OPINIÓN
La revolución laboral de la IA: Profesiones que desaparecen, oficios que valen oro
Actualidad, por Alberto Gómez R.
(Parte 1)
En el horizonte de los próximos cinco a siete años —y, según algunas de las voces más autorizadas del sector tecnológico, incluso en un plazo tan breve como doce a dieciocho meses—, el mundo del trabajo experimentará una transformación profunda y sin precedentes.
La convergencia de la inteligencia artificial, la computación cuántica y la automatización robótica no solo promete aumentar la productividad global, sino que está redefiniendo radicalmente qué profesiones sobrevivirán, cuáles nacerán y cuáles desaparecerán por completo. Mientras los discursos triunfalistas celebran cada avance tecnológico, la realidad cotidiana de millones de trabajadores revela una historia más compleja y, para muchos, desalentadora.
El auge de la IA está generando una creciente resistencia y temores fundados sobre un “apocalipsis laboral”, particularmente en sectores como el periodismo y la administración, donde las máquinas ya están demostrando ser más rápidas y baratas que los humanos.
Las profesiones en vías de extinción
El perfil del profesional universitario que durante décadas representó la cúspide del éxito económico está mostrando sus primeras y profundas grietas. Las ocupaciones basadas en el manejo de información estructurada, la aplicación de reglas explícitas y la ejecución de tareas repetitivas son las más vulnerables al embate de la inteligencia artificial. Según un estudio de la Fundación Nacional para la Investigación Educativa (NFER) del Reino Unido, hasta tres millones de empleos de baja calificación podrían desaparecer en ese país para 2030, y los sectores más expuestos incluyen a los asistentes administrativos, el servicio al cliente y las operaciones de maquinaria (The Guardian, 2025). Sin embargo, lo que resulta más alarmante es que esta disrupción ya no se limita a los trabajos operativos: está alcanzando de lleno a las profesiones liberales.
Un análisis del Financial Times, basado en un estudio de Thomson Reuters de 2025, reveló que el uso de inteligencia artificial generativa podría ahorrar a la industria legal estadounidense unos 20 mil millones de dólares anuales, equivalentes a cinco horas semanales por profesional (Financial Times, 2025). Esto significa que tareas como la revisión de contratos, la búsqueda de jurisprudencia y la redacción de documentos estándar, que antes requerían horas de trabajo de abogados junior o pasantes, ahora pueden ser ejecutadas por algoritmos en cuestión de segundos.
El economista laboral y analista de Forbes, Joe McKendrick, ha advertido que, aunque los abogados no desaparecerán por completo, una porción significativa de su trabajo facturable —quizás la más rutinaria y menos creativa— sí lo hará (Forbes, 2025).
De manera similar, los contadores públicos y los administradores de empresas enfrentan un destino incierto. Un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), publicado en Investment News en mayo de 2026, señala que los trabajadores de oficina y administrativos ya están experimentando los efectos más inmediatos de la automatización.
La OCDE desarrolló un “Índice de Brecha de Habilidades” que mide la distancia entre lo que demandan unas 900 ocupaciones y lo que la IA actual puede hacer, y los resultados son contundentes: la automatización ya está aquí para una amplia franja de la fuerza laboral administrativa (Investment News, 2026). Las previsiones de McKinsey, citadas por The Economic Times en abril de 2026, sugieren que hasta el 50% de los puestos de nivel inicial en finanzas, consultoría y servicios legales podrían verse afectados en los próximos cinco años (The Economic Times, 2026).
Mustafa Suleyman, director ejecutivo de Inteligencia Artificial de Microsoft, ha sido aún más categórico. En declaraciones recogidas por diversos medios, afirmó que el trabajo de oficina —ya sea de abogados, contadores o gestores de proyectos— podría ser “completamente automatizado en los próximos doce a dieciocho meses” (Financial Times, 2025; The Verge, 2025). Su argumento es lógico y aterrador: si la jornada laboral consiste en procesar información digital —abrir correos, redactar informes o gestionar documentos—, la IA puede hacerlo mejor y más rápido. Esta aceleración del cronograma ha tomado por sorpresa incluso a los analistas más pesimistas.
