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OPINIÓN

Mercadotecnia y futbol: Mundial 2026, el mayor espectáculo de audiencias y mercadotecnia

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Opinión, por Alejandro Verduzco

La Copa Mundial de la FIFA 2026 cautiva a las audiencias del mundo gracias a los medios digitales y tradicionales. Televidentes, radioescuchas, usuarios de internet, redes sociales y los ya famosos FIFA Fan Festival han seguido e interactuado durante estas semanas con sus equipos y estrellas favoritas, como Argentina con Lionel Messi, Portugal con Cristiano Ronaldo, Francia con Kylian Mbappé, Brasil con Vinícius Jr., Inglaterra con Harry Kane, México con Julián Quiñones, Cabo Verde con Vozinha, Noruega con Erling Haaland y España con Lamine Yamal.

Una de las grandes conmociones en redes sociales fue la de Tim Payne, de Nueva Zelanda, quien, gracias al influencer argentino Valentín Scarsini, alias «El Scarso», pasó de tener 4 mil 715 seguidores en su cuenta de Instagram (@timpayne_) a más de 5.8 millones en unas cuantas semanas, impulsado por la dinámica: «¿Y si hacemos protagonista del Mundial al futbolista menos conocido?». Esa es la fuerza y el alcance que tienen hoy las redes sociales.

La FIFA informó, en uno de sus primeros reportes, que más de 50 millones de personas siguieron la acción mundialista en las tres naciones anfitrionas durante el primer fin de semana, reflejo del enorme interés que ha despertado la competencia en Canadá, Estados Unidos y México. Estos resultados, sumados a las audiencias registradas en múltiples países y continentes, consolidan una vez más a la Copa Mundial de la FIFA como el acontecimiento deportivo más grande y con mayor seguimiento del planeta.

La primera semana ya dejó cifras históricas, cuotas de mercado sin precedentes y las transmisiones más vistas del año en varios países, elementos que han fijado nuevos referentes de participación y evidencian el atractivo global incomparable de la Copa Mundial de la FIFA, con un producto tan atractivo como la experiencia en los estadios, los partidos de las selecciones nacionales y la presencia de los mejores futbolistas del planeta.

Por su parte, Nielsen, una de las empresas globales líderes en medición de audiencias, señala que el mercado publicitario del fútbol en Estados Unidos está valorado en miles de millones de dólares, impulsado por cuatro años de inversión publicitaria, ocho torneos internacionales y el escenario de la Copa Mundial.

Nielsen analiza el cambio radical que ha experimentado el aficionado al fútbol en Estados Unidos, revelando quién ve los partidos, quién obtiene mayores beneficios publicitarios y qué se puede esperar de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Aunque el fútbol es el deporte más popular del mundo, en Norteamérica conviven tres mercados muy distintos. México, Canadá y Estados Unidos llegan a 2026 con aficiones, historias y hábitos de consumo televisivo y deportivo muy diferentes.

La lucha por el rating y el share

El pasado 2 de julio, la FIFA, en su cuenta de X (@FIFAcom), señaló que México rompió su propio récord de audiencia televisiva de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en tres ocasiones durante este torneo. El partido frente a Ecuador fue el encuentro más visto del siglo XXI en México y registró un récord histórico de audiencia combinada para un partido de fútbol en Estados Unidos.

Asimismo, la FIFA destacó que México sigue rompiendo récords en la Copa Mundial de la FIFA 2026. Esta edición marca la primera vez que la Selección Mexicana gana cuatro partidos en un Mundial sin recibir gol y supera la fase de grupos con paso perfecto.

A ello se suma un récord fuera de la cancha, ya que el partido entre México y Ecuador es el más visto en la televisión mexicana. De acuerdo con cifras del organismo, el encuentro reunió a 35.1 millones de espectadores en México: 19 millones por Televisa y 16.1 millones por TV Azteca. En Estados Unidos sumó 29.3 millones de espectadores entre Telemundo (18.9 millones) y Fox (10.4 millones).

