OPINIÓN
Línea 5, una obra necesaria que llega tarde, pero llega
Los Juegos del Poder, por Gabriel Ibarra Bourjac
Una gran obra de utilidad social fue inaugurada este jueves por el gobernador Pablo Lemus: la Línea 5 Macro Aeropuerto. Por fin, Guadalajara y su zona metropolitana cuentan con una conexión formal y digna entre la ciudad y el aeropuerto a través del transporte público masivo.
Se trata de una infraestructura que, más allá del oportuno marco del Mundial de Fútbol, resuelve un problema estructural que arrastrábamos desde hace años. Durante demasiado tiempo, llegar o salir del aeropuerto dependía casi exclusivamente del uso del automóvil particular o de taxis caros, en una ciudad que ya padecía saturación vial crónica.
Con un solo acceso principal por la carretera a Chapala, cualquier accidente o congestionamiento convertía los 40 minutos habituales en más de una hora de caos. La Línea 5 introduce, por fin, una alternativa real.
Ventajas concretas y relevantes
Hay varias ventajas que se advierten con la construcción y funcionamiento de la Línea 5 del Transporte Público:
Conectará el Aeropuerto Internacional de Guadalajara con puntos estratégicos del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), como el Estadio Guadalajara, Parque Agua Azul y Expo Guadalajara.
Costo: El boleto cuesta $11 pesos. Frente a los 500, 600 o incluso 800 pesos que puede costar un taxi de ida o vuelta, estamos ante una democratización real del acceso al aeropuerto. Esto no es un detalle: es justicia social en movilidad.
Tiempo y confiabilidad: Reduce la dependencia de un acceso vial vulnerable y ofrece una opción más predecible.
Conectividad: Se vincula con el macrobús del Periférico y se contemplan nuevos accesos, como el de Tlajomulco por avenida Adolf Holmes, lo que multiplica sus beneficios.
Comodidad y seguridad: Transporte público masivo bien implementado suele ser más seguro y ordenado que la ruleta rusa de taxis en horas pico.
El sistema atenderá a 27 mil pasajeros por día y conectará cinco municipios metropolitanos, para mejorar la conectividad de la metrópoli tapatía
Operará una flota de 41 unidades 100 por ciento eléctricas, marca Volvo, con modelos 7800 Electric y Luminus BZR, únicas en México; tendrá nueve estaciones y el recorrido es de 32 kilómetros
El proyecto para la L5 Macro Aeropuerto requirió una inversión de 5 mil millones de pesos, ejecutados a través de la Secretaría de Infraestructura y Obra Pública (SIOP), y 530 millones de pesos adicionales por parte del Sistema de Tren Eléctrico Urbano (SITEUR).
La Línea 5 cuenta con nueve estaciones, con tres rutas troncales y un recorrido de 32 kilómetros.
Además, la obra llega en un momento en que el propio aeropuerto ha mejorado notablemente su imagen y capacidad tras años de abandono relativo. Durante más de una década, los concesionarios del Grupo Aeroportuario del Pacífico recibieron duras críticas —con razón— por “ordeñar” la terminal sin invertir lo que la pujante zona metropolitana de casi 6 millones de habitantes requería. Hoy el panorama es distinto y más aceptable.
Llega tarde, pero llega
Como comunicador, celebro esta obra sin dejar de señalar que llega tarde. Debimos haber tenido una conexión masiva al aeropuerto hace más de una década. La explosión demográfica, el aumento descontrolado del parque vehicular (con cientos de autos nuevos incorporándose diariamente) y la saturación de avenidas como López Mateos ya eran hechos consumados.
También es necesario mencionar el otro gran problema aeroportuario: el monopolio de facto de los taxis que ha obligado a usuarios a esperar horas, especialmente cuando coinciden vuelos internacionales.
La construcción de un espacio para taxis de plataforma es un paso positivo, aunque será la operación diaria y la competencia real lo que determine si los usuarios ganan con ello.
Reconocimiento y exigencia
Hay que reconocerle al gobernador Pablo Lemus Navarro la sensibilidad y la capacidad de ejecución para sacar adelante esta obra en tiempo récord. En materia de movilidad, uno de los talones de Aquiles de la metrópoli, esta es una de las intervenciones más relevantes de los últimos años.
Apostar por transporte público masivo no es un capricho: es la única vía sostenible para una ciudad que ya colapsa.
Enhorabuena por la Línea 5. Se celebra cuando se debe celebrar. Pero también se exige que este no sea un caso aislado. Guadalajara necesita muchas más obras de este tipo: más y mejores líneas de transporte masivo, mayor integración multimodal y una política de movilidad que ponga al usuario común —no solo al automovilista o al usuario de apps— en el centro de las decisiones.


