OPINIÓN
Ana Gabriela Guevara y su papel en la CONADE: México y su realidad olímpica
Futbol, por Esteban Trelles Meza //
México tiene afortunadamente un avance sustancial en muchos rubros que nos pone en la antesala de una entidad en vías de desarrollo, aprovechando la posición geográfica de frontera con el país más importante y poderoso del mundo, como lo es Estados Unidos.
Al mencionar al deporte, tenemos que referirnos a las condiciones físico -atléticas de nuestros deportistas de elite como lo son los olímpicos tienen un desarrollo adecuado, mas no de excelencia en el que lamentablemente cada sexenio con el titular del deporte ( CONADE ) sufre modificaciones que no siempre se respetan los ciclos olímpicos.
La política todos la entienden como administración pública o gobernanza que tiene que ver también con directrices, posturas o posicionamientos de conducta y proceder que en el renglón deportivo no siempre son las adecuadas.
Lamentablemente los titulares en turno cada sexenio, a pesar de ser del mismo partido político, cada mandatario tiene su propia gente. En el caso del deporte buscan el perfil de un atleta de elite, como el caso específico de la extraordinaria mujer de todos los tiempos en la madre del olimpismo, el atletismo, como sin duda alguna lo fue Ana Gabriela Guevara, campeona mundial en su especialidad, plata en olimpiadas.
Pero ello no tiene que ver con su capacidad administrativa, organizativa y de planificación, donde no se tiene la preparación adecuada, la visión y el tacto humano para coincidir con las y los deportistas. Se supone que conoce sus necesidades por ser ella una deportista destacada que sufrió en carne propia algunas carencias o vicisitudes; uno pensaría que del lado gubernamental no hubiese problemas para entenderlos, pero no es así.
Ana Gabriela incursionó en la política como diputada, llegó este sexenio con el equipo del Presidente actual, aspirando a ser la candidata oficial al Gobierno de Sonora. Su actividad principal al frente del deporte ha tenido una desatención desmedida, fuera de lugar. No tiene capacidad alguna para gobernar un Estado cuando no solo descuidó el deporte sino que se volvió déspota, indiferente y soberbia, valiéndole un cacahuate los atletas que se supone tendrían con ella un apoyo incondicional, que solo los utilizó para sus verdaderas intenciones políticas de ser gobernadora.
Solo existe un caso fortuito y fuera de toda lógica cuando los ciudadanos casi aficionados al futbol eligieron a un verdadero ignorante neófito, sin mayor preparación académica en un Estado de Morelos que ni siquiera es oriundo de ahí, vamos un “ chilango “ auténtico de Tepito que gracias a su “residencia” en la ciudad de la eterna primavera, le dio increíblemente para ser Gobernador que por supuesto su Secretario General es quien realmente gobierna con carrera política como Presidente Municipal de Cuernavaca, previamente de Don Cuauhtémoc Blanco que solo en este país puede suceder.
Ana Gabriela desde un principio destacó por las anomalías y malos manejos administrativos, señalada por varias federaciones que ni siquiera atendía y quitaba el apoyo económico que siempre tuvieron, con esa mente enfermiza del Ejecutivo Federal de que todo tiene corrupción en programas establecidos establecidas desde siempre, iniciándose desde la raíz de la pedagogía de los llamados Juegos de la hermandad mexicana infantiles y juveniles, que tiempo después cambiaron el título por las Olimpiadas nacionales
Las Olimpiadas nacionales son un semillero forjador y hacedor de grandes atletas de nivel que primero representan a su región de origen (sus estados) para después competir por el país, alimentando en el juvenil de elite los eventos internacionales como los Juegos Centroamericanos y del Caribe, así como de los los Juegos Panamericanos.
También están los Juegos Universitarios Mundiales que culminan con los Juegos Olímpicos, donde la inmensa mayoría, sin excepción de los atletas, tienen un proceso organizativo y formativo desde pequeños que les permiten llevar a todos en las mejores condiciones, destacando individualmente sus cualidades y talentos. Aunque en la historia han habido algunos, muy pocos, fuera de serie y no propiamente olímpicos necesariamente: Hugo Sánchez (futbol), Fernando Valenzuela (beisbol), Julio César Chávez (boxeo), Lorena Ochoa (golf), Pelón Osuna (tenis), El Santo (lucha libre) y los Hermanos Rodríguez (automovilismo), entre otros notables.
Los mexicanos son severos en el fracaso en todo orden, culpando a todos, y en la victoria son indiferentes. Los hombres fuertes en el deporte federativo lo fueron sin duda alguna Soria Terrazas al frente del Fútbol por décadas de la CONCACAF, lo mismo que don Mario Vázquez Raña (Editorialista) al frente de la ODEPA por décadas que culminaron en el 2011 en los Juegos Panamericanos efectuados precisamente en esta bella Perla Tapatía, con una Villa Panamericana de terror edificada en el Bajío en Zapopan de manera irregular, en una zona de mantos freáticos naturales, contraviniendo el uso del suelo en perjuicio de la flora y fauna del Bosque de La Primavera, movido como botín político-económico de empresarios sin escrúpulos, confabulados con el gobierno de González Márquez en una corrupción manifiesta que lo identifica en ese asunto.
Es importante establecer «pequeños grandes detalles» que tienen que ver con el desarrollo y manejo deportivo, en este este país los empresarios aprovechan la más leve coyuntura para beneficio personal y económico de unos cuantos. Sin importar el rubro o actividad lo único que interesa es hacer fortunas millonarias pisoteando a quien sea.
En conclusión, este país no ha podido dar el salto de excelencia para ser una entidad que si bien no sea potencia tenga un desarrollo adecuado en todas las actividades, donde el deporte debería estar exento en este tipo de corrupciones que no los dejan crecer, en un México que la naturaleza lo dotó de todo.