En China, uno de los países a la vanguardia de esta revolución, el gobierno ya está tomando nota. Un análisis de RAND Corporation señala que Pekín está elaborando políticas específicas para mitigar el desempleo inducido por la IA, incluyendo un “documento de políticas de impacto de la IA” y un nuevo plan quinquenal de empleo (RAND Corporation, 2025). Las estadísticas oficiales muestran que la tasa de desempleo urbano en China se mantuvo en un promedio de 5.2% en 2025, con 12.67 millones de nuevos empleos urbanos creados, lo que indica que, al menos por ahora, la destrucción de empleos tradicionales está siendo compensada parcialmente por la creación de nuevos puestos (China Daily, 2025). Pero la pregunta que persiste es por cuánto tiempo más podrá mantenerse este equilibrio, dada la velocidad de los avances.
El surgimiento de las nuevas profesiones
Mientras unas profesiones se desmoronan, otras emergen con una fuerza inusitada. El creciente reemplazo del contacto humano por pantallas y algoritmos ha generado, paradójicamente, una demanda explosiva de aquellos profesionales que ofrecen exactamente lo que las máquinas no pueden: empatía, presencia física y atención personalizada.
Un informe de la OIT, citado por Forbes, señala que la demanda de psicoterapeutas y consejeros de salud mental está creciendo por encima del 18%, y la de enfermeros un 16.4%, situándose entre las profesiones de más rápido crecimiento en la era de la IA (Forbes, 2025).
La Escuela de Negocios de Columbia ha documentado cómo la IA está transformando la práctica terapéutica: los psicólogos clínicos están migrando de un modelo de facturación por hora a un sistema de suscripción donde supervisan chatbots de IA, revisan casos y ofrecen sesiones de seguimiento más cortas, pero más frecuentes (Columbia Business School, 2025).
Los datos de plataformas como Upwork revelan que más del 76% de los trabajadores autónomos del sector de la salud mental ya utilizan herramientas de IA para optimizar su trabajo administrativo, lo que les permite dedicar más tiempo al contacto directo con los pacientes (Forbes, 2025). Esta tendencia no solo se observa en la psicología tradicional, sino también en la llamada medicina holística. La integración de la inteligencia artificial con las prácticas de bienestar integral, incluyendo la meditación, el mindfulness y las terapias alternativas, está dando lugar a una nueva generación de profesionales que combinan el conocimiento tecnológico con habilidades humanísticas (ScienceDirect, 2025).
Por otro lado, el avance de la robótica y la automatización está creando una demanda sin precedentes de técnicos especializados en el mantenimiento y reparación de los propios robots y drones que están desplazando a otros trabajadores. Un informe de la empresa de soluciones de talento Randstad, citado por Forbes, indica que para 2028 se necesitarán más de 350 mil nuevos trabajadores en oficios especializados como la reparación de robots industriales, el mantenimiento de drones y la operación de maquinaria CNC avanzada (Forbes, 2026).
Estos empleos, aunque técnicamente complejos, no requieren necesariamente un título universitario de cuatro años, sino formación técnica especializada. La Fundación Nacional para la Investigación Educativa del Reino Unido ha clasificado a los técnicos en mecatrónica y robótica entre las ocupaciones con menor riesgo de automatización, precisamente porque su labor implica manipulación física en entornos impredecibles (NFER, 2025).
La computación cuántica, aunque todavía se encuentra en etapas incipientes de desarrollo práctico, ya está comenzando a perfilar nuevas carreras profesionales. Según The Quantum Insider, se proyecta la creación de aproximadamente 250 mil empleos relacionados con la computación cuántica a nivel mundial para 2028, una cifra que podría escalar a 840 mil para 2033 (The Quantum Insider, 2025).