El periódico El País menciona que la racha comenzó desde el debut del Tri ante Sudáfrica, encuentro que reunió una audiencia media de 23.4 millones de espectadores. El partido alcanzó una cuota de pantalla del 72.1 % de share, es decir, casi tres de cada cuatro personas que estaban viendo televisión en México siguieron el debut de la Selección Nacional.

En Estados Unidos, donde existe una importante comunidad de aficionados integrada por migrantes y ciudadanos de ascendencia mexicana, también se registró una audiencia cercana a los 20 millones de televidentes. Esto permitió a Telemundo alcanzar la transmisión en español de un partido inaugural de la Copa Mundial de la FIFA con mayor audiencia en la historia de la televisión estadounidense, un logro significativo en un país donde predominan deportes como la NFL, las Grandes Ligas de Béisbol (MLB) y la NBA. Aun así, el fútbol continúa ganando terreno en las preferencias de las audiencias.

En mi publicación anterior, titulada «Pausa de hidratación o monetización», mencioné los ingresos que generan para la FIFA los derechos de transmisión, los patrocinios, la publicidad, la venta de boletos y la hospitalidad en los estadios. Sin embargo, el gran negocio también se extiende a otros sectores. Estamos viviendo un fenómeno de consumo deportivo global, impulsado por el patriotismo y el nacionalismo, que motiva la compra de playeras, uniformes, banderas, televisores inteligentes para disfrutar mejor la experiencia, además del consumo en restaurantes, hoteles, transporte privado y souvenirs. En México somos uno de los países que vive con mayor intensidad el fútbol y, como lo han reconocido cadenas internacionales y diversas selecciones, somos «la mejor afición y el mejor anfitrión del mundo».

Lo grave de la emoción

No podemos dejar de lado que este nacionalismo, patriotismo y fanatismo por el fútbol ya dejaron en nuestro país una mancha de violencia y muerte durante el Mundial 2026, tras los festejos extremos del pasado martes 30 de junio en la Ciudad de México por la victoria de la Selección Mexicana sobre Ecuador. También se registraron peleas, riñas y agresiones en los Fan Fest de Guadalajara, Monterrey y otras ciudades, además de las grandes cantidades de basura y actos vandálicos en comercios. Es obligatorio mencionarlo. Debemos hacer conciencia y poner un alto a los excesos.

De cara al futuro, el reto para los medios de comunicación, las marcas y las instituciones será convertir la enorme atención que genera el Mundial en estrategias de largo plazo que impulsen el desarrollo del deporte, la educación, el turismo y la economía. Al mismo tiempo, será indispensable fortalecer la alfabetización digital y la medición integral de audiencias, considerando no solo el rating televisivo, sino también el consumo en plataformas de streaming, redes sociales y dispositivos móviles.

El Mundial 2026 marcará un antes y un después en la forma de medir el impacto de los grandes eventos deportivos. Comprender las nuevas dinámicas de las audiencias será clave para quienes toman decisiones en comunicación, mercadotecnia, medios y políticas públicas de seguridad.

En conclusión

El Mundial de la FIFA 2026 ha confirmado que el fútbol es mucho más que un espectáculo deportivo: es un fenómeno global de comunicación, consumo e identidad colectiva. Los récords de rating, share, alcance y participación en plataformas digitales demuestran que la convergencia entre televisión, radio, streaming y redes sociales ha transformado la manera en que millones de personas viven el deporte. Las cifras presentadas por la FIFA, Nielsen y diversos medios especializados evidencian que el Mundial no solo reúne a las mejores selecciones del planeta, sino también a las audiencias más grandes y diversas de la historia.

Sin embargo, este extraordinario poder de convocatoria también implica una responsabilidad compartida. El entusiasmo, el nacionalismo y la pasión por el fútbol deben traducirse en convivencia, respeto y cultura cívica, evitando que las celebraciones deriven en violencia, vandalismo o afectaciones al espacio público. El verdadero legado de un Mundial no se mide únicamente por sus récords de audiencia o sus beneficios económicos, sino por su capacidad para inspirar unidad, fortalecer el tejido social y proyectar una imagen positiva de los países anfitriones ante el mundo.

Por: Mtro. Alejandro Verduzco Mendoza
Mercadólogo y analista político
X: @averduzcom


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