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OPINIÓN

Encuestas: el espejo que se pinta a la medida

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– Entre números y narrativas

Crónicas de Pacheco, por Daniel Emilio Pacheco:

Hay un oficio más viejo que la estadística y bastante más rentable: fabricar la opinión pública antes de medirla. Quien domina ese oficio no necesita ganar la elección. Le basta convencer a los electores de que ya está ganada.

Jalisco acaba de recibir una lección práctica. En ocho días, el periódico Mural publicó tres entregas de su «Encuesta Mural»: Zapopan el lunes 14, Guadalajara el lunes 21 y Tlajomulco el martes 22. Los titulares fueron «Aventajan MC para diputaciones zapopanas», «Lidera Verónica Delgadillo, ante principales morenistas» y «Encabeza Quirino encuestas, MC supera en distritos 12 y 14». Tres municipios, tres días de portada y una sola conclusión. Faltan nueve meses para la elección de 2027.

Conviene decir de entrada lo que no voy a decir. No afirmo que esas encuestas sean falsas. Afirmo que la ciudadanía tiene derecho a examinarlas con la misma severidad con que examinaría cualquier otra.

Anatomía de la encuesta fabricada

Los especialistas que han documentado el fenómeno coinciden en un catálogo de rasgos. El primero es el titular triunfalista, que busca destacar un encabezado victorioso más que un resultado. El segundo es la ausencia de autor y de metodología; es decir, un gráfico sin responsable institucional y sin ficha técnica. El tercero es la aritmética torpe: hay quien publica encuestas cuya suma sobrepasa el cien por ciento sin darse cuenta. El cuarto es la brecha «abismal» entre el primer lugar y el resto, diseñada para que el elector concluya que el ganador está decidido y no vale la pena ir a votar. El quinto es la exhibición de caras y nombres favorecidos, que funciona como publicidad gratuita: «un arma publicitaria brillante», en palabras de uno de los mercadólogos con los que tomé café.

Y el sexto es la facilidad del procedimiento. Un especialista en publicar datos en nuestro estado lo resumió sin adornos mientras comíamos un buen corte: para hacer una encuesta falsa «no necesitas estudiar estadística», basta un programa como Excel. Se teclean porcentajes que sumen cien, se agregan decimales para dar apariencia de rigor, se ordenan las barras de mayor a menor, se pegan los logotipos, se ocultan las cuadrículas y se toma la captura. El resultado ya está listo para viralizarse.

Lo que sí traen las de MURAL

La justicia elemental obliga a reconocer que las encuestas de Mural no son un gráfico de Excel. Traen metodología: levantamiento en vivienda, muestreo por etapas y conglomerados, mil casos en Guadalajara y Zapopan y ochocientos en Tlajomulco, nivel de confianza de 95 por ciento y una empresa ejecutora identificada, XtrategiaGDL. Además, las sumas cuadran. Revisé los escenarios uno por uno y ninguno rebasa el cien.

Pero la crónica política no se detiene en la ficha técnica. Empieza ahí, porque una ficha completa no vuelve neutral a una encuesta. La vuelve auditable, que es distinto, y hoy nadie la audita.

Lo que la ficha deja preguntar

Primero, las cifras por distrito. El propio recuadro metodológico admite que cada distrito se midió con unos trescientos casos y un margen de error de más o menos 5.6 por ciento. Con ese margen, el 33 contra 33 de Movimiento Ciudadano y Morena en el distrito 9 de Guadalajara es un empate técnico. Y las diferencias de «seis a once puntos» que el texto atribuye a los aspirantes de PAN y PRI son, en muchos casos, ruido estadístico presentado como tendencia.

Segundo, la tasa de rechazo: 40 por ciento en Guadalajara, 36 en Zapopan, 29 en Tlajomulco. Cuando cuatro de cada diez personas contactadas se niegan a responder, la pregunta obligada es quién sí contestó y en qué se parece a quien no lo hizo. Ninguna nota lo discute.

Tercero, la elasticidad de las ventajas. En Tlajomulco, el texto informa que Movimiento Ciudadano supera a Morena por 24 puntos en intención de voto a la alcaldía, con 56 por ciento contra 32. En la gráfica de preferencia partidista la distancia es de 29 puntos, con 53 contra 24. En los escenarios con candidatos llega a 38, con 61 contra 23. Es la misma ciudad, la misma encuesta y la misma semana, y la brecha se estira o se encoge según cómo se formule la pregunta. Algo semejante ocurre en Zapopan, donde el texto habla de 69 por ciento de aprobación para el alcalde Frangie mientras la tabla de opinión lo coloca en 61. Puede haber explicación, pero la nota no la ofrece.

Cuarto, los escenarios. Los de Guadalajara están numerados del 5 al 8, los de Zapopan del 5 al 8 y los de Tlajomulco del 4 al 6. ¿Dónde están los anteriores? ¿Cuántos se probaron y cuáles se publicaron? Y se miden ante aspirantes de Morena a quienes, en muchos casos, entre 70 y 80 por ciento de los encuestados dice no conocer. Lo que se compara es un alcalde en funciones, con presupuesto y presencia diaria, contra nombres sin rostro.

Quinto, el contraste entre titular y contenido. En Guadalajara, el titular celebra el liderazgo de la alcaldesa. Dentro, 54 por ciento de los encuestados considera que no se ha esforzado por mejorar la seguridad pública, que es el problema número uno de la ciudad según 37 por ciento. La honestidad se reparte en 44 contra 41, dentro del margen de error. El dato ingrato existe, pero vive abajo, en la tabla, y el titular ocupa la cabeza de la página.

Nada de esto prueba manipulación. Pero reúne varias de las condiciones que la vuelven eficaz: el titular como conclusión, la serialización de la victoria en tres municipios seguidos, todos gobernados por el partido que sale favorecido, y una brecha que crece o decrece según el ángulo. Acompañan a un elector que aún no decide y que, según los estudiosos del fenómeno, tiende a arrimarse a quien percibe ganador o a quedarse en casa si concluye que el asunto ya se resolvió.

Queda además la pregunta que en periodismo no se elude, aunque incomode: la relación entre los medios, los gobiernos y la publicidad oficial. No hay aquí evidencia de nada, y precisamente por eso la pregunta debe formularse en voz alta, no en el rumor de pasillo.

Lo que corresponde exigir

Que se publique el cuestionario completo, el orden de las preguntas y la ponderación aplicada. Que se abran las bases de datos a revisión de académicos independientes. Que se transparente el costo y quién lo pagó. Que se acredite el cumplimiento de los criterios científicos que la autoridad electoral exige a quien publica encuestas. Y que se explique por qué un mismo levantamiento produce ventajas tan distintas según la página.

El electorado jalisciense tiene tres deberes antes de compartir cualquier cifra: verificar la fuente, exigir la ficha técnica y desconfiar de lo que suena demasiado a victoria. En política, como en el periodismo, el dato que llega con aplauso merece dos veces la lupa.


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