OPINIÓN
Ascenso y descenso: La batalla por el mérito deportivo llega al Senado
Opinión, por Pedro Vargas Ávalos:
El deporte más popular en nuestro planeta es el futbol, al que en español le decimos balompié. En otras naciones lo denominan soccer e incluso en italiano lo llaman calcio. Para diferenciarlo del futbol americano, suele agregársele la palabra “asociación”. En fin, es tan difundido este juego, que al mundo se le semeja con un balón.
En México, esta práctica futbolera es tan arraigada que en muchísimos lugares del país se le contempla cual si fuera una religión. En Jalisco se habla de este deporte en casi toda conversación, encendiendo los ánimos cuando se enfrentan equipos tan arraigados entre la afición, como el Guadalajara -las Chivas rayadas, los rojiblancos o el Rebaño sagrado- contra los rojinegros del Atlas, -los zorros o Margaritas, que pomposamente se dicen “la Academia”- los clubes de más tradición del occidente mexicano. Pero si el partido es de Las Chivas contra los “cremas” del América -que ahora presumen ser “águilas”- la cuestión sube de tono y se le bautizó como el clásico nacional.
Universalmente, la regulación del fútbol corresponde a la Federación Internacional de Futbol Asociación, abreviadamente la FIFA. Los afiliados de ese organismo son nada menos que 211 asociaciones, (es decir más miembros que los Estados integrantes de las Naciones Unidas) integradas en seis confederaciones continentales. Nuestra Patria es una de las entidades de esa gigantesca FIFA, y su máxima autoridad local es la Federación Mexicana de Futbol, identificada como Femexfut. Está geográficamente dentro de la CONCACAF, abreviatura de la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Futbol.
Así como la FIFA organiza los campeonatos mundiales y otros certámenes de corte internacional, la CONCACAF lleva a cabo los torneos de sus asociados y la Femexfut, los campeonatos en las distintas divisiones que la componen. Las más llamativas son las ligas de primera división y la que antiguamente era segunda división, pero que de tiempo acá se le intitula como de Expansión. Empero, también figuran la segunda, la tercera y los sectores femenil -muy creciente actualmente- y amateur.
Desde luego, la meta de los equipos partícipes de cada liga es la de superarse: los de la máxima división procuran ser campeones de su ámbito, y tradicionalmente evitar ser los últimos, pues esto significaba descender. Por su lado, los hoy clubes de la liga de Expansión, lo que más anhelan es coronarse para ser parte de la división de honor. Como marco de esas competencias, aparte de varias empresas, negociantes y patronos de los equipos, están millones de aficionados que se deleitan y padecen de los triunfos y descalabros del cuadro de sus amores. Sumados unos y otros, conforman una cuantiosa red que, por sus implicaciones socioeconómicas, rebasa lo privado y se convierte en materia pública.
Con motivo de la tristemente célebre pandemia del COVID, el año 2020 la Femexfut acordó suspender temporalmente el ascenso- descenso en el balompié mexicano. Mal que bien, puesto que además tenía carácter de temporal, se aceptó la medida por todos los miembros de la Federación, así como de las aficiones que al final de cuentas sostienen esa floreciente actividad. En la temporada 2026-2027 sería el fin de esa disposición suspensiva y en consecuencia, el retorno del ascenso-descenso.
No obstante lo anterior, a los señores propietarios de clubes de la primera división, con la complacencia de los dirigentes federativos y la evidente vista gorda de la FIFA, y la CONCACAF, no les interesó el asunto de subir y bajar, respectivamente, un equipo entre la primera y la liga de Expansión.
Los responsables de cada división tomaron sus acuerdos: los señores de la máxima clasificación casi clandestinamente determinaron acabar con el descenso, en tanto que las dirigencias de conjuntos expansionistas -lastimosamente no todos, pero Leones Negros, Cancún, La Paz, Yucatán, Morelia y Zacatecas fueron activos- gestionaron ante el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) que se obligara a la Femexfut reinstalar el ascenso-descenso.
El antedicho órgano de justicia competitiva fue fundado en 1984 a instancias del Comité Olímpico Internacional (COI) para resolver diferencias deportivas rápida e imparcialmente. Aunque su sede principal se encuentra en Lausana (Suiza), cuenta con tribunales adicionales en Nueva York y Sídney. La sucursal neoyorkina es a la que se acude por los querellantes del continente americano.
En el primer intento de los quejosos, el TAS desestimó a los clubes de la Liga de Expansión, pero validó que la suspensión sería conforme a los plazos establecidos por la Federación Mexicana de Fútbol en 2020. Pero esta organización, actuando cuasimafiosamente, actitud en que lucen los consorcios Televisa y TV azteca -manipuladores de la Femexfut-, respaldó el acuerdo de los dueños de clubes de primera, a mediados de julio de este año, para desaparecer el ascenso-descenso; para ello, aprobaron un reglamento ad hoc para la competencia oficial, período 2026-2027.