Empresas como IBM, Microsoft, Google y una creciente cantidad de startups en todos los continentes ya compiten por atraer ingenieros de hardware cuántico, desarrolladores de algoritmos cuánticos y expertos en criptografía poscuántica. McKinsey, en un análisis citado por SDxCentral, advierte que, a menos que se tomen medidas significativas, menos del 50% de estos puestos podrá cubrirse para 2028, lo que representa una oportunidad dorada para quienes se atrevan a especializarse en este campo (SDxCentral, 2025).
Los oficios con valor humano y monetario creciente
Quizás la revelación más sorprendente de esta nueva era es que los oficios manuales tradicionales —aquellos que durante décadas fueron considerados de menor estatus social y económico— están experimentando un notable resurgimiento en su valoración. El director ejecutivo de Lowe’s, la cadena de mejoras para el hogar, advirtió recientemente que “la IA no puede subir una escalera”, en referencia a la imposibilidad actual de los robots para realizar tareas que requieren destreza física fina, adaptación a entornos cambiantes y juicio situacional (Fox Business, 2026).
Datos de la industria indican que se necesitan 349 mil nuevos trabajadores en oficios como plomería, carpintería y electricidad solo en Estados Unidos para 2026, y el 92% de las empresas constructoras reportan dificultades para encontrar talento calificado.
El director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, durante una intervención en el Foro Económico Mundial de 2026, fue aún más lejos: afirmó que la inteligencia artificial va a desbloquear “muchos” empleos de seis cifras en plomería y construcción, precisamente porque alguien tiene que construir y mantener los centros de datos y las “fábricas de chips e inteligencia artificial” que están surgiendo por todo el mundo (Yahoo Finance, 2026). Huang señaló que estos empleos bien remunerados —muchos de los cuales superan los 100 mil dólares anuales sin necesidad de un título universitario— ya enfrentan una escasez crítica de mano de obra.
Incluso personalidades del mundo financiero, como Grant Cardone, han predicho que “un plomero ganará más dinero que un médico”, no porque los médicos vayan a ganar menos, sino porque la oferta de plomeros calificados es cada vez más escasa en relación con la demanda (Benzinga, 2026). En países como Alemania, la Agencia Federal de Empleo ya ha clasificado a la plomería, la tecnología de calefacción y aire acondicionado, la construcción y la mecatrónica como ocupaciones con escasez, lo que significa que existen más vacantes que candidatos calificados (KÖNIGSTEINER digital, 2026).
Un análisis de Goldman Sachs, publicado a principios de 2026, añadió una capa adicional de complejidad a este panorama. Según sus estimaciones, la IA está destruyendo, de forma neta, alrededor de 11 mil empleos al mes en Estados Unidos, afectando sobre todo a los jóvenes y a los trabajadores de cuello blanco de nivel inicial. Sin embargo, la construcción de centros de datos para alimentar esa misma IA ha añadido 212 mil puestos de trabajo desde 2022, la mayoría de ellos en oficios de la construcción, electricidad y fontanería industrial (Goldman Sachs, 2026). La paradoja es evidente: se necesitan albañiles y electricistas para construir las catedrales donde la IA devora los empleos de oficina.
El Foro Económico Mundial proyecta que, si bien 92 millones de empleos podrían ser desplazados por la IA para 2028, se crearán 170 millones de nuevos puestos de trabajo, resultando en un aumento neto de 78 millones de empleos a nivel global (World Economic Forum, 2025).
Lo significativo es que muchos de esos nuevos empleos se concentrarán precisamente en ocupaciones técnicas y manuales que requieren habilidades que la IA aún no puede replicar: la creatividad, las habilidades interpersonales, el pensamiento crítico y la destreza física compleja en entornos no estructurados.
(Continuará…)


