embargo, la creación de puestos de trabajo durante el año pasado apenas superó los 278 mil 697 empleos formales.
El déficit laboral seguirá siendo considerable, manteniendo a la economía del país en veremos.
Las preguntas que quedan en el aire son: ¿serán juzgados los acusados en México o serán extraditados a Estados Unidos? ¿Qué efecto tendrá este choque en la lucha contra la criminalidad, especialmente cuando se señalan presuntas complicidades dentro del partido en el poder? ¿Cómo afectará la revisión del T-MEC y cuál será su impacto en el futuro de la economía nacional?
La soberanía no sólo debe entenderse como la capacidad de un país para tomar sus decisiones con independencia, sino también como la capacidad real de ejercer el gobierno. O, como sostiene el presidente Donald Trump, si es el crimen organizado el que gobierna una parte importante del territorio nacional.
Creo que ese es el punto toral. Al final, ¿qué va a suceder? ¿Tendremos un gobierno fuerte o uno que quede cada vez más debilitado frente a la criminalidad?