El clamor general de la afición, los cronistas deportivos, dirigentes de agrupaciones futboleras y gremios de distintos matices, lograron que los políticos se sumaran y convocaran a un conversatorio el 21 de septiembre pasado, a desarrollarse en el Senado de la República. Asistieron y participaron representantes de las bancadas senatoriales (Morena, PT, MC, PAN, PVEM y PRI) prensa deportiva, dirigentes de futbol (excepto el presidente de la Liga MX, Francisco Iturbide, y al comisionado del fútbol mexicano, Mikel Arriola, que vergonzosamente declinaron) así como jugadores, entrenadores y admiradores del balompié.
En esa reunión, se dijeron cosas muy importantes. El senador jalisciense Clemente Castañeda, expresó: “Cuando cerraron la posibilidad del ascenso no sólo cambiaron una regla deportiva, sino que le restringieron el camino a jugadores, equipos y proyectos deportivos para crecer en un país que requiere abrir las oportunidades”. El periodista Ignacio “fantasma” Suárez, fue al grano sobre el no descenso “Es un absurdo total. Es el paraíso del flojo: el alumno que reprueba todo, que no entrega tareas, pero que en esa escuela privada no puede reprobar porque está prohibido… el tema del regreso del ascenso y descenso no es un tema de fútbol, es un tema de impacto social, es un tema de congruencia.
Porque cuando un negocio decide que ganar en la cancha ya no tiene valor, no está blindando una liga; está enseñándole a millones y millones de jóvenes y niños que partirse la madre, que esforzarse, no vale la pena si no perteneces al club de los privilegiados”. Otros periodistas reprobaron el no descenso: “esta medida daña las inversiones, limita los sueños deportivos de plazas tradicionales y crea una perjudicial «zona de confort» para los clubes de la Liga MX”, señaló David Faitelson. El tapatío Héctor Huerta, afirmó que “El futbol no es de Emilio Azcárraga…es de la afición, de la gente.”
El senador Alejandro Yáñez, manifestó: “no se puede hablar de desarrollo deportivo si se cierra el ascenso… ascender es fundamental porque mantiene viva la esperanza en miles de aficionados”. Rematando al decir: el ascenso «no es un privilegio, es el premio al mérito deportivo”. El panista Mauricio Vila, detalló que un club de la Liga MX genera en promedio 63 millones de dólares al año, en contrastante diferencia con los 2 millones que percibe uno de la Liga de Expansión. Por ello, propuso buscar métodos que permitan a los equipos llegar a primera división y contar con opciones reales de regresar en caso de descender. Advirtió que 19 estados del país no cuentan con un equipo representativo en el máximo circuito, lo cual limita el desarrollo mexicano.
Roberto Galán, portero y representante del Atlético Morelia, afirmó que “el ascenso y descenso es completamente necesario para evitar un sistema de competencia mediocre en el futbol mexicano”. Además, reveló amenazas por luchar por el ascenso, y enfatizó falta de apoyos de la Femexfut. De igual manera, Alberto Castellanos, presidente de Leones Negros de la Universidad de Guadalajara, denunció en el Senado de la República las presiones y amagos de la Femexfut contra los clubes que exigieron el reintegro del ascenso y descenso. Agregó que el 95% de las ligas del mundo cuentan con ascenso y descenso, previendo que, si ese proceso se cierra por completo, la oportunidad para jóvenes futbolistas y plazas del país desaparecerá para siempre.
Debido a lo anterior, el día 23 reciente, la bancada emecista presentó la iniciativa que busca modificar la Ley General de Cultura Física y Deporte para obligar a las asociaciones deportivas -a todas no solo futbolísticas- mantener el ascenso y descenso, exigiendo siempre prevalezca “el mérito deportivo”. A esa acción, se sumaron numerosos senadores de todos los partidos, y es relevante lo que anunció el senador del Partido Verde, Jorge Carlos Ramírez Marín, quien apoyó la iniciativa, adelantando que próximamente presentará propuestas complementarias relacionadas con el número de extranjeros, el impulso a talentos juveniles y el derecho de las audiencias a la transmisión libre de los partidos de futbol.
Es pues, a pesar de algunos críticos a que el gobierno participe en tópicos futbolísticos, plausible que se logre reanudar el ascenso-descenso en el futbol mexicano, lo cual es indudable que mejorará tan apreciado deporte, su entorno, y especialmente dará anhelada satisfacción a los millones de admiradores del balompié nacional.


